Tal día como hoy, 15 de febrero de 1728, El duque de Wharton funda en la ciudad de Madrid, el primer núcleo masónico del país. Este será bautizado con el nombre de"Tres Flores de Lys".
El Duque de Wharton (Philip Wharton), es reconocido por fundar en Madrid, hacia 1728, el primer núcleo masónico en España, conocido como la logia "Matritense" o de las "Tres Flores de Lis"
Aunque firmó los documentos fundacionales, algunos estudios sugieren que el verdadero impulsor técnico, fue un ingeniero británico llamado Labely
Las hermandades masónicas son un misterio, en su inicio, su desarrollo y en su legado. Allá por el año 1776, corrían por Italia rumores de una extraña sociedad secreta, un grupo que promovía, la educación de la razón y la filantropía, oponiéndose a la influencia de la Iglesia, en la sociedad. Pero de hecho, la primera logia en salir de Gran Bretaña, se fundó en España.
Lo hizo el duque de Wharton, un noble inglés que, fundó en 1728 la primera logia masónica en Madrid. Lo hizo en el hotel francés "Las Tres Flores de Lys". La logia, registrada como la número 50, en las listas oficiales de Londres, atrajo a multitud de ciudadanos, tanto ingleses como españoles, que mostraban curiosidad y simpatía, por las ideas masónicas. La Inquisición no tardó en prohibirla.
En 1717 se había fundado en las islas británicas, la Gran Logia Londinense, el principal cuerpo regulador de la francmasonería, en Gran Bretaña todavía existente a día de hoy. El éxito fue inmediato y, en apenas 11 años, ya se había materializado, en más de 49 logias a lo largo de toda la nación. La número 50, sería especial: había llegado el momento, de internacionalizar esta práctica.
España fue el país elegido para hacerlo, y Madrid, su capital, el núcleo donde explotarla. Sin embargo, el papeleo deja claro que no se ponían de acuerdo, en según que ámbitos, sobre todo su nombre: en ocasiones se la conocía como "French Arms", mientras que otros incidían, en que se la conociese con el nombre del hotel, que se usaba de sede para sus reuniones. Al final, se la bautizó como "La Matritense". El duque de Wharton, firmaba los documentos pero en realidad, no era más que un mero peón.
El verdadero impulsor, de la masonería en España fue, un desconocido ingeniero londinense, de nombre Labely, perteneciente a una logia británica, quien, maravillado por las ideas masónicas revolucionarias, abogó por la extensión de las mismas. Él, junto a Wharton, fundó La Matritense, y fue el primer y único maestre, conocido de la logia española, que fijaba sus reuniones, para el primer domingo de cada mes.
Wharton era, el rostro de La Matritense, y debía estar encantado por ello, pues ha pasado a la historia, como un personaje "inteligente, excéntrico, borracho, libertino y extraordinariamente ambicioso".
Había venido a Madrid para, a través del duque de Liria y el duque de Ormond, ganarse el favor del rey Felipe V a la causa jacobina, por el trono inglés. Pero en Inglaterra no le debían querer mucho, pues participó en el asedio a Gibraltar, de la mano del rey español y contribuyó a divulgar el rumor, de que el rey Jorge II era ilegítimo.
Pese a ser la cara oficial de la logia española, jamás actuó como maestre. Para ello tuvo que esperar a la expansión de la masonería en Francia, donde sería nombrado el primer Gran Maestre, de las Logias de Francia.
En 1738, diez años después de la creación de la Matritense, el Tribunal de la Santa Inquisición, prohibió la masonería en España. Una ley que se mantuvo durante los gobiernos de Fernando VI y Carlos III quien, pese a su carácter ilustrado, trató de frenar la expansión, de las ideas masónicas en España.
Cuando Napoleón nombró a su hermano, José I Bonaparte, rey de España, la masonería tuvo un –ínfimo– renacer. El recién proclamado rey, se había iniciado en la masonería, y permitió la extensión de las logias, a lo largo de todo el país, con la participación, en su mayoría, de los llamados "afrancesados". Sólo en Madrid, se crearon siete logias.
Sin embargo, cuando los franceses fueron expulsados de España y Fernando VII se sentó en el trono, con un proyecto absolutista, las logias desaparecieron y las prácticas masónicas, volvieron a ser delito, y las listas de afectos a la masonería , ya no incluían solamente a masones, sino también a liberales y constitucionalistas. Fue solo un pretexto: si destruías la masonería, destruías también las ideas liberales.
Pese a la muerte del monarca Fernando VII , la práctica siguió estando prohibida, y no fue hasta la Revolución de 1868, que pudo desarrollarse con más normalidad. En realidad, muchos prohombres de la Segunda República fueron masones, lo que permitió al General Franco, justificar la persecución de la masonería, durante la dictadura con la misma obsesión, que al absolutismo decimonónico.
Desde 1979, la masonería está legalizada en España. En Madrid abundan los símbolos de la sociedad secreta. El Templo de Debod, el Ateneo de Madrid o la Capilla de la Bolsa, son algunos de los monumentos, que esconden recuerdos de esa tradición, antaño perseguida.
Los miembros de la Masoneria, jamas dicen que su organización sea secreta , sino que, en realidad, es discreta,

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