sábado, 6 de marzo de 2021

La tragedia de la calle Capitán Arenas

 

Tal día como hoy 6 de marzo de 1972 en la madrugada , una potente explosión de origen incierto destroza un edificio de diez plantas en la calle Capitán Arenas de Barcelona. Perecieron dieciocho personas.

Pasaban veinte minutos de la medianoche cuando una explosión en un bloque de viviendas de la calle Capitán Arenas, en el barrio barcelonés de Pedralbes, provocó el hundimiento de las puertas terceras de un edificio de diez pisos. El inmueble resultó cercenado como si se hubiera realizado a cuchillo. Desparecieron las diez viviendas. La onda explosiva destrozó los cristales de pisos y tiendas en un radio de doscientos metros.

El origen del siniestro estuvo en el centro de la polémica desde el primer día. La calefacción del edificio era de carbón, y estaba averiada desde hacía un mes. El gas abastecía únicamente las cocinas y no todas –algunas utilizaban gas butano-.

La compañía suministradora, Catalana de Gas y Electricidad, negó desde el primer momento que se tratara de una explosión de gas. Sus técnicos informaron que el epicentro de la explosión se había producido en la sala de estar y el comedor del cuarto piso y no en la cocina. Además, la potencia de la detonación descartaba cualquier tipo de gas como origen de la explosión.

Por su parte, los vecinos, agradecidos por la ayuda pero desconcertados por la catástrofe, apuntaban como causa a la sustitución del gas ciudad por el natural, realizada seis meses antes.

El juez instructor del sumario, requirió la presencia de expertos del Col·legi d’ Arquitectes, de la Maestranza de Artillería y del Col·legi de Enginyers. Cuarenta días más tarde, un informe de la policía descartaba la posibilidad de actividades subversivas o almacenamiento de explosivos. Casi por descarte, la tesis del gas natural parecía la más razonable. Para añadir más sombras al caso, el sumario desapareció del Juzgado número 8 el día 2 de junio y sería devuelto por un desconocido a cuatro periodistas barceloneses en enero de 1974.

También Gas Council –organismo internacional- realizó una investigación independiente en la que descartaba el gas natural como origen de la explosión.

El 29 de octubre de 1972, se produjo otra explosión en la calle Ladrilleros, en Sants. Tres edificios destruidos y catorce muertos. Esta vez no hubo duda de que el gas natural fue la causa de la tragedia. Sin duda, el hecho influyó en el caso de Capitán Arenas. En noviembre, una agencia informativa responsabilizó también al gas como causante. Una ola de temor se extendió por la ciudad. Muchos vecinos pusieron denuncias contra Catalana de Gas por la campaña de conversión a gas natural sin previo aviso y las autoridades obligaron a revisar todas las instalaciones.

Finalmente, el 25 de noviembre, el juez dictó el procesamiento de tres ingenieros de la compañía del gas. Un año más tarde, en diciembre de 1973, Catalana de Gas llegó a un acuerdo para indemnizar a los damnificados de Capitán Arenas, pero sin considerarse responsable de la catástrofe. Nunca reconoció que el gas fue la causa de la explosión. En mayo de 1977, de acuerdo con el decreto de indulto, la Audiencia Provincial de Barcelona acordó sobreseer el sumario por las explosiones de 1972.

La explosión de Capitán Arenas sigue sin ser explicada. Un último informe del Col·legi de Enginyers, en 1976, volvió a negar que el gas natural que abastecía el edificio fuera la causa de la catástrofe.

La explosión de Capitán Arenas, fuera cual fuera el origen, coincidió con la campaña de sustitución del gas ciudad por el gas natural y los adversarios de la nueva energía aprovecharon las incógnitas del caso para intentar defender sus prerrogativas.


 

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