domingo, 11 de octubre de 2020

El acueducto de Segovia es declarado Monumento Histórico Artístico Nacional

 

Tal día como hoy 11 de octubre de 1884 se promulgó una Real Orden por la cual el rey Alfonso XII, “de conformidad con lo propuesto por la Real Academia de la Historia”, declaraba al acueducto romano de Segovia Monumento Histórico Artístico Nacional.

La Orden, venía acompañada por el informe de la Real Academia de la Historia en el que se señalaba la necesidad de conferir al acueducto una protección especial para impedir “verlo bárbaramente afeado con construcciones adosadas á su venerada mole”.

El Acueducto de Segovia es la obra de ingeniería civil romana más importante de España. Esta milenaria obra hidráulica tenía por objeto captar las aguas del Río Frío, al pie de la Sierra de Guadarrama, y conducirlas a Segovia, distante unos 17 kilómetros.

Los romanos construyeron un canal con una pendiente media del uno por ciento que se encontró con una única dificultad, el vado del río Clamores.

Para superarlo y alcanzar el espolón rocoso en el que se alzaba la ciudad, tuvieron que construir, en cuatro segmentos distintos, una monumental obra de mampostería de 813 metros de longitud.

Formado por dos filas de arcadas superpuestas, apoyadas en 128 pilares, el Acueducto alcanza su máxima altura a 28,50 metros del suelo. Por arriba, el canal, que en su origen media 30 por 30 centímetros, transportaba el agua a la ciudad.

Por iniciativa de los Reyes Católicos fue restaurado después de 1484 y desde entonces ha sido mantenido y utilizado. Entre 1929 y 1930, el conducto de piedra del siglo XVI, que había sustituido al de madera, fue cambiado por un canal de cemento.

La parte visible del Acueducto, de gran valor estético y monumental, no deja de ser un pequeño tramo de todo el complejo hidráulico que puede visitarse casi en su totalidad.

Las recientes excavaciones arqueológicas realizadas a los pies del monumento durante su última restauración han aportado datos que apuntan una fecha en torno a comienzos del siglo II d.C., y más concretamente durante la época final del gobierno de Trajano, 117 d.C. y principios de Adriano, 117 d.C. hasta el 138 d.C.

La imponente presencia de este sector del Acueducto ha sido en parte la causa de que, para la mayoría de los visitantes, el Acueducto se limite a este tramo de arquerías, símbolo indiscutible de la ciudad, ignorándose de forma muy generalizada la existencia de esa otra parte compuesta por la canalización a ras de suelo y las arquetas o desarenadores que, unidas a los majestuosos arcos de la Plaza del Azoguejo, conforman esta colosal obra de ingeniería, en parte ocultada por la evolución urbana de Segovia.

Sin embargo, los estudios arqueológicos sobre el monumento han permitido definir con toda exactitud el recorrido completo de la canalización, cuyo trazado constituye una interesante ruta turística alternativa por el conjunto histórico de Segovia siguiendo el recorrido del agua por la ciudad antigua, y que comienza en la entrada de la ciudad por la carretera de La Granja, donde es visible en la actualidad un importante tramo de la canalización del Acueducto.

La escasez de restos visitables en la ciudad se ve suficientemente compensada, en cualquier caso, por la visita al Museo de Segovia, donde se conservan importantes colecciones arqueológicas, artísticas y etnográficas. Las salas de exposiciones contienen importantes piezas de todas las épocas.

 



 

sábado, 10 de octubre de 2020

Breve historia de Isabel II de Borbón

 

Tal día como hoy 10 de octubre de 1830 nació en Madrid Isabel II de Borbón, hija de Fernando VII y reina de España desde 1833 hasta 1868.

El tiempo que pasó en el trono coincidió con un periodo bastante convulso para España en el que las guerras internas, las revueltas populares o levantamientos militares y las conspiraciones palaciegas entre quienes ostentaban el poder fueron el pan de cada día.

Los primeros años de su vida ya resultaron complicados a nivel político. En España, la Ley Sálica establecía que la corona solo podía ser heredada por una mujer si no había parientes varones en la línea principal (hijos) o lateral (hermanos y sobrinos) por lo que esta habría pasado a Carlos María de Isidro, hermano menor de Fernando VII, tras la muerte del monarca en lugar de a Isabel.

Fernando VII derogó la ley y fue ratificada por las Cortes meses antes de la muerte del rey. En septiembre de 1833 se establecía la regencia de María Cristina hasta la mayoría de edad de Isabel, pero esta sería sustituida en 1840 por el general Baldomero Espartero y en 1843 -con 13 años- se adelantó la mayoría de edad de Isabel y se la nombró reina oficialmente.

Su escasa preparación y la temprana edad en la que subió al trono hicieron de Isabel II una reina muy influenciable, que basaba su gobierno en la opinión de asesores y ministros con intereses propios por lo que se convirtió en un reinado inestable salpicado por las guerras carlistas que libró contra los seguidores de su tío Carlos María de Isidro y los levantamientos de generales que se acostumbraron a tomar el poder dando pequeños golpes de Estado cuando les convenía.

Isabel II fue manipulada por su madre, obligada a un matrimonio sin sentido con su primo, el infante Francisco de Asís de Borbón -el día del matrimonio le dijo a un diplomático: "Qué voy a decir de un hombre que en la noche de bodas llevaba en su camisa más bordados que yo en la mía”-, e instrumentalizada por una serie de políticos sin escrúpulos que la manejaban a su antojo.

Pero si algo ha trascendido especialmente de la reina española han sido sus líos amorosos, convertidos en cuestión de Estado.

"Es puta, pero pía". Se dice que esas fueron las palabras reales utilizadas por el papa Pío IX para definir a Isabel II momentos antes de concederle la Rosa de Oro de la cristiandad. Su recua de amantes, especialmente el general Francisco Serrano, le granjeó fama de ninfómana.

Así la describen todas las crónicas de la época, como una mujer con un apetito sexual insaciable, que invitaba a su lecho a cualquiera y como una monarca a la que le interesaba más el placer que el poder

Conocida por sus muchos amantes, Isabel II se encontró con que su reinado terminó abruptamente en 1868. La crisis económica que se arrastraba desde 1866 unida a las prácticas cada vez más abusivas del Partido Moderado en el poder y la pérdida de apoyos de Isabel II hicieron que los líderes de los principales partidos llevaran a cabo un golpe militar denominado la Revolución Gloriosa.

La victoria de los sublevados quedó clara en apenas 10 días e Isabel II tuvo que huir a Francia. Su salida desembocó en el llamado Sexenio Democrático, el breve reinado de Amadeo I de Saboya, la Primera República Española y la Restauración Borbónica.


 

viernes, 9 de octubre de 2020

Oskar Schindler, el hombre que salvó a 1200 judíos del Holocausto

Tal día como hoy 9 de octubre de 1974, muere  en Hildesheim- Alemania- Oskar Schindler empresario alemán.

Oskar Schindler fue un importante empresario alemán que, durante la Segunda Guerra Mundial, salvó la vida de 1.200 judíos a los que consiguió mantener fuera de los campos de concentración al considerarlos trabajadores imprescindibles para su trabajo.

En 1939, en los albores de la guerra, se afilió al Partido Nazi. De pronto le surgió la posibilidad de adquirir una fábrica en Cracovia que había sido arrebatado a sus antiguos dueños por su condición de judíos.

Rápidamente la empresa comenzó a funcionar. El cambio de rumbo fue el paso necesario para el despegue económico. Empezaron a hacer ollas, cacharros y otros utensilios para los soldados alemanes que estaban en el frente de batalla.

Emalia, así se llamaba la fábrica, empezó a contratar más personal. La mayoría era fruto del trabajo esclavo: prisioneros judíos provenientes de los campos de concentración, una modalidad usual en la época.

Schindler aceptó los contactos con jerarcas nazis y así su empresa seguía sin problemas de abastecimiento ni de contratos. En un inicio la contratación de los judíos no sólo seguía la lógica de la época sino que, al ser trabajo esclavo cobrado por los captores alemanes, era mucho más barato.

Pero las condiciones en las que vivían en los campos hizo despertar a Schindler. Los más de mil empleados sostuvieron que Schindler nunca los maltrató, que en el ámbito de trabajo eran respetados.

Con el correr del tiempo, Oskar consiguió que sus empleados durmieran en su fábrica para que sus condiciones de vida fueran al menos humanas y al mismo tiempo para alejarlos de las matanzas arbitrarias que podían iniciar los nazis.

Cuando el Gueto de Cracovia fue liquidado, sus trabajadores se salvaron porque estaban recluidos en la fábrica. Schindler había accedido a información confidencial y ese dato salvó la vida de cientos de ellos.

Schindler hacía todo lo necesario para que quienes estaban a su cargo no fueron asesinados por los nazis. Mentía, engañaba y sobornaba a los soldados nazis que venían a detener a su gente.

Cuentan que tres soldados alemanes entraron en la fábrica con violencia con la orden de llevarse a una familia entera. Schindler trató de hacerlos entrar en razón y tres horas después los soldados salieron de la fábrica, totalmente borrachos, con los bolsillos repletos y sin la familia a la que habían ido a buscar. Otra vez logró traer de regreso un grupo de 300 mujeres que habían sido enviadas a un campo de concentración.

El avance ruso complicó los planes. Pero la persistencia, la picardía, el poder de convicción y la fortuna de Schindler, siempre dispuesta para los sobornos, consiguieron lo que parecía una quimera. Convenció a las autoridades de trasladar la fábrica y a sus más de mil empleados a tierras checas y reconvertirla en una fábrica de municiones. La lista de Schindler incluía hijos, esposas, personas enfermas: no permitió que ninguna familia se desmembrara.

Una formación de 250 vagones llevó a los 1200 judios y los implementos para montar la nueva empresa. Después de un tiempo, el avance de los rusos hizo que Schindler debiera escapar. Los nazis habían sido derrotados. Y sus 1200 personas habían sobrevivido. Les consiguió una muda de ropa, algunos alimentos y un poco de dinero para que se integraran a la vida cotidiana después de la derrota de Adolf Hitler.

Con la derrota de Alemania, Schindler huyó a Argentina con su esposa y pasó años allí, aunque volvió a Alemania y murió en Hildesheim el 9 de octubre de 1974.




 

jueves, 8 de octubre de 2020

Comienza la Primera Guerra de los Balcanes

 

Tal día como hoy 8 de octubre de 1912 estallaba la Primera Guerra de los Balcanes con la declaración de guerra de Montenegro contra el Imperio Otomano.

La Liga Balcánica -formada por Bulgaria, Grecia, Montenegro y Serbia- surgió como una alianza militar que pretendía expulsar al Imperio Otomano de Europa y arrebatarle las tierras que allí controlaba desde el siglo XV.

Varios de los actuales países eslavos habían conseguido su independencia durante el siglo XIX, en muchos casos ayudados por Rusia, y se sumaron a la tónica colonialista y expansionista que embriagaba a las principales potencias europeas.

Los cuatro estados fijaron sus ojos sobre los territorios de Rumelia, Tracia y Macedonia que estaban en posesión de los otomanos y esta situación hizo que se conformara la Liga Balcánica y que, para verano de 1912, ya se hubiera decidido utilizar la vía armada.

Bulgaria fue el principal artífice de la alianza pero todos sus miembros agitaron a la opinión pública para que secundara la guerra. La excusa que necesitaban fue el asesinato de 150 cristianos en Kocani.

La fuerza conjunta de la Liga Balcánica era superior tanto en número de efectivos como en armamento y organización. Los búlgaros avanzaron por Tracia, los serbios por Kumanovo y los griegos por Macedonia hasta el punto de que la Liga comenzó su aproximación hacia la misma Constantinopla, la capital del Imperio Otomano.

Los otomanos se vieron completamente superados y se inició un proceso de negociación en diciembre de 1912 bajo la supervisión de Gran Bretaña y del resto de grandes potencias europeas.

La paz se firmó el 30 de mayo de 1913 en el Tratado de Londres. Lo curioso es que, en verano de ese mismo año, tuvo lugar la Segunda Guerra Balcánica en la que se enfrentó Bulgaria contra sus antiguos aliados y los turcos.


 

 

miércoles, 7 de octubre de 2020

La Batalla de Lepanto

 

Tal día como hoy 7 de octubre de 1571 se producía la batalla de Lepanto, que enfrentó en el golfo de Lapanto a las fuerzas navales del imperio otomano y a las de la Liga Santa, formada por España, Venecia, la Orden de Malta y el Papado, y que acabó con una rotunda victoria cristiana.

La presencia turca representó una amenaza para la cristiandad durante mucho tiempo, tanto en el Mediterráneo como en sus sucesivas incursiones hasta las puertas de Viena. Cuando en 1570 atacaron la isla de Chipre - posesión veneciana-, esta agresión trajo como consecuencia la formación de la llamada Liga Santa, integrada por el Papa, la República de Venecia y la monarquía de Felipe II.

La participación española, de gran importancia para el éxito de la Liga, fue posible entonces gracias a haberse sofocado, al menos temporalmente, la rebelión que había estallado en los Países Bajos dos años antes.

Tomada la decisión de emprender una expedición naval al mando de Don Juan de Austria y reunida en Mesina la flota de los coaligados, sólo restaba decidir el objetivo específico de la campaña. La meta, no podía ser otra que la destrucción de la flota turca de Alí Bajá. La única duda que se planteaba era si atraerla al combate con una demostración en un punto vital del Imperio turco o si, por el contrario, ir directamente a su encuentro.

Fue esta opinión la que prevaleció finalmente y con tal objetivo, la armada de la Liga abandonó Mesina, avistando las naves otomanas el 7 de octubre en el golfo de Lepanto -actual golfo de Corinto, en Grecia-.

Su fuerza era considerable: 207 galeras, 6 galeazas y 20 navíos armados, además de algunos bergantines y fragatas, totalizando 1.215 piezas de artillería; en cuanto al contingente humano, iban embarcados alrededor de 90.000 hombres entre soldados, gente de mar y remeros. Por su parte, Alí Bajá no podía albergar ninguna duda sobre su misión: el sultán le había ordenado expresamente presentar batalla a los cristianos. Su flota había llegado a Lepanto el 29 de septiembre con ánimo de evacuar a los enfermos y reforzar sus efectivos.

Era superior en barcos a la de los cristianos, pues sumaba 221 galeras, 38 galeotes y 18 fustas, pero con sólo 750 cañones; sus efectivos humanos eran algo menores -83.000 hombres-, peor armados, además, en arcabuces y mosquetes. La batalla se inició con el ataque frontal de ambas flotas desplegadas en línea e intentando Alí Bajá envolver sólo el ala derecha cristiana, ya que el ala izquierda se extendía casi hasta la costa.

En ese intento, las dos alas comprometidas -la derecha cristiana y la izquierda turca- mantuvieron un combate particular, alejadas del resto de los contendientes y en la que los barcos de la Liga llevaron en principio la peor parte. El fracaso del asalto frontal de los otomanos y el auxilio de la reserva cristiana a su alejada ala derecha dieron una aplastante victoria a don Juan de Austria. Sólo lograron salvarse unos 60 barcos turcos.

Lepanto fue la gran victoria cristiana sobre los turcos y la noticia de este triunfo conmocionó a toda Europa, llegando a ser bautizada como "la gran ocasión que vieron los siglos". En realidad, el éxito se debió a la lucha particular en el intento de envolvimiento turco que, a la postre, permitiría a la escuadra de reserva cristiana auxiliar primero al centro y después al ala derecha. Pero también a la superioridad de la flota de los coaligados en artillería y arcabuces y mosquetes.

Un joven Miguel de Cervantes, que años más tarde publicaría El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, combatió en Lepanto como miembro de la galera La Marquesa y fue herido en el pecho y en el brazo izquierdo, que quedó inutilizado de por vida.


 

martes, 6 de octubre de 2020

El asesinato del presidente egipcio Anwar el-Sadat

 

Tal día como hoy 6 de octubre de 1981 el presidente egipcio Anwar el-Sadat se encontraba en el palco presidencial del estadio Medinet Nasr, viendo el desfile militar que conmemoraba la guerra de 1973 contra Israel, cuando seis soldados lanzaron granadas de mano contra él y abrieron fuego con sus armas. Anwar el-Sadat moría esa misma madrugada por las heridas recibidas.

Desde su llegada al poder en 1970, tras la muerte de Gamal Abdel Nasser, el-Sadat protagonizó un cambio de paradigma respecto a su predecesor que comenzó con un distanciamiento progresivo de la Unión Soviética y una serie de medidas liberales con las que se acercaba a Estados Unidos.

También cambió la estrategia respecto a Israel al conseguir darle un susto lo bastante grande durante la guerra de Yom Kippur como para que pudieran firmar una paz duradera con ellos. Este gesto fue precisamente el que fue interpretado como una traición por los sectores más radicales de Egipto.

La mala situación económica y social fue aprovechada por los opositores de Sadat para crear malestar y llevar sus protestas a las calles, a las que el gobierno respondió con represión.

El caos que siguió al atentado provocó la muerte de decenas de personas y muchos más heridos debido bien a los tiroteos y explosiones que lo siguieron o a las estampidas de gente asustada que intentó huir del lugar.

En el enfrentamiento que se produjo inmediatamente después entre la guardia personal de Sadat y los seis agresores, tres de éstos murieron y los restantes fueron arrestados. Uno era un militar y tres, civiles disfrazados. El ataque duró apenas 30 segundos.

Menos de dos semanas después de la muerte de Anwar el-Sadat, Egipto eligió como presidente a Hosni Mubarak.


 

lunes, 5 de octubre de 2020

Estalla la Revolución de Asturias

 
Tal día como hoy 5 de octubre de 1934 comenzó una sublevación violenta de la izquierda española encabezada por el PSOE, la UGT y la CNT entre otros.

Aunque se produjo en numerosos lugares del territorio nacional como Madrid o Vizcaya e incluso Cataluña llegó a proclamar el “Estado catalán dentro de la República Federal Española”, fracasó en todas partes ante la contundente respuesta del ejército y la Guardia Civil. El único lugar en el que la revolución perduró fue en Asturias, donde comunistas y anarquistas unieron fuerzas en la llamada Alianza Obrera.

Las elecciones de 1933 dieron el gobierno de la Segunda República a la derecha, con la CEDA como principal fuerza política y el Partido Radical de Lerroux - más moderado - como cabeza del gobierno. 

El PSOE y las fuerzas de izquierdas no querían tolerar la entrada de miembros de la CEDA en el gobierno de la república y cuando tres ministros del partido de Gil Robles juraron el cargo el día 4 de octubre fue la señal que esperaban para levantarse en armas.

En Asturias el plan estaba cuidadosamente medido. Miles de obreros y mineros tomaron la fábrica armamentística de Trubia y se hicieron con la provincia al estar bien armados, contar con grandes cantidades de dinamita y superar numéricamente a la Guardia Civil y demás fuerzas.

La sangre corrió por las calles de Oviedo y se quemaron alrededor de 60 edificios religiosos. El gobierno decidió enviar a la Legión y a los Regulares de Marruecos en una acción conjunta dirigida por Francisco Franco, el mismo que dos años después daría un golpe de Estado contra la república y que en ese momento fue considerado su salvador.

Se optó por la represión y la guerra sin cuartel para poner fin a la intentona revolucionaria que se estaba llevando a cabo. Cuando el 19 de octubre se dio por controlada la situación los muertos ascendían a 1.100 entre los sublevados y más de 300 entre ejército y Guardia Civil, los heridos superaron los 2.000 y hubo alrededor de 30.000 detenidos en toda España.


 


 


domingo, 4 de octubre de 2020

La montaña de los presidentes

  

Tal día como hoy, 4 de octubre de 1927, comienza el trabajo del escultor Gutzon Borglum en la cara del Monte Rushmore en el Bosque Nacional Black Hills de Dakota del Sur. Las imágenes de granito de cuatro de los presidentes más venerados y queridos de Estados Unidos tardarían otros 12 años en completarse. Los presidentes representados son George Washington, Thomas Jefferson, Abraham Lincoln y Theodore Roosevelt.

La escultura monumental del Monte Rushmore que representa a 4 de los principales presidentes de los Estados Unidos es una obra de fama mundial. Iniciado en 1923, pero hecho en realidad entre 1927 y 1941, es una creación de Doane Robinson, pero fue esculpido por Gutzon Borglum .

La historia del monumento al Monte Rushmore comienza a principios del siglo XX, exactamente en 1923. Doane Robinson es citada como la autora de la idea de que las montañas de Dakota del Sur podrían ser atractivas desde el punto de vista turístico. .Doane Robinson pensó que las montañas Black Hills serían un buen apoyo para hacer una escultura monumental similar a la realizada por el artista Gutzon Borglum en Stone Mountain .

Sin embargo, el sitio de Black Hills no era adecuado para la realización del trabajo que tenía en mente en ese momento,. Las razones para abandonar el sitio fueron principalmente técnicas, ya que la roca era demasiado friable para ser esculpida en buenas condiciones. También hubo discusiones con los indios porque los Lakota, que vivían aquí a pesar del saqueo de la tierra que habían sufrido, consideraban que las montañas de Black Hills eran sagradas, por lo que era difícil atacar sin atraer La ira de esta importante comunidad. La elección se trasladó a otra montaña, el Monte Rushmore.

La segunda etapa del proyecto fue a través del Congreso de los Estados Unidos, por un lado, una financiación significativa, por otro lado, un acuerdo oficial. Esta fase de negociación duró hasta 1925, culminó en un acuerdo del presidente en funciones Calvin Coolidge, Fue en esta etapa que se eligieron los presidentes.

Luego vino la fase de realización. Comenzó con la escultura de modelos. En el modelo original, Thomas Jefferson estaba a la derecha de George Washington, pero esta configuración tuvo que ser abandonada en el momento de su realización debido a la configuración de la roca, que no correspondía a la cara de Jefferson.

El siguiente modelo incluía a los 4 presidentes tal como los vemos hoy en día, pero con una particularidad importante: fueron los bustos. Hoy en día, solo vemos caras. Esto, por supuesto, se debe a la falta de fondos al final de la talla de la cara, el proyecto tuvo que detenerse allí cuando deberíamos haber visto esculturas desde la cima de la montaña hasta el suelo.

En 1933, el sitio se colocó bajo la protección del Servicio de Parques Nacionales que construyó las primeras infraestructuras. El proyecto progresaba bien. George Wahington se completó el 4 de julio de 1934, una fecha simbólica ya que era la fiesta nacional. En 1936 fue el turno de Thomas Jefferson. La cara de Abraham Lincoln se completó el 17 de septiembre de 1937, y en 1939 fue la última de Theodore Roosevelt.

En 1941, el escultor Gutzon Borglum murió repentinamente de una embolia. El monumento aún no estaba terminado, por lo que fue su hijo Lincoln quien se hizo cargo del sitio. Completó el trabajo de su padre oficialmente el 31 de octubre de 1941. En ese momento, el costo del monumento era de un millón de dolares

 

sábado, 3 de octubre de 2020

Día de la Unidad Alemana

Tal día como hoy 3 de octubre de 1990 se hizo efectiva la reunificación de la República Democrática Alemana -Alemania del este- y la República Federal Alemana -Alemania del oeste)-tras más de cuatro décadas de división. Para conmemorar esa fecha se celebra en el país el Día de la Unidad Alemana.

Tras la derrota del régimen nazi en 1945, los países aliados - Estados Unidos, URSS, Gran Bretaña y Francia- se repartieron el país y la ciudad de Berlín en zonas de influencia que acabarían por introducirse de forma forzosa en la Guerra Fría.

En 1949 se reconoció la existencia de estas dos Alemanias y la división de la capital de forma similar, lo que la convertiría en uno de los mayores focos de tensión del conflicto y en la que se destaca la construcción del Muro de Berlín para evitar la salida de la población de Berlín este a Berlín oeste.

Como ocurriría en el resto de países satélite, los dos Alemanias serían el escenario de las disputas entre Estados Unidos y la URSS, influyendo así en la política y la economía.

La situación cambió cuando, debido al debilitamiento de la Unión Soviética, la población y el gobierno alemán comenzaron un proceso de reunificación que dio su pistoletazo de salida con la caída del Muro de Berlín en noviembre de 1989.

Con Mijaíl Gorbachov a la cabeza, la URSS iría desmantelándose y dando lugar a una apertura en la que los países de su zona de influencia se librarían del control soviético.

Alemania pasaba a ser un único estado federal formado por 16 länder y con capital en Berlín.



viernes, 2 de octubre de 2020

La muerte del actor Rock Hudson víctima del Sida

 

Tal día como hoy 2 de octubre de 1985 muere el actor Rock Hudson mientras dormía. El actor sufría de SIDA desde hacía tiempo, aunque no quiso revelar que la padecía hasta días antes de morir.

Rock Hudson tenía 59 años cuando falleció mientras dormía en su casa de Beverly Hills -Los Ángeles- por complicaciones derivadas del sida. Tres meses antes de morir, Hudson se había convertido en el primer personaje conocido en reconocer públicamente que padecía el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA).

Como cabía esperar, aquella noticia cayó entonces como un jarro de agua fría sobre la puritana industria de Hollywood, pero el actor logró con su gesto ayudar a visibilizar el sida y a concienciar a la población sobre el problema de una enfermedad tan estigmatizada como desconocida en los años 80.

La imagen pública de Hudson empezó a cambiar en julio de 1985, cuando el actor sufrió un desmayo mientras se encontraba en el hotel Ritz de París; ciudad a la que acudió para probar un tratamiento experimental del que le había hablado su médico.

Para acallar los rumores, Hudson decidió hacer público a través de un comunicado que un año antes había sido diagnosticado como VIH positivo. Después de que la noticia se diera a conocer, el actor regresó a su casa en EE UU y se dedicó por completo a descansar y pelear contra la enfermedad.

Durante años habían circulado rumores sobre la posible homosexualidad de Hudson. Pero él, paradigma del galán romántico en los años 50 y 60, había ocultado siempre su orientación sexual por miedo a que el descubrimiento de su condición de gay pudiera afectar negativamente a su carrera.

En realidad, Hudson vivió toda su vida dentro del armario. Poco después de empezar a trabajar en la industria del cine descubrió el estigma social que acompañaba a la homosexualidad y, en 1955, su agente Henry Wilson le recomendó que se casara con su secretaria Phyllis Gates. La pareja se divorciaría tres años después. Su boda había sido un paripé y la cosa acabó como el rosario de la aurora.

Tras su malograda relación, Hudson empezó a frecuentrar locales de ambiente gay y mantuvo secretamente romances con varios hombres. A principios de los años 60, por ejemplo, empezó a salir con Lee Garlington, a quien el actor se llegaría a referir años después como su “gran amor”.

La enfermedad era una gran desconocida entonces. Los primeros casos de sida se habían dado a conocer en 1981 y el desconocimiento en cuanto a las formas de transmisión del virus causó entonces bastante miedo entre público, actores y directivos. Todo el mundo asociaba en ese momento la enfermedad con hombres homosexuales y drogadictos, lo que provocó que comenzara a cundir en la industria bastante recelo hacia el colectivo gay.

En sus últimos meses de vida, mucha gente le dio la espalda a Hudson. Su otrora amigo Ronald Reagan, presidente de EE UU en el momento del fallecimiento de Hudson, se desentendió del actor cuando este hizo público su diagnóstico. La actriz Doris Day, por el contrario, fue una de las pocas celebridades que se atrevió a acompañar y dejarse ver con el actor en los terribles años de la epidemia de sida.

En 1985, poco antes de la polémica revelación del actor, Day fue elegida para presentar el talk-show Doris Day’s Best Friends, emitido en una cadena de televisión por cable, y optó por contar en su debut con la presencia de Hudson, que acudió a la grabación de aquel programa visiblemente demacrado ya aunque aún no había hecho pública su enfermedad.

Sea como fuere, el programa fue emitido unos días después del fallecimiento del actor quien, a pesar de sus casi dos metros de estatura, murió pesando menos de 50 kilos. 


 

jueves, 1 de octubre de 2020

Los juicios de Nuremberg

 
Tal día como hoy, 1 de octubre de 1946 doce nazis de alto rango son condenados a muerte por el Tribunal Internacional de Crímenes de Guerra en Nuremberg, incluido Joachim von Ribbentrop, ministro nazi de asuntos exteriores, Hermann Goering, fundador de la Gestapo y jefe de la fuerza aérea alemana y Wilhelm Frick, ministro del interior. Otros siete, incluido Rudolf Hess, ex diputado de Adolf Hitler, fueron condenados a prisión de 10 años a cadena perpetua. Otros tres fueron absueltos.

Empezando en el invierno de 1942, los gobiernos de las potencias Aliadas anunciaron su determinación de castigar los criminales de guerra nazis. El 17 de diciembre de 1942, los lideres de Estados Unidos, Gran Bretaña, y la Unión Soviética hicieron publica la primera declaración que reconoció el exterminio de los judíos europeos y resolvió procesar los responsables por la violencia contra civiles.

La Declaración de Moscú de octubre de 1943, firmado por el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, el primer ministro inglés Winston Churchill, y el líder soviético Josef Stalin, afirmó que en la ocasión de un armisticio las personas consideradas responsables de crímenes de guerra serían mandadas al país en el cual los crímenes habían sido cometidos y ahí juzgados según las leyes de la nación interesada. 

Los grandes criminales de guerra, cuyos crímenes no podrían ser asignados a ningún lugar geográfico, serían castigados por decisiones tomadas conjunto por los gobiernos Aliados. Los juicios de los oficiales alemanes principales ante el Tribunal Militar Internacional (TMI), los juicios más conocidos de la posguerra, ocurrieron en Nuremberg, Alemania, ante jueces representando las potencias Aliadas.

Entre el 18 de octubre de 1945 y el 1 de octubre de 1946, se procesó a los veintidós principales criminales de guerra por crímenes en contra de la paz, crímenes de guerra, y crímenes contra la humanidad, definidos como “el asesinato, el exterminio, la esclavitud, la deportación...o las persecuciones sobre bases políticas, raciales, o religiosas.” Doce de los acusados fueron condenados a muerte, entre ellos Hans Frank, Hermann Goering, Alfred Rosenberg, y Julius Streicher, tres a cadena perpetua, y cuatro a condenas de diez a veinte años. Tres fueron absueltos.

Los tribunales militares americanos realizaron otros doce juicios en Nuremberg de oficiales alemanes de alto rango, a menudo denominados los Procesos Posteriores de Nuremberg. Miembros de la Gestapo -la policía secreta estatal- y de las SS, junto con industriales alemanes, fueron procesados por sus papeles en la aplicación de las leyes de Nuremberg, los fusilamientos masivos de judíos en los campos de concentración, los fusilamientos por los equipos móviles de matanza, las deportaciones, los trabajos forzados, y los experimentos médicos.

La gran mayoría de los juicios por crímenes de guerra fue de funcionarios y oficiales de segundo y tercer rango, que incluyeron los guardias y comandantes de los campos de concentración, los oficiales de la policía y los doctores que participaron en experimentos médicos.

Otros criminales de guerra fueron procesados por los tribunales de los países donde habían cometido los crímenes. En 1947, un tribunal en Polonia condenó a muerte a Rudolf Hoess, comandante de Auschwitz. En los tribunales de la Alemania occidental, muchos de los ex-nazis no recibieron sentencias severas, basado en que cumplir ordenes de los superiores fue a menudo decretado una circunstancia atenuante. Por consiguiente, varios criminales nazis volvieron a vidas normales en la sociedad alemana, especialmente en el mundo de negocios.

Los esfuerzos de los cazadores de nazis - como Simon Wiesenthal y Beate Klarsfeld- llevaron a la captura, la extradición, y el juicio de varios nazis que se habían escapado de Alemania después de la guerra. El proceso de Adolf Eichmann, celebrado en Jerusalén, despertó la atención del mundo entero.

Muchos criminales de guerra, sin embargo, no fueron nunca procesados ni castigados y la busca de criminales de guerra nazis continúa hasta hoy.


 

miércoles, 30 de septiembre de 2020

La historia de James Dean

 

Tal día como hoy 30 de septiembre de 1955, James Dean, la joven estrella de cine que protagonizó Rebelde sin causa, muere a la edad de 24 años en un accidente automovilístico con su Porsche en California.

“Vive joven, muere joven y serás un hermoso cadáver”, había manifestado James Dean en más de una ocasión. Y lo cumplió todo a rajatabla, todo menos su última aserción: ‘Ser un hermoso cadáver’.

El 30 de septiembre de 1955, seis menos diez de la tarde. El protagonista de Gigante, cuyo rodaje ha finalizado dos días antes, conduce su flamante Porsche por la autopista de Salinas - California-. El cuentakilómetros marca 160 por hora. Dean se dispone a competir en una carrera. En un cruce, colisiona fatalmente con otro automóvil. Su muerte es instantánea. El actor se fractura el cuello y la parte izquierda de su rostro queda completamente desfigurada.

La noche anterior había asistido a una fiesta gay en Malibú, donde había discutido a gritos con uno de sus ex amantes, que le había recriminado por salir con mujeres para contentar a la Warner Bros, sus estudios cinematográficos, empeñados en abortar toda duda susceptible de enturbiar la imagen de su joven estrella.

Curiosamente hacía sólo un par de semanas, James ha protagonizado un spot televisivo patrocinado por el Consejo Nacional de Seguridad Viaria, en el que recomienda prudencia a los jóvenes telespectadores, advirtiéndoles del riesgo que conlleva la velocidad.

Esos consejos no los sigue Dean en su última carrera. Al superar los 100 kilómetros por hora un coche de policía le detiene y al ser multado por exceso de velocidad, Dean se envalentona y aprieta el acelerador. Cuando empieza a atardecer, el Porsche hace salirse a un Pontiac de la autopista en un adelantamiento imprudente.

Acto seguido, un Ford sedán colisiona con ellos y el impacto arroja al conductor, Rolf Weuterich, fuera del mismo, pero James no corre la misma suerte: uno de sus pies queda atrapado entre el embrague y el cabezal del freno. Su biógrafo, Paul Alexander, explicaría: ‘Cuando el Porsche se detuvo, Jimmy tenía los brazos y las piernas desmadejadas e inertes. Su cabeza colgaba por encima de la portezuela….’. El actor había fallecido.

Por aquellas fechas, Dean, convertido en ídolo juvenil , ha protagonizado sólo tres películas: Al este del Edén, Rebelde sin causa y Gigante. Esta última, que aún no se había estrenado en el momento del accidente, redondea su trayectoria profesional, poniendo el broche final a un recorrido interpretativo sin parangón.

Y es que el pequeño James no lo había tenido fácil. Fruto de un matrimonio truncado por la temprana muerte de su madre, víctima del cáncer cuando el niño contaba sólo ocho años, su padre, tras guardar un discreto duelo había contraído matrimonio de nuevo y se había ‘deshecho’ de su benjamín. Su hermana, casada con un granjero de posibles se convirtió en madre suplente y se ocuparía de él durante seis largos años.

En 1946 el joven se trasladaría a Los Ángeles. Cuatro años después abandonaría los estudios de Derecho. Queriendo ser autosuficiente desempeñaría toda clase de oficios, aprendería a tocar el clarinete, destacaría en baloncesto y seguiría los cursos de interpretación de James Withmore, su descubridor.

Por aquel entonces James era un joven huraño, rebelde e inadaptado, contradictorio y esquivo, acomplejado por su fuerte miopía y su baja estatura. Así fue hasta el infausto día en que James no logra esquivar a la muerte y la carrera hacia la nostalgia da el pistoletazo de salida. Nace la leyenda.

Años después de su muerte, el rebelde sin causa continúa moviendo millones de dólares, sus fans, pagan ingentes cantidades por palpar las manchas de sangre de su ídolo en la tapicería del Porche, o por apoyar su cabeza en el lugar exacto en el que fue hallado su cadáver. Tampoco se libra su tumba del delirio idólatra de sus fans, que roban su lápida en repetidas ocasiones.

Si su imprudencia temeraria no hubiese emergido al volante de su Porsche, a día de hoy Dean contaría 84 años. Irredento, continuaría afirmando: “Si viviera cien años no tendría tiempo de hacer todo lo que quiero”. Confiamos en que “al este del Edén’”su espíritu continúe indemne, rebelde y, esta vez, con causa.


 

martes, 29 de septiembre de 2020

Resumen biográfico de Miguel de Cervantes

 

Tal día como hoy 29 de septiembre de 1547 nace Miguel de Cervantes, autor de 'El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha'

Miguel de Cervantes Saavedra es el autor más reconocido de la literatura española y famoso internacionalmente por su gran obra El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Aunque muchos capítulos de su vida siguen siendo un misterio, su popularidad hizo que desde el siglo XVIII se investigase en profundidad su figura.

Se cree que el escritor nació el 29 de septiembre de 1547 en Alcalá de Henares, muy cerca de Madrid. En 1569 comienza la carrera literaria de Cervantes con la publicación de varias composiciones poéticas que serían publicadas y alabadas por su maestro, Juan de López de Hoyos. Ese mismo año huyó a Roma y al poco tiempo se alistó en la Armada de la Santa Liga que le llevaría a combatir en Lepanto (1571).

En 1575 ocurriría otro de los sucesos más importantes en la vida del escritor: el barco en el que volvía a España fue secuestrado por piratas y fue llevado a Argel. Tras ser liberado en 1580, Cervantes permanecería en España e intentaría hacerse un lugar y un nombre a través de las letras.

La popularidad que habían adquirido el teatro y los corrales de comedias, Cervantes volcó sus esfuerzos a este tipo de obras entre las que se pueden destacar Numancia o El trato de Argel. El propio Cervantes declaró haber escrito entre veinte y treinta comedias de las que no hay rastro. Su carrera vivió un hito significativo con la publicación de la Primera parte de la Galatea.

En 1605 apareció publicada en Madrid la primera parte de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, un relato de aventuras en el que Cervantes parodiaba el género de las novelas de caballería al trasladar las hazañas que le pasarían habitualmente a personajes como Amadís de Gaula a la mente de un caduco hidalgo castellano que ha perdido el juicio.

Aunque el éxito del libro fue casi inmediato, la repercusión en la calidad de vida del escritor no se hizo notar demasiado.

Tras numerosas penurias económicas, Miguel de Cervantes falleció el 22 de abril de 1616 pero su nombre se hizo eterno.

 

lunes, 28 de septiembre de 2020

La mal llamada Gripe Española

 

Tal día como hoy, 28 de septiembre de 1918, en la peor epidemia mundial de gripe en la historia -llamada gripe española porque el primer brote importante que causó múltiples muertes fue en España-, se estima que 30 millones de personas murieron en todo el mundo.

Durante los últimos meses de la Primera Guerra Mundial, una virulenta cepa del virus de la gripe se extendió rápidamente por todo el planeta infectando a un tercio de la población mundial y causando la muerte de decenas de millones de personas.

La pandemia de 1918 y 1919, también conocida como la gripe española, se extendió a gran velocidad por todo el mundo y en sólo 18 meses infectó a un tercio de la población mundial. La férrea censura de los países implicados en la Gran Guerra escondió su gravedad, pero los estudios actuales elevan el número de muertes de 20 hasta 50 o incluso 100 millones. Si el más elevado de esos cálculos es correcto, entonces la pandemia habría matado a más personas que las dos guerras mundiales juntas.

Ningún rincón del planeta se mantuvo a salvo del virus. En verano de 1997, el científico Johan Hultin viajó hasta Brevig Mission, una localidad de Alaska de unos 200 habitantes, en busca de cadáveres enterrados. Con el permiso de las autoridades locales, exhumó del suelo congelado el cuerpo de una mujer en perfecto estado de conservación, extrajo una muestra de su pulmón y volvió a sepultarlo.

Pretendía secuenciar el genoma del virus que 80 años antes había matado a esa mujer junto al 90 por ciento de la población local. Brevig Mission fue un escenario más de una de las peores tragedias que ha vivido la humanidad, pero la férrea censura de los países implicados en la primera guerra mundial escondió su gravedad.

La gripe la causan varios virus muy parecidos entre sí, pero sólo una cepa (el tipo A) está relacionada con las epidemias mortales. A pesar de conocerse como gripe española, los primeros casos se registraron en Estados Unidos durante el último año de la Primera Guerra Mundial.

En marzo de 1918, el país llevaba once meses en guerra contra Alemania y las potencias centrales, y su exiguo ejército se había convertido en un enorme contingente que acabaría sumando más de dos millones de efectivos enviados a Europa. Los primeros casos se dieron en uno de los muchos centros de instrucción que se pusieron en marcha en un país que se movilizaba para la guerra.

La férrea censura de los países implicados en la primera guerra mundial escondió la gravedad de la epidemia. El 4 de marzo, un soldado se presentó en la enfermería de Fort Riley, en el estado de Kansas, aquejado de fiebre. En cuestión de horas, cientos de reclutas cayeron enfermos con síntomas similares, y a lo largo de las semanas siguientes enfermarían muchos más.

En abril, el contingente estadounidense desembarcó en Europa portando el virus consigo. Acababa de llegar la primera oleada de la epidemia. La cepa mataba a sus víctimas con una rapidez sin precedentes. En Estados Unidos abundaban las informaciones sobre gente que se levantaba de la cama enferma y moría de camino al trabajo.

Los síntomas eran espantosos: los pacientes desarrollaban fiebre e insuficiencia respiratoria; la falta de oxígeno causaba un tono azulado en el rostro; las hemorragias encharcaban de sangre los pulmones y provocaban vómitos y sangrado nasal, de modo que los enfermos se ahogaban con sus propios fluidos. Como tantas otras, la cepa afectó a los más jóvenes y a los más viejos, pero también a adultos sanos de entre 20 y 40 años.


 

domingo, 27 de septiembre de 2020

El informe de la comisión Warren

 

Tal día como hoy, 27 de septiembre de 1964, la comisión Warren publicó su informe con sus conclusiones oficiales sobre el asesinato del presidente John F. Kennedy. “Lee Harvey Oswald, hostil a su mundo y hambriento de fama, asesinó al presidente John F. Kennedy y se lanzó a la infamia sin la ayuda de ninguna conspiración” rezaba el informe.

El 27 de septiembre de 1964 una comisión presidencial de Estados Unidos publica las conclusiones sobre la muerte del ex presidente John F. Kennedy, asesinado un año antes.

“Lee Harvey Oswald -y Lee Harvey Oswald solo- asesinó a John F. Kennedy”. Así decía el veredicto, largamente esperado y hecho público por la comisión presidida por Earl Warren, presidente de la Corte Suprema de Estados Unidos.

Así concluyó su histórico trabajo, después de casi 10 meses de investigaciones de 552 personas, desde oscuros testigos hasta la viuda Jacqueline Kennedy y el presidente Lyndon B. Johnson.

De este modo el gobierno de los Estados Unidos trató de dar respuesta a rumores y teorías sobre conspiraciones ampliamente difundidas, sobre todo en el extranjero, después de la muerte de Kennedy. En cada caso, la comisión declara que no encontró pruebas fidedignas que respaldaran la sospecha de un complot.

El informe, de 296 mil palabras, expresaba que no hay evidencia de que Oswald fuera un agente o “empleado, persuadido y estimulado por ningún gobierno extranjero” para matar a Kennedy. En relación con un posible interés ruso, la comisión oyó este notable testimonio del secretario de estado, Dean Rusk:

“No he visto ni oído atisbo de evidencia alguna que indique que la Unión Soviética tuviera ningún deseo de eliminar al presidente Kennedy, ni participación alguna en el suceso… Creo que aunque hay graves diferencias entre el mundo comunista y el mundo libre… que, aunque desde sus puntos de vista, son necesarias algunas formas de relaciones internacionales… que los grandes estados, especialmente las potencias nucleares, han de estar en posición de tratar unas con otras…”

“El asesinato de John Fitzgerald Kennedy el 22 de noviembre de 1963 fue un acto de violencia cruel y espantoso, dirigido contra un hombre, una familia, una nación, y contra la humanidad. Un dirigente joven, vigoroso, cuyos años de vida pública y privada estaban por venir fue victima del cuarto asesinato de un presidente en la historia de un país fiel a los conceptos de discusión razonada y cambios políticos pacíficos.

Esta comisión fue creada el 29 de noviembre de 1963 en reconocimiento al derecho de la gente de todas partes a un conocimiento pleno y veraz concerniente a esos acontecimientos…” rezaba el sumario de la comisión. Seguidamente detallaba los hechos del fatídico 22 de noviembre de 1963 fecha en la que fue asesinado Kennedy y de los días posteriores incluida la fortuita muerte de Lee Harvey Oswald.

La comisión Warren tampoco encontró relación entre alguna conspiración en la muerte de Lee Harvey Oswald ni con Jack Ruby, asesino de Oswald. Lee Harvey Oswald fue acusado por la comisión Warren de haber asesinado en solitario al presidente Kennedy.

Las conclusiones de la investigación causaron diversas reacciones alrededor del mundo, algunas de escepticismo, rechazo entre otras. Con el paso del tiempo las teorías de conspiración tomaron fuerza y otras surgieron utilizando tecnología moderna. Sin embargo la muerte de JFK es aún motivo de misterio. 


 

sábado, 26 de septiembre de 2020

El primer debate televisado de la historia

 

Tal día como hoy 26 de septiembre de 1060 tiene lugar en Estados Unidos, el primer debate televisado de la historia, entre Kennedy y Nixon que reunió a 60 millones de personas ante el televisor y fue clave para la victoria del demócrata.

El 26 de septiembre de 1960 era la primera vez en la historia de Estados Unidos que se mostraba en televisión un debate entre los principales candidatos presidenciales de los partidos. En él participaron Richard Nixon y John Fitzgerald Kennedy, candidato republicano y demócrata respectivamente, durante la campaña electoral por convertirse en el 35º presidente de los Estados Unidos. Se celebró en los estudios de la CBS en Chicago y la novedad hizo que 60 millones de personas vieran el debate pegadas a las pantallas de los televisores.

Durante el debate, el senador Kennedy afirma: "No creo en un gran gobierno, pero creo en una acción gubernamental eficaz". Cada candidato hizo una declaración de apertura de ocho minutos y una declaración de cierre de tres minutos. Howard K. Smith fue el moderador del mismo.El tema del debate fue la política interna, y también se plantearon temas sobre educación, entre otras cosas.

Ninguno de los dos candidatos demostró una gran agresividad, sino que se limitaron a señalar sus discrepancias en un tono cordial y amistoso en el que tampoco mostraron interés por profundizar en temas delicados. Mientras que quienes escucharon el debate por la radio dijeron, en encuestas posteriores, que la actuación de Richard Nixon había sido mejor, aquellos que lo siguieron por televisión dieron una victoria aplastante a Kennedy.

Esta diferencia se debe a que el candidato demócrata se mostró seguro de sí mismo en todo momento, sonrió y supo manejar su lenguaje corporal y conquistó a la cámara al lucir un elegante traje negro y una piel bronceada y maquillada. Nixon, por su parte, era la viva imagen de la incomodidad y estaba sin maquillar.

Kennedy emergió como el aparente ganador de este primero de cuatro debates televisados, en parte debido a su mayor telegenia ante la cámara que Nixon, quien, a diferencia de Kennedy, parecía nervioso y, además, se negó a usar maquillaje. A Nixon le fue mejor en el segundo y tercer debate, y el 21 de octubre los candidatos se reunieron para discutir asuntos exteriores en su cuarto y último debate.

Kennedy ganaría las elecciones menos de tres semanas después, el 8 de noviembre, con el 49,7 por ciento del voto popular en una de las elecciones presidenciales más reñidas en la historia de Estados Unidos, superando por una fracción, ya que su oponente obtuvo el 49,6 por ciento de los votos, y sería nombrado presidente en noviembre de ese mismo año, pero la verdadera importancia de este acontecimiento reside en la inclusión del medio televisivo en la política y la influencia que este tuvo en su progresiva espectacularización.

"Sabíamos que el primer debate televisado era importante, pero no teníamos idea de lo importante que iba a resultar", dijo Ted Sorensen, el redactor jefe de los discursos de JFK a la revista Time. . “La historia que me gusta contar es de cuando me delegaron para ir a despertarlo”, continuó Sorensen. "Abrí la puerta, me asomé y allí estaba, con las luces encendidas, profundamente dormido, cubierto de tarjetas".

Los debates presidenciales televisados tuvieron una pequeña pausa y se retomaron en 1976. Desde entonces, se han realizado en todas las campañas presidenciales de este país y en otros muchos del resto del mundo.


 


viernes, 25 de septiembre de 2020

Muere el rey vikingo, Harald III, "el Despiadado"

Tal dia como hoy 25 de septiembre de 1066 el último gran rey vikingo de Noruega fallece tras recibir un flechazo.

Harald Sigurdsson fue rey de Noruega - conocido como Harald III - de 1046 a 1066. Además, reclamó sin éxito el trono danés hasta 1064 y el trono inglés en 1066. Muchos lo consideran el más destacado e influyente de los primeros reyes noruegos de la era vikinga. Antes de convertirse en rey, Harald había pasado alrededor de quince años en el exilio como mercenario y comandante militar en la Rus de Kiev y de la Guardia Varangian en el Imperio Bizantino.

En 1034, él y sus hombres se trasladaron a Constantinopla, la capital del Imperio bizantino, y se unieron a la Guardia Varangian -guardaespaldas del emperador bizantino-. Estuvo involucrado en las campañas militares contra los piratas árabes en el Mediterráneo y Asia Menor y, según las sagas, se había convertido en líder de todos los varegos.

En 1035, él y el ejército bizantino habían expulsado a los árabes de Asia Menor y participó en las campañas militares que llegaron hasta el río Éufrates.

Pasada esta etapa, se unió a los bizantinos en su esfuerzo por arrebatar la isla de Sicilia a los sarracenos, y después del éxito de esa campaña, regresó a Constantinopla. Como recompensa, fue nombrado por el emperador bizantino Miguel IV 'el Paflagonio' como funcionario de la corte imperial por su exitoso papel en la campaña de Sicilia.

Sus campañas militares continuarían. Sería llamado a luchar contra los búlgaros y nuevamente sirvió con distinción.

Cuando Harald regresó a Noruega en 1045, acordó compartir el trono noruego con el rey vigente, su sobrino Magnus I Olafsson. Aunque este binomio no duraría demasiado. Harald se convirtió en el único gobernante en 1047, cuando Magnus murió en una expedición militar que los dos gobernantes habían lanzado contra Dinamarca.

Pasó los siguientes 15 años intentando arrebatarle el trono danés a Sweyn II. Después de la derrota de este en la batalla de Niz en1062, los dos gobernantes se reconocieron como soberanos en sus respectivos países.

El rey vikingo expandió las posesiones coloniales de Noruega en las islas Orkney, Shetland y Hebrides y en 1066 intentó conquistar Inglaterra, aliándose con el conde rebelde Tostig contra el nuevo rey inglés, Harold II. Después de obtener las victorias iniciales, las fuerzas de Harald fueron derrotadas por el rey inglés en septiembre de 1066 en Stamford Bridge.

Harald tenía marcado el objetivo de conquistar Inglaterra uniéndose a Tostig, conde de Northumbria, para combatir contra el hermano de éste, Harold II de Inglaterra, y repartirse el país, pero en este enfrentamiento Harald fue herido de muerte con una flecha y murió durante la Batalla del Puente de Stamdford en Reino Unido. Esto supuso el principio del fin de la era vikinga

Harald III, que se hacía llamar a sí mismo Harald III, el Despiadado, falleció a los 51 años de edad.


 

jueves, 24 de septiembre de 2020

El sangriento sitio de Viena: la victoria que salvó a Occidente

Tal día como hoy 24 de septiembre de 1529 el sultán Solimán II el Magnífico fracasa en su intento de apoderarse de la ciudad de Viena por la fuerza de las armas, aunque consigue imponer sus condiciones de paz. Hasta aquí llegará el límite de expansión del imperio turco.

El Sitio de Viena, de 1529, marcó el apogeo de la invasión otomana de Europa central por las tropas turcas mandadas por el sultán Solimán el Magnífico.

El sultán Solimán el Magnífico accedió al trono en 1520, y pidió al rey Luis II de Hungría que le rindiera tributo. El joven rey húngaro hizo matar a los embajadores como respuesta y solicitó apoyo al emperador Carlos V, pero este tenía comprometidas sus tropas en Italia en respuesta a las agresiones de Francisco I de Francia, quien había prometido en carta escrita al sultán turco estando preso en Madrid, que abriría un segundo frente en el oeste de Europa para que los otomanos avanzaran por el este.

El archiduque Fernando de Austria, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico con el nombre Fernando I , hermano menor de Carlos V, reclamó el trono y fue elegido rey de Hungría después de la muerte de su cuñado Luis II el 28 de agosto de 1526, lo que provoca una invasión turca en el otoño de 1529.

El 27 de septiembre de ese año las tropas otomanas iniciaron el asedio de Viena, capital del archiducado de Austria. Se desconoce con precisión el número de efectivos, y las estimaciones van desde 90 000 hasta 200 000 hombres. Entre ellos estaban los jenízaros, el cuerpo de elite de las tropas otomanas.

Los defensores austriacos de la ciudad - entre 17 000 y 24 000- recibieron poca ayuda exterior, aunque a la postre fue relevante. Esta se componía de tropas venidas de distintos lugares de Europa, pero tenía su núcleo fuerte en 1500 lansquenetes alemanes dirigidos por el conde Nicolás de Salm, veterano de la batalla de Pavía, y 700 arcabuceros españoles enviados por la reina viuda María de Hungría, hermana de Fernando. Estos últimos destacaron en la defensa de la zona norte, impidiendo al enemigo establecerse en las vegas del Danubio junto a la ciudad.

Por parte otomana, a pesar de su superioridad numérica, el ejército estaba mal equipado para un asedio y su tarea fue obstaculizada por la nieve y las inundaciones. Nicolás de Salm ordenó almacenar en la ciudad todas las provisiones disponibles, quemar todas las edificaciones exteriores a la antigua y desgastada muralla de la ciudad, reforzar ésta, levantar empalizadas en los límites con el Danubio y la salida de la ciudad de los habitantes que no pudieran contribuir a su defensa.

Las constantes lluvias impidieron que los musulmanes utilizaran con efectividad las armas de fuego, que habían contribuido a las tomas de Constantinopla,. Los jenízaros intentaron sin éxito asaltar las brechas de la muralla, pero las alabardas de los lansquenetes alemanes y los arcabuceros españoles les cerraron el paso.

Por primera vez desde su formación como cuerpo militar, los jenízaros se quejaron de perder sus vidas sin nada a cambio, y obtuvieron la promesa de donativos para seguir combatiendo. La falta de provisiones, las bajas -entre 15 000 y 20 000 soldados- y la impotencia hicieron mella en las tropas otomanas.

Solimán se retiró a mediados de octubre a Constantinopla. Nicolás de Salm, que tenía 70 años en el momento del asalto turco, murió en 1530 a consecuencia de las heridas recibidas. Su sarcófago renacentista puede verse en la iglesia Votiva de Viena.

El sultán quiso intentar de nuevo la conquista de la ciudad en 1532, pero encontró a los defensores apoyados por un gran ejército bajo el mando del hermano de Fernando, el emperador Carlos V, y no pudo acercarse a ella.





 

miércoles, 23 de septiembre de 2020

La efímera República Social Italiana

 

Tal día como hoy 23 de septiembre de 1943 en Saló -provincia de Brescia, en Lombardía-, Benito Mussolini forma el primer Gobierno de la República Social Italiana.

La decisión de Mussolini de participar en la tSegunda Guerra Mundial junto al Tercer Reich no había reportado a Italia más que sinsabores y derrotas. A mediados de 1943 el “Impero” ya había desaparecido, y la enseña británica había sustituido a la bandera real en Addis Abeba y Trípoli. Tras la caída de Túnez, Italia se hallaba ya en el radio de acción de los aviones aliados, que actuaban con casi total impunidad.

El régimen padecía una profunda crisis de credibilidad. A pesar de su retórica, y de las recurrentes concentraciones de afirmación patriótica, una gran parte de la población había perdido la fe en la victoria, y maldecía la guerra en si­lencio. La inestabilidad se acentuó en julio, cuando los aliados desembarcaron en Sicilia sin encontrar una excesiva resistencia.

A petición de importantes personalidades del régimen, Mussolini había accedido a que se reuniera el Gran Consejo Fascista para evaluar la situación política y militar y buscar soluciones a la creciente desazón. Allí, diversos jerarcas del fascismo votaron la destitución del dictador y el retorno al sistema anterior, en que el monarca adquiría un papel determinante.

Esa misma tarde, el Duce tenía una cita con el monarca en Villa Ada. No sospechaba nada. O al menos eso parecía. La villa estaba rodeada de carabinieri, pero Mussolini aparecía completamente despreocupado. El rey lo recibió vestido con el uniforme de mariscal, y a continuación tuvo lugar una conversación privada.

Víctor Manuel III comunicó a Mussolini de que Badoglio, quien con­taba con la confianza del Ejército y de la policía, era la persona idónea para sustituirle. A los veinte minutos, la conversa­ción podía darse por concluida. Mussolini no había aún comenzado a dirigirse a su automóvil cuando se le acercó un capitán de los carabinieri, que, con la excusa de que tenía órde­nes de protegerlo, lo introdujo, por la puerta trasera de una ambulancia, acompañado por va­rios guardias armados. Ni por un momento el político advirtió que estaba siendo arrestado.

Fue entonces cuando comenzó el rocambolesco deambular del dictador que terminó en el Gran Sasso, con órdnes para sus guardianes de acabar con su vida si los alemanes intentaban liberarlo.

Ante esta situación, el Führer puso en marcha tres planes ya elaborados. Los alemanes preveían la inmediata ocupación de la península italiana, la liberación del Duce y la reimplantación del régimen fascista con los elementos aún fieles.

El continuo cambio de ubicación y el férreo secretismo de sus guardianes hicieron que el paradero de Mussolini se convirtiera en un insondable misterio para casi todos, incluso para los alemanes. Por fin, los hombres del capitán de las SS Otto Skorzeny, encargado por Hitler de su búsqueda y seguri­dad, lo localizarían en el Gran Sasso. En septiembre tuvo lugar la arriesgadísima operación de liberación de Mussolini ejecutada por paracaidistas alemanes.

Pocos dias despues, Mussolini denunciaba, a través de las ondas de Radio Múnich, al rey desleal y anunciaba el estable­cimiento de un nuevo estado, republicano, nacional, social y fascista, que continuaría la gue­rra y juzgaría a los “traidores de julio”. Había nacido la Repú­blica Social Italiana.

Pero los secto­res más radicales del fascismo, pronto se hicieron con el control, saldando cuentas con quienes les habían traicionado. A partir de entonces, Mussolini, supeditado a la política alemana, se instalaba en Gargnano, cerca de Salò, de donde la República tomaría su nombre popular.

Pero, poco a poco, al compás de las de­rrotas alemanas, el territorio de la República Social iría menguando. A mediados de abril de 1945, con los soviéticos a las puertas de Berlín y la mayor par­te de Italia en manos de los aliados, la guerra en Europa consumía sus últimos y dramáticos días.

A los miembros del Gran Consejo Fascista que habían votado a favor de la destitución se les consideró traidores. Algunos, como Galeazzo Ciano, fueron condenados a muerte y ejecutados. Mussolini fue fusilado junto con su amante y otros fascistas, y sus cuerpos colgados en una plaza de Milán.





martes, 22 de septiembre de 2020

La guerra Irano - Iraki de 1980

 

Tal día como hoy, 22 de septiembre de 1980, después de una serie de disputas fronterizas entre Irán e Irak, el presidente iraquí, Saddam Hussein, lanza una invasión de la provincia petrolera de Khuzestan, productora de petróleo de Irán.

El imperio del sah había caído fruto de una revolución encabezada por el carismático ayatolá Jomeini , que se adueñó del poder. Aparentemente, el nuevo régimen no podía controlar el descontento en las calles -las huelgas y reivindicaciones de los trabajadores eran frecuentes-, y cada vez más voces en el ejército lamentaban la pérdida de protagonismo de las Fuerzas Armadas.

Luego vino la crisis de los rehenes de la embajada de Estados Unidos en Teherán, y la tensión internacional aumentó hasta un nivel alarmante. En ese contexto, Sadam Husein, el dictador del vecino Irak, vio su oportunidad de aprovecharse de la debilidad del sistema de su eterno rival.

Irak e Irán mantenían una vieja disputa por la soberanía de unas pequeñas islas en el golfo Pérsico y de una franja de 200 km2 en el sudoeste iraní. En 1971, el contencioso se había agravado al ocupar el ejército del sah, muy superior al de Sadam, dos de aquellas islas. Cuatro años después, los dos gobiernos firmaron un acuerdo que ponía fin al conflicto Irak no estaba conforme con lo rubricado, pero no había tenido margen de maniobra, dada la presión ejercida por los muchos apoyos internacionales con que contaba el sah.

Sadam Husein esperaba el momento de resarcirse de la afrenta. Este llegó el 22 de septiembre de 1980, en plena convulsión de la revolución iraní y con las fuerzas armadas del país desconcertadas ante el relevo de muchos de sus mandos y el cese de los suministros de armas y repuestos norteamericanos.

Aprovechando el argumento de un inicidente en el estrecho de Shatt al-Arab, al que nadie, excepto Bagdad, concedía importancia, seis divisiones iraquíes, precedidas de un intenso ataque aéreo, invadieron Irán por su frontera sur y lograron importantes avances en el interior de su territorio. La respuesta iraní no se hizo esperar.

Lejos de reflejar sus disensiones y problemas, los militares respondieron con indudable patriotismo y consiguieron hacer retroceder a los iraquíes en pocas semanas. Los combates se mantuvieron con altibajos a lo largo de ocho años sin que se vislumbrase un resultado determinante.

Las grandes potencias y los países próximos se declararon neutrales, aunque algunos, como Francia, Arabia Saudí y Estados Unidos, ayudaron en secreto a Irak con material. Más tarde se supo que la administración Reagan también había facilitado suministros a las fuerzas armadas de Jomeini, a cambio de ayuda para liberar rehenes en Líbano.

El final de la contienda, que acabaría en tablas, llegó después de arduas negociaciones en Ginebra propiciadas por la ONU. El acuerdo de cese de las hostilidades se aceptó el 20 de julio de 1988. Habían pasado ocho años. El conflicto entre Irán e Irak fue una larga guerra de desgaste para los dos países.

Se saldó con el triste y dramático resultado de 200.000 muertos en cada bando, entre ellos muchos civiles, y unas pérdidas económicas incalculables.