viernes, 6 de diciembre de 2019

La misteriosa muerte de Mozart

Tal día como hoy 6 de diciembre de 1791, el compositor y pianista austriaco Wolfgang Amadeus Mozart, maestro del Clasicismo, recibió sepultura en el cementerio de San Marx de Viena.

Las circunstancias que rodearon su inesperado fallecimiento han sido objeto de numerosas teorías y especulaciones y aunque el acta de defunción oficial, apunta a una fiebre aguda como causa principal, son muchos los que incluyen la gripe, la triquinosis o el envenenamiento por mercurio como posible origen.

Una de las “leyendas urbanas” más conocidas sobre la muerte de Mozart, es la que señala su deceso como producto de un envenenamiento llevado a cabo por el también músico Antonio Salieri, con quien siempre había existido una rivalidad enfermiza. Cuando el genio musical murió, Salieri entró en crisis nerviosa y aceptó la culpa.

Esta versión, ha estado vigente durante mucho tiempo en la memoria colectiva, gracias al arte, que se ha encargado de utilizar la muerte de Mozart, como un drama llevado a la poesía, la opera, el teatro y el mismo cine - un ejemplo es la película Amadeus - pero esa idea, por muy popular que sea, es una mentira total.

Antonio Salieri no era más famoso –ni mejor compositor- que Mozart, pero si fue un personaje con más prestigio, lo cual esta basado en el hecho de que fue maestro del propio Beethoven. Debido a sus ocupaciones ambos músicos se veían con frecuencia y días antes de muerte de Mozart, Salieri se confesaba admirador del joven artista.

En su lecho de muerte, Mozart compuso el famoso Réquiem por encargo y según se sabe, Amadeus recibía órdenes de un mensajero anónimo, vestido siempre de negro, que le pagaba por trabajar en una misa de réquiem. 

Se dice que el músico llegó a pensar que estaba componiendo su propia misa funeral e incluso tenía alucinaciones con su próxima muerte, afirmando que alguien lo había envenenado por envidia –de allí nació la leyenda de Salieri, que después el mismo Antonio se creyó-.

La misa, después se reveló, que había sido pedida por un conde y músico aficionado, que recientemente se había quedado viudo y su intención posiblemente habría sido ofrecer un concierto en honor a su fallecida esposa y adjudicarse después la autoría de tal composición, cosa que ya estaba acostumbrado a hacer con las melodías de otros artistas.

Mozart comenzó a enfermar después de un viaje a Praga, llegó a estrenar la primera de sus dos últimas composiciones, sin embargo, tras estrenar “La Flauta Mágica”, su última ópera, le comentó a su esposa, Constanze, sobre su preocupación por la muerte, diciéndole “siento que no viviré mucho más tiempo; estoy seguro de que he sido envenenado y no puedo librarme de esta idea”.

Mozart enferma a finales de noviembre y los últimos días trató de concluir su composición y ante las dificultades económicas, Constanze le pide a un alumno del artista que le ayudase a redactar sus pentagramas.

Tras 14 días de vómitos, intensos dolores, fiebre y una hinchazón que le impedía moverse, el 4 de diciembre de 1791, murió Wolfgang Amadeus Mozart, uno de los mejores músicos que haya dado la humanidad.

Sin embargo, la desaparición del cadáver de Mozart -al parecer, sus restos fueron sacados de su tumba siete años después de su fallecimiento para reutilizar el nicho- propició la larga lista de teorías sobre su muerte y los posibles males que la causaron. 



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