miércoles, 7 de enero de 2026

Historia de Abderramán III, el primer califa andalusí

Tal día como hoy, 8 de enero de 891: En la ciudad de Córdoba nace Abderramán III, el primer califa de la Península Ibérica.

La infancia de Abderramán, estuvo marcada por la violencia palaciega, ya que su padre fue asesinado pocos días después de su nacimiento, por su propio hermano Mutarrif, quedando bajo la tutela de su abuelo, el emir Abdalá, y criado por su tía en el harén, recibiendo una educación enfocada en los estudios y el gobierno, preparando su futuro, como califa omeya de al-Ándalus. 

Era un hombre de piel blanca y ojos azules, con ascendencia norteña por parte de su madre, la concubina cristiana Muzna y de su abuela, algo poco común para un omeya de la época.

A pesar de la violencia, creció rodeado de un ambiente cortesano, que fomentaba la cultura y el saber, sentando las bases para su futuro como gran mecenas.

Cuando el viejo emir Abd Allah murió a los setenta y dos años de edad, la sucesión tomó un cariz inédito, puesto que no recayó en ninguno de los hijos del difunto, sino en su nieto Abderramán. 

A pesar de los temores de que los tíos de Abderramán pudiesen estorbar su ascenso al trono del emirato, la sucesión se produjo sin problemas el jueves 15-16 de octubre del 912 tras morir Abd Allah 

En una serie de ceremonias, tanto la corte como el pueblo juraron fidelidad al nuevo emir; los primeros en hacerlo fueron sus propios tíos, hermanos de su padre fallecido.

Al proclamarse califa, Abderramán III estaba reclamando, como representante de Dios en la tierra, la dirección espiritual de todos los musulmanes del orbe. Lo hacía en competencia con los califas abbasíes de Bagdad, responsables de la desaparición de los omeyas de Damasco a mediados del siglo VIII y enemigos declarados, de sus descendientes andalusíes. Sin embargo, nadie se llamaba a engaño. 

Los verdaderos enemigos de Abderramán III, no eran estos lejanos rivales, cuyo poder hacía aguas por todas partes, sino unos recién llegados, que acababan de ocupar los territorios del actual Túnez, en medio de grandes celebraciones y proclamas, que anunciaban el advenimiento, de una nueva era.

Estos soberanos se hacían llamar fatimíes y reclamaban el califato en razón de una genealogía que les hacía descender de Ali ibn Abi Talib, primo y yerno del profeta Mahoma, con cuya hija Fátima se había casado. 

Todos los  que creían que el carisma y la autoridad religiosa del Profeta, se habían transmitido a la descendencia de su yerno Alí sólo podían sentirse impresionados por la llegada al poder de estos fatimíes: por primera vez el bando (shía) de Alí estaba en condiciones de guiar a la comunidad musulmana.

Al adoptar el título califal y el apodo de al-Nasir, "el Victorioso", Abderramán III mostraba su disposición, a aceptar el reto planteado por los fatimíes. Ostentar el califato no era para él cuestión de genealogía, sino de merecimiento; no entrañaba lanzar mensajes demagógicos, sino demostrar con hechos, la confianza que Dios había depositado en los omeyas. .

De este modo, Abderramán III, dos años después de proclamarse califa, decidió atacar a los fatimíes, ordenando que sus tropas cruzaran el Estrecho y ocuparan Ceuta. Iniciaba, asi, una larga secuencia de enfrentamientos, con los fatimíes en el Magreb durante las décadas siguientes.

Pero, no era sólo el nuevo panorama del mundo mediterráneo, lo que impulsaba a Abderramán al-Nasir a tomar el título califal. También la propia evolución de la sociedad andalusí, respaldaba su inédita decisión. 

Transcurridos dos siglos desde la conquista de 711, al-Andalus era ya un territorio con mayoría de población, musulmana, una sociedad de "creyentes", sobre la que un califa ejercía su autoridad espiritual y terrenal. Esta conversión paulatina, pero masiva, de la población indígena, parece haberse iniciado en fechas muy tempranas. 

Puede atestiguarse a través de indicios, como las sucesivas ampliaciones, de la mezquita de Córdoba, que llevaron casi a duplicar su superficie original en el siglo IX, o el gran número de mezquitas surgidas, no sólo en la capital, sino también en ciudades como Sevilla, Toledo o Zaragoza, o en enclaves tan diversos como Tudela (Navarra), Almonaster (Huelva) o Tortosa (Tarragona).

La peripecia personal del nuevo califa, ratificaba el sentimiento de triunfo y plenitud que se vivía en al-Andalus, a comienzos del siglo X. En ese año de 929, Abderramán tenía cuarenta años, de los cuales había pasado batallando, los 17 que ya llevaba en el poder. En todos esos combates, la suerte siempre le había sonreído. 

De su abuelo y antecesor, el emir Abd Allah, había recibido una difícil herencia, de rebeliones frente a la autoridad omeya. El gran logro de Abderramán III, había consistido en sofocar todas esas sublevaciones, en agotadoras campañas, muchas conducidas por él mismo. Écija, Carmona, Sevilla, Niebla, Mérida y un largo etcétera de fortalezas y castillos se habían, rendido a las tropas omeyas, entregando a los cabecillas que allí se habían, hecho fuertes y permitiendo, la entrada de gobernadores nombrados desde Córdoba. 

La conquista que más satisfacción, había producido a Abderramán III había sido, sin embargo, la de Bobastro, una fortaleza situada en los montes de Málaga y todavía visible, en el impresionante emplazamiento, de las Mesas de Villaverde (término municipal de Ardales, Málaga). 

Desde allí, un descendiente de indígenas, convertidos al Islam, llamado Umar ibn Hafsún, había conducido una formidable rebelión que a punto estuvo de acabar con la dinastía omeya. Umar falleció en el año 918 sin haber sido sometido y dejando sus amplios dominios en herencia a sus hijos, que continuaron desafiando a la autoridad central. 

Fueron necesarias largas y trabajosas campañas para conseguir que a comienzos de 928 Bobastro capitulara. Llegada la primavera, Abderramán se dirigió a inspeccionar en persona la ciudad recién conquistada. Observó su emplazamiento y sus defensas detenidamente, recorrió sus edificios y, finalmente, requirió ser conducido al lugar donde se encontraba la tumba, de quien había sido el azote de sus antecesores.

Una vez allí ordenó que se desenterrara su cadáver. Todos los presentes pudieron comprobar entonces, lo que siempre se había sospechado: a pesar de haber nacido musulmán, Umar ibn Hafsún, se había convertido al cristianismo, en el curso de su rebelión. Su apostasía quedaba delatada, por el hecho de que se hubiera enterrado, sobre la espalda y con los brazos cruzados en el pecho, en lugar de hacerlo siguiendo el rito musulmán, que exige que el cadáver, se deposite sobre el costado derecho y orientado hacia La Meca. 

Para culminar su venganza, Abderramán III mandó transportar los restos a Córdoba, donde ordenó izarlos sobre una cruz, en la orilla del río, junto al alcázar. Completó la escenografía disponiendo los cadáveres de dos hijos de Umar a uno y otro lado de los despojos de su padre. 

Durante casi 15 años, las tres cruces quedaron allí bien visibles, junto al Guadalquivir, y sólo desaparecieron cuando una riada arrastró los viejos maderos y los restos que de ellos todavía colgaban.

La conquista de Bobastro no detuvo al califa de al-Andalus. Cuatro años después, en 932, Toledo se rendía a las tropas cordobesas, poniendo, de este modo, punto final a una larga serie de rebeliones, que los habitantes de esta ciudad habían protagonizado durante decadas. 

Con todo, quedaban aún reductos rebeldes, tanto en el Levante como, sobre todo, en el valle del Ebro, donde una serie de familias aristocráticas, en especial los Tuyibíes, rehusaban acoger a gobernadores omeyas, enviar sus tributos al califa o renunciar a pactar con los reinos y condados cristianos del norte cuando y como mejor les conviniera. 

Reducir a los Tuyibíes, volvió a ser una tarea agotadora, repleta de campañas, emboscadas y asedios,que sólo culminaron en el año 937, cuando Zaragoza abrió sus puertas merced a un tratado de capitulación, que, si bien aseguraba el reconocimiento de la autoridad omeya en esta ciudad, no implicaba el desalojo de los Tuyibíes de sus territorios. 

El todopoderoso califa, se había visto obligado a negociar y aunque un poeta le motejara de "conquistador de la tierra de una a otra punta", lo cierto es que los límites de su poderío, se habían puesto en evidencia por primera, vez.

La primera de estas campañas tuvo lugar en 920. El califa, al frente de su ejercito, recorrió los ya citados enclaves del Duero, se internó en el reino de Pamplona y derrotó a una coalición cristiana, en un lugar llamado Muez. 

El éxito fue resonante: tras ordenar la ejecución de 500 cristianos, un cuantioso botín y más de un millar de caballos tomaron, junto a al-Nasir el camino de regreso a Córdoba. En 924, sus tropas saquearon Pamplona y diez años más tarde, tras aceptar la sumisión de la regente navarra Toda, el califa marchó a Castilla, dirigiéndose a Osma, donde derrotó a un ejercito, dirigido por el conde Fernán González con el apoyo del rey de León.

Ninguna de estas expediciones entrañó conquistas territoriales. Sin duda, todas acarrearon una gran devastación, en los lugares por los que pasaban, y el número de cautivos y muertos, debió de ser considerable. 

Pero no parece que Abderramán III, consiguiera su objetivo de invertir el equilibrio de fuerzas con los poderes cristianos. En su beneficio podía argüirse, que estas tres expediciones, se habían realizado cuando todavía existían, territorios en al-Andalus que no acataban su autoridad, por lo que ninguna pudo mostrar, todo el poderío militar que el califato de Córdoba, era capaz de movilizar.

Por ello, la siguiente campaña, la del año 939, fue considerada trascendental, incluso en el nombre que se le dio: "campaña del gran poder". Dos años antes se había sometido Zaragoza y por ello el califa hizo especial hincapié en que le acompañaran los principales caudillos de la frontera, en una expedición que, sin duda, estaba destinada a cambiar definitivamente, el equilibrio de fuerzas en la Península. La ambiciosa campaña se puso en marcha a comienzos de julio. 

Su primer objetivo fue el enclave de Simancas (Valladolid), donde el poderoso ejército califal, midió sus fuerzas con las del rey Ramiro II de León. "el rey guerrero". El resultado fue incierto, para desesperación de un califa, convencido de que mandaba, un ejército invencible.

Tal vez desconcertado, al-Nasir se dejó persuadir por una propuesta descabellada: conducir sus fuerzas hacia el valle del Riaza (en el límite de las actuales provincias de Segovia y Soria), donde algunas poblaciones fronteriza, atacaban los dominios andalusíes. 

Cuando el ejército se internó por una zona escarpada y con accesos muy difíciles, sufrió una emboscada, que provocó un desastre del que el propio califa escapó, a duras penas. La derrota de Alhándega –o "del barranco»", como pasó a ser conocida– resultó especialmente dura, porque en medio del fragor de la batalla, algunos miembros del ejército califal, decidieron emprender la huida sin preocuparse de defender al califa, ni a los sectores, más desprotegidos del ejército. 

Las pérdidas humanas fueron muy elevadas y a ello se añadió la humillación, sufrida por el califa, que perdió su pabellón y objetos personales, demostrando ser vulnerable.

Las consecuencias de la derrota no se hicieron esperar. De regreso a Córdoba, el califa ordenó construir junto al alcázar, una plataforma con diez cruces. Poco después, con ocasión de un alarde público del ejército y en presencia del califa, un funcionario comenzó a vocear los nombres de diez altos mandos de las tropas, que inmediatamente fueron sacados de la formación, despojados de sus armas, izados en las cruces y ejecutados, sin más demora, bajo la acusación de traición, al califa en la jornada de Alhándega. 

Los reproches mutuos ,debieron de ser tan agrios, sin embargo, que a alguno de los condenados, hubo que cortarle la lengua para impedir ,que siguiera insultando al califa. Por su parte, el ánimo de éste, se volvió cada vez más sombrío. 

El desastre hizo profunda mella, en un hombre que estaba a punto de cumplir los 50 años y que decidió, no volver a salir jamás en campaña con su ejército. A partir de ese momento, las hostilidades contra los cristianos, fueron cosa de las gentes de la frontera y de las guarniciones omeyas allí destacadas, mientras que el califa se dedicaba a ocuparse de labores diplomáticas, que pronto supusieron ,la llegada de numerosas embajadas a Córdoba.

Abderramán continuó en el poder, hasta su muerte, en octubre de 961. Murió a los 73 años, en su lecho y tras haber conseguido, logros impresionantes. Gobernadores omeyas regían en cada provincia y ciudad de importancia, los ingresos del fisco, superaban los seis millones y medio de dinares al año, las propiedades del califa rendían más de 700.000 dinares, y la moneda de oro, había vuelto a circular, merced a la apertura de las rutas africanas, que la expansión omeya en el Magreb ,había permitido. 

Tras haber dejado de lado las grandes expediciones militares, la diplomacia estratégica había dado excelentes resultados, pues a mediados del siglo X todos los reinos y condados cristianos, se habían convertido, en satélites del califato de Córdoba. 

Por lo demás, al-Andalus era un territorio próspero, que maravillaba a los viajeros extranjeros por la extensión y fertilidad, de sus campos de cultivo y por la expansión de sus ciudades.

Sin embargo, no parece que Abderramán muriera satisfecho. Tras su fallecimiento hubo quien dijo haber encontrado un escrito de su puño y letra, en el que el califa afirmaba que a lo largo de su vida, habían sido muy escasos, los días de felicidad, de los que había disfrutado. 

Es posible que a esta amargura final, contribuyera la ejecución de su propio hijo Abd Allah en 950, acusado de haber conspirado, para destronar a su padre y que, al parecer, concitó grandes simpatías, como alguien dotado de una personalidad opuesta, al carácter brutal de su progenitor.

De hecho, en al-Nasir, parece adivinarse una figura temida y respetada, pero escasamente querida. Al contrario de lo que ocurre con algunos de sus antecesores, son escasas las noticias, que hablan de su religiosidad y piedad, a pesar de haber sido, un incansable luchador por conseguir, la unidad de al-Andalus y el sometimiento, de los reinos del norte. 

Por el contrario, corrían sobre su persona noticias, que hablaban de una brutal crueldad con sus esclavas, reflejo de un carácter colérico e irascible, incapaz de soportar un desdén o un rechazo. 

Es difícil saber que hay de verdad en todo ello, aunque lo cierto es, sin embargo, que Abderramán III , fue capaz de poner en pie la formación política, más poderosa que había existido en la península Ibérica, desde los tiempos de Roma: el califato omeya de Al-alndalus. 

lunes, 5 de enero de 2026

¡¡ Feliz día de reyes !!



"Que Melchor, Gaspar y Baltasar llenen tu hogar de salud, amor y felicidad".

Historia del guerrillero español, Jerónimo Merino, más conocido como "El Cura Merino"

Tal día como hoy, 6 de enero de 1809: Jerónimo Merino, más conocido como ‘el Cura Merino’, sacerdote que se convirtió en uno de los más prestigiosos guerrilleros, de la resistencia española, durante la Guerra de la Independencia, inicia su actividad como guerrillero, al atacar a un correo francés y a su escolta, en la localidad burgalesa de Fontioso.

Jerónimo Merino Cob, conocido como "El Cura Merino", fue un sacerdote y líder guerrillero español, durante la Guerra de la Independencia Española.

En 1808, ejerciendo de párroco en su pueblo natal, pudo apreciar el maltrato que recibía la gente de su pueblo, por parte de las tropas francesas; esto le incitó a convertirse en guerrillero.

Durante la guerra de la Independencia, contra el ejército napoleónico, se convirtió en uno de los más prestigiosos guerrilleros, de la resistencia española. El 6 de enero de 1809, noche de reyes, tiene lugar la primera acción de guerra del Cura Merino, atacando a un correo y su escolta en la localidad de Fontioso.

El 9 de junio de 1809, cuando se encontraba con su partida en Tordómar, recibe aviso de la llegada a Lerma, de una patrulla franca procedente de Burgos. Su éxito al asaltar el Palacio Ducal, rindiendo a la guarnición francesa, atrae a sus filas jóvenes estudiantes de la comarca.​ 

A partir de julio de 1809, incrementadas sus fuerzas, actúa sobre las comunicaciones Burgos-Valladolid. Así, el 22 de enero de 1810 sorprendió a una división francesa, en las inmediaciones de la villa de Dueñas, cayendo en la emboscada sobre 1500 hombres, de los que lograron evadirse solamente unos 200.

El 10 de julio de 1810, las tropas francesas al mando del general Duvernet, incendian la villa de Almazán, en represalia a la tenaz resistencia​ que dentro de sus muros, hizo el guerrillero con 1600 hombres.

En 1811, funda el Regimiento de Húsares de Burgos en el que participaron entre otros Julián de Pablos y otros jóvenes lermeños, como Ramón de Santillán, futuro ministro de Hacienda y primer gobernador del Banco de España, y también el de infantería conocido como Regimiento de Arlanza. Los húsares vestían pelliza azul bordada en blanco, con “sus armas bruñidas y sus hermosos caballos, podían emparejarse, sin menoscabo, con la mejor fuerza regular de la Caballería francesa". 

Logró una audaz victoria en Roa, una de los pocas que efectuó Merino sobre poblaciones ocupadas por los franceses. También consiguió victorias en Quintanar de la Sierra y Hontoria del Pinar. En dichas victorias, fue relevante su asentamiento en el Monte Carmona de Vilviestre del Pinar y en Covarnantes Regumiel de la Sierra, pero en este último, los franceses llevaron a cabo la quema del pueblo, debido a que el cura se escondía en aquella cueva y la gente de la localidad, no desveló su localización, en represalia los franceses, incendiaron la iglesia de San Adrián Mártir y la casa del cura, más tarde el fuego se vio propagado. 

Esta cueva sirvió como cuartel general del Cura Merino, debido a su localización estratégica y su buen camuflaje en pleno monte. El 15 de abril de 1812 recibe aviso de cómo el batallón 1.º del Vístula, formado por soldados polacos al servicio de Francia, salía de Aranda -para efectuar requisición de carnes, en el partido de Peñaranda de Duero y caseríos de las inmediaciones- un convoy escoltado por 1400 infantes, 150 caballos y dos piezas de artillería, lo que le agradaba, pues veía la posibilidad de escarmentar él, a los franceses que el 2 de abril habían ahorcado a los junteros en Soria, dejándolos colgados para escarmiento de la población. 

Merino determinó salir a su encuentro, atacando en el camino de Hontoria de Valdearados, cerca de Peñaranda de Duero, comunicando de este modo su acción:

    "... Tenemos la satisfacción de anunciar a V.E. que el 16 del pasado mes de abril de 1812 han tenido estas tropas la acción más brillante de cuantas han ocurrido desde los principios de su formación: todo el batallón 1.º del Vístula, compuesto de 669 polacos fueron fruto de ella. Habían salido de la villa de Aranda a continuar sus robos y saqueos. El Coronel Merino cae sobre ellos en Hontoria de Valdearados, en tan buena disposición, que ni uno siquiera se les fue. Sesenta y nueve murieron en el ataque, sin que por nuestra parte hubiese más desgracias que cinco heridos, el uno de gravedad, los demás polacos, con sus jefes y oficiales, quedaron prisioneros. Inmediatamente de concluida la acción mandaron los Comandantes degollar a 110 de ellos. El resto de los prisioneros ha sido conducido hacia las Asturias...»"

Culminó esta etapa de su vida en 1814, alcanzando el cargo de gobernador militar, con grado de general, de la plaza de Burgos y una vez acabada la guerra, renunció a sus honores militares y volvió a sus labores, de cura de pueblo.

Acabada la guerra, volvió a su ministerio en Villoviado. Sus ideas absolutistas, le valieron ser recompensado por Fernando VII a su regreso, con una canonjía en Valencia. Para Merino era inconcebible que el rey, designado por la gracia de Dios, no ostentase el poder absoluto, y consideraba una herejía, que el poder pasase al pueblo. 

Durante el Trienio Libera,l entre 1820 a 1823, retomó la guerrilla, y se enroló durante la Guerra Realista, en las partidas que marchaban, apoyando la invasión del ejercito francés de los "Cien Mil Hijos de San Luis" ,que acabaría con el gobierno liberal.

A la muerte de Fernando VII, se alistó en el bando absolutista del pretendiente don Carlos y dirigió el alzamiento carlista en Castilla la Vieja, participando en los sitios de Morella y de Bilbao. 

Derrotado el pretendiente Carlos María Isidro de Borbón, se opuso al llamado Abrazo de Vergara, que dio por finalizado en 1839 la primera guerra carlista en el norte, se exilió en la localidad francesa de Alenzón,  donde residía junto a algunos familiares, del que todos los días salía para atender como capellán, las misas en un convento de monjas.​

Murió en la localidad francesa de Alenzón, a los setenta y cinco años, y sus restos fueron trasladados en 1968, desde el cementerio de Alenzón hasta España, siendo inhumados el 2 de mayo en la localidad burgalesa de Lerma, frente al convento de Santa Clara, a unos metros del mirador del Arlanza y el valle de Solarana. 

domingo, 4 de enero de 2026

Reseña breve del genial escritor español Ramón María del Valle-Inclán

Tal día como hoy, 5 de enero de 1936: Fallece el escritor español Ramón María del Valle-Inclán.

Ramón María del Valle-Inclán, fue un dramaturgo, novelista, poeta y periodista español, figura clave de la Generación del 98 y maestro del Modernismo, famoso por innovar la literatura española con el desarrollo del esperpento, una estética de deformación grotesca de la realidad, como se ve en obras como Luces de Bohemia.

Su vida bohemia y extravagante, su personalidad de dandy y su evolución literaria desde un modernismo exuberante, hasta la creación de un teatro crítico, lo convirtieron en una de las voces más originales y transgresoras, del siglo XX en España.  

Nacido en la localidad pontevedresa de Villanueva de Arosa en 1866, y muerto en Santiago en 1936, Valle-Inclán es uno de los autores más importantes de la literatura española del siglo XX. Sabemos que abandonó las aulas de Derecho en Compostela, decidido a seguir su vocación de letraherido. En torno a 1890 afilaba su pluma en Madrid, animado por los modernistas. Dos años después, ya era conocido por sus publicaciones periódicas en la prensa de la época. 

Viajó por entonces a México, y a su regreso publicó "Femeninas" (Seis historias amorosas). En 1902 salió de imprenta "Sonata de Otoño", obra que consolidó su fama literaria. En el cauce que lleva desde el esteticismo modernista, al expresionismo, Valle-Inclán modificó su posición política y vital. Dicha transición, lo llevó desde un carlismo sincero, cuyo probable encanto era el de las viejas catedrales, hasta un anarquismo de matiz colectivista, más propio de las vanguardias posteriores a 1917. 

En todo caso, la originalidad del personaje, impide consolidar etiquetas permanentes, tanto en lo ideológico, como en lo estético.

Hablando de estética: se sabe que en 1915, fue catedrático de dicha disciplina en la madrileña Escuela de Bellas Artes. Inquieto, incluso rebelde en su extravagancia, el escritor diseñó el "esperpento", como fórmula cabal de su juicio crítico. 

Al distorsionar lo real, este género por él creado, le permitía diagnosticar los males más íntimos de su sociedad, resaltándolos por medio del absurdo. Ejemplo definitivo del esperpento, fue "Luces de Bohemia"  de 1920. La radicalidad de esta propuesta no fue comprendida, por luminarias de la época, como Pérez Galdós, quien impidió que las creaciones de Valle-Inclán, fueran exhibidas en el Teatro Español.

Polémico, también perseguido durante la dictadura de Primo de Rivera, Valle-Inclán tuvo un respiro en tiempos de la Segunda República. Lo nombraron Conservador General del Patrimonio Artístico ,y director de la Academia Española de Bellas Artes, en Roma. Muy menoscabado en su salud, buscó reposo en Santiago de Compostela, donde pereció en 1936. 

Según cuenta una de sus leyendas, Valle-Inclán murió gritando ingeniosas proclamas y juicios antológicos. Advertía que no quería en su funeral "ni cura discreto, ni fraile humilde ni jesuita sabihondo". Se desesperaba en la interminable agonía: "¡Me muero! ¡Pero lo que tarda esto!" Y mascullaba unas última palabras ,redondas para la posteridad: "Aquí he cogido la enfermedad hace treinta años. Aquí he vivido y aquí dejo mi cuerpo".

La mañana del 5 de enero de 1936, en un sanatorio de Santiago, Ramón María del Valle-Inclán, falleció en una habitación atestada de amigos, familiares y curiosos, más sala de museo o animado café, que lecho mortuorio. 

El entierro se celebró al día siguiente,día de Reyes, en el cementerio de Boisaca. Allí, mientras la muchedumbre y los poderes públicos locales al completo, daban su último adiós al escritor, bajo una lluvia torrencial, un jabato anarquista que atendía al nombre de Modesto Pasín , se abalanzó sobre el ataúd para arrancar la cruz. La tapa se quebró,y el cadáver quedó al descubierto, ante el horror de los asistentes y el furioso ácrata, cayó rodando al hoyo, de donde tuvieron que rescatarlo.

Según los describe Manuel Alberca en su biografía, los últimos años de Valle-Inclán fueron "amargos". Los trámites de la separación, la ruptura familiar que le alejaría de sus hijos, las crecientes dificultades económicas... "Él, que había creado un mundo propio y una lengua literaria inconfundible, para darle sostén, fracasó al no ser capaz de crear las condiciones de vida, más favorables para los suyos". 

María del Valle-Inclán criticaba a Alfonso XIII y a la monarquía por corrupta, acusando al rey de abusar de su poder en negocios turbios, especialmente con el juego y concesiones (como ferrocarriles), y de favorecer la dictadura de Primo de Rivera, lo que llevó a la frase popularizada: "Los españoles han echado al último Borbón no por rey, sino por ladrón". 

Estas acusaciones reflejaban el sentir popular, que asociaba a la monarquía con la corrupción y la falta de mérito, según un discurso antimonárquico popularizado por escritores y republicanos.

En pocas palabras, Valle-Inclán fue un artista total, un innovador incansable que transformó la literatura española, haciendo de su propia vida, una obra de arte inseparable de sus creaciones.

El militar y político español Bernardo de Gálvez, en la independencia de Estados Unidos

Tal día como hoy, 7 de enero de 1720,: Nace el militar y político José Bernardo de Gálvez y Gallardo.

Hijo de Matías de Gálvez, teniente general y virrey de Nueva España; sobrino de José de Gálvez, marqués de la Sonora, visitador de Nueva España, ministro universal de las Indias y consejero de Estado, bajo el reinado de Carlos III.

Bernardo de Gálvez, militar y político español, fue crucial en la Independencia de EE. UU. al bloquear, estratégicamente a los británicos en el sur, facilitando ayuda (armas, dinero) a los rebeldes, y mediante victorias militares directas, como la conquista de Pensacola y Mobile, que desarticuló los planes británicos y abrió el rio Misisipi, para suministros patriotas, algo reconocido incluso por George Washington. 

Sin la ayuda de España, el triunfo estadounidense en la Guerra de la Independencia, contra Gran Bretaña no hubiera sido posible. Así lo declaró George Washington, hace más de 200 años, y lo reafirmó el ex presidente Joe Biden, en su primera y última visita oficial al país ibérico:"Estados Unidos no sería un país independiente sin vosotros", expresó frente al rey Felipe VI. 

La intervención de los militares españoles ,en el proceso más significativo de la historia de Norteamérica, es poco conocida, a pesar de su gran relevancia. Crucial al proporcionar dinero, armas, munición, mantas, vestuario y también ayuda militar directa, el ejército de Carlos III, diseñó un plan discreto —evitando así un choque directo, con la Corona británica— y eficaz —con un frente de alrededor de 11.000 soldados— a favor de la causa independentista, de las Trece Colonias. 

No es de extrañar, pues, que en 2014 se llevase por fin a cabo, una promesa hecha por los padres fundadores de Estados Unidos en 1783: la de honrar con un retrato en el Capitolio, la memoria de Bernardo de Gálvez, el militar español que acumuló numerosas victorias contra los británicos, especialmente en las campañas, del Misisipi y el Golfo de México.

Macharaviaya, es el municipio malagueño que vio nacer, en 1746, a Bernardo de Gálvez. Sin embargo, poco tiempo de su vida pasó allí: criado en el seno de una familia de tradición militar, sintió el llamado de las armas con tan solo 16 años, cuando decidió luchar contra Portugal, en la Guerra de los siete años. La labor por la que sería reconocido, no obstante, tuvo lugar al otro lado del Atlántico. 

Todo comenzó en 1765, cuando Gálvez viajó a México, para ofrecer apoyo a su tío, José de Gálvez, quien ocupaba el cargo de inspector general de la Nueva España —el territorio que incluye lo que actualmente es México y el suroeste de Estados Unidos—. Allí, entre las muchas campañas que lideró, venció a los apaches en las luchas que se desarrollaron, a lo largo del río Bravo. 

En vista de su destreza para planificar las contiendas, el militar fue ascendido a coronel en 1776, y un año más tarde empezó a ejercer como gobernador de Luisiana, lo que le hizo de algún modo empatizar, por cercanía, con la causa revolucionaria e independentista, americana. Y es que, desde 1775 a 1783, se libraba en el territorio de las Trece Colonias, una batalla para, después de más de 160 años de ocupación, deshacerse del yugo británico.

La España de Carlos III era enemiga de Gran Bretaña: la Guerra de los siete años, que aconteció entre 1756 y 1763 y que enfrentó a varias potencias europeas, acabó con la victoria anglo-prusiana y conllevó, pérdidas importantes para el país ibérico. Por ello, con una mochila cargada de rencor, Bernardo de Gálvez vio la Guerra de la Independencia de Estados Unidos, como una oportunidad para debilitar, a la Inglaterra de Jorge III.

El apoyo de España a Estados Unidos, se materializó primeramente con el abastecimiento de elementos, fundamentales para hacer la guerra, como armas, munición y otros suministros, los cuales llegaron hasta el escenario del conflicto, a través del comerciante Oliver Pollock, considerado uno de los financiadores principales, de la Revolución Americana.

Pero, más tarde, cuando los británicos supieron de la colaboración extraoficial de España, en la causa rebelde, estos dieron inicio a una guerra directa contra los hombres de Carlos III, dirigidos por Bernardo de Gálvez. 

Lo que no sabían, sin embargo, era que al aumentar sus esfuerzos en luchar contra los españoles, disminuirían la presión ejercida en las Trece Colonias: un aspecto fundamental para comprender el éxito, de la Independencia de Estados Unidos, adquirida el 4 de julio de 1776, aunque la paz, no llegara al nuevo país hasta abril de 1784.

Las grandes gestas, por las que tanto George Washington como Barack Obama o Joe Biden reconocieron a Bernardo de Gálvez, tuvieron lugar en una etapa de la Revolución Americana, que comenzó a partir de 1779, cuando España entró oficialmente en guerra, contra Gran Bretaña.

Ese año, el militar reunió tropas formadas tanto por españoles,como por colonos franceses, alemanes locales, libertos, personas esclavizadas y choctaw, para capturar los puertos británicos, ubicados en la parte baja del Misisipi en Natchez, Baton Rouge y la desembocadura, del rio Bayou Manchac (ambos en Luisiana).

El éxito en dichas campañas, le ofreció ventaja para, en 1780, salir victorioso de la toma del fuerte británico en Mobile (Alabama), y no fue hasta un año más tarde, cuando, montado en un bergantín llamado Gálveztown, Pensacola (en la actual Florida) cayó finalmente en manos de los españoles, en lo que sería su batalla más distinguida, a lo largo de la historia por ser "decisiva", en el curso de la revolución, en palabras de Carlos del Toro, secretario de la Marina de Estados Unidos.

Han pasado exactamente 238 años, desde que Bernardo de Gálvez murió, en Tacubaya, en la actual Ciudad de México, tras dedicar sus últimos años de vida a gobernar —con un alto grado de popularidad— el Virreinato de la Nueva España. No tuvo la suerte, sin embargo, de experimentar en vida, el reconocimiento que hoy ostenta.

Y es que, en su momento, ademas de la española, la única ayuda internacional que recibió distinción, en el contexto de la Revolución Americana fue la francesa, por la existencia de un tratado oficial que corroboraba, la alianza entre ambos países.

Ahora, en pleno siglo XXI,este hombre ilustre, considerado ciudadano honorífico estadounidense, (un estatus otorgado solo a 8 personas ), la figura de Gálvez está recuperando su gloria en la memoria colectiva, debido al esfuerzo de la administración estadounidense, por rendir homenaje a sus héroes nacionales, a través de pequeño, pero significativos gestos: 

La decisión de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, de bautizar a una nueva fragata con su nombre, en una forma de reconocer nuevamente, la excelente relación diplomática entre España y el gigante norteamericano. la fragata bautizada con el nombre del militar español el,(USS Gálvez) ha sido el último de ellos.  

Bernardo de Gálvez tiene varios monumentos y homenajes en EE.UU., destacando una estatua ecuestre en Pensacola (Florida), otra en la Embajada Española en Washington, y calles con su nombre en lugares como Nueva Orleans, honrando su papel crucial en la Guerra de Independencia de EE.UU., conmemorando su victoria en Pensacola y su ciudadanía honoraria. 

Como suele ser tristemente costumbre, en España casi nadie sabe quien fue...


sábado, 3 de enero de 2026

El levantamiento de Zaragoza, contra el golpe de estado del general Pavia

Tal día como hoy, 4 de enero de 1874: Los republicanos llevan a cabo un levantamiento en la ciudad de Zaragoza, a causa del golpe de Estado del general Pavía.

El 4 de enero de 1874, tras el golpe de Estado del general Pavía, que disolvió las Cortes de la Primera República en Madrid, los republicanos federalistas de Zaragoza, se levantaron en armas al día siguiente, levantando barricadas para defender la República, en un acto de resistencia popular, que desafió al nuevo gobierno unitario, instaurado por Pavía

El levantamiento en Zaragoza contra el golpe de Pavía, en enero de 1874 fue la mayor resistencia popular en España, contra la disolución de la Primera República, con la ciudad construyendo barricadas en defensa de la República, aunque el golpe de Pavia fue finalmente exitoso a nivel nacional, instaurando la dictadura de Serrano. 

Tras la entrada de Pavía en el Congreso el 3 de enero, se puso fin a la República parlamentaria, para dar paso a un régimen presidencialista bajo el general Serrano. Zaragoza fue una de las pocas ciudades, que ofreció una resistencia armada directa contra este movimiento.

Este golpe no terminó con la República, sino que dio paso a una República Unitaria, controlada por el general Serrano, alejándose del ideal federalista.

Al conocer la noticia en Zaragoza, los republicanos federales, que defendían la estructura federal del Estado, se levantaron en la ciudad, erigiendo barricadas en las calles como protesta y defensa de sus ideales republicanos, frente al golpe.

Los conocidos como "Voluntarios de la República", levantaron barricadas en las calles del casco antiguo, convirtiendo la ciudad en un foco de resistencia heroica, frente al cambio de régimen que, a la postre, derivaría en la dictadura de Serrano.

Este episodio, representó el último gran esfuerzo del republicanismo federal zaragozano, antes de la Restauración borbónica, a finales de ese mismo año.
 
Aunque el levantamiento zaragozano, fue una importante resistencia popular, finalmente fue sofocado, y la República continuó en una fase más conservadora, hasta el golpe de Martínez Campos en diciembre de 1874 que restauró la monarquía. 

Aunque el golpe de Pavía suele describirse, como un evento que apenas encontró oposición, la resistencia en Zaragoza demuestra que el tejido social republicano de la ciudad, seguía dispuesto a defender la legalidad, de la Primera República por las armas. 

viernes, 2 de enero de 2026

El golpe de Estado del general Pavía

Tal día como hoy, 3 de enero de 1874, el general Pavía encabezaba un golpe de Estado, que marcó el inicio de la última etapa de la Primera República Española, la dictadura de Francisco Serrano.

El golpe de Estado de Pavía, o simplemente golpe de Pavía, fue un golpe de Estado que se produjo en España el 3 de enero de 1874, durante la Primera República y que estuvo encabezado por el general Manuel Pavía, capitán general de Castilla la Nueva cuya jurisdicción incluía Madrid.

El golpe de Estado, se producía tan solo un día después de que el entonces presidente de la Primera República Española, Emilio Castelar, solicitase al Congreso de los Diputados un voto de confianza, que no superó.

Desde la renuncia al trono, del Rey Amadeo I de Saboya en febrero de 1873, que dio paso a la Primera República Española, la situación en España era caótica. En menos de un año, hubo hasta cuatro presidentes diferentes, en un país que se encontraba totalmente dividido. 

Ciudades como Cartagena, Valencia, Castellón, Alicante, Sevilla, Córdoba, Málaga, Cádiz y  Granada, se proclamaron independientes del poder central. Es el llamado cantonalismo, un movimiento que aspiraba a dividir el Estado naciona,l en cantones casi independientes.

Todos los levantamientos cantonales, fueron sofocados en dos semanas, a excepción del Cantón de Cartagena, que logró mantenerse independiente, del Gobierno de España durante 185 días, tiempo en el cual el Cantón de Cartagena llegó a solicitar, su adhesión a los Estados Unidos.

Aquella situación que tanto había costado controlar, la de los cantones, podía volver a producirse tras la derrota de Emilio Castelar, en la moción de confianza celebrada el 2 de enero de 1874. 

El motivo era, que la más que posible recuperación del poder en las Cortes, por parte de los federalistas, una realidad que según el general Pavía, un militar de izquierdas antiborbónico, que jugó un papel clave en el destronamiento de la Reina Isabel II, había que evitar a toda costa, pues su victoria supondría la ruptura, de la unidad nacional.

Para mantener unido a todo el país, el general Pavía encabezó, con el apoyo de todo el ejército y la mayoría de la población, un golpe de Estado el 3 de enero de 1874. Lo hizo tomando el palacio de las Cortes, con dos compañías de la Guardia Civil, dos de infantería y una batería de montaña.

El golpe de Estado fue un total éxito. Tras su triunfo, el general Pavía convocó a todos los partidos políticos, a excepción de los partidos cantonalistas, federalistas y carlistas para formar un Gobierno de concentración nacional, que recaería en las manos del general Serrano. De esta forma, se iniciaba la última etapa de la Primera República Española, la dictadura del general Serrano.

Estos hechos supusieron el final de facto de la Primera República, aunque oficialmente continuaría casi otro año más, con el general Serrano al frente. "Nominalmente la República continuaba pero completamente desnaturalizada", 

El líder del partido alfonsino Antonio Cánovas del Castillo, le comunicó a la reina exiliada Isabel II, que "los principios democráticos están heridos de muerte" y que tan solo es cuestión de "calma, serenidad, paciencia, tanto como perseverancia y energía" para lograr la restauración de la Monarquía borbónica.

El nuevo Gobierno, duró tan poco como los anteriores, que tuvieron lugar durante la Primera República Española, once meses. Cayó de la misma forma con la que empezó,con el pronunciamiento del general  Martínez Campos en Sagunto,  el 29 de diciembre de 1874, a favor de la restauración de la monarquía borbónica en la persona de Alfonso de Borbón.

jueves, 1 de enero de 2026

La batalla de Teruel durante la Guerra Civil Española

Tal día como hoy, 2 de enero de 1938: En el marco de la Guerra Civil Española, las fuerzas republicanas, vuelan el puente de Hierro de Teruel, para cubrir su retirada de la ciudad.

Se denomina batalla de Teruel, al conjunto de operaciones militares que, durante la guerra civil española, tuvieron lugar entre el 15 de diciembre de 1937 y el 22 de febrero de 1938, en la ciudad de Teruel y sus alrededores. 

La Batalla de Teruel, fue un enfrentamiento clave y brutal en la Guerra Civil española, marcado por un frío extremo y condiciones inhumanas, donde la República tomó brevemente la ciudad, pero los franquistas la recuperaron, tras una sangrienta batalla de desgaste, agotando a las mejores tropas republicana, y abriendo el camino para la ofensiva franquista hacia el Mediterráneo, siendo un punto de inflexión decisivo,  y a menudo ha sido llamada, el "Stalingrado español"

El Ejército Popular de la República, acumuló un gran número de hombres y equipo, en torno a la capital turolense y la cercó del resto del territorio sublevado, aunque la conquista de la ciudad se demoró ,durante dos semanas más debido a la resistencia ofrecida, por la guarnición y las duras condiciones meteorológicas. 

Los últimos bastiones sublevados, se rindieron a comienzos de enero de 1938 y las tropas republicanas, pasaron a la defensiva frente a la cada vez más intensa contraofensiva, de los ejércitos franquistas. Las tropas gubernamentales, no obstante, lograron mantener sus posiciones y los franquistas, se vieron incapaces de reconquistar la ciudad, recientemente perdida.

En el mes de febrero, los franquistas desbordaron los flancos republicanos, e infligieron a estos una dura derrota, en la zona del Alfambra, enfrentamiento que supuso un grave quebranto, para el Ejército Popular. 

Después de esto, el camino estaba abierto y el 22 de febrero, la ciudad de Teruel volvía a manos de Franco. Aunque las operaciones, supusieron un grave desgaste para ambos ejércitos, este lo sufrieron especialmente, los republicanos. 

El parte oficial de guerra franquista, del 22 de febrero de 1938 habla de dos millares de muertos republicanos,recogidos esa mañana, así como de más de 3.000 prisioneros, entre ellos el jefe de Estado Mayor de una división, varios jefes, oficiales y comisarios políticos.

La batalla de Teruel, fue una prueba para el Ejército Popular de la República, de su capacidad para organizarse y efectuar operaciones militares, solventes frente a un enemigo, mejor armado y más profesional. 

Las diferencias entre los generales más expertos como Saravia, Rojo y Modesto frente a los jefes de Milicias como Líster y El Campesino habían sido claves, a la hora de organizar mejor las acciones, como después se repetiría en el futuro. 

La retirada de Teruel, dejará al Campesino tocado por las sospechas y acusaciones de cobardía, las cuales se volverían a repetir, durante la batalla del Ebro. 

Por otro lado, Teruel fue también la evidencia, de que el camino hacia Aragón, Cataluña y el Levante, quedaba expédito para las tropas franquistas, como se vería unas semanas más tarde, durante la ofensiva que estos lanzarían. 

La primavera de 1938, quedaba abierta, para la ofensiva del ejercito de Franco, hacia el nordeste de la península.  

miércoles, 31 de diciembre de 2025

La creación del Segundo Canal de Radiotelevision Española

Tal día como hoy, 1 de enero de 1965, se inaugura el segundo canal de Radiotelevisión española, (RTVE) el cual era conocido históricamente como el UHF, La Segunda Cadena o Cadena II y, en los años ochenta, como TVE-2. Actualmente, se le conoce como La 2.

RTVE inauguró las emisiones en pruebas de su segundo canal, el histórico UHF, conocido más tarde como la Segunda Cadena y hoy como La 2 de TVE, que se diseñó para programación minoritaria y experimental, aunque sus emisiones regulares comenzaron en 1966.

Cuando la tecnología del UHF comenzó a implantarse en España, el ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga, decidió que Televisión Española (TVE) pusiera en marcha, un segundo canal de televisión en ese sistema, igual que en otros países europeos.​ 

El 1 de enero de 1965 comenzaron las emisiones en pruebas en Madrid, con una programación restringida a cuatro horas por la noche, en la que se ofrecían espacios musicales y redifusiones de la Primera Cadena, principalmente Telediario y Estudio 1.

La programación regular, comenzó el 15 de noviembre de 1966. En esta ocasión se diseñaron espacios específicos para el segundo canal, de los que el centro de producción de Barcelona realizaría el 50 %. 

El primer director fue Salvador Pons Muñoz. En sus inicios solo podía sintonizarse en las zonas cubiertas por los enlaces de UHF de Madrid, Zaragoza y Barcelona; emitía solo por la noche, y no todos los receptores estaban preparados para captar su señal. En el caso de los televisores sin UHF, incorporado era necesario comprar un adaptador, lo que retrasó su consolidación.

La estrategia de TVE, pasó por convertir el primer canal en una televisión generalista, mientras que los espacios minoritarios eran trasladados al UHF. Bajo el mandato de Salvador Pons, el segundo canal acogió a creadores procedentes de la Escuela de Cine de España, como Claudio Guerín, Pedro Olea o Antonio Mercero, que lo utilizarían como banco de pruebas, tanto en la producción de documentales como en la de ficción.​ Hubo un peso importante de los programas culturales, como ciclos de música clásica o teatro, y también ciclos de cine, en espacios como Cine Club.

Durante los inicios, destacaron programas como la serie documental "Conozca usted España", en la que un director de cine rodaba capítulos, donde famosos de la época mostraban los encantos de su ciudad. Por otro lado, el musical "Último grito", producido por Iván Zulueta, sirvió como trampolín para los presentadores, José María Íñigo y Judy Stephen.

Desde 2024, con la llegada a la presidencia de RTVE de José Pablo López, La 2 ha asumido de nuevo una programación generalista, con espacios culturales e informativos. El programa que abrió esa senda, fue la recuperación de "Cifras y letras", presentado por Aitor Albizua, que se convirtió, en uno de sus espacios más vistos. Con el paso del tiempo se han anunciado otros espacios, como el bloque informativo "Malas lenguas", presentado por Jesús Cintora; el late night "Al cielo con ella", con Henar Álvarez, y el concurso "Jeopardy", con Paco de Benito.

En 2025, RTVE anunció la creación de un canal exclusivo para Cataluña, que emitiría íntegramente en idioma catalán, fruto del acuerdo de investidura, del gobierno de Pedro Sánchez, con la formación catalana Junts. 



¡¡ Feliz año nuevo !!

  Por los recuerdos que dejamos atrás y por los sueños que nos esperan. ¡Feliz Año Nuevo!.