lunes, 12 de septiembre de 2022

El origen del croissant

 

Tal día como hoy 12 de septiembre de 1683, un ejército de auxilio, al mando del rey polaco Juan III, expulsa en la batalla de Kahlenberg a las huestes turcas que sitían Viena -Austria- desde el 14 de julio. Los panaderos, que desempeñaron un papel muy importante en la resistencia, conmemorarán el sitio de Viena y la derrota de los otomanos con un sabroso bollo hojaldrado, en forma de media luna, al que llamarán croissant.

La historia del croissant, merece ser contada porque nace a raíz de un acontecimiento histórico tan importante, como ya fue el del salvamento de la nación de Austria, invadida por las tropas turcas.

Fue en el año 1683, los soldados otomanos al mando del gran visir Mustafá Pachá, que habían ya conquistado Hungría y todas las naciones que recorre el Danubio, pusieron cerco a Viena, último baluarte en que la Cristiandad mantenía su resistencia a las hordas musulmanas-turcas. A pesar de sus repetidos asaltos, éstas no habían conseguido quebrantar la resistencia de los vieneses.

Los turcos, decidieron entonces tomarlos por sorpresa y recurrieron a una estratagema. Idearon socavar el terreno, a fin de que una trinchera o corredor pasara por debajo de las murallas, hasta desembocar en el centro de la ciudad. Para no ser descubiertos trabajaban sólo por la noche, pero no se habían percatado, de que los panaderos también trabajaban a esas horas. Estos oyeron el ruido que hacían los turcos, con las palas y picos, y dieron la voz de alarma.

De manera que los defensores, fueron los que sorprendieron a los turcos, obligándoles a levantar el sitio y Viena fue salvada gracias a sus panaderos. Al mismo tiempo, la caballería al mando del rey de Polonia Jan (III) Sobiesky completó la obra, y se relegó a los turcos, más allá de las fronteras del estado austríaco. El emperador de Austria, Lepoldo I, en recompensa, les concedió honores y privilegios, de los cuales,  el derecho de usar espada al cinto, fue el más apreciado. 

Como celebración de esta victoria, el emperador condecoró a los panaderos, y estos crearon un bollo con forma de luna creciente, la misma que lucía en la bandera Turca. El croissant simbolizó la manera de "comerse a un turco", una dulce venganza llevada a cabo gracias a la inestimable colaboración de los panaderos vieneses.

Los panaderos, agradecidos, inventaron dos panes: uno al que le pusieron el nombre de "emperador", y otro, al que llamaron "croissant", o sea "media luna" y "Halbmond" en idioma alemán, como mejor mofa y burla del emblema de los musulmanes turcos.

Los pasteleros vieneses, siguiendo las huellas del croissant, elaboraron otros tipos, de entre la infinidad de dulces de los que está compuesta la pastelería vienesa, , siempre de la misma forma como el "Vanillekipfert",un croissant aromatizado a la vainilla. O como el "Mandelbögen" aunque más pequeño pero aromatizado a la almendra. Incluso otros, siempre en forma de media luna: el "Mohnbeugel" una pasta rica de semilla de amapola, mientras que la pasta del "Nussbeugel" lleva nueces y miel.

Desde entonces el croissant invadió Europa y el mundo, hasta que los franceses —no sería el primer caso— lo hicieron "suyo", dándole la nacionalidad y oficializándolo con este nombre . Hay que reconocer que los pasteleros y panaderos franceses lo preparan de maravilla, casi confirmando que sólo ellos lo saben hacer bien, sabroso y crujiente.

En efecto, en Francia, por la mañana, eso del croissant es un ritual: no hay "petit déjèuner" en los grandes hoteles, pero también en cualquier brasserie, que no lleve unos croissants en la bandeja, acompañando al café o lo a lo que sea, haciendo a menudo pareja con el brioche. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario