jueves, 12 de febrero de 2026

El Conde de Castilla Sancho García, llamado "el de los Buenos Fueros"

Tal día como hoy, 13 de febrero de 1017, fallecía el conde de Castilla, Sancho García.

Sancho García fue conde de Castilla desde 995 hasta 1017, apodado "el de los Buenos Fueros", por otorgar privilegios y libertades, para repoblar y reconstruir tierras devastadas, por las campañas de Almanzor. Impulsó la economía local, fundó el Monasterio de San Salvador de Oña y consolidó, la frontera del Duero, actuando prácticamente, como un rey independiente

Hijo de García Fernández y Ava de Ribagorza, su nombre aparece por vez primera, en un documento escrito por su padre y fechado el 11 de Julio del año 972. 

Llamado “el de los buenos fueros” ya que al estar Castilla tan destrozada por las continuas incursiones de los árabes, quiso cambiar la triste situación de su pueblo, por lo que rebajó impuestos y concedió, buen número de fueros, para la recuperación de las villas.

Tras la muerte de su padre en el año 995, Sancho García le sucedió al frente del condado de Castilla. Lo hizo después de haber protagonizado, una sublevación contra él con el apoyo de Almanzor.

Precisamente Almanzor, atacó sus dominios en el año 1000 Ante la ofensa de los musulmanes, Sancho García acudió a su encuentro pero fue derrotado, en la batalla de Cervera. Según las leyendas, participó junto a los Reyes Sancho Garcés III de Pamplona y Alfonso V de León, en la  legendaria  batalla de Calatañazor,. 

Se enfrentó a Almanzor, en el Cerro de las Águilas , Sierra de Cervera, entre Silos y Caleruega, resultando vencido, pero causó gran número de bajas, en el ejército árabe, por lo que Almanzor, tuvo que retirarse; este hecho según se cree, dio lugar a la leyenda de la Batalla de Calatañazor, en la que Almanzor sufrió su primera derrota importante, sin embargo, los historiadores modernos ponen en duda, la existencia de este  combate.

Siguieron tiempos de pactos, con los musulmanes y de treguas rotas, en diversas ocasiones, hasta que Sancho García recibió una propuesta de su enemigo Sulayman, aliarse para ir en contra del Califa Muhammad II, cruel personaje, que estaba hundiendo el Califato de Córdoba; con la promesa de ser bien pagado y de conseguir, la devolución de gran parte del territorio, el conde castellano acepta.

Más tarde, en el año 1007, Sancho García, llevó a cabo una incursión por territorio cordobés, en la que descubrió el castillo de Atienza. También apoyó a Sulaiman al-Mustaín, en las luchas civiles cordobesas, conflicto en el que llegó a saquear Córdoba, la capital de Al-Ándalus.

Esta alianza dió muy buen resultado, el 1 de noviembre del año 1009, en la Batalla de Alcolea, es vencido el ejército cordobés. Dejando un regimiento de cien hombres, en Córdoba, Sancho García vuelve a Castilla, cargado de riquezas, con la devolución del territorio prometido y la paz deseada, para su pueblo. Estos hechos le convierten, en el personaje más importante de la península.

Se casó con su prima Urraca Gómez, hija del Conde de Saldaña, Gómez Díaz. Tuvieron cinco hijos: Muniadona, Sancha,García Trígida y Urraca.

En el año 1011, ordena la construcción en Oña (Burgos) de un Monasterio,  en honor de San Salvador, Sta. María Virgen y San Miguel Arcángel, asegurando así un patrimonio para su hija Trigidia, del que será la primera abadesa y donde deberá, ser enterrado a su muerte.

Y desde el 5 de Febrero de 1017, descansa en el Monasterio de San Salvador de Oña, quedando grabado en su epitafio: “Este es el Conde Don Sancho, que dio los buenos fueros a los pueblos... La Santa Ley fue su compañera, y el bienestar del reino su mayor cuidado.”

miércoles, 11 de febrero de 2026

Clara Campoamor, una mujer adelantada a su tiempo

Tal día como hoy, 12 de febrero de 1888: Nace la política republicana Clara Campoamor, la gran defensora del voto femenino.

Clara Campoamor, fue una figura fundamental en la historia española, destacando como abogada, política y principal impulsora, del voto femenino durante la Segunda República. Como diputada en 1931, defendió con éxito el sufragio universal y la igualdad de derechos, argumentando que "la libertad se aprende ejerciéndola"

Fue una mujer pionera y adelantada a su tiempo. Hija de una costurera y de un contable, nació en Madrid en 1888. Su niñez se vio truncada, por la muerte prematura de su padre, lo que la obligó a abandonar sus estudios y a comenzar, a trabajar para ayudar en el sustento, de su familia.

Sin embargo, Campoamor no cejó en la búsqueda, de una carrera profesional independiente. No superó las oposiciones a taquígrafos del Congreso, pero sí obtuvo una plaza, en el cuerpo de auxiliares de telégrafos en 1909, lo que la llevó a vivir en Zaragoza y San Sebastián, desde donde regresó a Madrid en 1914, para enseñar taquigrafía y mecanografía, en la Escuela de Adultas.
 
Durante este tiempo, desarrolló un especial interés por la situación de inferioridad jurídica de la mujer, en un contexto social y político dominado por los hombres. Para luchar contra estas injusticias, decidió dar un paso más y retomar los estudios. A la edad de 32 años  y en solo cuatro años, entre 1920 y 1924 aprobó el bachiller y se licenció en Derecho, convirtiéndose en la segunda mujer, en incorporarse al Colegio de Abogados de Madrid, tras Victoria Kent.

Paralelamente, fue desarrollando una conciencia política, sustentada en un republicanismo liberal, laico y democrático. Y con el advenimiento de la II República, en abril de 1931 vio la oportunidad de participar en primera persona, en la construcción del nuevo régimen.

Fue el líder del Partido Radical, Alejandro Lerroux, quien le ofreció un puesto en la candidatura, para las elecciones del 28 de junio de 1931, a Cortes Constituyentes. Unos comicios en los que las mujeres, mujeres pudieron optar al escaño, pero no votar. Dos mujeres, Clara Campoamor, por el Partido Radical, y Victoria Kent, por el Partido Radical Socialista, obtuvieron representación, en aquella Cámara a la que se le había encomendado diseñar, el  nuevo marco jurídico-político para España.
 
Campoamor, fue también una mujer pionera, en sus trabajos parlamentarios: Fue designada como una de los 21 diputados, que formaron parte de la Comisión redactora de la Constitución, donde defendió con tesón, no solo el sufragio activo y pasivo, de las mujeres, sino la plena igualdad jurídica, entre ambos sexos y la regulación del divorcio o de la situación jurídica, de los hijos ilegítimos… Y fue pionera también, porque fue la primera mujer sufragista, en todo el mundo que defendió, desde la tribuna de un parlamento, el derecho al voto de las mujeres.

Aunque el proyecto de Constitución, incluía el derecho al voto de todas las mujeres, mayores de 23 años, la tramitación parlamentaria no fue fácil. El momento crucial se produjo, en el debate parlamentario del 1 de octubre de 1931, donde tuvo un enfrentamiento dialéctico, con Victoria Kent  la otra mujer presente en el parlamento. 

Victoria Kent era defensora del derecho al voto, pero como otros diputados, veía la necesidad de postergarlo. Frente a ella, Campoamor, mantuvo la necesidad de reconocer el derecho al voto sin restricciones y rebatió, los argumentos que desde izquierda y derecha se oponían.

Finalmente, la Constitución de 1931, reconoció el derecho al voto de las mujeres. Pero la defensa del voto femenino, tuvo para Campoamor un coste, personal y político. 

En las elecciones de 1933, las elecciones en las que las mujeres estrenaron su derecho al voto, la candidatura de Campoamor no obtuvo, el respaldo suficiente y no consiguió escaño. Pero no abandonó la política, el Gobierno de Lerroux la nombró directora general de Beneficencia, cargó que abandonó al poco tiempo.

En 1936, intentó de nuevo regresar a la política de la mano de Izquierda Republicana, partido promovido por Azaña, pero su admisión fue denegada. Ese mismo año, Campoamor publicó "Mi pecado mortal. El voto femenino y yo", obra en la que defendió su lucha en favor de los derechos de la mujer, y también explicó su aislamiento político posterior.

Con el estallido de la Guerra Civil, se exilió en Ginebra, donde escribió "La revolución española vista por una republicana". Su exilio se prolongó en Buenos Aires y en Lausana, donde falleció en 1972, sin haber podido regresar a España. Sus restos descansan en San Sebastián.

Noventa años después, de la aprobación del voto femenino, el espíritu de la obra de Campoamor, impregna nuestra democracia: La Constitución de 1978 recoge sin ambages, la plena igualdad, en la participación política, de hombres y mujeres. 

El número de diputadas en el Congreso, ha ido creciendo en estas cuatro décadas y las mujeres, están cada vez más presentes, en todos los ámbitos de la sociedad. Y si bien durante años, Campoamor fue una “mujer olvidada”, su obra y su figura han adquirido hoy, el reconocimiento merecido.


martes, 10 de febrero de 2026

La llamada batalla de Cataluña, durante la Guerra Civil Española

Tal día como hoy, 11 de febrero de 1939: En el marco de la Guerra Civil Española, las tropas sublevadas consiguen ocupar toda Cataluña. 

Tras la derrota del Ebro, la moral en Cataluña estaba a finales de 1938 por los suelos. Saturada de refugiados llegados de toda España –que agravaron las penurias de la población–, con un ejército muy desmoralizado y poblaciones destrozadas, tras un año de bombardeos, parecía tenerlo todo en contra.

Después de la Batalla del Ebro, a Franco se le presentaron tres objetivos militares: Madrid, Valencia y Cataluña. Escogió esta última y fijó el 10 de diciembre de 1938 para el inicio de la operación, que sin embargo se retrasaría a causa del mal tiempo. El encargado de llevarla a cabo era el Ejército del Norte, comandado por el general Fidel Dávila y formado por seis cuerpos: Urgel, Aragón, Maestrazgo, Navarra, Marroquí y Cuerpo de Tropas Voluntarias italianas (CTV).

Las fuerzas republicanas, del llamado Grupo de Ejércitos de la Región Oriental, al mando del general Juan Hernández Sarabia, contaban con dos ejércitos y varias fuerzas independientes. Eran muy inferiores a las de Dávila, lo que esperaban solventar, cuando llegasen las armas enviadas por la URSS, retenidas en la frontera francesa.

Finalmente el día 23  de diciembre, Franco dio la orden y todas las divisiones –en total, más de 300.000 soldados, concentrados en las inmediaciones de los ríos Ebro y Segre– empezaron a avanzar, por territorio catalán. La Ofensiva de Cataluña había comenzado.

Mientras que los nacionales, contaban con el apoyo de la aviación italiana y la Legión Cóndor alemana, (en total, casi 500 aviones), apenas había aparatos del lado republicano. También la artillería franquista, era muy superior: Aparte de la escasez de armamento, la falta de soldados republicanos, llegó a ser tan grave, que en los últimos meses se reclutó incluso a presos y desertores.

Ante tal desequilibrio de fuerzas, aunque las tropas republicanas intentaron aguantar  durante varios días, la superioridad del enemigo, dio pronto sus frutos. Las primeras líneas, eran las más difíciles de romper, pero a la infantería le fue fácil con el apoyo de carros blindados y unidades lanzallamas. Solo en la primera jornada, reventaron las líneas enemigas y avanzaron, alrededor de 16 kilómetros, con la consiguiente huida de la 56.ª División republicana, que quedó destrozada.

El día de Nochebuena, se les unió el cuerpo de ejército Marroquí del general Juan Yagüe.El resultado fue fatal para las fuerzas republicanas. El avance franquista continuaba imparable y, en una fuerte lucha de desgaste, hubieron de ir cediendo terreno y se vieron, obligados a replegarse.

El día 4 de enero, las tropas franquistas entraban en la población de Artesa de Segre, y al día siguiente, en Les Borges Blanques, un punto vital para dar vía libre al cuerpo de ejército de Aragón. Aunque esta zona era la más fortificada de toda Cataluña, los republicanos no pudieron conservarla. 

Además de la captura de cientos de prisioneros, la ofensiva había provocado una auténtica desbandada republicana, que fue convirtiéndose en una retirada a marchas forzadas, lo que finalmente se tradujo, en una desmoralización generalizada. 

Ante tal situación, el general Vicente Rojo, Jefe del Estado Mayor republicano, ordenó retroceder, hasta la segunda línea de resistencia. Así, a principios de 1939, ante el caos reinante, lo único que ya podían hacer los republicanos era, simplemente, intentar defenderse. La primera fase de la Ofensiva de Cataluña, había llegado a su fin. En solo dos semanas,había agotado sus posibilidades.

Tras la conquista de Les Borges Blanques, otras poblaciones fueron cayendo y los ataques aéreos prosiguieron, minando la moral de la población: Barcelona, Reus, Valls, Tarragona... Esta última ciudad, fue el siguiente gran objetivo de los nacionales. El avance hacia ella se aceleró, era ya vertiginoso, y por el camino ocuparon poblaciones, en las provincias de Lleida.

De los 90.000 soldados republicanos en el frente, solo 60.000 disponían de fusil; la artillería era inferior a la franquista y la aviación casi inexistente. La toma de poblaciones no cesaba. Cayeron Tortosa y Tarragona, donde los hombres de Yagüe entraron el día 15. Entre las siguientes en ser tomadas, prácticamente sin combate, estuvieron Reus y Cervera.

La situación era tan grave, que el gobierno francés autorizó la apertura de la frontera, a parte de las armas enviadas por Stalin. Entretanto, en Barcelona, el gobierno de Negrín ordenaba medidas excepcionales, la movilización de un nuevo grupo de reemplazo que incluía a personas entre los 17 y los 55 años.

Con Barcelona en el punto de mira, las tropas nacionales, prosiguieron por la costa. Los republicanos no podían por menos, que sentirse acorralados.

Para cuando, el día 22, los nacionales alcanzaron Igualada y Sitges, la mitad de Cataluña estaba ocupada. Ese mismo día, se celebró el último consejo de ministros de Negrín, en la Ciudad Condal. Se acordó declarar el estado de guerra, en todo el territorio republicano. 

En la jornada siguiente, Negrín ordenó la evacuación de los organismos oficiales hacia Girona, sumándose al río de refugiados, que huían en dirección norte. Esa noche, Companys y José Antonio Aguirre, presidente del gobierno vasco, abandonaron también Barcelona. Lo mismo haría el presidente de la República, Manuel Azaña.

El día 23 de enero, los franquistas se apoderaron de Manresa. El 24 alcanzaron el río Llobregat; las siguientes poblaciones en caer serían, Martorell, Sant Boi de Llobregat y Castelldefels. Estaban ya a un paso de Barcelona.

El día 25, las tropas franquistas cruzaron, el río Llobregat y avanzaron sobre Barcelona, abarrotada de refugiados llegados de toda España y con una resistencia republicana, inexistente. Al día siguiente entraban en la capital catalana, que se entregó, tras casi tres años de combates, miseria y bombas. 

Los tanques avanzaron por la avenida Diagonal, hasta la céntrica plaza de Cataluña, donde dos días después, tendría lugar una gran misa para celebrar la conquista. Tras los tanques, llegaron los camiones con alimentos. Empezaba a presentirse, que aquella guerra estaba llegando a su fin.

Perdida Barcelona, el avance franquista prosiguió sin tregua. La toma del monasterio de Montserrat,  El siguiente objetivo fue Girona, tomada el 3 de febrero. Dos días antes había tenido lugar, la última sesión de las Cortes de la Segunda República, en territorio español: se reunió en secreto en el Castillo de Figueres.

Solo una pequeña parte del gobierno, había podido instalarse en Figueres y el resto se dispersó por la comarca. El día 4, se decidió que los presidentes Azaña, Companys y Aguirre pasarían a Francia, para evitar que cayeran prisioneros.

Figueres cayó el día 8 y el 9 los nacionales alcanzaron, la frontera francesa y ocuparon todos los pasos fronterizos de los Pirineos. Un bando de Franco del 10 febrero de 1939, dio por terminada la Ofensiva de Cataluña. Había durado 50 días

Tras la victoria franquista, hubo algunos asesinatos de prisioneros, por parte de soldados republicanos incontrolados. Uno de ellos se produjo en el santuario del Collell, cerca de Banyoles, donde fueron asesinados 48 presos. Rafael Sánchez Mazas, uno de los fundadores de Falange, al que habían condenado a muerte, logró escapar de allí.

Con Cataluña ocupada, el éxodo de población desde Barcelona, estaba siendo el más terrible del conflicto. Centenares de miles de personas habían iniciado su marcha hacia la frontera francesa, muchas de ellas a pie por carretera.

Los franceses, desbordados, decidieron habilitar campos donde reunirlos. Al final, optaron por abrir la frontera; primero únicamente a niños, mujeres y ancianos, pero pronto también a los soldados republicanos. Estos, en su retirada, destruyeron su material, para que no cayera en manos enemigas; incluso hicieron explotar el Castillo de Figueres, donde guardaban un arsenal. Unos 300.000 soldados pasaron a Francia en solo cuatro días.

La desbandada desde Barcelona a la frontera francesa, conocida como la "Retirada", fue el éxodo masivo de cerca de medio millón de personas (civiles y combatientes republicanos) entre finales de enero y principios de febrero de 1939, tras la caída de Cataluña ante las tropas franquistas. 

Se dirigieron hacia el exilio por los Pirineos orientales, principalmente por La Jonquera, en un ambiente dramático marcado por el frío, el hambre y los bombardeos. La suerte de la Guerra estaba ya decidida... 

lunes, 9 de febrero de 2026

El día que Napoleón Bonaparte separó Cataluña del Reino de España

Tal día como hoy, 10 de febrero de 1810, el Rey José Bonaparte separaba, por orden de Napoleón Bonaparte, Cataluña del Reino de España para que esta parte de la Península Ibérica pasase a encontrarse como una colonia, bajo el protectorado de Francia.La acción de Napoleón fue una ocupación militar y administrativa de Cataluña 

El 10 de febrero de 1810, Napoleón Bonaparte separó formalmente Cataluña del Reino de España, mediante un decreto imperial, poniéndola bajo jurisdicción directa de Francia, como parte de su estrategia, en la Guerra de la Independencia. Esta anexión de facto, consolidada oficialmente en 1812, convirtió a Cataluña, en cuatro departamentos franceses hasta 1814

Han pasado dos años desde el inicio de la invasión francesa. Una vez derrotado el ejército español, Napoleón Bonaparte no solo convirtió a su hermano, José Bonapart, en Rey de España, también modificó, cuestiones del Reino de España, tales como su distribución territorial hasta el punto de cambiar el nombre, a todas las provincias de Cataluña y separar este territorio de la Península Ibérica, del Reino de España para ser anexionada a Francia.

Para seducir a los catalanes, Napoleón Bonaparte, dio alas al catalán y lo impuso como oficial, tanto en la prensa, como en la propia administración. A esta época se atribuye el nacimiento del concepto, ideado por el corregidor de Girona, Tomàs Puig. 

La idea de Tomàs Puig ,no fue una toma militar, sino la consolidación política, administrativa y el control, de la información bajo la órbita napoleónica, durante el periodo 1810-1812 en Girona. Un concepto que se cree que se puso a disposición de los franceses, para buscar la “independencia” de la monarquía hispánica.

El golpe para José I, y para el gobierno afrancesado, fue muy duro, ya que la anexión de Cataluña, suponía una violación flagrante de uno de los principios, que se había comprometido a mantener: el de la integridad territorial de España.

En marzo de 1813, José I Bonaparte abandonaba Madrid, ante el avance del ejército anglo-portugués y español, comandado por Lord Wellington y en junio, tenía lugar la decisiva victoria aliada de la batalla de Vitoria que obligó al "rey intruso" ,a abandonar definitivamente España. 

En Cataluña, ante las crecientes dificultades que atravesaba el Imperio francés, tras el desastre de la campaña de Rusia, se dejó un único intendente, el conde de Chauvelin, se suprimieron buen número de otros, altos funcionarios y el territorio de las Bocas del Ebro, se sustrajo al mando civil del Gobernador General de Cataluña y pasó a estar gobernado directamente, por el mariscal Suchet, que ya ejercía allí, la autoridad militar.

En agosto de 1813, un ejército anglo-español tomaba Tarragona e iniciaba el sitio de Barcelona, defendida por el ejército de- general Suchet, que se había replegado desde Valencia, y al que habían acompañado numerosos "afrancesados", "miserables y derrotados",

Con el propósito de cruzar la frontera. Suchet, que se había hecho cargo, del mando de todas las fuerzas militares francesas en Cataluña, se instaló después en Gerona desde donde dirigió, la ordenada retirada de su ejército a Francia, mientras que el general Pierre-Joseph Habert, quedó al mando de la guarnición de Barcelona. En ese momento "la Cataluña napoleónica, volvería de hecho a vivir bajo un régimen militar, como lo había hecho, en los primeros momentos de la ocupación".

El general Habert, mantendría el dominio de Barcelona hasta después de la caída de Napoleón, en abril de 1814 por lo que esta ciudad será la última plaza, que abandonarían los franceses. Sería liberada el 28 de mayo de 1814, cuando ya hacía dos semanas, que el rey Fernando VII, había entrado en Madrid, tras haberle "devuelto" Napoleón sus derechos a la Corona española, por el Tratado de Valencay,  del 11 de diciembre de 1813. 

Todas las ocasiones, en que Cataluña ha sido “independiente”, ha acabado siendo un territorio, controlado por Francia.


domingo, 8 de febrero de 2026

Cuando la Armada portuguesa intentó apresar a Cristóbal Colón

Tal día como hoy, 9 de febrero de 1493: La Armada portuguesa intenta apresar en las Azores, al navegante Cristóbal Colón, en su viaje de regreso pocos meses después,  de descubrir América. 

Lo hace, con la intención de evitar que este divulgue la otra ruta hacia las Indias, que cree haber descubierto. 

En febrero de 1493, al regresar de su primer viaje, Cristóbal Colón hizo escala en las Azores, (territorio portugués) y fue retenido brevemente por autoridades locales, quienes intentaron detenerlo, para impedir que informara a los Reyes Católicos, de su descubrimiento, ya que Portugal buscaba controlar, las rutas atlánticas y evitar que España se beneficiara, de una nueva ruta a las Indias, lo que generó tensiones diplomáticas 

El hecho ocurrió en febrero de 1493, aunque no hay un día exacto universalmente acordado, se estima que fuese el 9 de febrero, durante su  viaje de regreso a España tras el descubrimiento de América en 1492. 

Portugal no quería que Colón divulgara sus hallazgos porque, según el Tratado de Alcáçovas,  (1479) y el de Tordesillas (1494), reclamaban la soberanía sobre las tierras al sur de las Canarias, y el descubrimiento español, amenazaba sus intereses en la expansión atlántica.

En el viaje de regreso,. tras separarse de la carabela Pinta,por causa de una tormenta, Colón llegó a la isla de Santa María (Azores) en la Niña, donde fue retenido brevemente por autoridades portuguesas, generando un conflicto diplomático que se resolvió con la mediación de los Reyes Católicos y el Papa, llevando a los acuerdos posteriores. 

Colón tuvo un encuentro, aparentemente involuntario, con Portugal. Allí, Colón es arrestado y liberado posteriormente, para, a causa de otro temporal, terminar atracando en Lisboa el 4 de marzo, donde se entrevistará con el Rey, Juan II de Portugal y le informará de su descubrimiento.

Este hecho, fue un momento crucial, donde chocaron las ambiciones de España y Portugal, no por una ruta secreta, sino por la soberanía de las tierras, recién "descubiertas" por Colón.


sábado, 7 de febrero de 2026

Julio Verne, el gran escritor francés de ciencia ficción

Tal día como hoy, 8 de febrero de 1828, nació en Nantes, Francia Jules Gabriel Verne, más conocido como Julio Verne 

Julio Verne (Jules Gabriel Verne, 1828-1905), fue un gran escritor francés y visionario, considerado uno de los padres de la ciencia ficción moderna, por sus novelas de aventuras, que combinaban precisión científica y relatos imaginativos, anticipando inventos como submarinos, helicópteros y viajes espaciales con obras como Viaje al centro de la Tierra, Veinte mil leguas de viaje submarino y La vuelta al mundo en ochenta días. 

Jules Gabriel Verne, nació en febrero de 1828  Escritor, dramaturgo y poeta es el segundo autor más traducido en el mundo, después de Agatha Christie. Además, sus obras han tenido un profundo calado, en el género de la ciencia ficción. 

Criado en el seno de una familia burguesa, estudió para continuar los pasos de su padre como abogado, pero no tardó en abandonar ese camino, para dedicarse a la literatura. Concibió la idea de crear un género nuevo, la “novela de ciencia”, que atendía sobre todo a su pasión, por la exploración geográfica.

La gran mayoría de sus obras, se publicaron de forma seriada en la colección Viajes extraordinarios, dentro de la revista Magasin d’Éducation et de Récréation: Cinco semanas en globo (1863), Viaje al centro de la tierra (1864), De la Tierra a la Luna (1865), Veinte mil leguas de viaje submarino (1870) o La vuelta al mundo en ochenta días (1872).

Según su editor, Pierre-Jules Hetzel, las novelas de Verne, pretendían contar todo lo que la ciencia sabía, sobre la historia del universo en general. El propio Verne comentaba en una entrevista, que “en la práctica nunca había estudiado ciencia o experimentado con ella. Pero de niño adoraba ver las máquinas funcionando (…) en el curso de mis lecturas, he recogido muchos retazos sueltos que me han sido útiles”.

El autor francés, introdujo numerosos avances tecnológicos y científicos, que después se hicieron realidad: trenes subterráneos y de alta velocidad, coches con motor de gasolina, ascensores, submarinos eléctricos, telégrafos de imágenes, máquinas de guerra manejadas por control remoto, o el uso de energía eólica, además de anticipar, los viajes tripulados a la Luna.

Autor sumamente prolífico, desde que se instaló profesionalmente en la escritura, es inevitable dejar de reseñar destacados  libros suyos, como Las tribulaciones de un chino en China (1879), El faro del fin del mundo (1881), Dos años de vacaciones (1888) y Los viajes del capitán Cook (1896), entre muchos otros; su producción novelística, supera el medio centenar de títulos. 

Julio Verne vivió en Amiens, en 1872, y a partir de 1886 se comprometió con las actividades municipales de dicha ciudad. Junto con una serie de entusiásticas aprobaciones, la extraordinaria fama le procuró detractores encarnizados; en 1886 su sobrino un joven perturbado, disparó contra él, frente a la puerta de su casa un pistoletazo, que le dejó cojo. 

Tres años después fue nombrado representante del consejo municipal, y en 1892 fue condecorado, con la Legión de Honor.

Muchos textos de Verne, popularizados ya con rapidez en vida del autor, quedarían entre los grandes clásicos, de la literatura infantil y juvenil del siglo XX. 

De su obra póstuma destacan El eterno Adán (1910) o La extraordinaria aventura de la misión Barsac (1920), en las que un crítico, tan poco convencional como Michel Buto,r ha querido ver un Verne, más profundo y escéptico de lo habitual, que tendía a desconfiar de las consecuencias, que podía acarrear para los seres humanos, el progreso incesante de la tecnología y de la ciencia. 

 Verne sobrevivió a un intento de asesinato en 1886 por parte de su sobrino paranoico, Gastón, quien le disparó en la pierna izquierda.

Su sobrino Gastón, quien afirmó haber disparado a Verne porque quería que su tío alcanzara la "inmortalidad" y la aceptación de la Academia Francesa , nunca recuperó la cordura y fue internado, en un manicomio. Verne, quien lamentó la pérdida de su querido sobrino, quedó discapacitado para el resto de su vida.

Julio Verne falleció el 24 de marzo de 1905, en Amiens, Francia,  por causa de la diabetes que padecia 

viernes, 6 de febrero de 2026

El día que el Rey Fernando VII, pidió ayuda a la "Santa Alianza"

Tal día como hoy, 7 de febrero de 1822, el Rey Fernando VII pedía ayuda a la Santa Alianza con el propósito, de restaurar el absolutismo en España. Lo hacía dos años después de la exitosa sublevación, del general Rafael de Riego en Cabezas de San Juan,(Sevilla) al haber perdido, los apoyos en la península,

Fernando VII pidió ayuda a la Santa Alianza, principalmente a Francia, durante el Trienio Liberal, de 1820 a 1823, para restaurar su poder absoluto, logrando que Los Cien Mil Hijos de San Luis, invadieran España en 1823 y pusieran fin al gobierno liberal, iniciando la Década Ominosa, y este proceso se concretó tras el Congreso de Verona en 1822, cuando se autorizó la intervención militar francesa, restableciendo el absolutismo español. 

Fernando VII pidió ayuda, a través de su amigo el diplomático, ministro y militar Vargas Laguna, quien logró ponerse en contacto con el Rey de Nápoles, la figura que actuaria como portavoz del Rey Fernando VII, ante los aliados de la Santa Alianza.

Tras una difícil tarea diplomática, tuvo lugar entre el 20 de octubre y el 14 de diciembre de 1822 el Congreso de Verona, congreso que autorizó al Rey Luis XVIII de Francia, a enviar a España a los Cien Mil Hijos de San Luis. El ejército absolutista, entró en la Península Ibérica en el año 1823, sin encontrar apenas resistencia. Este hecho permitió la restauración del absolutismo en España, bajo la Corona de Fernando VII.

De esta forma se iniciaba la última etapa, del reinado de Fernando VII, la Década Ominosa. Un periodo caracterizado por la represión, contra el liberalismo en el que el Rey Fernando VII, restableció el absolutismo.

La última etapa del reinado de Fernando VII de 1823 a 1833, fue la Década Ominosa, un periodo de restauración absolutista, caracterizado por una feroz represión liberal, aunque con una faceta de moderación gradual y reformas económicas, para paliar la crisis, lo que provocó un descontento en los absolutistas radicales, (futuros carlistas) y sentó las bases, para la guerra civil tras su muerte

El problema sucesorio y la aparición del carlismo, hizo que Fernando VII cambiase de parecer con el liberalismo, en los últimos años de su reinado, con el fin de coronar a su hija Isabel, como Reina de España. Esta realidad consolidará de forma definitiva, el Estado Liberal en España, durante el S. XIX.

Tras la muerte de Fernando VII en 1833, España entró en un periodo de inestabilidad, marcado por la Primera Guerra Carlista, (entre absolutistas/carlistas y liberales/isabelinos) y la Regencia de María Cristina (1833-1840), que preparó el camino, para el reinado de su hija Isabel II, caracterizado por el intento de modernización liberal, frente a la resistencia absolutista y la influencia militar, culminando en un proceso, de consolidación liberal.