domingo, 15 de febrero de 2026

El conquistador y descubridor español Gonzalo Jiménez de Quesada

Tal día como hoy, 16 de febrero de 1579, fallecía en la actual Colombia, el conquistador español y descubridor del Reino de Nueva Granada, Gonzalo Jiménez de Quesada.

Gonzalo Jiménez de Quesada fue un conquistador, abogado e historiador español, famoso por explorar el río Magdalena, someter a la civilización Muisca y fundar, Santa Fe de Bogotá en 1538. Como adelantado, conquistó el territorio que denominó Nuevo Reino de Granada (actual Colombia).

No existe ninguna certeza, ni del lugar ni del año en el que nació, el conquistador Gonzalo Jiménez de Quesada. De lo que no hay duda, es de su estancia en Italia como soldado, hasta que en el año 1530 regresa a la península, para comenzar la carrera jurídica, en la ciudad de Granada.

Terminados los estudios con gran brillantez, el título de licenciado y su gran fama como combatiente, permiten a Jiménez de Quesada ocupar un puesto de letrado, en la Real Cancillería de Granada, un cargo que le llevaría al nuevo mundo.

Al otro lado del Atlántico, el nuevo gobernador de Santa Marta, Pedro Fernández de Lugo, le otorga el cargo de justicia mayor y teniente general, de la expedición que finalmente alcanzó las llanuras, de la meseta de Cundinamarca, las ricas y tan buscadas tierras por los españoles, en el interior de la actual Colombia, que todos los conquistadores que habían partido en su búsqueda, habían fracasado en el intento.

Tras superar numerosos peligros, Jiménez de Quesada se encontró a la civilización, artesana y agrícola de los chibchas, a los cuáles sometió, sirviéndose más de la razón que de la espada. Además, la labor de los españoles fue facilitada, por el hecho de que la cruz era un signo sagrado, para los nativos, que, como en otros lugares, consideraron a los recién llegados, hijos del Sol, dios al que veneraban.

El 5 de agosto de 1538, el licenciado Jiménez de Quesada fundaba la ciudad de Santa Fe de Bogotá, la que había de convertirse, en la capital del Reino de Nueva Granada.

La importancia estratégica y la extensión de los territorios conquistados, podían compararse con las del México, ocupado por Hernán Cortés, pero desgraciadamente, la metrópoli estaba ya, cansada de gestas y muy necesitada de riquezas.

A comienzos de 1539, llegaron a Bogotá dos nuevas expediciones. La de Sebastián de Belalcázar, procedente de Perú, y la del alemán Nicolás Federmann, que había partido de Venezuela. Los tres capitanes, estuvieron a punto de entablar una guerra por estos territorios, pero al final determinaron regresar juntos a España, para que el monarca decidiese, a quién correspondía la gobernación, de Nueva Granada. 

A pesar de que todo el mérito, correspondía a Quesada y de que él era el único, que había actuado legítimamente, por orden de un superior el Consejo de Indias, resolvió no otorgar a ninguno de los tres, el ansiado título de gobernador.

Pasaron ocho largos años, para que Gonzalo Jiménez de Quesada obtuviese su recompensa, esta fue el nombramiento honorífico de Mariscal, del Reino de Nueva Granada.

Jamás conseguiría un mando con jurisdicción, sobre las tierras que había conquistado. Jiménez de Quesada regresó nuevamente, a Santa Fe de Bogotá en 1550 y emprendió por la región de los Llanos orientales, una expedición en busca de los tesoros de "El Dorado", que resultaría un auténtico fracaso. Viejo, enfermo y arruinado, se retiró en Suesca.

Los últimos años de su vida, los dedicó a escribir una serie de obras, de las cuales se ha perdido la mayor parte. Su última lucha, la más larga que enfrentó, fue contra un enemigo invencible, la lepra. 

Esta terrible enfermedad, acabó con su vida el día 16 de febrero de 1579. Sus hombres le rindieron honores de adelantado, pues consideraban que sólo él, había descubierto y conquistado, las tierras de Nueva Granada

sábado, 14 de febrero de 2026

La implantación de la Masonería en España

Tal día como hoy, 15 de febrero de 1728, El duque de Wharton funda en la ciudad de Madrid, el primer núcleo masónico del país. Este será bautizado con el nombre de"Tres Flores de Lys".

El Duque de Wharton (Philip Wharton), es reconocido por fundar en Madrid, hacia 1728, el primer núcleo masónico en España, conocido como la logia "Matritense" o de las "Tres Flores de Lis"

Aunque firmó los documentos fundacionales, algunos estudios sugieren que el verdadero impulsor técnico, fue un ingeniero británico llamado Labely

Las hermandades masónicas son un misterio,  en su inicio, su desarrollo y en su legado. Allá por el año 1776, corrían por Italia rumores de una extraña sociedad secreta, un grupo que promovía, la educación de la razón y la filantropía, oponiéndose a la influencia de la Iglesia, en la sociedad. Pero de  hecho, la primera logia en salir de Gran Bretaña, se fundó en España.

Lo hizo el duque de Wharton, un noble inglés que, fundó en 1728 la primera logia masónica en Madrid. Lo hizo en el hotel francés "Las Tres Flores de Lys". La logia, registrada como la número 50, en las listas oficiales de Londres, atrajo a multitud de ciudadanos, tanto ingleses como españoles, que mostraban curiosidad y simpatía, por las ideas masónicas. La Inquisición no tardó en prohibirla.

En 1717 se había fundado en las islas británicas, la Gran Logia Londinense, el principal cuerpo regulador de la francmasonería, en Gran Bretaña todavía existente a día de hoy. El éxito fue inmediato y, en apenas 11 años, ya se había materializado, en más de 49 logias a lo largo de toda la nación. La número 50, sería especial: había llegado el momento, de internacionalizar esta práctica.

España fue el país elegido para hacerlo, y Madrid, su capital, el núcleo donde explotarla. Sin embargo, el papeleo deja claro que no se ponían de acuerdo, en según que ámbitos, sobre todo su nombre: en ocasiones se la conocía como "French Arms", mientras que otros incidían, en que se la conociese con el nombre del hotel, que se usaba de sede para sus reuniones. Al final, se la bautizó como "La Matritense". El duque de Wharton, firmaba los documentos pero en realidad, no era más que un mero peón.

El verdadero impulsor, de la masonería en España fue, un desconocido ingeniero londinense, de nombre Labely, perteneciente a una logia británica, quien, maravillado por las ideas masónicas revolucionarias, abogó por la extensión de las mismas. Él, junto a Wharton, fundó La Matritense, y fue el primer y único maestre, conocido de la logia española, que fijaba sus reuniones, para el primer domingo de cada mes.

Wharton era, el rostro de La Matritense, y debía estar encantado por ello, pues ha pasado a la historia, como un personaje "inteligente, excéntrico, borracho, libertino y extraordinariamente ambicioso". 

Había venido a Madrid para, a través del duque de Liria y el duque de Ormond, ganarse el favor del rey  Felipe V a la causa jacobina, por el trono inglés. Pero en Inglaterra no le debían querer mucho, pues participó en el asedio a Gibraltar, de la mano del rey español y contribuyó a divulgar el rumor, de que el rey Jorge II era ilegítimo. 

Pese a ser la cara oficial de la logia española, jamás actuó como maestre. Para ello tuvo que esperar a la expansión de la masonería en Francia, donde sería nombrado el primer Gran Maestre, de las Logias de Francia.

En 1738, diez años después de la creación de la Matritense, el Tribunal de la Santa Inquisición, prohibió la masonería en España. Una ley que se mantuvo durante los gobiernos de Fernando VI y Carlos III quien, pese a su carácter ilustrado, trató de frenar la expansión, de las ideas masónicas en España.

Cuando Napoleón nombró a su hermano, José I Bonaparte, rey de España, la masonería tuvo un –ínfimo– renacer. El recién proclamado rey, se había iniciado en la masonería, y permitió la extensión de las logias, a lo largo de todo el país, con la participación, en su mayoría, de los llamados "afrancesados". Sólo en Madrid, se crearon siete logias.

Sin embargo, cuando los franceses fueron expulsados de España y Fernando VII se sentó en el trono, con un proyecto absolutista, las logias desaparecieron y las prácticas masónicas, volvieron a ser delito, y  las listas de afectos a la masonería , ya no incluían solamente a masones, sino  también a liberales y constitucionalistas. Fue solo un pretexto: si destruías la masonería, destruías también las ideas liberales.

Pese a la muerte del monarca Fernando VII , la práctica siguió estando prohibida, y no fue hasta la Revolución de 1868, que pudo desarrollarse con más normalidad. En realidad, muchos prohombres de la Segunda República fueron masones, lo que permitió al General Franco, justificar la persecución de la masonería, durante la dictadura con la misma obsesión, que al absolutismo decimonónico.

Desde 1979, la masonería está legalizada en España. En Madrid abundan los símbolos de la sociedad secreta. El Templo de Debod, el Ateneo de Madrid o la Capilla de la Bolsa, son algunos de los monumentos, que esconden recuerdos de esa tradición, antaño perseguida. 

Los miembros de la Masoneria, jamas dicen que su organización sea secreta , sino que, en realidad, es discreta,

viernes, 13 de febrero de 2026

El nacimiento del reino de Asturias

Tal día como hoy, 14 de febrero del año 719, tiene lugar la batalla del Monte Subiedes, en los Picos de Europa,

El Reino de Asturias surgió alrededor del año 719 en el norte de la Península Ibérica, como el primer núcleo de resistencia cristiana, tras la conquista omeya de la Hispania visigoda. Liderado por el noble visigodo Pelayo, quien unificó a los astures, se consolidó tras la batalla de Covadonga, marcando el inicio de la Reconquista. 

La batalla de Covadonga, acontecida en el año 718 en un valle de los Picos de Europa, significó la victoria de Pelayo y los rebeldes astures, alzados en armas contra las tropas musulmanas, del cadí Munuza. La épica y las leyendas, que rodean la gesta, son de sobra conocidas y cuentan cómo Pelayo, sorprendió a los musulmanes en las cercanías de la Cueva Santa, con una tormenta de flechas y rocas. 

La batalla, sin embargo, no terminó en Covadonga. Los musulmanes en retirada, debieron escapar, por los escarpados senderos de los Picos de Europa, y cuando llegaron a Liébana, un derrumbamiento hizo caer sobre ellos, la ira de la montaña. Así comenzó la batalla del Monte Subiedes. una rebelión contra el poder musulmán

Al otro lado de los Picos de Europa, un conglomerado de tribus cántabras independientes, tanto del poder visigodo como musulmán y los exiliados godos, provenientes de Toledo apoyaron la rebelión de los astures. Sus líderes principales eran Pedro, dux visigodo de Cantabria, y sus hijos Fruela y Alfonso, el futuro rey Alfonso I de Asturias. 

Resueltos a dejar de pagar la yizia (1) exigida por los musulmanes, consistente en pagos en especie, plata o mujeres., Cántabros y astures se hicieron fuertes en los Picos de Europa y acosaron, las comunicaciones musulmanas entre Gijón y la meseta. La popularidad de la rebelión, provocó que las fuerzas de Pelayo, aumentasen y la situación de los musulmanes en Asturias, se volvió insostenible. 

El valí de Gijón, Munuza, resolvió capturar a Pelayo, en sus propias montañas y ordenó a Al-Qama, su lugarteniente, partir en buscar al rebelde acompañado de un pequeño ejército de infantería. Sin embargo, Al-Qama no esperaba que los rebeldes pudiesen sorprenderle, en un valle sin salida. Las flechas y las rocas cayeron desde lo alto, y al llegar ante la hondonada, que acoge la Cueva Santa, los musulmanes se encontraron con la carga de los astures.el propio Al-Qama perdería la vida, y su ejército en desbandada, no encontró otra escapatoria, que atravesar a pie, los Picos de Europa. 

El camino que los musulmanes tomaron, para escapar de Covadonga, se encuentra descrito en la "Crónica de Alfonso III", el único testimonio cristiano que poseemos, cercano a aquellas fechas. En ella se narra, cómo los musulmanes abandonaron Covadonga, para ascender hasta el Monte Auseva y los lagos de Enol y Ercina, con los astures acosándoles, desde las peñas. 

Después de abandonar los lagos de Covadonga, los musulmanes en retirada, descendieron por la angosta canal de Amuesa, para salvar el desfiladero del río Cares y tras una fatigosa marcha, alcanzaron Sotres antes de internarse en Liébana, a través del puerto de Áliva.

Actualmente, dicha ruta se encuentra señalizada como "Ruta de la Reconquista" y es una de las más populares, en el Parque Nacional de los Picos de Europa. Su trazado afronta grandes desniveles, que permiten conocer de primera mano, las dificultades que los musulmanes, debieron encontrar en su huida. 

A pesar de las bajas sufridas, en Covadonga y de la muerte de Al-Qama, los musulmanes todavía reunían varios centenares de soldados, dispuestos a vengar la emboscada de Pelayo. Su intención, era acantonarse en el valle cántabro de Liébana y partir de nuevo, en la búsqueda del líder astur, pero un desprendimiento de rocas, les sorprendió a los pies del Monte Subiedes, en las cercanías del pueblo de Cosgaya. 

La "Crónica de Alfonso III" ,describe como la montaña "revolviéndose desde sus fundamentos" sepultó a los musulmanes y los arrojó al río Deva "de forma que ahora ese río, cuando retorna a su cauce, muestra los restos de los vencidos". La "Crónica de Alfonso III", alude a Dios como el causante del derrumbamiento, pero todo se trataba de una emboscada, tendida por los cántabros liderados, por Pedro de Cantabria, aliado rebelde de Pelayo. 

La batalla del Monte Subiedes, comenzó tras el primer alud de piedras, y los cántabros y visigodos exiliados, derrotaron a los restos del ejército musulmán, junto al rio Deva. La experiencia musulmana en aquellos montes aislados, repletos de montañeses que conocían cada uno de sus pasos, fue tan traumática, que aquello significó la última expedición de Al-Ándalus, en el área de los Picos de Europa. 

En cambio, las batallas de Covadonga y el Monte Auseva, consolidaron la alianza entre los cántabros, de Pedro de Cantabria y los astures acaudillados por Pelayo. El líder astur, ,fue coronado rey de ambos pueblos, tras casar a Ermesinda, su hija, con Alfonso, hijo de Pedro, y propició los primeros pasos, del recién nacido reino de Asturias. 

 (1) Yizia o Ğizya: Era un impuesto personal, pagado por cada individuo varón y adulto, a cambio de protección y libertad de culto.

jueves, 12 de febrero de 2026

El Conde de Castilla Sancho García, llamado "el de los Buenos Fueros"

Tal día como hoy, 13 de febrero de 1017, fallecía el conde de Castilla, Sancho García.

Sancho García fue conde de Castilla desde 995 hasta 1017, apodado "el de los Buenos Fueros", por otorgar privilegios y libertades, para repoblar y reconstruir tierras devastadas, por las campañas de Almanzor. Impulsó la economía local, fundó el Monasterio de San Salvador de Oña y consolidó, la frontera del Duero, actuando prácticamente, como un rey independiente

Hijo de García Fernández y Ava de Ribagorza, su nombre aparece por vez primera, en un documento escrito por su padre y fechado el 11 de Julio del año 972. 

Llamado “el de los buenos fueros” ya que al estar Castilla tan destrozada por las continuas incursiones de los árabes, quiso cambiar la triste situación de su pueblo, por lo que rebajó impuestos y concedió, buen número de fueros, para la recuperación de las villas.

Tras la muerte de su padre en el año 995, Sancho García le sucedió al frente del condado de Castilla. Lo hizo después de haber protagonizado, una sublevación contra él con el apoyo de Almanzor.

Precisamente Almanzor, atacó sus dominios en el año 1000 Ante la ofensa de los musulmanes, Sancho García acudió a su encuentro pero fue derrotado, en la batalla de Cervera. Según las leyendas, participó junto a los Reyes Sancho Garcés III de Pamplona y Alfonso V de León, en la  legendaria  batalla de Calatañazor,. 

Se enfrentó a Almanzor, en el Cerro de las Águilas , Sierra de Cervera, entre Silos y Caleruega, resultando vencido, pero causó gran número de bajas, en el ejército árabe, por lo que Almanzor, tuvo que retirarse; este hecho según se cree, dio lugar a la leyenda de la Batalla de Calatañazor, en la que Almanzor sufrió su primera derrota importante, sin embargo, los historiadores modernos ponen en duda, la existencia de este  combate.

Siguieron tiempos de pactos, con los musulmanes y de treguas rotas, en diversas ocasiones, hasta que Sancho García recibió una propuesta de su enemigo Sulayman, aliarse para ir en contra del Califa Muhammad II, cruel personaje, que estaba hundiendo el Califato de Córdoba; con la promesa de ser bien pagado y de conseguir, la devolución de gran parte del territorio, el conde castellano acepta.

Más tarde, en el año 1007, Sancho García, llevó a cabo una incursión por territorio cordobés, en la que descubrió el castillo de Atienza. También apoyó a Sulaiman al-Mustaín, en las luchas civiles cordobesas, conflicto en el que llegó a saquear Córdoba, la capital de Al-Ándalus.

Esta alianza dió muy buen resultado, el 1 de noviembre del año 1009, en la Batalla de Alcolea, es vencido el ejército cordobés. Dejando un regimiento de cien hombres, en Córdoba, Sancho García vuelve a Castilla, cargado de riquezas, con la devolución del territorio prometido y la paz deseada, para su pueblo. Estos hechos le convierten, en el personaje más importante de la península.

Se casó con su prima Urraca Gómez, hija del Conde de Saldaña, Gómez Díaz. Tuvieron cinco hijos: Muniadona, Sancha,García Trígida y Urraca.

En el año 1011, ordena la construcción en Oña (Burgos) de un Monasterio,  en honor de San Salvador, Sta. María Virgen y San Miguel Arcángel, asegurando así un patrimonio para su hija Trigidia, del que será la primera abadesa y donde deberá, ser enterrado a su muerte.

Y desde el 5 de Febrero de 1017, descansa en el Monasterio de San Salvador de Oña, quedando grabado en su epitafio: “Este es el Conde Don Sancho, que dio los buenos fueros a los pueblos... La Santa Ley fue su compañera, y el bienestar del reino su mayor cuidado.”

miércoles, 11 de febrero de 2026

Clara Campoamor, una mujer adelantada a su tiempo

Tal día como hoy, 12 de febrero de 1888: Nace la política republicana Clara Campoamor, la gran defensora del voto femenino.

Clara Campoamor, fue una figura fundamental en la historia española, destacando como abogada, política y principal impulsora, del voto femenino durante la Segunda República. Como diputada en 1931, defendió con éxito el sufragio universal y la igualdad de derechos, argumentando que "la libertad se aprende ejerciéndola"

Fue una mujer pionera y adelantada a su tiempo. Hija de una costurera y de un contable, nació en Madrid en 1888. Su niñez se vio truncada, por la muerte prematura de su padre, lo que la obligó a abandonar sus estudios y a comenzar, a trabajar para ayudar en el sustento, de su familia.

Sin embargo, Campoamor no cejó en la búsqueda, de una carrera profesional independiente. No superó las oposiciones a taquígrafos del Congreso, pero sí obtuvo una plaza, en el cuerpo de auxiliares de telégrafos en 1909, lo que la llevó a vivir en Zaragoza y San Sebastián, desde donde regresó a Madrid en 1914, para enseñar taquigrafía y mecanografía, en la Escuela de Adultas.
 
Durante este tiempo, desarrolló un especial interés por la situación de inferioridad jurídica de la mujer, en un contexto social y político dominado por los hombres. Para luchar contra estas injusticias, decidió dar un paso más y retomar los estudios. A la edad de 32 años  y en solo cuatro años, entre 1920 y 1924 aprobó el bachiller y se licenció en Derecho, convirtiéndose en la segunda mujer, en incorporarse al Colegio de Abogados de Madrid, tras Victoria Kent.

Paralelamente, fue desarrollando una conciencia política, sustentada en un republicanismo liberal, laico y democrático. Y con el advenimiento de la II República, en abril de 1931 vio la oportunidad de participar en primera persona, en la construcción del nuevo régimen.

Fue el líder del Partido Radical, Alejandro Lerroux, quien le ofreció un puesto en la candidatura, para las elecciones del 28 de junio de 1931, a Cortes Constituyentes. Unos comicios en los que las mujeres, mujeres pudieron optar al escaño, pero no votar. Dos mujeres, Clara Campoamor, por el Partido Radical, y Victoria Kent, por el Partido Radical Socialista, obtuvieron representación, en aquella Cámara a la que se le había encomendado diseñar, el  nuevo marco jurídico-político para España.
 
Campoamor, fue también una mujer pionera, en sus trabajos parlamentarios: Fue designada como una de los 21 diputados, que formaron parte de la Comisión redactora de la Constitución, donde defendió con tesón, no solo el sufragio activo y pasivo, de las mujeres, sino la plena igualdad jurídica, entre ambos sexos y la regulación del divorcio o de la situación jurídica, de los hijos ilegítimos… Y fue pionera también, porque fue la primera mujer sufragista, en todo el mundo que defendió, desde la tribuna de un parlamento, el derecho al voto de las mujeres.

Aunque el proyecto de Constitución, incluía el derecho al voto de todas las mujeres, mayores de 23 años, la tramitación parlamentaria no fue fácil. El momento crucial se produjo, en el debate parlamentario del 1 de octubre de 1931, donde tuvo un enfrentamiento dialéctico, con Victoria Kent  la otra mujer presente en el parlamento. 

Victoria Kent era defensora del derecho al voto, pero como otros diputados, veía la necesidad de postergarlo. Frente a ella, Campoamor, mantuvo la necesidad de reconocer el derecho al voto sin restricciones y rebatió, los argumentos que desde izquierda y derecha se oponían.

Finalmente, la Constitución de 1931, reconoció el derecho al voto de las mujeres. Pero la defensa del voto femenino, tuvo para Campoamor un coste, personal y político. 

En las elecciones de 1933, las elecciones en las que las mujeres estrenaron su derecho al voto, la candidatura de Campoamor no obtuvo, el respaldo suficiente y no consiguió escaño. Pero no abandonó la política, el Gobierno de Lerroux la nombró directora general de Beneficencia, cargó que abandonó al poco tiempo.

En 1936, intentó de nuevo regresar a la política de la mano de Izquierda Republicana, partido promovido por Azaña, pero su admisión fue denegada. Una muestra mas, de la ingratitud humana, estuvo luchando siempre por las mujeres, y  estas no la votaron y perdió su escaño en el parlamento-

Ese mismo año, Campoamor publicó "Mi pecado mortal. El voto femenino y yo", obra en la que defendió su lucha en favor de los derechos de la mujer, y también explicó su aislamiento político posterior.

Con el estallido de la Guerra Civil, se exilió en Ginebra, donde escribió "La revolución española vista por una republicana". Su exilio se prolongó en Buenos Aires y en Lausana, donde falleció en 1972, sin haber podido regresar a España. Sus restos descansan en San Sebastián.

Noventa años después, de la aprobación del voto femenino, el espíritu de la obra de Campoamor, impregna nuestra democracia: La Constitución de 1978 recoge sin ambages, la plena igualdad, en la participación política, de hombres y mujeres. 

El número de diputadas en el Congreso, ha ido creciendo en estas cuatro décadas y las mujeres, están cada vez más presentes, en todos los ámbitos de la sociedad. Y si bien durante años, Campoamor fue una “mujer olvidada”, su obra y su figura han adquirido hoy, el reconocimiento merecido.


martes, 10 de febrero de 2026

La llamada batalla de Cataluña, durante la Guerra Civil Española

Tal día como hoy, 11 de febrero de 1939: En el marco de la Guerra Civil Española, las tropas sublevadas consiguen ocupar toda Cataluña. 

Tras la derrota del Ebro, la moral en Cataluña estaba a finales de 1938 por los suelos. Saturada de refugiados llegados de toda España –que agravaron las penurias de la población–, con un ejército muy desmoralizado y poblaciones destrozadas, tras un año de bombardeos, parecía tenerlo todo en contra.

Después de la Batalla del Ebro, a Franco se le presentaron tres objetivos militares: Madrid, Valencia y Cataluña. Escogió esta última y fijó el 10 de diciembre de 1938 para el inicio de la operación, que sin embargo se retrasaría a causa del mal tiempo. El encargado de llevarla a cabo era el Ejército del Norte, comandado por el general Fidel Dávila y formado por seis cuerpos: Urgel, Aragón, Maestrazgo, Navarra, Marroquí y Cuerpo de Tropas Voluntarias italianas (CTV).

Las fuerzas republicanas, del llamado Grupo de Ejércitos de la Región Oriental, al mando del general Juan Hernández Sarabia, contaban con dos ejércitos y varias fuerzas independientes. Eran muy inferiores a las de Dávila, lo que esperaban solventar, cuando llegasen las armas enviadas por la URSS, retenidas en la frontera francesa.

Finalmente el día 23  de diciembre, Franco dio la orden y todas las divisiones –en total, más de 300.000 soldados, concentrados en las inmediaciones de los ríos Ebro y Segre– empezaron a avanzar, por territorio catalán. La Ofensiva de Cataluña había comenzado.

Mientras que los nacionales, contaban con el apoyo de la aviación italiana y la Legión Cóndor alemana, (en total, casi 500 aviones), apenas había aparatos del lado republicano. También la artillería franquista, era muy superior: Aparte de la escasez de armamento, la falta de soldados republicanos, llegó a ser tan grave, que en los últimos meses se reclutó incluso a presos y desertores.

Ante tal desequilibrio de fuerzas, aunque las tropas republicanas intentaron aguantar  durante varios días, la superioridad del enemigo, dio pronto sus frutos. Las primeras líneas, eran las más difíciles de romper, pero a la infantería le fue fácil con el apoyo de carros blindados y unidades lanzallamas. Solo en la primera jornada, reventaron las líneas enemigas y avanzaron, alrededor de 16 kilómetros, con la consiguiente huida de la 56.ª División republicana, que quedó destrozada.

El día de Nochebuena, se les unió el cuerpo de ejército Marroquí del general Juan Yagüe.El resultado fue fatal para las fuerzas republicanas. El avance franquista continuaba imparable y, en una fuerte lucha de desgaste, hubieron de ir cediendo terreno y se vieron, obligados a replegarse.

El día 4 de enero, las tropas franquistas entraban en la población de Artesa de Segre, y al día siguiente, en Les Borges Blanques, un punto vital para dar vía libre al cuerpo de ejército de Aragón. Aunque esta zona era la más fortificada de toda Cataluña, los republicanos no pudieron conservarla. 

Además de la captura de cientos de prisioneros, la ofensiva había provocado una auténtica desbandada republicana, que fue convirtiéndose en una retirada a marchas forzadas, lo que finalmente se tradujo, en una desmoralización generalizada. 

Ante tal situación, el general Vicente Rojo, Jefe del Estado Mayor republicano, ordenó retroceder, hasta la segunda línea de resistencia. Así, a principios de 1939, ante el caos reinante, lo único que ya podían hacer los republicanos era, simplemente, intentar defenderse. La primera fase de la Ofensiva de Cataluña, había llegado a su fin. En solo dos semanas,había agotado sus posibilidades.

Tras la conquista de Les Borges Blanques, otras poblaciones fueron cayendo y los ataques aéreos prosiguieron, minando la moral de la población: Barcelona, Reus, Valls, Tarragona... Esta última ciudad, fue el siguiente gran objetivo de los nacionales. El avance hacia ella se aceleró, era ya vertiginoso, y por el camino ocuparon poblaciones, en las provincias de Lleida.

De los 90.000 soldados republicanos en el frente, solo 60.000 disponían de fusil; la artillería era inferior a la franquista y la aviación casi inexistente. La toma de poblaciones no cesaba. Cayeron Tortosa y Tarragona, donde los hombres de Yagüe entraron el día 15. Entre las siguientes en ser tomadas, prácticamente sin combate, estuvieron Reus y Cervera.

La situación era tan grave, que el gobierno francés autorizó la apertura de la frontera, a parte de las armas enviadas por Stalin. Entretanto, en Barcelona, el gobierno de Negrín ordenaba medidas excepcionales, la movilización de un nuevo grupo de reemplazo que incluía a personas entre los 17 y los 55 años.

Con Barcelona en el punto de mira, las tropas nacionales, prosiguieron por la costa. Los republicanos no podían por menos, que sentirse acorralados.

Para cuando, el día 22, los nacionales alcanzaron Igualada y Sitges, la mitad de Cataluña estaba ocupada. Ese mismo día, se celebró el último consejo de ministros de Negrín, en la Ciudad Condal. Se acordó declarar el estado de guerra, en todo el territorio republicano. 

En la jornada siguiente, Negrín ordenó la evacuación de los organismos oficiales hacia Girona, sumándose al río de refugiados, que huían en dirección norte. Esa noche, Companys y José Antonio Aguirre, presidente del gobierno vasco, abandonaron también Barcelona. Lo mismo haría el presidente de la República, Manuel Azaña.

El día 23 de enero, los franquistas se apoderaron de Manresa. El 24 alcanzaron el río Llobregat; las siguientes poblaciones en caer serían, Martorell, Sant Boi de Llobregat y Castelldefels. Estaban ya a un paso de Barcelona.

El día 25, las tropas franquistas cruzaron, el río Llobregat y avanzaron sobre Barcelona, abarrotada de refugiados llegados de toda España y con una resistencia republicana, inexistente. Al día siguiente entraban en la capital catalana, que se entregó, tras casi tres años de combates, miseria y bombas. 

Los tanques avanzaron por la avenida Diagonal, hasta la céntrica plaza de Cataluña, donde dos días después, tendría lugar una gran misa para celebrar la conquista. Tras los tanques, llegaron los camiones con alimentos. Empezaba a presentirse, que aquella guerra estaba llegando a su fin.

Perdida Barcelona, el avance franquista prosiguió sin tregua. La toma del monasterio de Montserrat,  El siguiente objetivo fue Girona, tomada el 3 de febrero. Dos días antes había tenido lugar, la última sesión de las Cortes de la Segunda República, en territorio español: se reunió en secreto en el Castillo de Figueres.

Solo una pequeña parte del gobierno, había podido instalarse en Figueres y el resto se dispersó por la comarca. El día 4, se decidió que los presidentes Azaña, Companys y Aguirre pasarían a Francia, para evitar que cayeran prisioneros.

Figueres cayó el día 8 y el 9 los nacionales alcanzaron, la frontera francesa y ocuparon todos los pasos fronterizos de los Pirineos. Un bando de Franco del 10 febrero de 1939, dio por terminada la Ofensiva de Cataluña. Había durado 50 días

Tras la victoria franquista, hubo algunos asesinatos de prisioneros, por parte de soldados republicanos incontrolados. Uno de ellos se produjo en el santuario del Collell, cerca de Banyoles, donde fueron asesinados 48 presos. Rafael Sánchez Mazas, uno de los fundadores de Falange, al que habían condenado a muerte, logró escapar de allí.

Con Cataluña ocupada, el éxodo de población desde Barcelona, estaba siendo el más terrible del conflicto. Centenares de miles de personas habían iniciado su marcha hacia la frontera francesa, muchas de ellas a pie por carretera.

Los franceses, desbordados, decidieron habilitar campos donde reunirlos. Al final, optaron por abrir la frontera; primero únicamente a niños, mujeres y ancianos, pero pronto también a los soldados republicanos. Estos, en su retirada, destruyeron su material, para que no cayera en manos enemigas; incluso hicieron explotar el Castillo de Figueres, donde guardaban un arsenal. Unos 300.000 soldados pasaron a Francia en solo cuatro días.

La desbandada desde Barcelona a la frontera francesa, conocida como la "Retirada", fue el éxodo masivo de cerca de medio millón de personas (civiles y combatientes republicanos) entre finales de enero y principios de febrero de 1939, tras la caída de Cataluña ante las tropas franquistas. 

Se dirigieron hacia el exilio por los Pirineos orientales, principalmente por La Jonquera, en un ambiente dramático marcado por el frío, el hambre y los bombardeos. La suerte de la Guerra estaba ya decidida... 

lunes, 9 de febrero de 2026

El día que Napoleón Bonaparte separó Cataluña del Reino de España

Tal día como hoy, 10 de febrero de 1810, el Rey José Bonaparte separaba, por orden de Napoleón Bonaparte, Cataluña del Reino de España para que esta parte de la Península Ibérica pasase a encontrarse como una colonia, bajo el protectorado de Francia.La acción de Napoleón fue una ocupación militar y administrativa de Cataluña 

El 10 de febrero de 1810, Napoleón Bonaparte separó formalmente Cataluña del Reino de España, mediante un decreto imperial, poniéndola bajo jurisdicción directa de Francia, como parte de su estrategia, en la Guerra de la Independencia. Esta anexión de facto, consolidada oficialmente en 1812, convirtió a Cataluña, en cuatro departamentos franceses hasta 1814

Han pasado dos años desde el inicio de la invasión francesa. Una vez derrotado el ejército español, Napoleón Bonaparte no solo convirtió a su hermano, José Bonapart, en Rey de España, también modificó, cuestiones del Reino de España, tales como su distribución territorial hasta el punto de cambiar el nombre, a todas las provincias de Cataluña y separar este territorio de la Península Ibérica, del Reino de España para ser anexionada a Francia.

Para seducir a los catalanes, Napoleón Bonaparte, dio alas al catalán y lo impuso como oficial, tanto en la prensa, como en la propia administración. A esta época se atribuye el nacimiento del concepto, ideado por el corregidor de Girona, Tomàs Puig. 

La idea de Tomàs Puig ,no fue una toma militar, sino la consolidación política, administrativa y el control, de la información bajo la órbita napoleónica, durante el periodo 1810-1812 en Girona. Un concepto que se cree que se puso a disposición de los franceses, para buscar la “independencia” de la monarquía hispánica.

El golpe para José I, y para el gobierno afrancesado, fue muy duro, ya que la anexión de Cataluña, suponía una violación flagrante de uno de los principios, que se había comprometido a mantener: el de la integridad territorial de España.

En marzo de 1813, José I Bonaparte abandonaba Madrid, ante el avance del ejército anglo-portugués y español, comandado por Lord Wellington y en junio, tenía lugar la decisiva victoria aliada de la batalla de Vitoria que obligó al "rey intruso" ,a abandonar definitivamente España. 

En Cataluña, ante las crecientes dificultades que atravesaba el Imperio francés, tras el desastre de la campaña de Rusia, se dejó un único intendente, el conde de Chauvelin, se suprimieron buen número de otros, altos funcionarios y el territorio de las Bocas del Ebro, se sustrajo al mando civil del Gobernador General de Cataluña y pasó a estar gobernado directamente, por el mariscal Suchet, que ya ejercía allí, la autoridad militar.

En agosto de 1813, un ejército anglo-español tomaba Tarragona e iniciaba el sitio de Barcelona, defendida por el ejército de- general Suchet, que se había replegado desde Valencia, y al que habían acompañado numerosos "afrancesados", "miserables y derrotados",

Con el propósito de cruzar la frontera. Suchet, que se había hecho cargo, del mando de todas las fuerzas militares francesas en Cataluña, se instaló después en Gerona desde donde dirigió, la ordenada retirada de su ejército a Francia, mientras que el general Pierre-Joseph Habert, quedó al mando de la guarnición de Barcelona. En ese momento "la Cataluña napoleónica, volvería de hecho a vivir bajo un régimen militar, como lo había hecho, en los primeros momentos de la ocupación".

El general Habert, mantendría el dominio de Barcelona hasta después de la caída de Napoleón, en abril de 1814 por lo que esta ciudad será la última plaza, que abandonarían los franceses. Sería liberada el 28 de mayo de 1814, cuando ya hacía dos semanas, que el rey Fernando VII, había entrado en Madrid, tras haberle "devuelto" Napoleón sus derechos a la Corona española, por el Tratado de Valencay,  del 11 de diciembre de 1813. 

Todas las ocasiones, en que Cataluña ha sido “independiente”, ha acabado siendo un territorio, controlado por Francia.