domingo, 8 de noviembre de 2026

Historia de Sancha de Castilla, reina consorte de Aragón

Tal día como hoy, 9 de noviembre de 1208, murió Sancha de Castilla, hija de Alfonso VII de León y de su segunda esposa, Riquilda de Polonia. Fue infanta de Castilla y reina consorte de Aragón.

El rey Alfonso VII  de Castilla ,prometió  su hija Sancha de Castilla, a su sobrino Alfonso II "el Casto" de Aragón, cumpliéndose en este matrimonio, el mismo pacto que el rey había hecho cuando se casó, con Berenguela de Barcelona, hija de Ramón Berenguer III conde Barcelona 

El rey, Alfonso II "el Casto" de Aragón, hijo del conde de Barcelona Ramón Berenguer IV y de Petronila de Aragón, fue el primero que ostentaba la titularidad, de la unión de Aragón y Cataluña, tomando el nombre de Alfonso II, tanto por cortesía hacia sus súbditos aragoneses, como en recuerdo de Alfonso I "el Batallador".

Aun cuando el matrimonio del Rey Alfonso II  con Sancha de Castilla fue al parecer muy feliz, originalmente respondía, a motivos no tan románticos. Era necesario encontrar un argumento, para que se legitimara la superioridad del rey Alfonso II, por encima de la aristocracia, y al tiempo, confirmara sus derechos.

En este contexto el matrimonio con Sancha no podía ser más perfecto: hija del rey, Alfonso VII de Castilla  y hermana del rey de León Fernando II, así como tía del rey de Castilla, Enrique I.

El Rey Alfonso no desaprovechó ocasión, para demostrarle sus sentimientos hacia Sancha, y en su documentación pública, alabó a, Sancha —que firmó cientos de documentos como "Sancha regina Aragón" , subscribía acuerdos con su propia firma, ostentando los mismos títulos de soberanía, situándola por encima de los demás súbditos, incluido el propio hermano del Rey. 

Eso evitó que, tras su viudez en el Monasterio de Sijena, nadie osara llamarla, con el despectivo apelativo, de "la castellana" porque la Reina Sancha se había ganado el mérito de serlo en una tierra ajena, gracias al apoyo prestado a su esposo y la colaboración, entre ambos. 

Aparte de la conquista de Teruel, Alfonso II incorporó la Provenza a la Corona de Aragón, siendo feudatarios del Monarca un enorme señorío —Rosellón, Nimes, Montpellier, Béziers, Carcasona, Foix, Bigorra y Bearne—. 

También mantuvo buenas relaciones con Castilla, apoyando a ese reino en la recuperación de Cuenca y firmando con Alfonso VIII, el Tratado de Cazola, que rectificaba el de Tudillén. Ninguna de esas decisiones fue ajena a Sancha.

La Reina, desempeñó también un importante papel, en el matrimonio de su primogénito, el futuro Pedro II "el Católico", influyendo de forma determinante para que se casara con la heredera de Montpellier. Se presentaba aquel matrimonio para Aragón, y para la novia, María, como una oportunidad feliz. 

Sancha de Castilla, era una mujer piadosa, que conocía la triste historia de María y de su madre. Su madre desgraciada en su matrimonio, con Guillermo, señor de Montepellier, tuvo a María, hija única del matrimonio. 

De alguna forma la reina Sancha, quiso que sus temores, se sanaran, casando a su hijo, Pedro II con la joven heredera Maria de Montpellier. Su suegra, pues, fue su mayor valedora, pero como si del destino inevitable se tratara, el matrimonio de conveniencia de María y Pedro —celebrado en 1204— sería tan desgraciado, como el de los padres de María.

El matrimonio fue muy tenso y pronto fracasó. Pedro II abandonó a María de Montpellier y trató de conseguir la nulidad eclesiástica ante el papa Inocencio III para casarse con otras damas (como María de Montferrato o una hija del rey de Francia).   Pero el papa Inocencio III se opuso al divorcio.

Ante el desinterés del rey y su intención, de anular el matrimonio, los partidarios de María —y la propia reina— idearon una estratagema, para que Pedro II mantuviera relaciones con ella, haciéndola pasar por una amante a oscuras, de cuya unión nació Jaime I.

El rey Alfonso II, para entonces, ya había fallecido. Murió en 1196 sin haber cumplido los cincuenta, pasando a la historia europea, como un gran gobernante. El matrimonio formado por Alfonso II y Sancha, tuvo cinco hijos varones y cuatro hijas. 

Un punto fundamental del testamento de Alfonso II remite a Sancha, con discreción y firmeza, a la que deja al cuidado de su hijo primogénito  Pedro II, indicando que, si la reina desea mantener el esponsalicio (1) que en su día recibió, debía permanecer honrada —caste et sine marito— (casta y sin marido), un gesto conforme, a las directrices de la Iglesia de la época, respecto al matrimonio.

La castellana acabó sus días, en el Monasterio de Sigena, -Huesca_ dejando tras de sí, un inmejorable recuerdo de auténtica reina, amada por su marido y por su pueblo.

 (1) Esponsalicio :La promesa de matrimonio

Cuando el emperador romano Teodosio prohibió los cultos no cristianos

Tal día como hoy, 8 de noviembre del año 392:En el Imperio romano, el emperador Teodosio "el Grande" prohíbe todos los cultos no cristianos.

El emperador romano Teodosio I el Grande, a la edad de 45 años –tres antes de fallecer–, prohibió totalmente el paganismo e impuso el cristianismo, la religión llegada del Próximo Oriente, que no había dejado de ganar terreno, sobre todo desde el reinado de Constantino, a principios del siglo IV. El llamado Edicto de Constantinopla, prohibía toda práctica no cristiana, incluida aquella de carácter privado.

Terminó así, la difícil coexistencia entre ambas religiones, que duraba desde el siglo I d.C., tres siglos en los que se habían alternado, periodos de tolerancia con épocas de una persecución feroz. El emperador Constantino I, consciente de la fuerza, que había cobrado el cristianismo entre la población del Imperio, ya había dado un primer paso histórico en el año 313,, con la promulgación del Edicto de Milán, que puso fin a la persecución, contra los cristianos. 

El 27 de febrero del 380, Teodosio promulgó el Edicto de Tesalónica, mediante el cual el cristianismo, se convirtió en la religión oficial del imperio. Teodosio fue también el último soberano, que gobernó a la vez la mitad occidental y la oriental, del Imperio Romano.

El Edicto de Tesalónica, que imponía a sus súbditos la ortodoxia católica, contenía los principios legales, para erradicar el paganismo. Dos años después, Graciano el Joven, emperador de Occidente, desmantelaba el Altar de la Victoria, en el Senado, al estar dedicado a una divinidad pagana. 

En el año 386, Materno Cinegio, prefecto del pretorio de Oriente desde el año 384, viajó a Grecia y Egipto, y allí, por orden de Teodosio, clausuró templos y prohibió, los sacrificios con fines adivinatorios. La prohibición a los cultos tradicionales, se consumó definitivamente, con el edicto de Constantinopla.

Lejos de inaugurar una época de tolerancia, el edicto invirtió los roles que durante siglos habían tenido los cristianos y los seguidores de las antiguas religiones. Este cambio se materializó, en la persecución de quienes no querían someterse, a la nueva ortodoxia, dando lugar a episodios, como el asesinato de la filósofa Hipatia de Alejandría. A pesar de ello, aún tardaría en producirse, la desaparición definitiva de las muchas religiones paganas, que se practicaban en los amplios, dominios de Roma.

El Edicto de Milán, conocido también como “La tolerancia del cristianismo”, fue promulgado en Milán en el año 313, por el cual se estableció la libertad de religión en el Imperio romano, dando fin a las persecuciones dirigidas por las autoridades, contra ciertos grupos religiosos, particularmente los cristianos.

Durante más de tres siglos, los cristianos fueron uno de los colectivos, más perseguidos del Imperio Romano: aunque por lo general el Estado romano, era muy tolerante con los cultos, el mensaje cristiano tenía implicaciones, que podían hacer peligrar pilares esenciales, para la estabilidad del dominio romano, como el culto a los emperadores, un sistema político y económico, que dependía de la guerra y una desigualdad clara, entre clases, pueblos y sexos.

Quién les iba a decir a aquellos primeros cristianos, que sería precisamente un emperador romano, Teodosio I llamado “el Grande”, quien en el año 380 convertiría, su religión en el único culto oficial del Imperio, mediante el Edicto de Tesalónica. Una conversión que, sin embargo, entrañaba grandes dificultades y que fue, en buena parte adaptada a la idiosincrasia de la sociedad romana, convirtiéndola en una mezcla hecha a medida, para su fácil asimilación.

Desde los inicios de su expansión, en Roma convivían una gran cantidad de cultos. La incorporación de dioses extranjeros, o la asimilación a las deidades propias romanas se habían realizado frecuentemente y, de hecho, muchos dioses que consideramos romanos, eran en su origen etruscos o griegos. En lugares que habían tenido una fuerte religión propia, como el caso de Egipto, existían dioses sincréticos como Serapis, mezcla del egipcio Osiris-Apis (que a su vez, era la fusión de estas dos deidades) y el griego Zeus.

No obstante, la gran mayoría de estos cultos, tenían en común el hecho de ser politeístas y, por lo tanto, aceptar la existencia de otros dioses, que no fueran los propios. Asimilar el cristianismo, y más aún establecerlo como religión oficial, era una tarea mucho más difícil, puesto que reconocía a un único dios. Además, en principio rechazaba la idolatría, mientras que la mayoría de cultos del Imperio, incorporaban en alguna medida imágenes, estatuillas o símbolos diversos.

La alternativa que se encontró, para facilitar la asimilación fue la de sustituir la miríada de dioses por los diversos santos, estableciéndolos como patronos de las actividades y las profesiones; santos que, irónicamente, en muchos casos habían sido martirizados por los propios romanos.

Lo mismo se hizo con muchos templos, transformados en iglesias o reconvertidos a un culto cristiano. Este proceso a menudo implicaba, la destrucción de todo lo que pudiera recordar a su pasado pagano, como estatuas, imágenes o relieves.

Incluso antes de que Teodosio oficializara el cristianismo, la nueva religión había ganado suficiente popularidad, como para que este último paso fuera inevitable. Es notable el caso de Juliano llamado “el Apóstata”, el emperador que gobernó entre los años 361 y 363 y que hizo un intento fracasado, de restaurar la fe en los antiguos dioses.

El cristianismo, tenía muchos elementos que lo hacían muy atractivo para las clases más humildes, que conformaban, la mayoría de la población del Imperio: pobres, esclavos o de algún modo oprimidos, podían encontrar consuelo en una religión, que les concedía mayor esperanza que los dioses antiguos, cuyo temperamento y conducta en los mitos, no eran precisamente, un modelo a seguir.

Un paso imprescindible, para formar parte de la comunidad cristiana, era el rito del bautismo. Si bien a los recién nacidos se les podía realizar sin dificultad, en el caso de los adultos había que seguir un ritual, por el cual la persona abandonaba públicamente, sus prácticas paganas. En los días señalados, como la Pascua o el día de un santo patrón, se realizaban bautismos múltiples, en las ciudades que contaban con un obispo, o diácono y un baptisterio.

Uno a uno, el obispo o diácono, tocaba la nariz y las orejas de los presentes, los exorcizaba con agua bendita y los ungía con aceite. La persona se volvía hacia poniente, por donde se oculta el sol, y proclamaba su renuncia al Diablo; después se volvía hacia levante –hacia la luz, es decir, Cristo– y se sumergía tres veces en una gran pila bautismal, que originariamente era una pequeña piscina, antes de que se introdujeran las más pequeñas, con forma de fuente. 

Finalmente, el obispo o diácono realizaba la unción final, en la cabeza y el lavado de los pies. Terminado el bautismo de todos los presentes, estos participaban en una solemne misa, en la catedral o iglesia principal de la localidad.

En el año 392 el emperador Teodosio, prohibió también los cultos paganos privados, mediante el Edicto de Constantinopla: a partir de entonces, en el Imperio Romano, ya no habría lugar para los cultos, que lo habían regido, durante más de mil años.

A pesar de todo, la aparente cristianización de la sociedad, no fue tan completa como se podría imaginar. Las sucesivas oleadas de invasores bárbaros, todavía paganos, la conquista de nuevos territorios, cuyos habitantes rechazaban abandonar sus tradiciones, o los conflictos, entre las diversas ramas del cristianismo y sus representantes, eran dificultades que se arrastraron, incluso hasta después de la caída del Imperio de Occidente y persistieron, durante en la Edad Media.

Durante siglos pervivieron muchas costumbres paganas, como la creencia en la magia, la brujería y los talismanes, algo que se manifestó en fenómenos como la caza de reliquias. Y eso a pesar de que la Iglesia, ya era una institución consolidada y capaz de ejercer, su autoridad, de manera autoritaria y violenta, como se manifestó, en la implacable lucha, contra las “herejías”.


 

sábado, 7 de noviembre de 2026

La película española "Las chicas de la Cruz Roja"

Tal día como hoy, 7 de noviembre de 1958.-se estrena en Madrid, la película"'Las chicas de la Cruz Roja", protagonizada por Concha Velasco y Tony Leblanc.

Las chicas de la Cruz Roja es una película española dirigida por Rafael J. Salvia y estrenada el 7 de noviembre de 1958. El tema principal de la película, compuesto por Augusto Algueró, se hizo enormemente popular, en su momento.

El argumento es la  historia, de cuatro amigas de diferente estrato social y con circunstancias, muy diferentes. Pero las une su condición de voluntarias, para recorrer Madrid con una hucha, recogiendo donativos para la Cruz Roja, el "día de la banderita". Las cuatro además, aspiran a asentar una relación sentimental, que les permita poder formar una familia.

Con la llegada de Las chicas de la Cruz Roja, estrenada en 1958, Concha Velasco y Tony Leblanc, se convierten en el rostro, de parte de una nueva comedia española, aquélla que intenta dejar atrás, el cine de posguerra y sus obsoletas formas, para dar paso, años más tarde, a la España "ye-ye".

La feliz unión de ambos intérpretes y del guionista y productor Pedro Masó, que da como resultado Las chicas de la Cruz Roja, se convierte, cincuenta años después de su estreno, en un objeto de culto 'kistch,' para el espectador actual y en un claro ejemplo de la complicidad, que en esta época mantiene, el cine español con su público, entre otras razones, por su acertada búsqueda de estrellas propias, con las que hacer la industria.

La virginal ingenuidad de Mabel Karr, Luz Márquez, Katia Loritz y la propia Concha Velasco, irradia en estas cuatro mujeres, de distinto estrato social, unidas como voluntarias, durante el "día de la banderita" y convertidas en eje central, de esta comedia que, a pesar de practicar un humor tan blanco, como el del uniforme de sus protagonistas, no huye de la censura, que detecta "peligrosidad" en algunas de sus escenas.

De esta forma, su director, Rafael J. Salvia, logra el éxito más clamoroso, de su carrera y avanza esa España "ye-ye" a la que contribuyen otros títulos, en los que la presencia de Leblanc y Velasco, resulta inevitable, como las comedias corales 

El día de los enamorados (1959), de Fernando Palacios, y Amor bajo cero (1960), de Ricardo Blasco, o la cinta Historias de la televisión (1965), de José Luis Sáenz de Heredia, que incluye el celebérrimo, tema musical firmado por Augusto Algueró, interpretado por la actriz vallisoletana, Concha Velasco.

La canción original de la película, Las chicas de la Cruz Roja, fue grabada e interpretada por la cantante Ana María Parra, aunque una de sus protagonistas principales, la actriz española Concha Velasco, la popularizó y cantó, en numerosas ocasiones. a lo largo de su carrera.


viernes, 6 de noviembre de 2026

Cuando Valencia fue la capital de la Segunda República Española


Tal día como hoy, 6 de noviembre de 1936.- Valencia se convierte en la sede del Gobierno legítimo, de la Segunda República, ciudad a la que se traslada, desde Madrid la capital 

En noviembre de 1936, en uno de los periodos más tensos del conflicto, el Gobierno de la Segunda República,decidió abandonar Madrid y establecerse en Valencia. La medida respondía, al avance imparable de las tropas sublevadas, que amenazaban con rodear y tomar la capital.

Desde finales de octubre, las fuerzas dirigidas por los generales Varela y Yagüe, habían roto varias líneas defensivas. Las tropas marroquíes, la Legión y los contingentes, enviados por Alemania e Italia, acercaban la guerra a los barrios periféricos de Madrid, generando la sensación, de que la caída podía ser, cuestión de días.

Ante el riesgo de aislamiento o captura, Largo Caballero y su gobierno, tomaron la decisión estratégica, de trasladarse a Valencia. Allí podían garantizar la continuidad institucional, coordinar el esfuerzo de guerra y asegurar, la comunicación, con el resto del territorio republicano.

La ciudad ofrecía mayor seguridad militar, una retaguardia firme y mejores comunicaciones. También contaba, con infraestructura administrativa suficiente, apoyo político y un ambiente propicio, para mantener el funcionamiento del Estado.

El traslado fue percibido por muchos madrileños, como un abandono, en plena defensa de la ciudad. La respuesta fue inmediata: bajo el mando del general José Miaja y del jefe del Estado Mayor Vicente Rojo, se lanzó la consigna simbólica:“¡Madrid será la tumba del fascismo!”

El gobierno y los ministerios, se repartieron por distintos edificios de la ciudad de Valencia, como el Ayuntamiento y la Lonja de la Seda (Llotja), que acogieron sesiones de las Cortes. El Consejo de Ministros, se reunió en el Palacio de Benicarló, (sede actual de las Cortes Valencianas)

Durante casi dos años, Valencia se convirtió en la capital política y administrativa de la República, acogiendo ministerios, delegaciones diplomáticas, servicios de propaganda y organismos del Estado.

La separación física, entre la dirección política y la defensa de Madrid, generó tensiones internas, especialmente entre comunistas y anarquistas, que criticaron el alejamiento del frente. Aun así, el traslado permitió asegurar, la continuidad del gobierno y evitar una posible, desarticulación institucional.

En octubre de 1937, ante el avance de la guerra, la capitalidad de la República se trasladó posteriormente a Barcelona, hasta el final de la Guerra. 

jueves, 5 de noviembre de 2026

Breve reseña del filósofo español Emilio Lledó

Tal día como hoy, 5 de noviembre de 1927,.-nace en Sevilla Emilio Lledó Iñigo, filósofo, catedrático y académico español.

Emilio Lledó Íñigo; nació en Sevilla, Realizó sus estudios en Madrid y en Heidelberg, en donde tuvo como profesores, a filósofos como Löwith y Gadamer. Fue lector en el Romanisches Seminar, de la Universidad de Heidelberg, y asistente en el Philosophisches Seminar, de la misma universidad, entre los años 1956 y 1962.

Entre 1964 y 1967, fue catedrático de Filosofía, en la Universidad de La Laguna (Tenerife), y entre 1967 y 1978, en la de Barcelona. En 1978 pasó a ser catedrático de Historia de la Filosofía, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), con sede en Madrid. 

Entre sus distinciones cabe citar, el Premio Alexander von Humbolt, otorgado en Bonn, en 1991, y el Premio Nacional de Ensayo de 1992. Fue "Fellow" del Wissenschaftkolleg de Berlín.

Emilio Lledó,centró sus intereses filosóficos ,en el problema del lenguaje, entendido como el exclusivo vehículo, que lleva al hombre al filosofar. Trató de plantear la metodología, de una semántica filosófica, a partir de investigaciones lingüísticas y filológicas, buscando justificar, la abstracción del pensamiento, a partir de los condicionantes materiales, en que se produce, el pensar humano.

Lledó defendió la teoría, de que el pensar, siempre vehiculado, mediante el lenguaje, es un modo de instalarse, el hombre en el mundo. A ese propósito, ha sido la filosofía griega, el paradigma de discurso filosófico, que Lledó investigó mayormente, en busca de las claves que, de algún modo, desmitifiquen ese modo, de producción humano, llamado filosofía.

En diversos estudios, Lledó abordó el problema, de las relaciones entre filosofía y sociedad, entre teoría y praxis, entendiendo siempre la historia, como memoria colectiva. En tanto que el filosofar, forma parte de esa memoria colectiva, el estudio de la historia de la filosofía, no debería desviarse, de un análisis claro y contextualizado de tal memoria, imbricando el estudio y descripción, de los diversos filosfemas, con el resto de la producción cultural y social, de su tiempo.

Sus investigaciones, apuntaron últimamente al planteamiento, de una pregunta crucial: "¿para qué la filosofía?". Si aún ha de existir discurso filosófico hoy, éste debe ceñirse a las voces de la historia presente, atendiendo preferentemente, a los problemas del lenguaje, del comportamiento individual y social, a la crítica de nuestras concepciones del mundo, y al uso, que deba darse al saber. 

Lledó es autor de numerosos artículos, publicados en las más prestigiosas revistas filosóficas españolas, e internacionales. Entre sus libros cabe citar: El concepto de Poíesis en la filosofía griega (1961); Filosofía y lenguaje, de 1970; La filosofía hoy de (1975); Lenguaje e Historia (1978); El Epicureísmo (1984); La memoria del Logos (1984); El silencio de la escritura (1991); El surco del tiempo (1992), y Días y libros (1994), entre otros.

Emilio Lledó, es miembro de la Real Academia Española, (RAE) desde 1994, ocupando el sillón "ele" minúscula. Ha sido galardonado, con el Premio Nacional de las Letras, Españolas en 2014 y el Premio Princesa de Asturias,de Comunicación y Humanidades en 2015, entre otras distinciones.

La filosofía de Emilio Lledó es un humanismo vivo anclado en la memoria, el lenguaje y el diálogo, donde el pensamiento no es una torre de marfil académica, sino una herramienta para la libertad y la convivencia.

Pilares fundamentales de su pensamiento:

Lledó propone una hermenéutica de la memoria; defiende que "somos tiempo y memoria" y que filosofar, consiste en conversar con la tradición, (especialmente con los griegos) para iluminar el presente. Los textos clásicos no son reliquias muertas, sino interlocutores vigentes. 

Su obra bebe de Platón, Aristóteles, Heráclito y, de manera muy especial, de Epicuro. De los griegos rescata, la idea de que la excelencia humana, (areté) no es un privilegio de cuna, sino una conquista del conocimiento y la educación, al alcance de cualquier ciudadano.

Para Lledó, las palabras construyen nuestra relación con el mundo. Cuidar el lenguaje es cuidar la verdad, la ética y la libertad frente a la manipulación, el vaciamiento conceptual o la barbarie.

Rechaza que la escuela o la universidad, sirvan solo para fabricar "profesionales"; su meta es formar personas libres, críticas y capaces de convivir en democracia. En entrevistas y ensayos, como "Sobre la educación", ha advertido que atacar la filosofía en los planes de estudio, responde a un temor, al pensamiento crítico.

Inspirado en la tradición epicúrea, valora la amistad, la sencillez y la alegría de comprender por encima de los dogmas abstractos o la angustia inútil. 

El verdadero "sabio" ,no es quien da fórmulas mágicas para ser feliz, sino quien enseña a vivir la vida, con mayor intensidad, lucidez y sentido.

Todos aquellos, que tuvimos la suerte, de recibir sus enseñanza, no podremos olvidarlo jamas... 


miércoles, 4 de noviembre de 2026

Historia de los payasos de la Tele

Tal día como hoy, 4 de noviembre de 1929, nació en Carmona, Sevilla, el payaso, acordeonista, compositor y cantante español, Emilio Aragón Bermúdez, conocido especialmente, por haber formado parte, de Los Payasos de la Tele. 

"¿Cómo están ustedes?". Así se presentaban los payasos de la tele, Gaby, Miliki y Fofó, que con su circo, alegraron el corazón a los niños de los 70, aunque su recuerdo y sus canciones, han llegado hasta hoy. Y hubo un momento, que marcó a una generación. Hace 50 años murió "Fofó" y los payasos de la tele, tuvieron que explicarles a los niños, por qué ya no iba a estar, más con ellos.

¿Y cómo lo hicieron? Fue así: "Hay una cosa muy importante que queremos deciros. Fofó está muy contento, está muy feliz. No está aquí con nosotros, porque en el cielo hay muchos niños, que lo esperaban y él, voluntariamente, se ha ido al cielo a cantar canciones, a todos los niños que están en el cielo, pero está contento él y también, estamos contentos nosotros".

Salieron a decirlo con una sonrisa, pero la realidad tras ella era muy distinta. En las imágenes de aquella grabación, de detrás de las cámaras, era visible la desolación y la tristeza, que vivían sus hermanos y que disimularon, con los niños. Hace 50 años, algo se rompió en muchas casas, porque los payasos eran algo más, que un "¿cómo están ustedes?".

Hoy en día significan un legado. Hace unos años, o más bien unas décadas, el programa se emitía, en la única televisión que había. Lo veían millones de personas, niños y adultos. Ellos han ido transmitiendo su recuerdo, a sus hijos y nietos, el de ese "¿cómo están ustedes?", pero también de sus canciones. El programa tenía su presentación, un número de circo, un sketch gracioso y cerraba, con una canción. Y esas canciones, aunque las interpreten otros, siguen sonando.

Una de las gracias de los payasos, eran los niños que llenaban el plató. Decenas y decenas, e imprescindibles, que estaban ahí para interactuar, con los payasos. Daban viveza al programa, naturalidad, calidez y respondían, a las canciones. Al famoso ya "hola don Pepito", respondían con fuerza: "Hola don José". Tenían talento, los niños y tenían talento, los payasos.

Estos últimos, también para el humor adaptando, el del cine mudo, de los clásicos. Tenían talento, porque renovaron la televisión infantil. Y tenían talento musical: "La gallina Turuleta'" "Susanita tiene un ratón", "cómo me pica la nariz'"... todas son canciones compuestas,por los payasos o adaptadas, por ellos. 

Y aunque las canciones están bien, algunas estaban demasiado pegadas a su tiempo, un tiempo en el que las cosas, solo se le encargaban a las chicas. Y así lo reflejan algunas letras, como esta: "Una niña fue a jugar, pero no pudo jugar porque tenía que planchar".

Los payasos de la tele, fueron las grandes estrellas, de la televisión española, y también de la latinoamericana. Y es que, antes de tener programa en España, lo habían tenido en Puerto Rico, en Cuba, en Argentina. 

De hecho, allí siguen sonando canciones suyas, como una que suena en un día muy especial para la gente, como es el de su cumpleaños, con ese: "Feliz, feliz en tu día. Amiguito que dios te bendiga".


martes, 3 de noviembre de 2026

La trágica historia de Nadiuska, actriz erótica del cine español

Tal día como hoy, 3 de noviembre de 1971, llegó a España Nadiuska, instalándose inicialmente en Barcelona, para trabajar como modelo antes de iniciar, su carrera cinematográfica.

Nacida en Alemania, con el nombre de Roswicha Bertasha Smid Honczar, esta joven de raíces polacas y rusas, logró conquistar a millones de espectadores, convirtiéndose en el mito erótico por excelencia, de la época de la Transición española. 

Sin embargo, detrás de aquellas portadas de revistas y marquesinas abarrotadas, se escondía el preludio, de una de las historias más desgarradoras y trágicas, del espectáculo en España.

Tras dar sus primeros pasos, en el mundo de la moda, en diversos países europeos, se trasladó a España, en la década de los años 70. Su exótica belleza y su notable soltura ante las cámaras, encajaron a la perfección con la apertura cultural y cinematográfica, que vivía el país, permitiéndole adoptar el seudónimo artístico, de Nadiuska y saltar de inmediato, al estrellato.

Su fulgurante carrera la llevó, desde las comedias más populares, del llamado "cine de destape", hasta producciones de alcance internacional, como "Conan, el bárbaro", donde compartió pantalla, con Arnold Schwarzenegger. 

En la cúspide de su popularidad, la actriz garantizaba el éxito comercial, de cualquier proyecto cinematográfico, en el que participara. 

Títulos como "Soltero y padre en la vida" de 1972, "Manolo la nuit" de 1973, "Vida conyugal sana"  de 1974 o "La lozana andaluza"  de 1976 la consagraron como la mayor atracción de taquilla, del cine español de la época. Los productores nacionales se disputaban su contratación, debido al enorme tirón, comercial de su nombre. 

El punto culminante, de su carrera internacional llegó en 1982, cuando interpretó a la madre del personaje principal en la superproducción hollywoodiense  "Conan, el bárbaro", rodada en tierras españolas.

A la par que su éxito profesional crecía, su vida personal empezó a torcerse. En 1973, la actriz protagonizó un sonado episodio, al contraer un matrimonio de conveniencia, con un hombre con discapacidad intelectual, para conseguir la nacionalidad española y poder seguir trabajando, sin restricciones legales en el país, un enlace que el Tribunal de la Rota terminaría anulando, años más tarde. Sin embargo, el verdadero punto de inflexión, en su trayectoria, se produjo hacia finales de los años 80.

Nadiuska, denunció en diversas ocasiones, haber sido víctima de un veto deliberado y coordinado, por parte de influyentes figuras, de la industria audiovisual, tras negarse a ceder ante distintas presiones, personales y laborales. De forma repentina, las ofertas de trabajo cesaron, las puertas de las productoras se cerraron y la actriz, quedó marginada del circuito cinematográfico, sin apoyos ni recursos económicos.

La falta de ingresos y el aislamiento social, desencadenaron en Nadiuska, un severo deterioro de su salud mental, comenzando a desarrollar, episodios de esquizofrenia y delirios persecutorios. Sin una red familiar o profesional que la respaldara, la exactriz no pudo sostener el pago, de sus viviendas y terminó viéndose privada de un hogar, en el que residir.

A  principios de los años 2000, la opinión pública quedó impactada, al trascender imágenes de la que fuera la mujer, más deseada del cine español, durmiendo en bancos públicos de la Plaza de Isabel II en Madrid, pernoctando en cajeros automáticos, en Guadalajara y acudiendo, a comedores sociales. para alimentarse. 

Aunque compañeros de profesión, e instituciones sociales, intentaron prestarle ayuda puntual, sus recurrentes brotes psicóticos, dificultaban que pudiera mantener, un alojamiento estable.

Tras varios ingresos hospitalarios de urgencia y la intervención de los servicios sociales,  Nadiuska reside hoy  de forma permanente, en un centro psiquiátrico de las Hermanas Hospitalarias, en Ciempozuelos, Madrid, donde recibe atención médica, por esquizofrenia paranoide grave.

Su historia, recuperada recientemente en la memoria colectiva, gracias al documental "El enigma Nadiuska" de 2023, permanece como un relato estremecedor, sobre la vertiginosa caída de un icono, que lo tuvo todo y terminó, en el más absoluto de los olvidos.

lunes, 2 de noviembre de 2026

Reseña biográfica del erudito español: Marcelino Menéndez Pelayo

Tal día como hoy, 3 de noviembre de 1856: nace el gran erudito español, Marcelino Menéndez Pelayo,  

Marcelino Menéndez Pelayo, fue un filólogo, historiador, filósofo, crítico literario, historiador de las ideas, político y escritor español.

Fue una destacada personalidad, de la cultura de su tiempo, siendo académico de número de la Real Academia Española, de la Real Academia de la Historia, de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas y de la Real Academia, de Bellas Artes de San Fernando.J

Marcelino Menéndez Pelayo nació el 3 de noviembre de 1856, en la calle Alta del municipio de Santander; hijo de Marcelino Menéndez Pintado, catedrático de Matemáticas, en el Instituto de Santander y alcalde de la ciudad, durante el bienio progresista, y de María Jesús Pelayo y España;tuvo tres hermanos: Enrique, Jesusa y Agustín.

Su hermano Enrique, cuenta en sus memorias, que a los doce años sustituía a su padre, en la cátedra de matemáticas, traducía sin diccionario a Virgilio y leía la Historia de Inglaterra de Oliver Goldsmith Estudió el bachillerato en el Instituto Cantábrico, de su ciudad natal, donde destacó, por su prodigiosa memoria.

Posteriormente, completó su formación en la Universidad de Barcelona (1871-1873) con Manuel Milá y Fontanals, en la de Madrid (1873), donde una arbitrariedad académica, del catedrático Nicolás Salmerón, que hizo repetir curso a sus alumnos, sin ni siquiera haberlos examinado, le habría de enemistar a muerte con el krausismo postkantiano y los hegelianos en general, y en Valladolid donde intimó, con el que sería su gran amigo, el conservador Gumersindo Laverde, que le apartó de su inicial liberalismo y le orientó,hacia el partido más conservador, el de los llamados neocatólicos o «neos».

Hizo un viaje de estudios a bibliotecas de Portugal, Italia, Francia, Bélgica y Holanda (1876-1877) y ejerció de catedrático de la Universidad de Madrid (1878) tras pasar por un tribunal, en el que estaba otro gran culto y crítico, Juan Valera, a cuya tertulia nocturna, en su casa, acudiría, posteriormente. 

Provisto de una gran capacidad de trabajo y de inteligencia superdotada, dominador de ocho lenguas antiguas y modernas y poseedor de una portentosa memoria, fotográfica, en sus análisis de la forma y el fondo de la cultura española, identificó la raíz de lo hispano con la tradición católica, en especial la del humanista, Juan Luis Vives, pese a lo cual no negó, ocultó ni dejó de estudiar todo cuanto de poco ortodoxo, engendró la cultura española ni de evaluar, su importancia intrínseca. Como poeta, su obra es una de las muestras más logradas, de estilo clásico en su siglo.

De comportamiento heterosexual, vivió y murió soltero. Al llegar a la cincuentena, era un hombre de complexión obesa, y consumía café en exceso. Falleció en su domicilio de Santander, en mayo de 1912. 

Según el diagnóstico de los médicos, que le atendieron en los últimos meses,, de su enfermedad, los doctores Quintana y Rodríguez Cabello, Menéndez Pelayo padecía una cirrosis atrófica de Laennec, con abundante ascitis. Rodríguez Cabello por otra parte descartó un origen alcohólico.

Su trabajo se centró en investigar a fondo la cultura, el pensamiento y la historia literaria de España. Entre sus obras más destacadas se encuentran "Historia de los heterodoxos españoles" y "La ciencia española".

Fue catedrático, Bibliotecario Perpetuo, de la Real Academia de la Historia y director de la Biblioteca Nacional de España, consagrando su vida al estudio de los libros y del pensamiento hispánico.

Murió en su ciudad natal, el 19 de mayo de 1912, a cuyo municipio legó su rica biblioteca particular,, de cuarenta mil volúmenes. Su paisano Ángel Herrera Oria, quien se consideraba en cierta medida su discípulo, resumió su labor de forma lapidaria: "Consagró su vida a su patria. Quiso poner a su patria al servicio de Dios".

El diario El Debate y los Jóvenes Propagandistas, organizaron en su memoria un homenaje, en el Teatro de la Princesa, el 9 de junio de 1912, al que concurrieron 3500 personas, llenando totalmente el aforo, y en el que intervinieron como oradores Ángel Herrera, el padre Zacarías Martínez, Alejandro Pidal y Juan Vázquez de Mella, entre otros.

  


El reinado de Alfonso IV de Aragón "El benigno"

Tal día como hoy, 2 de noviembre de 1327: En España, Alfonso IV "el Benigno", es proclamado rey de Aragón, a la muerte de su padre Jaime II.

Alfonso IV de Aragón, recibió el sobrenombre de "el Benigno", debido a su carácter bondadoso, su sencillez y su humildad. Se decía de él, que tenía muy buen corazón y que lograba ganarse, la voluntad y el afecto de las personas, con gran facilidad.

Alfonso IV, es uno de los monarcas más desconocidos de la historia de la Corona de Aragón, quizás un poco oscurecido por su 'corto' reinado, muy marcado, por las importantes crisis sociales y económicas, que afectaron a toda Europa.

Alfonso nació en el año 1299, aunque no se conoce dónde. Algunos historiadores colocan su nacimiento en la ciudad de Nápoles, que todavía no pertenecía a la Corona de Aragón, pero sí había sido disputada esa región, entre la Corona de Aragón y los ejércitos de Francia. 

Ni siquiera estaba destinado a reinar, pues era hijo de Jaime II y su segunda esposa, Blanca de Anjou. Tenía por delante a su hermano Jaime, pero finalmente este decidió renunciar al trono, para iniciar su carrera eclesiástica.

A la muerte de Jaime II en 1327, Alfonso subió al trono en un mal momento para él, pues hacía cinco días, que había quedado viudo de su primera esposa, Teresa de Entenza. 

Primero juró los Usatges en Barcelona, (en contra de la costumbre y el derecho de jurar primero los fueros de Aragón), y fue reconocido, como conde de Barcelona ,en la Navidad de 1327, haciendo lo propio con los fueros aragoneses, en la Pascua de 1328 en la Seo de Zaragoza.

En política interior, Alfonso tuvo que enfrentarse al comienzo, de un largo periodo de crisis demográfica, acentuada en los territorios del condado de Barcelona, y debida sobre todo, a la sucesión de brotes de peste negra, que diezmaban la población. 

Varios años con malas cosechas, también acabaron afectando poblacional y socialmente a los Estados de la corona, aunque el Reino de Valencia, fue el que logró una mayor pujanza. 

Tuvo la oposición de la nobleza, de Valencia, pero también en Aragón donde, seguía vigente el Privilegio de la Unión, gracias al cual, los nobles limitaban la acción del monarca, en dicho reino.

En política exterior, mantuvo buenas relaciones con Alfonso XI de Castilla, llegando a casarse en segundas nupcias, con la hermana de este, Leonor. Logró una alianza con los sultanes de Túnez y Bugía, para no ver entorpecido el pujante comercio, de la Corona de Aragón, por el Mediterráneo. Aragón se hallaba en la época de la llamada "segunda expansión mediterránea, de la Corona de Aragón". 

Mientras, el Reino de Mallorca no pertenecía a la corona desde que Jaime I "el Conquistador", la separó para dársela a su segundo hijo, Jaime II de Mallorca, en 1276 y no sería hasta, el reinado de Pedro IV de Aragón, cuando se logró la definitiva anexión.

Por otro lado, la Corona de Aragón, había llegado a un acuerdo con el papado, para tener el derecho de conquista sobre Córcega y Cerdeña (Tratado de Anagni, de 1295) a cambio de que Sicilia , no perteneciera a la Corona, aunque finalmente se mantuvo en las manos, de una rama de la Casa de Aragón, a pesar de la oposición de Francia y Roma.

Fue Alfonso IV, quien impulsó la ocupación, especialmente de Cerdeña, enviando numerosas expediciones y colonos catalanes, aragoneses y valencianos. Pero siempre encontró una fortísima oposición, de las repúblicas de Génova y Pisa, que al fin y al cabo eran rivales comerciales y tenían muchos intereses, en aquellas islas mediterráneas. Fueron numerosos, los enfrentamientos armados y las rebeliones de los isleños, pero finalmente, la Corona de Aragón, lograría imponerse.

Otro reto exterior, al que se enfrentó Alfonso IV, fue el reino nazarí de Granada. El monarca estaba obsesionado, con continuar la expansión por la península hacia el sur, a costa del último reino islámico, que quedaba, y buscó la ayuda de Castilla, para proclamar una Cruzada, pero el rey castellano siempre se opuso, pues mantenía buenas relaciones con los nazaríes, de los que recibía, importantes tributos (las parias).

Alfonso IV , decidió acometer él sólo la empresa en 1329, llegando incluso a realizar un ataque fallido, sobre la zona de Almería, pero finalmente tuvo que pasar a la defensiva, pues los granadinos, llegaron incluso a tomar Elche y Orihuela, aunque fueron recuperadas. 

La paz definitiva, no se firmaría hasta el año 1335. Finalmente, Alfonso IV falleció en Barcelona, un 27 de enero de 1336, habiendo contribuido a la expansión de la Corona de Aragón, por el Mediterráneo y dejando como sucesor, a su hijo Pedro IV, con quien se alcanzarían territorios, como los ducados de Atenas y Neopatria, marcando así, la máxima expansión histórica, del reino de Aragón.