En 1456, las tropas cristianas al servicio del rey Enrique IV de Castilla reconquistaron la villa de Estepona, entonces bajo dominio musulmán (Astabbuna), tras una correría ordenada por el monarca. Este hito fue fundamental, para la reestructuración territorial de la zona de Málaga y conllevó, la repoblación de la villa y la reconstrucción de sus defensas.
La toma ocurrió durante una campaña de razzias y talas, liderada por el propio rey Enrique IV contra el Reino nazarí de Granada, recorriendo la costa desde Málaga a Gibraltar.
No hubo un gran enfrentamiento armado. Los habitantes musulmanes de Estepona, al ver la destrucción y el humo, provocados por las tropas cristianas, en la zona de Fuengirola, abandonaron la villa y se refugiaron, en Sierra Bermeja.
A partir de mayo de 1456, Estepona pasó definitivamente a manos cristianas, quedando bajo el señorío de Juan Pacheco, Marqués de Villena. Poco después de la conquista, el rey ordenó la reconstrucción y defensa, del castillo de la villa.
En junio de ese mismo año, el rey continuó su campaña, tomando otras plazas cercanas como Jimena de la Frontera.
Tras la caída de Granada en 1492, Estepona se consolidó como un enclave defensivo de la costa. A pesar de haber sido ocupada en 1456, Estepona dependía jurisdiccionalmente de Marbella, durante años. Fue bajo el reinado de Felipe V (siglo XVIII), cuando la villa obtuvo su propia Carta de Villazgo, separándose definitivamente de Marbella.
Durante estos siglos, la población se dedicó a la agricultura, la pesca y pequeñas industrias locales, viviendo bajo la amenaza constante de ataques piratas, lo que obligó a mantener, un sistema de torres almenaras.
A finales del siglo XIX, la villa comenzó a expandirse fuera de sus antiguas murallas, utilizando piedras del castillo, para nuevas construcciones. La producción de vino, cítricos y la pesca continuaron siendo los motores económicos, destacando la actividad de pequeños propietarios agrícolas.
En los años de 1960 a 1970: Al igual que el resto de la Costa del Sol, Estepona experimentó un fuerte desarrollo turístico e inmobiliario, transformándose de un pueblo agrícola y pesquero, a un destino turístico internacional.
En las últimas décadas, el municipio ha crecido hasta superar los 60.000 habitantes. Se ha centrado en la revitalización de su casco histórico (con proyectos de peatonalización, murales y orquidiario) bajo la marca "Estepona, Jardín de la Costa del Sol", premiado, por su calidad de vida y desarrollo urbano.
En resumen, la Estepona moderna es fruto de la fortificación ordenada por Enrique IV, en 1456, que permitió pasar de un asentamiento andalusí ,a una villa cristiana, que posteriormente evolucionó de enclave agrícola, a un motor turístico moderno de la Costa del Sol. 














