Tal día como hoy, 6 de febrero de 1937: En el marco de la Guerra Civil española, se inicia la batalla del Jarama.
La Batalla del Jarama fue un sangriento intento, de las tropas franquista de aislar Madrid cortando su carretera a Valencia, que fracasado por la resistencia republicana, apoyada por las Brigadas Internacionales, que sufrieron enormes bajas, dejando un frente atrincherado, sin vencedor claro, pero salvando la comunicación vital de Madrid y evidenciando, la internacionalización del conflicto.
El 6 de febrero, la División Reforzada de Madrid, con unos 19 000 hombres de infantería y dos batallones, con ametralladoras y carros de combate alemanes, integrados en el Batallón de Carros de Combate y la Legión Cóndor, que aún tardaría en incorporarse al conflicto, avanzó hacia Ciempozuelos hasta enfrentarse en los primeros días, con algunas brigadas republicanas, de unos 3000 hombres que, en total, sufrieron bajas estimadas en 1800, en las primeras 48 horas. Al otro lado del río Jarama, la orografía permitía una defensa mas fácil al ejército republicano, ya que desde los riscos, se dominaba todo el valle del Jarama.
El mando republicano, había acumulado fuerzas en la zona, pues tenía planeado realizar una ofensiva. Pero el ataque de los rebeldes, se les adelantó. Al no conocer bien las intenciones del enemigo, dividió sus fuerzas entre la línea del Manzanares y la de Jarama.
Las Brigadas Internacionales, todavía no estaban preparadas, sobre todo la XV, pero se les envió al frente el 7 de febrero. Algunas, como la Brigada XI, no llegaron al frente hasta el día 12. Además, aún no habían decidido, quién debería ostentar el mando de la agrupación, a lo cual Enrique Lister ,atribuyó el retraso.
La iniciativa cambia de bando el 12 de febrero. La entrada en combate de la V BM apoyada por tanques T-26, del general ruso Pavlov, logra abrir una brecha entre las Brigadas de los general Barrón y Buroaga, empujándolas hacia el río. Las escuadrillas de los aviones Polikarpov rusos detienen, a los Junkers alemanes y se adueñan del cielo, castigando las líneas sublevadas.
El contraataque, pone en aprietos al general Varela, pero nuevos refuerzos y las baterías instaladas en La Marañosa y el Pingarrón, impiden la retirada de las fuerzas sublevadas.
El día 11, las fuerzas sublevadas llegaron con rapidez, al lado derecho de la carretera de Morata de Tajuña. Al día siguiente, ya sin la superioridad aérea, que se había visto sorprendida por unos cuarenta cazas rusos, otras unidades rebeldes, tomaron los puentes de Pindoque y San Martín de la Vega, sobre el Jarama mediante sendos golpes de mano, que los republicanos, conservaban intactos para realizar, su frustrada ofensiva. Ambos tenían colocadas, cargas de demolición, pero fueron desconectadas o fallaron, produciéndose algún daño, que no impidió el empleo de los puentes, por los sublevados.
Según señaló Enrique Líster en sus memorias, a partir del día 13, el general soviético Pávlov, fue el verdadero organizador, de la resistencia republicana.
No pudiendo ocupar el puente de Arganda, por la resistencia del batallón republicano Garibaldi, las unidades rebeldes trataron de ocupar la meseta de Morata, para dirigirse a Arganda, siguiendo el curso de la carretera, de San Martín de la Vega a Morata.
En una operación, planeada por el general ruso Paulov, tres brigadas republicanas, junto con las Brigadas Internacionales XI y XV, frenaron el avance por la meseta. Los intentos de cruzar la zona, continuaron hasta el día 15. Las tropas republicanas, organizaron una contraofensiva el día 17, tratando de hacer retroceder al ejército sublevado.
Pasada la Batalla del Jarama, tras los últimos intentos infructuosos de asalto, al Vértice Pingarrón del 27 de febrero, el Ejército republicano, claudica definitivamente y pasa a consolidar sus posiciones.
El ejército de Franco, desde el día 15 de febrero, ha desplegado sus últimas maniobras ofensiva, y se prepara para la fase defensiva, de atrincheramiento y defensa a ultranza, de las posiciones alcanzadas.
La absoluta falta de reservas y el hecho, de no poder prosperar en los ataques, merced a la resistencia demostrada, por los voluntarios internacionales de las Brigadas Internacionales, en combinación con las Brigadas Mixtas españolas, obliga a Franco a adoptar tal decisión.
La ofensiva italiana desencadenada en Guadalajara a primeros de marzo de 1937, a fin de avanzar en línea recta hacia Madrid, llega demasiado tarde como para desviar fuerzas republicanas del frente del Jarama.
Tras la estabilización del frente, comienza una particular "guerra de trincheras", consistente, en reforzar las posiciones con el enmascaramiento y blindaje, con nidos de hormigón adecuados y en dar golpes de mano, a fin de rectificar las líneas del frente más desfavorables.
Nunca se establecerá la paz completa y siempre habrá oportunidad, de sacudir al enemigo en el momento más insospechado, o cuando se requiera aliviar la presión del enemigo, en otros frentes.













