domingo, 31 de mayo de 2026

Cuando unos malagueños fundaron la ciudad de Nueva Iberia


Tal día como hoy, 1 de junio de 1778: Un grupo de malagueños zarpa en el bergantín San José con destino, a Nueva Orleans, en  la Luisiana española.

El 1 de junio de 1778, un grupo de unas 700  personas, principalmente malagueñas (muchas de Alhaurín de la Torre) y alguna canaria,  zarpó del puerto de Málaga, en el bergantín San José y otros navíos, con destino a la Luisiana española. 

Esta expedición, impulsada por el gobernador Bernardo de Gálvez, buscaba colonizar e "hispanizar" la zona, dando lugar a la fundación, de Nueva Iberia (New Iberia) en 1778.

El gobernador Bernardo de Gálvez, que se hizo famoso posteriormente con la conquista de la Florida, se le ocurrió la gran idea de utilizar, a alguno de sus paisanos, para colonizar la inmensa región. Solo un español del siglo XVIII, podía tener tal cantidad de optimismo, como para enfrentarse, a semejante tarea. 

Pero el caso fue, que se buscaron voluntarios en Málaga y se consiguió reunir a 700 personas, se les dotó de aperos de labranza, se les dio algo de dinero y el 1 de junio de 1778, se embarcaban en el bergantín San José con destino a Nueva Orleáns, un contingente de colonos malagueños, de un total de 700.

No llegaron a la “tierra prometida” ,hasta cinco meses más tarde. El periplo no hacía más que empezar, porque la idea no era instalarse en Nueva Orleans, sino adentrarse en el territorio y fundar una nueva ciudad, que fuera de punto de apoyo, para una colonización en profundidad.

Francisco Bouliny era el teniente gobernador de la región, donde había nacido y tenía unas ideas, más agresivas que las de Galvez, si esto era posible. Pretendía que los malagueños, se instalaran en la remota región del rio Ocuachitas, pero finalmente, el criterio de su jefe, se impuso y se decidió instalarlos mucho más cerca, en un territorio habitado por la tribu Chetis Machas, de la nación Atakapa, que a pesar de sus antiguas tradiciones de canibalismo ritual, no eran agresivos en aquel momento.

Estos labradores, no llegaron a su destino hasta el 12 de febrero de 1779, pero se pusieron manos a la obra rápidamente y en poco tiempo, plantaron semillas de cáñamo, lino, trigo y cebada y hasta compraron, cabezas de ganado. Las cosas iban bien, pero necesitaban más mano de obra y consiguieron, reclutar a un grupo de granadinos y hasta una familia alemana, que había recalado en Nueva Orleans.

Todo parecía ir bien, cuando un huracán, de los que con tanto frecuencia se abaten sobre la zona, destruyo totalmente el asentamiento. Sin embargo aquellos españoles de siglo XVIII, no se arredraron. Buscaron un lugar cercano, más protegido y empezaron de nuevo, esta vez con éxito.

Nueva Iberia, tuvo un papel importante en el comercio, durante principios del siglo XVIII, ya que allí se realizaba el transbordo de mercancías desde Nueva Orleans hacia las tierras del oeste del país. 

Nueva Iberia fue importante por su situación geográfica, ya que para los comerciantes que transportaban cargas en barcos planos y goletas, era mucho más sencillo y económico, llegar a Nueva Iberia, descargar sus mercancías en carros y cruzar el estrecho, para posteriormente recargar, en los barcos y llevar la mercancía río arriba.

Hoy en día, la pequeña pero prospera ciudad de New Iberia, en Luisiana, única ciudad de este estado fundada por españoles, es recuerdo de aquella gesta. Fruto de la colaboración entre gente, de diversas provincias peninsulares, pero que juntos consiguieron realizar, una gesta increíble.

sábado, 30 de mayo de 2026

Cuando la RAE nombró académico al poeta y dramaturgo español José Zorrilla

Tal día como hoy, 31 de mayo de 1885, el célebre poeta y dramaturgo español José Zorrilla y Moral tomó posesión de la silla L ,de la Real Academia Española (RAE).

El domingo 31 de mayo de 1885, la Real Academia Española se engalanó para celebrar la toma de posesión con académico, el célebre literato vallisoletano Jose Zorrilla, quien ocuparía la silla ‘L’ que había dejado vacante tres años antes, el político y poeta asturiano José Caveda y Nava, quien la ocupó, durante treinta años.

De esta manera, el dramaturgo y poeta vallisoletano, ingresó por fin en la Academia, después de frustrarse su nombramiento en 1848. En aquel año, también fue elegido como académico (silla H), pero, como subraya la RAE, no llegó a leer su discurso de ingreso, en el plazo establecido. Al incumplir el reglamento, Zorrilla se quedó, fuera de la institución.

Tendrían que pasar 37 años, para que el ilustre vallisoletano, volviese a la Real Academia Española, con todos los honores.

Su discurso de ingreso, - el único de la historia escrito en verso- abarca 16 páginas y comienza con ese recuerdo: "Mi recepción, Señores, como todo / lo que sintetiza o me revela, / como todas mis obras y mis hechos, / para ser natural, va a ser excéntrica: / pero excéntrica y lógica; su forma / una tan sólo puede ser, y es esta. / ¿Qué es lo que me ha valido la honra doble / de aceptarme dos veces la Academia?".

Zorrilla mantiene un discurso cáustico y humildemente auto crítico ("por moda me aceptasteis ayer, y hoy por cortés benevolencia"; "si es flor mi poesía, es inodora / rítmica y musical, más sin ideas...", recita).

En los versos finales, y una vez repasada su versificada vida, Zorrilla se excusa por "tan excéntrico discurso" e insiste: "Soy el más popular y el más famoso, / pero el poeta soy de menos ciencia; / miembro inútil a ser en vuestro cuerpo / voy, si tal me aceptáis; tenedlo en cuenta".

La conclusión transita por idéntica senda: «"No arrancarán del alma las espinas / las coronas que nimben mi cabeza, / ni me hará creer el pueblo que soy grande, / siendo, cual son, mis obras tan pequeñas".

En la contestación, le respondió Leopoldo Augusto de Cueto, marques de Valmar, quien se congratuló con "gloria y regocijo" por agregar al «copioso catálogo de hombres eminentes" a José Zorrilla "no sólo famoso poeta, sino el más famoso de los poetas españoles del presente siglo". .

Al final, el marques de Valmar recuerda a otro valisoletano (el académico  Gaspar Nuñez  de Arce) para establecer algunos paralelismos. "Ambos nacieron en Valladolid; ambos fueron bautizados en la misma pila de la parroquia de la Antigua; ambos estudiaron en Toledo; ambos vinieron a Madrid en busca de lauros literarios, que a manos llenas otorgaron a su talento la estimación y el entusiasmo de sus compatriotas".

El recuerdo de José Zorrilla, sigue muy vivo. Dentro y fuera de Valladolid como un escritor universal .

viernes, 29 de mayo de 2026

Cuando España se convirtió en miembro de la OTAN

 

Tal día como hoy, 30 de mayo de 1982: España se convierte en el miembro número 16 de la OTAN. El primer país en ingresar ,después de Alemania Occidental en 1955.

El proceso de incorporación de España, a la Alianza Atlántica se inició tras el discurso de investidura, del presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, el 25 de febrero de 1981. 

El 2 de diciembre de 1981, España comunicó a la Alianza, su intención formal de adherirse al Tratado de Washington y casi de forma automática, recibió la invitación del Consejo del Atlántico Norte (CAN), para iniciar el proceso de adhesión. Así, el 30 de mayo de 1982, España se convirtió en el miembro número dieciséis, de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

Tras las elecciones generales del 28 de octubre de 1982, se produjo un periodo de reflexión, sobre la entrada de España en la Alianza, que condujo a la suspensión de las conversaciones, sobre la integración militar española en la OTAN.

Posteriormente, en el discurso sobre el Estado de la Nación de octubre de 1984, el presidente del Gobierno, Felipe González, presentó el Decálogo de Paz y Seguridad, que estableció las directrices políticas, que el pueblo español debería ratificar, por referéndum y que incluían:

La participación de España en la Alianza,, no conllevaría su incorporación, a la estructura militar integrada.Se mantendría la prohibición de instalar, almacenar o introducir, armas nucleares en el territorio español. 

El referéndum del 12 de marzo de 1986, mostró el respaldo de los ciudadanos a esta propuesta, con el 52,54 por ciento de los votos a favor. A partir de ese momento, España inició su participación, en todos los comités, grupos de trabajo, agencias, presupuestos y planeamiento, de la defensa de la OTAN, con excepción,,de la estructura militar integrada.

La modalidad de la participación española quedó definida mediante la firma de seis Acuerdos de Coordinación, entre las autoridades militares españolas (JEMAD) (1) y las de la OTAN. 

En ellos se regulaba, la asignación de fuerzas españolas a misiones específicas de la OTAN acordadas en cada caso. En concreto, las autoridades militares españolas retendrían el mando, de dichas fuerzas y cederían únicamente, a los comandantes aliados su control operativo.

Por otro lado, y en régimen de reciprocidad, las fuerzas de la OTAN en territorio español serían coordinadas por el JEMAD español y los mandos españole, podrían ser nombrados comandantes de las fuerzas aliadas.

Las seis áreas básicas de coordinación entre los mandos principales de la OTAN y el JEMAD español, acordadas en la primera mitad de la década de los 90, fueron las siguientes: preservar la integridad del territorio español; defensa aérea de España y sus áreas adyacentes; defensa y control del Estrecho de Gibraltar y sus accesos; operaciones navales y aéreas en el Atlántico oriental; operaciones navales y aéreas en el Mediterráneo occidental; y provisión de territorio e instalaciones para recepción y tránsito de refuerzos y apoyo logístico, aéreo y marítimo.

En diciembre de 1995, Javier Solana Madariaga, Ministro de Asuntos Exteriores de España, fue elegido Secretario General de la Alianza, noveno en la historia de la OTAN y primer español, que ostentó este cargo.

Casi un año más tarde, el 14 de noviembre de 1996, el Congreso de los Diputados, aprobó , la autorización al Gobierno para que negociase el ingreso de España en la nueva Estructura de Mandos de la OTAN. 

Como consecuencia de esta autorización, el 3 de julio de 1997, el Gobierno español anunció su deseo de ubicar el futuro Cuartel General del Mando Subregional Sudoeste de la OTAN en el acuartelamiento de Retamares (Madrid). 

El Comunicado de la Cumbre de la Alianza, celebrada en Madrid ese mismo mes, recogió la aspiración española de la “plena participación” en la estructura militar integrada. Dicha integración se hizo efectiva el 1 de enero de 1999.

En 2022 España conmemoró, el 40 aniversario de su adhesión a la OTAN al mismo tiempo que acogía la histórica Cumbre de Madrid, que dio respuesta al desafío generado por la invasión rusa de Ucrania, ese mismo año, sirvió de marco para la primera cena euroatlántica, en la historia de la Organización, acogió por primera vez en una Cumbre a los Jefes de Estado y de Gobierno, de los socios de Asia – Pacífico (Australia, Corea del Sur, Japón, y Nueva Zelanda) y endosó el nuevo Concepto Estratégico. 

En el marco de la OTAN, España tiene desplegadas fuerzas en Letonia (España aporta medios terrestres, de gran capacidad y una unidad de defensa antiaérea, en el batallón multinacional que lidera Canadá, en el marco de la Presencia Avanzada Reforzada). 

En Rumanía con el despliegue de un radar de vigilancia en apoyo de las tareas de policía aérea en el flanco este y acciones de policía aérea. 

En Turquía, con el despliegue de una batería antiaérea “Patriot”, y contribuye en el Mediterráneo a la operación marítima de seguridad “Sea Guardian”. 

(1) El jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) es el oficial militar, de las Fuerzas Armadas españolas de más alto rango y principal asesor militar, del presidente del Gobierno, del ministro de Defensa, del Consejo de Defensa Nacional y del Consejo de Seguridad Nacional

Es la cuarta autoridad militar del país tras el rey, el presidente y el ministro de Defensa, puesto que el secretario de Estado de Defensa y el subsecretario de Defensa no tienen dicha autoridad.

 

Historia breve de Hernán Pérez del Pulgar "el de las hazañas"

Tal día como hoy, 29 de mayo de 1486: Las tropas cristianas de Hernán Pérez del Pulgar, reconquistan a los musulmanes, la ciudad de Salar (Granada).

En 1486, en el contexto de la Guerra de Granada, Hernán Pérez del Pulgar logró una hazaña militar significativa, al tomar el castillo de Salar (Granada) con una exigua fuerza, de apenas 80 hombres. Esta acción estratégica, permitió consolidar la posición cristiana entre Loja y Granada, facilitando futuras campañas del Rey Fernando

Hernán Pérez del Pulgar, nace en Ciudad Real, en 1451 un soldado de las guerras de Granada, que fue conocido con el calificativo de “alcaide de las hazañas”. Poco o nada se sabe, de su infancia y adolescencia. 

Muy joven emprende la carrera de las armas, combatiendo en la guerra de Portugal, como simple escudero. En 1482, estando sitiado en Alhama, ciudad que era preciso conservar, por su estratégica situación dentro del reino de Granada, logra atravesar el ejército enemigo y llegar a Antequera, en demanda de auxilio .con lo cual  salva la plaza y los reyes católicos.

En Cédula expedida en Alcalá en 1486, le confirmaron como capitán general de Alhama. Su primera gran hazaña, fue la conquista del castillo del Salar, junto al camino del Loja y Granada, con tan sólo 80 hombres. 

Poco después, el rey Fernando le nombró alcalde del Salar. Este hecho dio origen a la creación en 1679, del marquesado del Salar a petición de la ciudad de Granada. Otra vez le manda llamar el rey Fernando, para tomar parte en el asedio de Vélez-Málaga y en la batalla de Ventomiz.

Durante el cerco a Málaga, entró en la ciudad como emisario, para tratar con los moros y conminar al vecindario a que se rindiera. En el sitio de Baza dio muerte a Aben-Zaid, caudillo del ejército musulmán. 

Y es a partir de este hecho, cuando el propio rey Fernando le nombra caballero desde entonces y por orden del monarca, en el escudo de armas de los Pulgares, figura un león de oro en campo azul, levantado una lanza en sus garras, en cuya punta ondea una blanca toca. Por orla lleva 11 castillos, en nombre de los 11 alcaides que venció y por lema la máxima elegida, por el propio Hernán Pérez del Pulgar: “Tal debe el hombre ser como quiere parecer”.

Uno de los sucesos que le hizo más famoso, fue el que tuvo lugar en el asedio de Salobreña, en 1490. Boabdil tenía asediada la ciudad y los pozos estaban agotados. Cuando todo el ejercito musulmán, esperaba la rendición, Hernán Pérez del Pulgar arrojó por la muralla, el último cántaro de agua que le quedaba. 

Boabdil atacó la ciudad, pero los cristianos ganaron la batalla. Quizá su batalla más memorable sea la de su entrada en Granada en 1490, acompañado por 15 caballeros y su escudero Pedro . 

Entraron por el portillo, cercano a la torre de Bib-Altaubin, y deslizándose por las estrechas callejuelas, llegaron a la Mezquita Mayor con intención de incendiarla, pero al ser imposible se limitó a clavar en la puerta un pergamino, rodeado de cintas verdes y rojas con el “Ave María”, escrito en él.

Después de la conquista de Granada, parece ser que vivió en Sevilla, junto a su segunda esposa doña Elvira Pérez del Arco y donde por mandato del emperador, Carlos I escribió una obra que le ha dado fama, como historiador, titulada: “Breve parte de las hazañas del excelente nombrado Gran Capitán”. Parece ser que murió, en el año 1531 en Granada.

miércoles, 27 de mayo de 2026

La "armada invencible": historia de un fracaso

Tal día como hoy, 28 de mayo de 1588: La Grande y Facilísima Armada, popularmente conocida como la Armada Invencible, sale de Lisboa con 130 barcos y 30 000 hombres en dirección al Canal de la Mancha.

La "Grande y Facilísima Armada", organizada por Felipe II en 1588, fue una colosal flota española de 130 navíos, destinada a invadir Inglaterra para derrocar a Isabel I, frenar el apoyo inglés, a los rebeldes holandeses y detener la piratería. Conocida irónicamente como "Armada Invencible", la misión fracasó debido a las tácticas inglesas, el mal tiempo y los problemas logísticos

La Gran Armada partió del puerto de Lisboa,, (Portugal) bajo el mando del Duque de Medina Sidonia, por orden del rey Felipe II de España con el objetivo de unir fuerzas, con las terrestres procedentes de los Países Bajos, e invadir Inglaterra.

Esta flota, compuesta por alrededor de 130 barcos y más de 30.000 hombres, tenía como objetivo invadir Inglaterra, derrocar a la reina Isabel I y restaurar el catolicismo, en el país.

Sin embargo, la campaña terminó, en un desastre para España debido a una combinación de mal tiempo, tormentas muy fuertes, que azotaron la escuadra al poco de pasar La Coruña, arrojando barcos contra los acantilados de Irlanda, errores tácticos, dado que Álvaro de Bazán, gran marino y almirante de la flota, había muerto pocas semanas antes, de hacerse con el mando y fue sustituido por el Duque de Medina Sidonia, sin experiencia alguna en la mar, y la eficaz resistencia de la flota inglesa, liderada por figuras como el corsario y pirata Francis Drake.

La derrota de la Armada Invencible, marcó un punto de inflexión en el dominio naval español y el ascenso de Inglaterra, como potencia marítima y es recordada, como uno de los grandes fracasos militares, de la historia de España y un momento clave, en las guerras anglo-españolas del siglo XVI.

En 1589 Inglaterra llevó a cabo una expedición militar, para destruir los barcos españoles, que estaban siendo reparados en La Coruña, Santander y San Sebastián, así como para iniciar, una insurrección antiespañola en Lisboa. 

Esta expedición fue conocida como "la Invencible Inglesa", o "Contraarmada", y también fue un total  fracaso, en sus objetivos.

martes, 26 de mayo de 2026

Fray Pedro de Córdoba y la llamada "Carta latina"

Tal día como hoy, 27 de mayo de 1517: Varios frailes dominicos y franciscanos, encabezados por fray Pedro de Córdoba, escriben una carta a los reyes de España conocida como la ‘Carta latina’, en defensa de los nativos de América.

La "Carta latina", escrita en mayo de 1517 por el dominico Fray Pedro de Córdoba y otros frailes, fue un documento fundamental, de denuncia enviado a Carlos I de España. En ella, exigían el fin de los abusos de la encomienda y la protección, de los nativos americanos, proponiendo pueblos independientes, sin servidumbre

A la cabeza de los redactores de dicho documento, se encontraba fray Pedro de Córdoba, misionero dominico español que fue, junto a fray Bartolomé de las Casas, el mayor protector de los indígenas.

Nacido en Córdoba en 1482, Pedro estudió Leyes en la Universidad de Salamanca y tomó el hábito, de la Orden de Santo Domingo en 1501. En 1510 llegó en misión evangelizadora, a la isla de La Española, donde constituyó el primer convento y comunidad, de su congregación en el Nuevo Mundo. 

Enseguida le horrorizaron, los malos tratos de los encomenderos a los nativos, de aquellas tierras, que violaban además, las leyes dictadas por los Reyes Católicos. Ya en diciembre de 1511, chocó por ello con el virrey Diego Colón –hijo de Cristóbal Colón–, al escribir un sermón de Adviento, que denunciaba, la explotación esclavista y los abusos.

Al ser reprendido, fray Pedro endureció su discurso con otro sermón, en el que proclamaba, que no había diferencias raciales a los ojos de Dios, que la esclavitud y la servidumbre, eran ilícitas y que se debía restituir a los indios, su libertad y sus bienes y convertirlos al cristianismo, sólo con el ejemplo. 

Su lucha contra el virrey y los encomenderos, dio lugar a las Leyes de Burgos de 1512 y las de Valladolid  en 1513, notablemente protectoras de los indios, pero que no fueron, totalmente acatadas en la práctica. Muchos frailes, serían martirizados por su trabajo en pro de los nativos, pero siguieron adelante, como muestra la Carta Latina. 

Pedro de Córdoba falleció en La Española, en 1521, rodeado del afecto y el respeto, de los suyos y de los indios

El gato

Conchi tenía dos grandes pasiones, su gato y su perro.

Años atrás había tenido otros amores, pero la vida le había enseñado que el amor- para ser auténtico - debe tener un considerable componente de irracionalidad, y eso únicamente lo encontraba ahora en los animales, ya que el tiempo y el raciocinio humano, acaban por convertir siempre todo tipo de cariño, en enojosa y tediosa rutina.

Por eso el día en que Micky - nombre con el que ella había bautizado a su minino – empezó primero a rascarse una oreja, y más tarde a ladear su cabeza y maullar lastimero, el corazón de Conchi y con el todo su ser, se estremeció como si de su propia oreja se tratara.

Como es natural, su primer pensamiento fue llevar al felino al veterinario, pero tras corta reflexión optó por no hacerlo, y ello no por falta de afecto hacia el micifuz, sino porque Conchi – ya jubilada hacía tiempo – vivía de una pensión de la Seguridad Social, de las llamadas no contributivas, que si bien son suficientes para poder comer, no llegan para desayunar, merendar ni cenar, y no digamos para honorarios de veterinarios.

Pero nuestra heroína no era persona de rendirse fácilmente, y al poco halló – o eso creyó ella – solución a su problema.

-“Mira – dijo a su  marido – te vas a ir al médico del seguro, y le dices que te duele el oído, y cuando te dé la medicina para curarte, se la ponemos al gato y la consulta nos saldrá gratis”.

Antonio - que con el inexorable paso de los años había visto reducirse sensiblemente sus entendederas - por aquello de que si tu mujer dice que te tires por la ventana, pide a la Providencia vivir en una planta baja, sin hacerse repetir la orden, se dirigió a la consulta del galeno, simulando sufrir ante este, de un insoportable dolor en un oído.

El médico – pese a ser del seguro – se tomó el asunto con inusitado interés y profesionalidad, y luego de una palpación exterior, auscultó con toda suerte de aparatos el interior del pabellón auditivo de nuestro hombre, para concluir que – a su entender – nada tenía, pero al solo objeto de asegurarse, le extendió un volante con idea de hacerle un lavado auricular con detenimiento, en previsión de que existiese un tapón profundo.

Como ya he dicho antes, amigo lector, Antonio - debido entre otros muchos motivos, al lógico envejecimiento neuronal - no era un lince, y por ello cuando le contó a su mujer el resultado de la visita, esta dio por fracasado el intento de solucionar el problema de su micho, pero su sorpresa fue mayúscula cuando su cónyuge, a modo de conclusión de lo sucedido, le dijo: “...Así que mañana me llegaré a la consulta, para que me hagan la cura del oído...”.

-¿Cómo dices...?
-  preguntó Conchi sin dar crédito a lo que escuchaba – Te recuerdo - continuó diciéndole - que tú en el oído no tienes nada, y que esto lo hemos ideado para conseguir una medicina gratis para el gato... ¿o no te das cuenta de que ha sido así...?.

- Bueno, eso lo dices tú, pero la verdad es que el médico me ha dicho que debo hacerme un lavado de oídos…, argumentó Antonio tozudo, y plenamente convencido de la necesidad de tal tratamiento.

- Pero vamos a ver
- razonó la mujer -¿a ti te duele el oído...?, ¿tienes molestias...?, ¿te mareas...?, ¿oyes mal...?.

- No, nada de eso
– expuso el consorte – pero ¿no vas a querer saber tu más que el médico, verdad?- y concluyó categórico .- Cuando él lo dice, seguro que me hace falta …

A la mañana siguiente y a la hora prevista, nuestro hombre se presentó en la consulta del galeno, en donde una maciza enfermera le endilgó en el oído, sin ningún tipo de delicadeza ni miramiento, una hermosa lavativa de un cuarto de litro de contenido, con la intención de dejárselo como los chorros del oro, molesta operación que repitió varias veces, al no advertir en la primera aplicación, salida alguna de impurezas.

Tras más de media hora de surtidores de liquido en su oreja, salió Antonio de la consulta tambaleándose por el mareo de tanto fluido entrando y saliendo, y nada más llegar a casa, contó a su mujer que – al parecer - no habían encontrado nada durante la cura.

Conchi, oyó la historia resignada y renunciando a añadir nada a lo dicho por su medio limón - que a estas alturas barruntaba ya tener algo en el oído de lo que no habían sabido curarle – mientras ella pensaba para sus adentros que, en la vida hay cosas que no tienen arreglo, y su marido era una de ellas.

Poco tiempo después de lo que acabo de narrar, nuestra heroína volvió a tener un problema con el otro de sus seres más queridos. Resultó que, ya en tres ocasiones, su perro se le había escapado en busca de amoríos, volviendo a casa una semana más tarde, sucio, hambriento y magullado por las peleas con otros congéneres, en sus disputas por las hembras.

La reiteración del hecho, hizo pensar a nuestro personaje – al objeto de acabar de una vez por todas con él problema – en la necesidad de castrar a su donjuanesco chucho y obtener con ello una solución definitiva.

Naturalmente, se guardó muy mucho de comentar este asunto con su marido, y – por elemental prudencia - no buscar tampoco su ayuda para solucionarlo.

J. M. Hidalgo

lunes, 25 de mayo de 2026

Alfonso VII de León :El primer emperador de toda España

Tal día como hoy, 26 de mayo de 1135, Alfonso VII, rey de León, se hacía coronar “emperador de toda España”. No era el primer rey español, que reivindicaba ese título, pero sí el único que fue reconocido como tal, por buena parte de los otros monarcas.
  
Alfonso VII fue coronado el 26 de mayo de 1135, en la catedral de León, buscando prestigio y reconocimiento de soberanía, sobre otros reyes de la península ibérica. 

Desde los tiempos de Alfonso III "el Magno", León, heredera del Reino de Asturias, se había atribuido el rango, de corona primogénita de la cristiandad española. Entrado ya el siglo XII, con el poder musulmán quebrado, por la guerra entre almorávides y almohades, los reinos cristianos estaban en condiciones, de imponer su hegemonía, pero las querellas internas, producían una situación, de perpetuo conflicto. 

No era posible unificar a toda la cristiandad, pero sí hacer un gesto que subrayara, la autoridad moral, de la corona primogénita. Eso significaba el título de “emperador”, enarbolado de forma meramente honorífica, por todos los reyes de León y también por Alfonso I de Aragón, pero sin más alcance, que sus propios territorios. 

Alfonso VII, nacido en 1105 y coronado en 1126, había heredado León de su madre, la reina Urraca, y obtenido Castilla por la retirada de su padrastro, Alfonso I de Aragón. También había sometido a Navarra, que le tributaba vasallaje, y su influencia se extendía, hasta los condados del sur de Francia y varios territorios musulmanes. 

Un poder realmente impresionante. En virtud de ese poder, decidió reactivar la idea imperial. Fue en León, el 26 de mayo de 1135. Todos los poderes de la España cristiana, con excepción de Aragón y Portugal, acuden a la ceremonia. 

Está su cuñado Ramón Berenguer IV. Está García Ramírez de Pamplona, que acaba de prestar vasallaje personal a Alfonso en Nájera. Está Armengol de Urgel. Están, además, los condes de los territorios franceses, bajo influencia catalana y aragonesa: Tolosa, Montpellier, Foix… También está el conde de Pallars. Y está un moro: Zafadola, el reyezuelo de Rueda de Jalón, aliado del monarca leonés.

Ante tan notable concurrencia, Alfonso VII es coronado como Imperator totius Hispaniae. Acto seguido, todos ellos se dirigen a Zaragoza, donde Alfonso otorga al navarro García Ramírez, la tenencia de la ciudad. 

Enseguida hay más adhesiones: los señores de Álava y Guipúzcoa se declaran vasallos del emperador. Así la España cristiana quedaba soldada, en una unidad política entendida como un bloque de fe y de intereses. Y el gozne de unión, era la persona del imperator totius Hispaniae, Alfonso VII.


domingo, 24 de mayo de 2026

La Revolución de Mayo preludio de la independencia Argentina de España

Tal día como hoy, 25 de mayo de 1810 marcó la conformación del primer gobierno patrio en el Río de la Plata, conocido como la Revolución de Mayo.

Este proceso clave, destituyó al virrey Cisneros y estableció la Primera Junta, iniciando el camino hacia la independencia argentina, analizado frecuentemente, en contextos de historia hispanoamericana.

Durante la etapa virreinal, España mantuvo un férreo monopolio, con sus colonias americanas, impidiendo el libre comercio con Inglaterra, beneficiaria de una extensa producción manufacturera, en plena revolución industrial. La condena a la intermediación perpetua, por parte de España, encarecía los intercambios comerciales y sofocaba, el crecimiento de las colonias. 

La escasez de autoridades españolas y la necesidad, de reemplazar al régimen monopólico, sumado a las convulsiones que se vivían Europa, tras la invasión napoleónica, llevaron a un grupo destacado, de la población criolla, a impulsar un movimiento revolucionario.

Para febrero de 1810, casi toda España se encontraba en manos de los franceses. Un Consejo de Regencia gobernaba la península, en nombre de Fernando VII, prisionero de Napoleón. El 13 de mayo de 1810, llegaron a Buenos Aires las noticias, de la caída de la Junta Central de Sevilla, último bastión del poder español.

La autoridad que había designado al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, había, por tanto, caducado y la propia autoridad del virrey, se encontraba cuestionada. Pronto Cisneros debió ceder ,a las presiones de las milicias criollas y de un grupo de jóvenes, revolucionarios y convocó a un Cabildo Abierto, para el 22 de mayo de 1810. 

El Cabildo, dominado por españoles, burló la voluntad popular y estableció, una junta de gobierno, presidida por el propio Cisneros. Esto provocó la reacción de las milicias y el pueblo. Cornelio Saavedra y Juan José Castelli, obtuvieron la renuncia del ex virrey.

El 25 de mayo, reunido en la Plaza de la Victoria, actual Plaza de Mayo, el pueblo de Buenos Aires, finalmente impuso su voluntad al Cabildo, creando la Junta Provisoria Gubernativa del Río de la Plata, integrada por: Cornelio Saavedra, presidente; Juan José Castelli, Manuel Belgrano, Miguel de Azcuénaga, Manuel Alberti, Domingo Matheu, Juan Larrea, vocales; y Juan José Paso y Mariano Moreno, secretarios. 

Quedó así formado, el primer gobierno argentino, que no tardó en desconocer, la autoridad del Consejo de Regencia español.

El 26 de mayo de 1810, la Primera Junta —"Junta Provisional Gubernativa de la capital del Río de la Plata"— emitió una proclama que dirigió "a los habitantes de ella, y de las provincias de su superior mando", dando noticia de la nueva autoridad surgida, de los sucesos de la Revolución de Mayo.