Tal día como hoy, 1 de junio de 1778: Un grupo de malagueños zarpa en el bergantín San José con destino, a Nueva Orleans, en la Luisiana española.
El 1 de junio de 1778, un grupo de unas 700 personas, principalmente malagueñas (muchas de Alhaurín de la Torre) y alguna canaria, zarpó del puerto de Málaga, en el bergantín San José y otros navíos, con destino a la Luisiana española.
Esta expedición, impulsada por el gobernador Bernardo de Gálvez, buscaba colonizar e "hispanizar" la zona, dando lugar a la fundación, de Nueva Iberia (New Iberia) en 1778.
El gobernador Bernardo de Gálvez, que se hizo famoso posteriormente con la conquista de la Florida, se le ocurrió la gran idea de utilizar, a alguno de sus paisanos, para colonizar la inmensa región. Solo un español del siglo XVIII, podía tener tal cantidad de optimismo, como para enfrentarse, a semejante tarea.
Pero el caso fue, que se buscaron voluntarios en Málaga y se consiguió reunir a 700 personas, se les dotó de aperos de labranza, se les dio algo de dinero y el 1 de junio de 1778, se embarcaban en el bergantín San José con destino a Nueva Orleáns, un contingente de colonos malagueños, de un total de 700.
No llegaron a la “tierra prometida” ,hasta cinco meses más tarde. El periplo no hacía más que empezar, porque la idea no era instalarse en Nueva Orleans, sino adentrarse en el territorio y fundar una nueva ciudad, que fuera de punto de apoyo, para una colonización en profundidad.
Francisco Bouliny era el teniente gobernador de la región, donde había nacido y tenía unas ideas, más agresivas que las de Galvez, si esto era posible. Pretendía que los malagueños, se instalaran en la remota región del rio Ocuachitas, pero finalmente, el criterio de su jefe, se impuso y se decidió instalarlos mucho más cerca, en un territorio habitado por la tribu Chetis Machas, de la nación Atakapa, que a pesar de sus antiguas tradiciones de canibalismo ritual, no eran agresivos en aquel momento.
Estos labradores, no llegaron a su destino hasta el 12 de febrero de 1779, pero se pusieron manos a la obra rápidamente y en poco tiempo, plantaron semillas de cáñamo, lino, trigo y cebada y hasta compraron, cabezas de ganado. Las cosas iban bien, pero necesitaban más mano de obra y consiguieron, reclutar a un grupo de granadinos y hasta una familia alemana, que había recalado en Nueva Orleans.
Todo parecía ir bien, cuando un huracán, de los que con tanto frecuencia se abaten sobre la zona, destruyo totalmente el asentamiento. Sin embargo aquellos españoles de siglo XVIII, no se arredraron. Buscaron un lugar cercano, más protegido y empezaron de nuevo, esta vez con éxito.
Nueva Iberia, tuvo un papel importante en el comercio, durante principios del siglo XVIII, ya que allí se realizaba el transbordo de mercancías desde Nueva Orleans hacia las tierras del oeste del país.
Nueva Iberia fue importante por su situación geográfica, ya que para los comerciantes que transportaban cargas en barcos planos y goletas, era mucho más sencillo y económico, llegar a Nueva Iberia, descargar sus mercancías en carros y cruzar el estrecho, para posteriormente recargar, en los barcos y llevar la mercancía río arriba.
Hoy en día, la pequeña pero prospera ciudad de New Iberia, en Luisiana, única ciudad de este estado fundada por españoles, es recuerdo de aquella gesta. Fruto de la colaboración entre gente, de diversas provincias peninsulares, pero que juntos consiguieron realizar, una gesta increíble.















