Tal día como hoy, 20 de julio de 1881.- El jefe sioux 'Toro Sentado", se entrega al Ejército estadounidense en Fort Buford, (Dakota del Norte).
El 20 de julio de 1881, el líder sioux Toro Sentado (Tatanka Iyotake) se entregó al Ejército de los Estados Unidos en Fort Buford, Dakota del Norte. Esta rendición marcó el fin, de cuatro años de exilio en Canadá y el cierre de una etapa clave, en las Guerras Indias tras la victoria, en Little Bighorn.
El líder de los lakotas aniquiló en una batalla legendaria, al Séptimo de Caballería del general Custer, pero terminó recluido en una reserva y participando, en el show de Buffalo Bill.
En el siglo XVII, los indios lakotas, junto con otras tribus de la familia sioux, se instalaron en las grandes llanuras de lo que hoy es Estados Unidos, en los actuales estados de Dakota del Norte y Dakota del Sur. Allí adoptaron una vida nómada, con una economía basada, en la caza del bisonte.
En invierno, vivían en pequeños grupos o familias, para resistir mejor el frío y encontrar comida y cobijo con más facilidad, mientras que en verano, se reunían en las zonas fértiles para cazar búfalos, celebrar ceremonias religiosas y festivas, comerciar y resolver conflictos internos.
A mediados del siglo XIX, este modo de vida se vio amenazado, por la imparable expansión de Estados Unidos hacia el oeste. Colonos en busca de tierras, ganaderos, soldados y buscadores de oro, cambiaron en unos pocos años, el paisaje de las Grandes Llanuras, quebrando el frágil equilibrio económico, de las tribus indias y poniendo a estas ante un trágico dilema: el de lanzarse a una resistencia armada condenada al fracaso o llegar a acuerdos, que suponían su marginación y amenazaban, su supervivencia.
Tal fue el caso de los lakotas. En 1865, al término de la guerra de Secesión americana, el jefe Nube Roja, se dedicó durante varios años a atacar los fuertes del ejército, establecidos en la zona, hasta que en 1868 se firmó un tratado por el que se concedía, a los indios un vasto territorio, al oeste del río Misuri, en el que los colonos no tendrían derecho a entrar.
Además, se creó "una gran reserva india para los sioux" en el suroeste de Dakota del Sur, para aquellos que quisieran abandonar la vida nómada.
La tregua duró muy poco. Hacia 1875, los territorios libres de colonos habían ido menguando, los búfalos eran cada vez más escasos y muchos de los indios, que se habían quedado en la reserva, veían cómo las tierras que les habían concedido para la agricultura, no eran lo bastante fértiles y las provisiones, que recibían del gobierno eran cada vez más exiguas.
Además, algunos colonos habían encontrado cantidades importantes de oro, en las Colinas Negras, un territorio considerado sagrado por los indios, lo que llevó al gobierno estadounidense a crear una comisión, para comprar las Colinas Negras a los indios. Cuando estos se negaron, se decretó que en enero de 1876 todos los sioux deberían recluirse en la reserva y los que no lo hicieran, serían considerados hostiles. Para hacer cumplir la orden, marcharon a la zona tres regimientos, al mando del general Sheridan.
Fue entonces cuando hizo su entrada en la historia el célebre Toro Sentado. A sus 35 años, era ya un guerrero experimentado. Tras hacer sus primeras armas a los 14 años, había destacado en las campañas de Nube Roja,, entre 1866 y 1868, momento en que se convirtió en jefe principal de los lakotas.
Su actitud frente a Estados Unidos, la resumió él mismo más tarde: "Nunca enseñé a mi pueblo a confiar en los americanos. Les he dicho la verdad, que los americanos son grandes embusteros. Nunca he negociado con los americanos. ¿Por qué debería? La tierra pertenecía a mi pueblo". Por ello, en 1876, Toro Sentado no dudó en rechazar, la orden de reclusión en la reserva y, junto con otros guerreros, como Caballo Loco, declaró la guerra, al ejército de Estados Unidos.
En el verano de 1876, Toro Sentado se estableció en una zona fértil junto al río Little Bighorn, donde reunió a unos 7.500 indios. Allí ejecutaron la llamada danza del Sol, una ceremonia religiosa, compuesta de rituales que duraban varios días. En su curso, Toro Sentado comunicó a los demás miembros de la tribu, una visión que había tenido; llegarían soldados tan numerosos como saltamontes, y la nación sioux acabaría con ellos.
A los pocos días, apareció frente al campamento indio un regimiento estadounidense: el célebre Séptimo de Caballería, comandado por el general Custer, un héroe de la guerra de Secesión americana . Custer tenía experiencia en la guerra con los indios, a los que siempre había batido fácilmente.
Pero en esta ocasión, no se percató de la notable superioridad de efectivos de los sioux, que tenían al menos 1.500 guerreros frente a los apenas 630 soldados y oficiales a su mando. Además, Custer dividió su regimiento, en tres batallones y los lanzó a la carga por puntos diferentes, debilitando así su ofensiva.
Los indios, que estaban en su terreno y dispuestos a defender a sus familias, hasta la muerte y contaban además con rifles de repetición, no sólo repelieron el ataque, sino que lograron acorralar, al batallón de Custer y aniquilaron a sus doscientos integrantes, tras una encarnizada lucha.
La profecía de victoria de Toro Sentado, se había hecho realidad, pero en la práctica la batalla de Little Bighorn, supuso el final de las tribus sioux. La derrota de las tropas de Custer conmovió y escandalizó, a la opinión pública estadounidense, y el gobierno mandó un ejército mucho más numeroso y mejor pertrechado, para aplastar a los rebeldes.
Toro Sentado no quiso rendirse y en 1877 huyó con los suyos a Canadá. Allí permanecieron en paz durante cuatro años, pero los inviernos eran incluso más duros, que en los territorios de las dos Dakotas y los cerca de doscientos sioux, que habían seguido a su líder, necesitaron de la caridad para su supervivencia. En 1881, Toro Sentado regresó a Estados Unidos para rendirse. "Quisiera ser recordado como el último indio de mi tribu que entrega su rifle", declaró.
Junto a sus seguidores, Toro Sentado fijó su residencia en la reserva de Standing Rock, donde se vio sometido a una estrecha vigilancia, por parte del oficial al mando del lugar, James McLaughlin, que seguía viéndolo,como una amenaza.
Pese a ello, en varias ocasiones, actuó como representante de su pueblo, y aunque no tuvo éxito en sus intentos, de impedir la venta de las tierras indias era tratado con el respeto y la admiración que merecía el hombre, que había derrotado al ejército de Estados Unidos.
En 1885, el célebre Buffalo Bill, le ofreció participar en "El salvaje Oeste", un espectáculo que incluía toda clase de atracciones, relacionadas con las guerras indias y la vida en las praderas. El antiguo jefe sioux ,pasó cuatro meses actuando, con Buffalo Bill.
Debió de ser un período feliz para él: acompañado de cinco hombres y tres mujeres, además de un intérprete, se le pagó bien, entabló amistad con sus compañeros de reparto y pudo apreciar, el respeto y la admiración, de los espectadores.
De vuelta a la reserva de Standing Rock, Toro Sentado se vio envuelto en un episodio que trastornó de nuevo la vida de los indios. Muchos de ellos empezaron a creer que si bailaban correctamente, la llamada Danza de losuirían los colonos abandonaran sus tierras y los espíritus de los indios más célebres, volverían a este mundo para luchar contra el invasor.
A sus 59 años, Toro Sentado vio una esperanza en este movimiento, lo que puso en alerta a McLaughlin. Una mañana, la policía india de la reserva fue a su cabaña, para arrestarlo. Toro Sentado no opuso resistencia, pero sus amigos y vecinos acudieron a defenderle, provocando así una reyerta, en la que uno de los policías indios, mató al antiguo líder.
De este modo, se hizo realidad otra de las profecías de Toro Sentado: el jefe indio había anunciado, que sería asesinado por indios sioux.















