miércoles, 14 de enero de 2026

Cuando las tropas del rey José I Bonaparte, ocuparon Andalucía

Tal día como hoy, 15 de enero del 1810 José Bonaparte, al frente de un ejército de 80.000 hombres, llega a Sierra Morena, iniciando así la ocupación de Andalucía.

El rey José I Bonaparte, ocupó Andalucía principalmente en 1810, durante la Guerra de la Independencia, liderando personalmente la campaña andaluza a principios de ese año, entrando en Sevilla el 1 de febrero y recorriendo la región durante meses, visitando Málaga y Granada, y estableciendo su gobierno allí temporalmente, mientras las tropas francesas controlaban, gran parte del territorio

Andalucía es,un amplio territorio que ocupa media parte de España. La batalla de Ocaña, ganada el año anterior, por las tropas imperiales, insufló cierta dosis de estabilidad a la Corona josefina. Quizá José I interpretara ese triunfo, como una señal y pensara llegado el momento, de expandir su deteriorado poder, por el sur de la península Ibérica.

La empresa parece concebida, como una expedición militar, pues las tropas francesas reciben órdenes de concentrarse en los páramos manchegos, pero pese a encontrarse bajo el mando supremo del mariscal de Soult, es el propio José I quien opta por ponerse, al frente de la gran marcha. 

El objetivo último, es más político que militar: contrarrestar la iniciativa estratégica de los liberales, que acaban de convocar las Cortes de Cádiz, cuestionando una legitimidad precariamente sustentada, por el Estatuto de Bayona. La Junta Central, en su huída hacia el Sur, se ha refugiado en la ciudad andaluza de Cadiz, un enclave estratégico, que supone la puerta de la península al mar y su comunicación, con las provincias de ultramar.

Sin embargo, la composición de la expedición, de más de 80.000 hombres, revela un nuevo objetivo, más allá del político o militar. Entre las tropas del rey, hay una amplia representación de civiles, del aparato administrativo y político del Estado, y entre ellos destaca una nutrida corte, de asesores e intelectuales franceses y españoles. 

Estas incorporaciones, revelan la intención de presentar el viaje ante la opinión pública, con una perspectiva más amable, que la de una simple ocupación territorial, una tregua pacífica en mitad de la guerra, una misión conciliadora en la que el monarca, tendrá la ocasión de exponer de primera mano, ante su pueblo sus planes para la modernización, en la que podrá mostrar la imagen, que quiere ofrecer ante los españoles: la de un rey benévolo, dadivoso, reformista y sensible.

José I visita Andújar, Córdoba, Carmona, Sevilla, Jerez de la Frontera, el Puerto de Santa María, Ronda, Málaga y, por supuesto, Cádiz. El periplo le llevará, cinco largos meses, y jamás podrá entrar en Cádiz, y que en cada una de los ciudades recorridas, se enamorará de sus paisajes, de la alegría de sus habitantes y, probablemente también, de la sensación de sentirse amado y aceptado, por primera vez, desde su llegada a España.

 En Córdoba se inicia el sueño josefino. La municipalidad en pleno, está reunida para recibir al rey y rendirle tributo, a las puertas de la ciudad. El rey se ve conducido, a través de un itinerario urbano de aire festivo. Es la primera vez desde que ostenta la Corona que una ciudad de la magnitud de Córdoba, se le entrega con tanto entusiasmo. José I se permite albergar, tibias esperanzas. 

Envía misivas a Napoleón, regocijándose por el recibimiento del que es motivo, y que, en su opinión, marca un cambio de signo, en la actitud de la población, hacia “el invasor francés”. La bienvenida y los festejos continúan reproduciéndose, hasta la apoteósica entrada en Sevilla, donde miles de sevillanos, lo vitorean entre el repique de campanas y las salvas de artillería. 

A partir de este momento, la expedición se despoja de su carácter militar, para convertirse en un viaje institucional, y el rey continúa su viaje, sin más asistencia militar que los tres regimientos de la Guardia Real,que le dan escolta, en una especie de misión catequizadora.

José I , pretende someter a las ciudades con las palabras, allí donde las armas no han funcionado, pero en Cádiz las distintas misiones políticas fracasan, tanto las que incluyen políticos, como las de eclesiásticos españoles, y sus representantes son enviados de vuelta sin ser siquiera recibidos. José I decide proseguir el viaje y posponer, la entrada en Cádiz. Tras la acogida en el resto de capitales andaluzas, está seguro de que la obstinación, gaditana será solo cuestión de tiempo.

Málaga recibe a José I, con dos arcos triunfantes y una muchedumbre enfervorizada, que al grito de ¡Viva el rey! le arroja flores, desde balcones y azoteas. André François Miot, ministro y consejero de José I, escribirá: “Si algún día José Napoleón pudo creerse realmente soberano de España, fue en ese momento”. Ni siquiera el alto clero, desaprovecha la oportunidad, de congraciarse con el régimen bonapartista. 

En su celo, el rey incluso deroga la Pragmática Sanción de Carlos IV, que suprimía los festejos taurinos, y asiste a ellos, pese a la aversión que le causan, consciente de su importancia, para la población andaluza. Pero no habrá solo corridas de toros. Junto a ellas, los municipios disponen, de espectáculos teatrales, bailes de gala y suntuosas fiestas para agasajar a José I y que el monarca no eche en falta, los lujos de la Corte.

El 27 de febrero la escuadra josefina, compuesta ahora por unos 2000 hombres, se ve obligada a pernoctar en El Bosque, entre Arcos de la Frontera y Ronda. La sensación aquí es agridulce, pues la población, escarmentada por las represalias, de la muerte de 14 dragones franceses, había huido a la sierra, dejando a la comitiva, no solo sin recibimiento, sino forzada a alojarse por su cuenta, en las poco más de 200 casas que constituían la humilde aldea.

Pero no fue tan solo, la incomodidad de la jornada, lo que cambió el ánimo del rey. Allí recibió la noticia del decreto imperial promulgado por su hermano Napoleón . En él se disponían gobiernos militares franceses, dependientes de París para Cataluña Aragón, Navarra y Vizcaya, al tiempo que se embargaban los productos y rentas de Salamanca, Toro, Zamora, Santander, Asturias, Palencia, Valladolid y Burgos, con objeto de compensar, las innumerables pérdidas que el ejército desplazado en España, costaba a las arcas francesas.

José I admirador de la estética musulmana, se emocionó ante la magnificencia de Granada, visitó Jaén y volvió, una vez más, a Sevilla y Córdoba, quizá en busca del reconocimiento, de las sensaciones que había experimentado, en esas ciudades. Pero ya nada fue igual, ni su predisposición de ánimo ni la acogida de las poblaciones, quizá informadas del decretazo, con el que Napoleón planeaba dividir España y someterla, directamente a París. 

Aquel viaje por Andalucía que había mostrado a José I una realidad distinta, el clamor y la alegría de un pueblo, unos bellísimos paisajes y un riquísimo patrimonio artístico, se desvanecía. Nunca se había sentido, tan monarca como en este momento, pero nunca volverá a sentirse así. 

A su regreso a Madrid, enfrentado a la realidad política y administrativa, entenderá que de alguna manera, el viaje por Andalucía ha sido, como escribió Francisco Luis Díaz Torrejón, de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, de Málaga, “el paraíso soñado de un rey desgraciado” y que quizá todo absolutamente todo, hubiese sido un espejismo.

En resumen, su "recibimiento" fue una mezcla, de asombro por la belleza y resistencia de la tierra, pero también de la hostilidad de un pueblo en armas, recordando el "fuego" de la guerra que había marcado, su ascenso al trono español.

El territorio andaluz, a partir de este momento, se da a conocer al público, convirtiéndose en uno de los paisajes de referencia, del romanticismo europeo.

La Villa del Bosque, fue el primer pueblo gaditano, en levantarse en armas, en el año 1810 contra las tropas napoleónicas, durante la invasión francesa, por ello del 18 al 20 de noviembre, de cada año se celebra con una recreación histórica, para conmemorar la fecha, en se constituyó como villa oficialmente, gracias a una Cédula Real de Fernando VII de 1815 como recompensa, por defender la soberanía nacional.




martes, 13 de enero de 2026

El Tratado de Madrid de 1526: la rivalidad entre los reyes de España y Francia

Tal día como hoy, 14 de enero de 1526, se firma el Tratado de Madrid entre España y Francia.

Un acontecimiento, poco conocido de nuestra historia, es el duelo personal que enfrentó a Carlos I de España y a Francisco I de Francia, a lo largo del año 1528.

Tras haber capturado al rey galo, en la batalla de Pavía de 1525, el emperador accedió a su liberación, concertando previamente unas capitulaciones de paz, que se celebraron en Madrid en 1526. Mediante este tratado, Francisco I se comprometía, a entregar el ducado de Borgoña al emperador, renunciando además a sus derechos en Italia. 

La paz habría de sellarse, con el matrimonio del monarca galo y doña Leonor, hermana de Carlos. A fin de asegurar lo capitulado, los hijos del rey de Francia -los delfines- quedarían, como rehenes, del rey Carlos I .

Sin embargo, una vez hubo pasado a Francia, Francisco I trabó pactos con nuevos aliados, que conformarían la liga de Cognac: el rey de Inglaterra, Florencia, Venecia y el papa Clemente VII, (no debe olvidarse que hacía tan solo un año las tropas imperiales habían perpetrado el llamado "Saco de Roma"). Con el apoyo de estos aliados, Francisco I pudo desdecirse de todo lo pactado en Madrid, aduciendo que el tratado carecía de valor, al haber sido firmado bajo coacción.

En los términos del tratado, Francia renunciaba a sus derechos sobre el Milanesado, Génova, Borgoña, Nápoles, Artois, Tournai y Flandes en favor del emperador Carlos. Además, Francisco I se comprometía a casarse con la hermana de Carlos, Leonor, y a enviar a dos de sus hijos a España, como garantía del cumplimiento del tratado.

Nada más cruzar la frontera, el parlamento francés obligó a Francisco I , a derogar el tratado, apoyándose en el deber real de proteger el territorio francés, por lo que este negó el tratado alegando que había sido aceptado bajo coacción. Francisco I se verá obligado, a ratificar el tratado de Madrid, en la futura Paz de Cambrai de 1529 .

Toda esta situación, dio lugar a un enfrentamiento dialéctico, en el que ambos monarcas se acusaron de mentir y de faltar a su honor, en un intercambio de “puntos de vista” y provocaciones, que se llevó a cabo mediante el envío de heraldos, (o reyes de armas) y embajadores, que públicamente leían los “carteles”, donde se anunciaba el reto.

En un primer momento, (entre enero y febrero, durante el llamado primer desafío de 1528) los reyes de Francia e Inglaterra, declararon la guerra a la Monarquía Hispánica, pero progresivamente, el desencuentro se encauzó hacia un enfrentamiento personal, una cuestión de honor, que habría de dirimirse, según los códigos caballerescos. El duelo pronto se haría público y se convertiría, en un instrumento de propaganda, del que ambos monarcas quisieron sacar rédito político.

Esto sucedió en el segundo desafío, cuando uno de los heraldos del rey de Francia, se dirigió en junio a Monzón, donde Carlos I había convocado Cortes, allí leyó el públicamente el “cartel”, por el cual Francisco I retaba al César Carlos  a un duelo singular. Aquel se reservaba el derecho a elegir las armas, ofreciendo a este la elección del lugar. 

El emperador aceptó “creyendo que por esta vía […] se acabarían nuestras diferencias y se excusaría la guerra y efusión de sangre” y propuso a través del heraldo Borgoña el lugar del encuentro: “el río que pasa entre Fuenterrabía y Hendaya”.

Lo cierto es que el combate, nunca se llegó a producir. Ambos monarcas habían estipulado unos plazos, para la realización del desafío, y arrojado la responsabilidad de la dilación al otro. Al parecer, el rey de armas de Carlos I, fue retenido durante 50 días en Fuenterrabía, al no concedérsele visado para pasar a Francia, con el cartel del emperador. En cualquier caso Francisco I, se negó a escucharle aduciendo, que no admitiría más escritos de parte de Carlos.

Lo magnífico de este hecho histórico, es que en el Archivo Histórico de la Nobleza, se conserva un buen número de documentos, que lo acreditan y arrojan luz sobre los detalles del mismo. 

Entre las provocaciones que ambos se dedicaron, destacan algunas expresiones como la de “mentir por la gorja” (hablar sin fundamento) acusación que Francisco I dirigió al emperador, o la de actuar “ruin y bellacamente”, grave acusación con la que Carlos V,  respondía a aquel.


lunes, 12 de enero de 2026

La llegada del cristianismo a la España visigoda

Tal día como hoy, 13 de enero del 587, el Rey visigodo Recaredo, declaraba su adhesión y la de su familia a la fe católica.

El cristianismo, llegó a la Hispania visigoda de forma compleja, primero con la población hispano-romana, mayoritariamente católica y los visigodos arrianos, pero la unificación religiosa, se logró con la conversión del rey Recaredo al catolicismo en 587, formalizada en el III Concilio de Toledo,, (589), lo que unificó a la élite visigoda, con la población nativa y sentó las bases, para una identidad común, aunque hubo resistencias locales como en Mérida. 

Recaredo subió al trono en el 586, tras la muerte de Leovigildo. Rápidamente maniobró para adoptar el catolicismo como religión, un hecho que le acarreó una fuerte oposición, de los sectores más tradicionales, de la sociedad visigoda.

El monarca visigodo, esperaba poder utilizar su conversión al catolicismo, para reforzar el poder real y al mismo tiempo impedir, que el Reino franco de la Galia, pudiese atacarle al compartir religión. No lo consiguió en un principio ya que, después de convocar un sínodo para hacer abjurar del arrianismo, doctrina que negaba la divinidad de Jesucristo, a todos los obispos visigodos, algunos de ellos iniciaron una revuelta contra el propio Recaredo, con ayuda de los francos y Goswintha, la madrasta del Rey visigodo. La mala coordinación, hizo que esta revuelta, fuese rápidamente sofocada.

Tras la victoria de Recaredo sobre los francos, que habían acudido a la región de Septimania, en ayuda de Athaloco, hubo varios intentos de acercamiento, por parte de los francos a través del matrimonio, sin embargo, fracasadas las negociaciones por esta vía, se reanudaron las hostilidades, entre ambos Reinos. Los francos invadieron la región de Septimania, pero estos fueron nuevamente derrotados, esta vez por el dux Claudio.

En el año 589, se celebró el Tercer Concilio de Toledo, una reunión que sirvió para ratificar la abjuración del arrianismo, tanto del Rey como de sus súbditos, también para sentar las bases, de la futura estructura política y religiosa, del Reino visigodo en la que la figura del monarca, ejercía como guía y pastor de la Iglesia.

No fue un proceso instantáneo; hubo focos de resistencia arriana y católica, (como en Mérida y Septimania) que fueron sofocados, consolidando el nuevo orden religioso y político.  Este proceso fue fundamental, para la consolidación, del reino visigodo en Hispania, marcando el inicio de una identidad común y el poder de la Iglesia católica en la península,

Recaredo gobernó hasta el año 601. El final de su reinado, se caracterizó por la paz, una paz que tan solo se vio interrumpida, por algunos enfrentamientos con los bizantinos, en el sur y varias escaramuzas con los vascones.

Su obra legislativa, se caracterizó por favorecer a la aristocracia y a la Iglesia, además de promulgar las primeras leyes, contra los judíos.

domingo, 11 de enero de 2026

La primera base española en la Antártida

 
Tal día como hoy 12 de enero de 1988: España instala su primera base en la Antártida.

En enero de 1988, España inauguró su primera base permanente en la Antártida,la Base Antártica Española "Juan Carlos I", en la isla Livingston (Shetland del Sur), marcando un hito crucial en su programa científico antártico, gestionado principalmente por el Centro Superior de Instigaciones Cientificas y la Armada, y logrando su adhesión, como miembro consultivo del Tratado Antártico poco después

Situada en las islas Shetland del Sur, se utiliza para realizar numerosos estudios científicos sobre la biología, la geología o la climatología de la zona. La base recibe un apoyo logístico y de mantenimiento,b del buque de investigación oceanográfica Hespérides.A finales de 1989, se sumó otra base gestionada por el Ejército de Tierra, la "Gabriel de Castilla", en la isla Decepción.

El montaje de la instalación, comenzó el 8 de enero de 1988 y el 11 de enero se izó la bandera española, en la que era la primera base española, en la Antártida. La base únicamente permanece ocupada, durante el verano austral, entre noviembre y marzo. Las actividades se realizan, en los alrededores de la base, así como en un campamento temporal, llamado campamento Byers, situado en la península Byers. 

Como todas las instalaciones antárticas españolas, tiene como objetivo apoyar las actividades de España en la Antártida, en particular la realización de los proyectos de investigación científica, que coordina el Programa Nacional de Investigación en la Antártida (PNIA).

El apoyo logístico y de mantenimiento, lo realiza desde 1991 el Buque de Investigación Oceanográfica Hespérides, apoyado por el BIO Las Palmas, ambos de la Armada española. Sin embargo, actualmente el BIO Las Palma, ha causado baja en la Lista Oficial de Buques de la Armada y ha sido sustituido por el BO, Sarmiento de Gamboa, que pertenece al CSIC.

En el año 2004 el satélite Nanosat 01, estableció un enlace de comunicaciones, entre la base y la península ibérica. Tras finalizar su vida úti,l fue sustituido en el año 2006, por el Spainsat y este fue sustituido por el Spainsat NG I y II en el año 2023, con una vida operativa, de 15 años, hasta 2039.

La base ha sufrido diversas remodelaciones; la más reciente finalizó en 2018 y fue inaugurada por el ministro de Ciencia, el astronauta Pedro Duque, el 2 de febrero de 2019. Esta última reforma, supuso la construcción de "nuevas instalaciones, que han permitido duplicar su capacidad, hasta las 51 personas, y aumentar el espacio disponible, para el personal científico y técnico en los laboratorios".

Las dos bases, situadas en las Islas Shetland del Sur, se utilizan para realizar numerosos estudios científicos, tanto biológicos, como geológicos y climatológicos o de investigación militar. 

Estos experimentos, se realizan solo en verano, época en la que cuentan con apoyo logístico y de mantenimiento del Buque de Investigación Oceanográfica  Hespérides (A-33). Las bases son gestionadas, por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y por el Ejército de Tierra.

La apertura de las bases tenía como objetivo, además del uso científico, mantener la presencia española en la Antártida, según los acuerdos suscritos dentro del Tratado Antártico, velando por el estricto cumplimiento y respeto a la legislación internacional, relativa a dicho continente.

sábado, 10 de enero de 2026

Teodosio I "El Grande":el emperador que cambió la historia con la religión

 

Tal día como hoy, 11 de enero del 347, nacía en la actual localidad segoviana de Coca, el Emperador romano que cambió la historia, a través de la religión, Teodosio I "el Grande".

Teodosio I el Grande fue el emperador romano, que transformó la historia al hacer, del cristianismo niceno, la religión oficial y única del Imperio, con el Edicto de Tesalónica (380 d.C.), prohibiendo el paganismo y unificando el credo, además de ser el último en gobernar, un Imperio Romano unido antes de su división definitiva, consolidando el cristianismo, como fuerza dominante y marcando el fin de la coexistencia, con las religiones paganas. 

Teodosio adquirió experiencia militar, combatiendo en Gran Bretaña bajo las órdenes de su padre. En el año 374 se encargó de la defensa de Mesia, actual Serbia, frente a los sármatas, al ocupar el cargo de dux. Lo hizo hasta que su padre fue ejecutado.

En el año 378, recibió la llamada del Emperador Graciano, para volver a defender los territorios de Mesia, esta vez frente a los godos. Un año después, Teodosio se convirtió en el tercer Emperador romano, nacido en Hispania al ser nombrado augusto, con potestad en el Imperio Romano de Oriente, un título que, después de vencer a los visigodos y acordar con el Rey Atanarico, la instalación de este pueblo en Mesia como federados del Imperio, transmitió a su hijo Arcadio.

Mientras esto sucedía en el Imperio Romano de Oriente, en Occidente Graciano era destronado por un militar hispano llamado Máximo, sin embargo, el hermano de Graciano, Valentiniano II, luchó contra él por el poder. 

Teodosio, reconoció al principio la autoridad de Máximo, pero más tarde se alió con Valentiniano y también se casó con su hermana Gala, en el año 387. Al año siguiente Teodosio venció a Máximo, en la batalla de Aquileya y, a pesar de mantener formalmente en el trono occidental a Valentiniano II, extendió su autoridad a todo el Imperio.

Teodosio pasó a la historia, por volver a unificar el Imperio Romano, pero sobre todo, por cambiarla a través de la religión. Como cristiano, adoptó el catolicismo como religión del Imperio y, aunque su actitud en un principio, fue conciliadora hacia los paganos, esta cambió tras ser excomulgado por el arzobispo de Milán, San Ambrosio, a causa de la represión de la revuelta de Tesalónica, que acabó con la vida de unas 7.000 personas.

Teodosio hizo penitencia pública, para obtener el perdón y prohibió los cultos paganos, primero en Roma y, más tarde, en todo el Imperio. El paganismo fue perseguido. 

Aquella situación, provocó una revuelta encabezada por el usurpador Eugenio, quien aprovechando que Teodosio, se encontraba en Constantinopla, negociando la paz con los persas y se adueñó de las Galias, la Península Itálica y el norte de África; dio muerte a Valentiniano II y se proclamó Emperador, de Occidente en el año 392.

En cuanto Teodosio, regresó a la Península Itálica dio muerte a Eugenio, restableció la unidad del Imperio y se proclamó oficialmente Emperador de Oriente y de Occidente, en el año 394.

Teodosio falleció un año después. Consciente de las diferencias culturales, económicas y políticas, entre el Imperio Romano de Oriente y de Occidente, dividió el Imperio entre sus dos hijos. El mayor, Arcadio, recibió el Imperio Romano de Oriente y el menor, Honorio, se quedó con el Imperio Romano de Occidente.

viernes, 9 de enero de 2026

Historia del servicio militar obligatorio en España

Tal día como hoy, 10 de enero de 1877: Se establece en España el servicio militar obligatorio.

El servicio militar obligatorio (la "mili")fue abolido en España en 2001, poniendo fin a una tradición de más de dos siglos y dando paso, a unas Fuerzas Armadas completamente profesionales y voluntarias, aunque la Constitución contempla la posibilidad, de movilización forzosa en casos excepcionales de guerra, y el debate sobre su posible, regreso ha surgido en el contexto europeo, pero el Ministerio de Defensa, ha sido claro en su postura de mantener el modelo profesional

En 1877, España estableció formalmente el servicio militar obligatorio, mediante la Ley de Reemplazo de 1877, haciendo obligatorio para todos los españoles, mayores de 20 años el servicio en el ejército, fijando una duración de servicio activo en 8 años (4 en activo y 4 en reserva) y prohibiendo la recluta de personal extranjero, marcando un hito en la modernización, del reclutamiento militar.

En España, los distintos servicios militares implantados, a partir de la Regencia posterior a la muerte de Fernando VII, se encontraron con problemas de aceptación social. Los quintos y la posibilidad de pagar, para eludir el servicio resultaban en la utilización de soldados de las clases sociales bajas, para la defensa de la patria, lo cual causaba mucha animadversión entre los afectados.

Existía, la redención a metálico mediante la cual, por una importante cantidad de dinero, se quedaba exento. Aunque hubo aristócratas e hijos, de la alta burguesía que no se acogieron a esa ventaja, lo cierto es que muchos otros si lo hicieron, eludiendo ir a Cuba o África. 

Esta injusticia, era criticada tanto por los militares profesionales, como por el movimiento obrero. La patria era de todos pero solo la defendían los pobres.

En 1912 el presidente Canalejas, quiso aportar otra solución más satisfactoria al problema, de las injusticias de reemplazo, creando un servicio obligatorio para todos con la figura del "soldado de cuota", para eliminar los sistemas de "sustitución" y de "redención en metálico".

La redención se eliminó en 1912, pero siguió existiendo un “soldado de cuota” que, aunque debía servir en filas, lo hacía con un tiempo muy reducido y mejores condiciones que el resto.
 
De acuerdo con el nuevo sistema, nadie se libraba totalmente del servicio militar, aunque se seguían ofreciendo, ventajas importantes a las familias, de determinado nivel económico; estos, pagando una cuota de 1000 pesetas, permanecían en filas durante diez meses y aquellos que abonaban, la cantidad de 2000 pesetas sólo servían cinco meses.

En cambio, aquellos que no se hallaban en disposición, de pagar cualquiera de estas cuotas, se veían obligados a prestar servicio durante tres años. Se suponía que en caso de guerra, los "soldados de cuota", podían ser movilizados.

Los “cuotas”, desaparecieron durante el periodo republicano y el servicio militar se universalizó, hasta su desaparición en tiempo de paz, con la llegada del siglo XXI.

Este servicio recibió la denominación popular de "mili" y fue siempre exclusivo de los varones mayores de edad. Los únicos que se podían salvar de realizarla eran los hijos de viudas y los individuos con discapacidades físicas para la correcta realización del servicio.

Durante los últimos años del franquismo, se produjeron los primeros casos de objeción de conciencia de carácter antimilitarista, como los testigos de Jehová, que se negaban ya a cumplir con el servicio militar.  En 1996 el servicio militar obligatorio, fue finalmente suspendido por el gobierno de José María Aznar.​ No obstante, la obligación no acabaría totalmente hasta el año 2001
 
La vigente Constitución española de 1978, como todas las constituciones liberales, establecen la defensa de la patria, como un derecho y un deber de cada ciudadano.


jueves, 8 de enero de 2026

La ciudad de Valencia capitula tras cuatro días de asedio francés

Tal día como hoy, 9 enero de 1812, la ciudad de Valencia capituló ante las fuerzas francesas del mariscal Suchet, tras un asedio de cuatro días, que incluyó intensos bombardeos, llevando a la rendición española el 9 de enero, debido al agotamiento de recursos, la falta de víveres y el desorden, lo que resultó en miles de prisioneros y una ocupación francesa que duró hasta 1813.

La conquista de Valencia en enero de 1812,.fue un evento clave de la Guerra de la Independencia española, donde el mariscal francés Louis Gabriel de Suchet tomó la ciudad el 9 de enero, tras un duro asedio y bombardeos, tras la capitulación del ejército español del General Blake, facilitando la ocupación francesa de la región, y convirtiendo a Valencia brevemente, en la capital de España cuando José I, trasladó allí su corte en verano, marcando un momento de gran importancia, militar y política en la península. 

En enero de 1812, las armas francesas comandadas por Louis Gabriel Suchet, mariscal de campo del Primer Imperio, entraban en València después de vencer la resistencia, del ejército español a las órdenes del general, Joaquín Blake Joyes. 

Con la conquista de València, el emperador francés Napoleón conseguía el dominio territorial, sobre la práctica totalidad de lo que habían sido, hasta 1808, los dominios borbónicos peninsulares; y conseguía, también, reforzar el poder de su hermano José I como rey de España, desde que Carlos IV y Fernando VII, habían cedido la corona española, a los Bonaparte.

En aquella operación militar, cuatro meses antes de la conquista de València, los generales españoles Castaños y Contreras, a pesar de la evidente inferioridad de recursos y la imposibilidad de recibir refuerzos, se habían negado a rendir la plaza.  Y habían abandonado Tarragona a su suerte, horas antes del asalto y saqueo que acabaría costando la vida a más de cinco mil personas. 

Los franceses tomaron Tarragona, el 28 de junio de 1811 tras un brutal asedio, con el ejército napoleónico del mariscal Suchet, asaltando la ciudad después de semanas de lucha y abriendo una brecha en sus murallas, lo que acabó en una masacre y saqueo, que duró días.

 El año 1812 Valencia, con 120.000 habitantes, compartía con Barcelona y con Madrid el liderazgo demográfico y económico del reino español. Catalunya había sido incorporada a Francia, como una región más. Pero en París no tenían los mismos planes para el País Valenciàno. 

El general español Blake, aislado y sin posibilidad de recibir refuerzos, rindió la plaza y una guarnición, de 16.000 soldados a la autoridad del rey José I. Y salvó València de una más que probable, carnicería monstruosa que, como en Tarragona, habría costado miles de vidas humanas, entre la población civil, la destrucción economía y la irreparable destrucción, de su patrimonio histórico y monumental.

El 14 de enero de 1812, hizo su entrada como gobernador de la ciudad y reino de Valencia el mariscal francés Louis Gabriel de Suchet. 

El acontecimiento fue preparado, con la solemnidad que requería. Se asearon y limpiaron las calles y arrabales; se adornaron las fachadas de las casas; se arregló el piso de Santo Domingo y se estableció el Palacio de Cervellón, como su residencia. 

Los miembros del ayuntamiento, junto con el cabildo eclesiástico y demás dignidades fueron a recibirle hasta la Zaydia. Entró por la puerta nueva de San José y de allí se dirigió, a la que sería su residencia en Valencia.

En la campaña de Rusia de 1812 el emperador Napoleón pierde a su “Grande Armée” y retira más fuerzas de España, para reconstruir su ejército: el mariscal Suchet evacua Valencia el 5 de julio de 1813 retirándose hacia Aragón, y el 6 de julio entran en la ciudad las tropas españolas, del general Villacampa, quedando la ciudad liberada, del dominio francés .