domingo, 7 de junio de 2026

Breve glosa del Jesuita español Juan de Mariana

Tal día como hoy, 8 de junio de 1610: En el atrio de la catedral de París, Francia, son quemados públicamente, todos los ejemplares de la obra "De rege et regis institutione", del jesuita español Juan de Mariana, al legitimar el asesinato de un monarc, si éste actúa con tiranía, lo que provocó que se relacionara, con el asesinato de Enrique IV de Francia a manos del monje Ravaillac, que tiene lugar ese mismo año.

Juan de Mariana ,fue un eminente teólogo, historiador y pensador político y económico español, de la Compañía de Jesús. Perteneciente a la célebre Escuela de Salamanca, destacó durante el Siglo de Oro, por su férrea defensa de los límites, al poder real y su pionero análisis, sobre economía

Fue hijo natural, de Bernardina Rodríguez y de Juan Martínez de Mariana, deán de la colegiata, de Talavera de la Reina. Por ello, fue bautizado en La Pueblanueva, un pueblo de su término judicial, el 2 de abril de 1536. Este humilde origen extramatrimonial, le supuso a lo largo de su vida, muchas afrentas que soportó con estoicismo.

Hay que tener en cuenta, que aún no se había celebrado el Concilio de Trento,, cuyo resultado fue, entre otros, consagrar el celibato de los sacerdotes.

A los diecisiete años marchó a estudiar Artes y Teología en Alcalá de Henares, en una atmósfera saturada de Humanismo. El mismo día de su matrícula, entró en el noviciado, de la Compañía de Jesús, junto con Luis de Molina. Allí estuvo bajo la tutela, de San Francisco de Borja y profesó en 1554 en Simancas. 

Acabó su formación sacerdotal, en el colegio jesuita de Roma, donde a partir de 1561, fue uno de sus mejores profesores, contando entre sus alumnos al futuro cardenal Belarmino, que fue protector de Francisco Suárez. Cuatro años más tarde, marchó a Loreto y luego fue enviado, como profesor a Palermo en Sicilia, de forma que pasó un total, de ocho años en Italia. 

En 1569 fue a París, donde recibió el grado de doctor y permaneció, cinco años enseñando Teología tomista en la Sorbona. Su paso por las aulas parisinas, coincidió con la conocida matanza de San Bartolomé de 1572, en que fueron asesinados, numerosos hugonotes; dos años más tarde, en 1574, aceptaron su dimisión de la cátedra, por motivos de salud y regresó a España,, por Flandes.

Se instaló en el colegio de la Compañía en Toledo y en ese semirretiro se consagró a la redacción de sus libros. En 1578 recibió el encargo, de informar sobre la presunta heterodoxia de los ocho volúmenes, de la políglota Biblia regia cuya edición, había dirigido en Amberes, entre 1568 y 1572 el humanista Benito Arias Montano, en particular sobre la versión siríaca del Nuevo Testamento; su informe, que le llevó dos años de estudio, fue favorable. 

Por entonces hizo amistad, con el también talaverano García Loaysa y Girón, que fue su discípulo, amigo y protector, (García fue nombrado a mediados de los ochenta preceptor del príncipe Felipe, futuro Felipe III, y más tarde fue nombrado incluso, arzobispo de Toledo). 

Tenía ya tal reputación que, desde entonces, se le encomendaron otros trabajos parecidos e igual de delicados, tales como la supervisión del Manual, para la administración de los sacramentos, la reelaboración de las Actas de los concilios diocesanos de Toledo de 1582 y la redacción, del Índice expurgatorio de 1584.

Mientras realizaba estos encargos y una edición de las Obras del polígrafo visigodo, Isidoro de Sevilla, se puso a redactar una monumental historia de España, en treinta libros, que comenzó a aparecer en Toledo, en 1592 con el título de "Historiae de rebus Hispaniae Libri XXX", cuya edición ampliada, se editó en Maguncia, en 1605. Entre tanto, se imprimió en Toledo, su propia traducción al castellano, con el título "Historia general de España" (1601). 

La obra abarca, hasta la muerte de Fernando el Católico, porque, según sus palabras, "No me atreví a pasar más adelante y relatar las cosas más modernas, por no lastimar a algunos, si decía la verdad, ni faltar al deber si la disimulaba".

La muerte le sorprendió en Toledo, a los ochenta y siete años, en 1624, y como siempre trabajando, en este caso en unos Escolios al Antiguo y Nuevo Testamento, obra de exégesis bíblica, que se fundaba en el texto de la Vulgata.

Cabe destaca, que el nombre de Marianne, la personificación de la República Francesa, derivó de Juan de Mariana. Su pensamiento y su nombre reapareció durante la Revolución Francesa,en sentido peyorativo, ya que los partidarios del Antiguo régimen, —aristócratas contrarrevolucionarios— llamaban marianos, a los revolucionarios representantes del pueblo, aludiendo a la influencia, del pensamiento de Juan de Mariana.

La plaza en que se ubica, el edificio del Ayuntamiento de Talavera de la Reina y un Paseo en la misma ciudad, llevan su nombre; así como la plaza en la que está la iglesia, de los jesuitas, en la ciudad de Toledo, entre otras. En 2005, se fundó el Instituto Juan de Mariana en su nombre.

 

El trágico fin del rey Enrique IV de Francia

Tal día como hoy,  8 de junio de 1610: En el atrio de la catedral de París, Francia, son quemados públicamente, todos los ejemplares de la obra "De rege et regis institutione", del jesuita español Juan de Mariana al legitimar el asesinato de un monarca si éste actúa con tiranía, lo que provocó que se relacionara,, con el asesinato de Enrique IV de Francia a manos del monje Ravaillac que tiene lugar ese mismo año.

En la historia de Francia, Enrique IV es recordado como "el buen rey Enrique", el soberano que puso fin a más de treinta años de guerras de religión, entre católicos y protestantes, y devolvió a Francia, su prestigio en el continente europeo. Sin embargo, en su propia época, Enrique fue un monarca muy discutido, sobre todo por parte de los católicos, más intransigentes, quienes no olvidaron nunca, que el bearnés fue el líder, de los los protestantes calvinistas franceses, durante las guerras de religión y adoptó el catolicismo, únicamente para obtener, la corona de Francia, 

Todo ello hizo que, a ojos de los sectores más fervorosamente católicos, Enrique IV fuera considerado un tirano, en el sentido clásico del término: quien adquiere o conserva el poder de forma ilegítima. Esto significaba que todo católico tenía el derecho, el deber incluso, de matarlo, según la teoría clásica del tiranicidio. Hubo, una larga lista de conspiradores, que pretendieron acabar con la vida del monarca: Michau, Rougemony, Barriére, Davennes...en 1610, otro católico exaltado, François Ravaillac, no fallaría en su intento. 

Ravaillac nació en Angulema, en 1578, en lo más álgido de las guerras de religión. A los 19 años se trasladó a París y allí tuvo visiones, que lo llevaron a entrar en la orden cisterciense. Fue expulsado a las seis semanas, por su indisciplina y su comportamiento de trastornado. Volvió a su tierra, donde trabajó como maestro, pero terminó en la cárcel por un asunto de deudas. Fue entonces cuando se creyó, llamado por Dios para librar a Francia de los herejes. 

Ravaillac volvió a París andando. Tenía una misión que cumplir, algo importante. Primero intentaría hablar con el rey y hacerle ver, el error que cometía al permitir que los protestantes, practicaran libremente su religión, según los términos del edicto de Nantes (1598). 

Ravaillac merodeó en torno al Louvre, la residencia real. Pidió encarecidamente, a los soldados que le dejaran franquear la puerta, ya que tenía un mensaje muy importante, que dar al rey en nombre de Dios, pero éstos no le dejaron pasar. 

Unos días después, cuando vio salir al monarca, se dirigió velozmente hacia él. "¡Os hablo en nombre de Jesucristo y de la Santa Virgen María! ¡Oídme!", le gritó. Pero el rey no le hizo ni caso. Esto lo convenció, de que Enrique IV no iba a entrar en razón y de que, la única solución era matarlo. 

Ravaillac robó un cuchillo en un albergue. Según explicó, lo mostró por todo París, afirmando que era el hierro, que habría de terminar con la vida de Enrique IV, hasta que el 19 de abril le asaltaron graves dudas, de conciencia y rompió la punta. Abandonó París otra vez de vuelta a Angulema, descorazonado, pero de camino entró a rezar en una iglesia y tuvo una revelación. Al día siguiente, volvió sobre sus pasos. 

El viernes 14 de mayo de 1610, Enrique IV madrugó con intención de despachar rápidamente, los asuntos de Estado y pasar el resto del tiempo, junto a su familia. Nunca creyó en supersticiones, ni vaticinios que auguraban su muerte, pero aquel día se sentía extrañamente inseguro. Después de comer, anunció que se ausentaba tan sólo una hora, a fin de acudir a la residencia, del duque de Sully, ministro y amigo personal suyo, que se encontraba indispuesto. 

El soberano montó en la carroza real. Iba a ser un trayecto corto y sin complicaciones, pero a la altura de la estrecha calle de la Ferronnerie, el vehículo tuvo que frenar al encontrarse con dos carromatos, que le cerraban el paso. Ambos se apartaron para que el coche del rey pudiera pasar, lo que le obligó a pegarse todo lo posible, al otro lado y cruzar casi parado. 

En ese momento, un hombre pelirrojo, muy corpulento, se subió a la rueda de la carroza real y antes de que se diera cuenta, el rey recibió una primera puñalada, que le hirió superficialmente, luego otra, mortal de necesidad, que atravesó el pulmón izquierdo y seccionó la aorta, y finalmente una tercera, que terminó rasgando el traje del duque de Montbaron, uno de los acompañantes del monarca. 

Ravaillac fue inmediatamente apresado, en medio de un extraño caos, provocado tanto por el atentado, como por un grupo de jinetes armados que aparecieron repentinamente, y que, vista la situación, optaron por huir. Ravaillac hubiera podido aprovechar la ocasión para escapar, pero prefirió dejar que lo redujeran. 

Parecía feliz, aliviado incluso. Preguntó a los guardias, si había logrado matar al rey y éstos le dijeron que no, que solamente habían sido unos rasguños, pero él les replicó que era imposible, que el monarca estuviera vivo. El hierro había penetrado limpiamente y la cantidad de sangre derramada, por boca y pecho no podía ser señal de heridas leves. En efecto, el rey había muerto, mientras lo trasladaban a toda prisa al Louvre. 

La noticia corrió por París, como la pólvora y la indignación se adueñó de la capital. La multitud, que días antes estaba despotricando, contra las medidas fiscales del gobierno, pareció poseída, de un súbito acceso de adoración por un monarca, que desde entonces sería conocido, con el sobrenombre de le bon roi, "el buen rey". 

Las tiendas echaron el cierre y las calles, se llenaron de personas que gritaban, atrocidades contra el magnicida. Varios grupos armados, se encaminaron a la casa donde habían encerrado a Ravaillac, exigiendo su entrega. El furor duró varios días, y ni siquiera la organización, de una oración popular por el alma del difunto, que congregó a cientos de personas, hizo remitir la ira del pueblo. 

Mientras tanto, el duque de Épernon, en cuyos brazos había muerto el rey, no perdió un segundo y se apresuró a que el Parlamento de París, reconociera a la esposa del rey finado, María de Médicis, como regente mientras durase la minoría del delfín Luis, de tan solo ocho años. Los grandes del reino, cerraron filas en torno a la reina, mientras el cuerpo del soberano, era delicadamente embalsamado, para ser expuesto al día siguiente, en la cámara de gala del Louvre. 

Ravaillac fue torturado repetidas veces. Sufrió, entre otros, el tormento de los borceguíes, que consistía, en emparedar las piernas del condenado, entre robustas piezas de madera, introduciendo progresivamente, varias cuñas entre las placas y la carne. A pesar de ello, no lograron sacar ninguna confesión al reo, que insistió siempre en afirmar, que había actuado guiado exclusivamente por Dios. 

Cuando le preguntaron si se arrepentía, Ravaillac reprodujo casi al milímetro las palabras de Châtel, el magnicida frustrado del rey: "Mayor castigo habría de recibir en el otro mundo, si no hubiera intentado matar al rey". Había recibido una misión divina, había sido elegido por Dios, para ejecutarla y debía cumplirla. 

Diez días después, fue conducido en una carreta hasta la Place de Grève, ante el Ayuntamiento, donde sufrió horribles suplicios, hasta ser descuartizado. Los restos de su cuerpo, fueron quemados y arrojados a la multitud, que se lanzó furiosa contra ellos. 

 

sábado, 6 de junio de 2026

La masacre y saqueo de la ciudad de Cordoba por los franceses

Tal día como hoy, 7 de junio de 1808:El ejército francés vence a las fuerzas españolas y entra en la ciudad de Córdoba, donde realiza un sanguinario saqueo, de la ciudad.

En junio de 1808, tras vencer a las milicias españolas en la batalla del Puente de Alcolea, el ejército francés, al mando del general Dupont, tomó Córdoba. Enfurecido por un disparo dirigido a él desde una ventana, el general ordenó un brutal saqueo, que duró varios días, marcado por robos masivos y asesinatos.

La capital cordobesa sufrió, recién iniciada la Guerra de Independencia española, contra la invasión francesa, un saqueo de mano de las tropas imperiales, de tal virulencia que incluso los propios oficiales del ejército francés, reconocieron lo excesivo del ataque, que se extendió por varios días.

En junio de 1808 ,un improvisado ejército de 20.000 cordobeses, trató de impedir la llegada de las tropas enemigas a la capital cordobesa, a la altura del puente de Alcolea. La misión fue inútil, y los franceses, mejor organizados, derrotaron a los locales, que tuvieron que darse a la huida, dejando indefensa la ciudad.

Solo un par de horas después, de la victoria en Alcolea, el ejército francés entraba en Córdoba, por la Cuesta de la Pólvora, dirigido por el general Pierre-Antoine Dupont, que echó abajo la Puerta Nueva a cañonazos. 

Los soldados, entraron en la ciudad y se dispersaron rápidamente. En aquel momento, el juez de paz Pedro Moreno, cargaba su fusil. Desde el tejado de su casa, el magistrado apuntó a Dupont, cuando lo vio pasar por la que hoy es la calle Alfonso XII. Disparó varias veces, pero solo consiguió matar al caballo. 

La soldadesca asaltó la casa del juez, a quien acuchillaron como a su mujer, su hija y todos los habitantes de la casa, salvándose solo una nieta de corta edad, que un soldado sacó enganchada por la ropa, en la bayoneta.

Dupont, iracundo, ordenó que se tocase a rebato y que no se respetase, ni a los ancianos, ni a las mujeres ni a los niños. Comenzó el saqueo de Córdoba, en el que durante tres días, de desafuero y descontrol, no quedó casa sin ultrajar ni mujer sin violar, según los testimonios del suceso que dieron, incluso, los propios oficiales franceses, como el coronel Clerc.

Del saqueo no se salvó ni el obispo, que tuvo que saltar la tapia del Palacio Episcopal, para refugiarse en la finca aledaña. A pesar de ello, fue alcanzado y pisoteado, La rapiña se centró, en las iglesias y monasterios, especialmente los femeninos. 

El importe del pillaje en Córdoba es incalculable, sólo entre el equipaje del general Dupont,constaban cinco millones de reales —la mitad del presupuesto del Ayuntamiento de la época—, 11 kilos de perlas y un pectoral del obispo de Jaén. 

De las casas consistoriales, los franceses sacaron diez millones de reales y otros dos millones y medio más, del Palacio Episcopal. En total, el ejército de Napoleón necesitó más de 800 carros, para portar el enorme botín, de todo lo saqueado en Córdoba. 

También se apoderaron de toda clase de pertrechos de guerra, de vituallas y de caballos, "no dejando en la ciudad ni siquiera el del timbalero", explica Ortí Belmonte. Además, según un informe, del interventor del Ayuntamiento de Córdoba, durante el saqueo de la ciudad los franceses se bebieron 1.100 arrobas de vino y aguardiente, de las tabernas oficiales del municipio, es decir, cerca de dos litros por cabeza. 

No fue hasta el cuarto día de la dominación francesa, cuando unas cuantas compañías militares comenzaron a "restablecer el orden entre los cuerpos del ejército que estaban sumergidos en la embriaguez, la lascivia y los excesos más desenfrenados", relataba Ortí Belmonte, quien apunta que, no obstante, aún se tardó otros cinco días, en poner fin al saqueo. Tal fue la recaudación, que los franceses desistieron de imponer ningún tipo de impuesto de guerra, a la población.

Mientras tanto, Andújar se había levantado en armas, en Sierra Morena los bandoleros aniquilaban una a una, todas las patrullas francesas que se encontraban y el general Castaños, partía con un ejército más ordenado contra el invasor francés, al tiempo que se producía la capitulación de la Armada francesa, en la bahía de Cádiz. Ante estos acontecimientos, el día del Corpus de 1808, Dupont ordenó la evacuación de Córdoba. 

Los soldados, temerosos de la reacción del pueblo, huyeron despavoridos, agarrados al enorme botín, que usurparon en la ciudad. Los cordobeses, corrían tras de ellos y se unían a Castaños, en busca de venganza. Finalmente, Castaños entraría en Córdoba el 23 de junio de 1808, y comenzaría a perseguir a Dupont, hasta vencerlo en la Batalla de Bailén. 

El 23 de enero de 1810, el general francés Víctor ocupa de nuevo la ciudad, permaneciendo en poder francés, hasta el 4 de septiembre de 1812 que fue liberada definitivamente, por las tropas españolas.

viernes, 5 de junio de 2026

Diego Velázquez: cima de la pintura española

Tal día como hoy, 6 de junio de 1599: Nace en Sevilla, el pintor español Diego Velázquez.

El 6 de junio de 1599 nacía en Sevilla, el que habría de alcanzar la cima de la pintura universal, Diego Velázquez. 

El genio de Velázquez es el genio de la pintura pura, sin artificio. No deforma el mundo, ni lo sublima, ni trata de adaptarlo a la horma de su ego, personal. Su pintura es la expresión ,de la belleza sencilla del mundo, captada desde la más viva agudeza, del observador. 

Generacionalmente, Velázquez representa la superación del Renacimiento, en su búsqueda de ideales platónicos. Con nuestro pintor llega el Barroco y los contenidos pasan, de perseguir la esencia de las cosas, a centrarse en su verdad, en las cosas mismas.

Diego Velázquez nace, pues, en Sevilla y allí demuestra un genio precoz que le lleva con sólo doce años, al taller de Francisco Pacheco, el más prestigioso de su tiempo. 

Pacheco no es sólo un buen maestro, es también un intelectual, que se preocupa por la formación integral de Velázquez. Gracias a su maestro, Velázquez conocerá los ambientes, intelectuales de Sevilla, aprenderá latín y leerá a los clásicos. 

En 1623, casado con la hija de su mentor, marchará a Madrid, donde sus buenas relaciones, le permiten entrar con buen pie, en la corte de Felipe IV y ser pronto designado pintor de cámara. 

Durante esta época viajará mucho, sobre todo a Italia, donde degustará, el más selecto arte europeo y adquirirá, algunas de las mejores colecciones para su Rey.

A partir de aquí, vendrán las obras maestras. "La rendición de Breda", cumbre de la pintura histórica europea y cuya composición es un misterio, pues Velázquez inició el cuadro, diez años después del suceso y sin haberlo presenciado. 

"Las Meninas", quizás su cuadro más famoso, un portento de composición y utilización de la luz. "La Venus del espejo", su aportación al desnudo femenino con una visión humanizadora alejada de arquetipos de perfección. O "Las hilanderas", un asunto costumbrista que esconde, un pasaje mitológico.

Diego Velázquez  el 6 de agosto de 1660 cayó enfermo y murió en Madrid, Su cuerpo fue amortajado, con el hábito de la orden de Santiago, que se le había impuesto el año anterior.

Velázquez fue un artista poco prolífico, que dejó madurar, cada una de sus obras para convertirlas en obras maestras. Ni su pintura de juventud desmerece. Sin duda alguna, su nombre está en el Olimpo de la pintura, junto a los más grandes, quizás aun por encima.

jueves, 4 de junio de 2026

El llamado "contubernio de Múnich"

Tal día como hoy, 5 de junio de 1962.- Tiene lugar el contubernio de Múnich, reunión de opositores españoles a la dictadura que el franquismo, calificó de traición.

El "Contubernio de Múnich" ,es la expresión peyorativa, acuñada por el diario falangista Arriba, mediante la cual la dictadura franquista dio en ridiculizar, el IV Congreso del Movimiento Europeo, celebrado en la capital bávara entre el 5 y el 8 de junio de 1962, en plena oleada de huelgas mineras en Asturias,y tras un primer y fallido intento español de ingresar, en la Comunidad Económica Europea.

Participaron en el congreso, 118 políticos españoles de todas las tendencias opositoras al régimen franquista, tanto del interior como del exilio, excepto del Partido Comunista de España. 

Monárquicos liberales, republicanos, demócrata-cristianos, socialistas, socialdemócratas, nacionalistas vascos y catalanes, reunidos bajo la autoridad moral de Salvador de Madariaga, que, al concluir la reunión, afirmó: "Hoy ha terminado la Guerra Civil".

La reunión de los opositores españoles, alcanzó aún más repercusión, porque produjo la represión política, más sonada de la oposición de centro y derecha, durante todo el franquismo. 

Franco, encolerizado por el repentino activismo, de grupos que hasta entonces, no habían ejercido más que una tímida oposición al régimen, dentro de las fronteras españolas, encarceló, deportó y exilió a los asistentes, a medida que retornaban a España. 

Así, el 8 de junio se publicó el decreto-ley 17/1962 ,que suspendía por dos años el derecho de libre residencia, garantizado en la legislación franquista, por el artículo 14 del Fuero del Trabajo.

La ofensiva que en España, organizó la prensa franquista contra el "contubernio" de Múnich ,fue un escándalo nacional. Los falangistas maniobraron para hacer daño a los monárquicos. 

El conde de Barcelona (Don Juan de Borbón) no participó y se desvinculó rápidamente del evento para evitar un conflicto directo con el régimen de la dictadura.

El conde de Barcelona no tuvo conocimiento previo del congreso. Su única conexión fue la asistencia de José María Gil Robles, miembro de su Consejo Privado

Para hacer frente a esta presión, el presidente del Consejo Privado del Conde de Barcelona, José María Pemán, acompañado por el secretario Valdecasas, fueron a visitarle, mientras navegaba en su velero, y redactaron la siguiente nota:

"El Conde de Barcelona nada sabía de las reuniones de Múnich hasta que después de ocurridas, escuchó en alta mar las primeras noticias a través de la radio. Nadie, naturalmente, ha llevado a tales reuniones, ninguna representación de su Persona ni de sus ideas. Si alguno de los asistentes, formaba parte de su Consejo, ha quedado con este acto fuera de él".

Este texto supuso la destitución en Estoril, de José María Gil-Robles, único miembro del consejo privado, presente en Múnich, que había servido con fidelidad a la monarquía, durante los años más difíciles de la posguerra.

miércoles, 3 de junio de 2026

La desastrosa expedición a Chile del conquistador español Diego de Almagro

Tal día como hoy, 4 de junio de 1536: El conquistador español Diego de Almagro, llega a Chile.

En 1536, el conquistador español Diego de Almagro, llegó al valle de Copiapó, en el actual territorio de Chile, marcando el inicio del descubrimiento europeo de esta región. Su expedición, iniciada desde el Cuzco en 1535, sufrió terribles bajas al cruzar la cordillera de los Andes

En 1535, el conquistador español Almagro, inició la expedición al frente de una fuerza militar desde la ciudad de Cusco, hacia el sur del Imperio incaico por la región del Collasuyo, que corresponde a territorios, de los actuales Bolivia, Argentina y Chile.

La expedición es usualmente conocida, como descubrimiento de Chile, aunque las costas australes chilenas, ya habían sido avistadas por la expedición, de circunnavegación mundial, de Hernando de Magallanes en 1520.

Recorrieron durante dos años, un territorio que el emperador Carlos I de España, le había concedido en gobernación en 1534, aun sin saberlo, y territorios concedidos de Pedro de Mendoza, como parte de la gobernación de Nueva Andalucía, (en la cual estaba Chile al sur de la actual Taltal). 

La expedición se hizo en busca de riquezas, las cuales no hallaron, encontrando estériles desiertos y la hostilidad, de sus habitantes.Sin oro y con tan belicosos naturales, Almagro sólo pensó en regresar al Perú. 

Entre la alternativa, de volver a atravesar la cordillera, o dirigirse por el desierto, se decidió por la segunda opción. En un acto de reconocimiento, al sacrificio hecho por sus hombres en la expedición, y que no fueron recompensados, con el ilusorio oro de esta región, decidió perdonar las deudas, que sus soldados habían contraído con él, destruyendo todas las escrituras que los comprometían.

El camino por el desierto de Atacama, fue tan horroroso como la travesía por la cordillera, días quemantes y noches heladas, y la hostilidad de los indígenas, sin contar con la escasez de agua y alimento, pero de cualquier forma, se le consideró mejor, que la travesía por los Andes.

Salieron en grupos pequeños, de no más de 10 hombres, haciendo jornadas de 20 km cada día. Durante el día se refugiaban, bajo la sombra de los Tamarugos,(1) en la Pampa del Tamarugal y caminaban de noche.

Para ponerse a cubierto de una sorpresa, ya que el Perú, ardía en una rebelión general contra Pizarro, Francisco Noguerol de Ulloa, se hizo a la mar y desembarcó en el caserío como protección adelantada, de los expedicionarios, permaneciendo 18 días y luego regresando por tierra a Arequipa, en febrero de 1537 con la pérdida consignada de un hombre, Francisco de Valdés, que murió ahogado en un río.

Tal era el estado físico, en que llegó Almagro y sus seguidores, que desde entonces se les llamó los "rotos de Chile" a quienes vinieran de esas tierras. Solo se atrevería a ir a conquistarlo, 4 años más tarde, Pedro de Valdivia. 

Por esta razón, Almagro y sus hombres regresaron al Cusco en 1537, ciudad que ocuparon, por considerar que pertenecía a su gobernación de Nueva Toledo, desatándose la guerra, entre los españoles, conquistadores del Perú.

(1) El tamarugo es un árbol endémico del norte de Chile, famoso por sobrevivir en el desierto de Atacama.

martes, 2 de junio de 2026

El astrónomo y marino español Vicente Tofiño

Tal día como hoy, 3 de junio de 1769: El astrónomo Vicente Tofiño realiza la observación, del paso de Venus entre la Tierra y el Sol.

El 3 de junio de 1769, el destacado astrónomo y marino español, Vicente Tofiño de San Miguel observó el tránsito de Venus, por el disco solar. Este evento científico, parte de un esfuerzo internacional, permitió calcular la distancia Tierra-Sol y redefinir, los mapas astronómicos de la época

Vicente Tofiño de San Miguel y Vandewalle, fue un destacado marino, cosmógrafo y cartógrafo español del siglo XVIII, fundamental en la hidrografía española. Dirigió el levantamiento del Atlas marítimo de España, cartografiando con precisión, las costas españolas, y fue director, de las Academias de Guardiamarinas.

Nació en Cádiz el 6 de septiembre de 1732 y falleció en San Fernando en 1795. Fue Jefe de Escuadra de la Real Armada. Entre 1783 y 1788, dirigió una expedición hidrográfica, encargada por el Conde de Floridablanca, para levantar el atlas de las costas de España y el Mediterráneo occidental, incluyendo Azores, utilizando métodos geodésicos, modernos. 

Tofiño también registró el tránsito de Venus, de 1761 desde Cádiz, colaborando en la medición de la diferencia de meridianos, entre París, Cádiz y Madrid.

Fue parte de un esfuerzo científico internacional, para observar el tránsito, con el objetivo de medir, el paralaje solar.  Tofiño, conocido también, por su Atlas Marítimo de España, contribuyó a la precisión de los mapas, astronómicos y geográficos de la época.

Publicó la Colección, de cartas esféricas de las costas de España y África, en 1788 y un Tratado de geometría elemental. 

Fue nombrado, tercer maestro de Matemáticas en la Academia de Guardias Marinas, por mediación del eminente, marino y científico Jorge Juan, en 1755, llegando a dirigir las academias de Cádiz, El Ferrol y Cartagena.

Fue miembro, de la Real Academia de la Historia y de las Ciencias de París y Lisboa.

Vicente Tofiño de San Miguel, destacado cartógrafo y marino español del siglo XVIII, murió en la Isla de León, (actual San Fernando, Cádiz) el 15 de enero de 1795. 

lunes, 1 de junio de 2026

Casarabonela: desde la conquista de los Reyes Católicos hasta nuestros días

Tal día como hoy, 2 de junio de 1484: la ciudad de Qasr Bunayra, actual Casarabonela, -Málaga,- cae en poder de los Reyes católicos.

En la época nazarí, (a partir de mediados del siglo XIII) ,Casarabonela, es una pieza fundamental dentro del sistema defensivo, de la guerra de frontera, frente al avance cristiano. Muhammad V la recupera de manos de los castellanos, en la campaña de 1366 junto con las poblaciones, de El Burgo y Tolox.

A finales del siglo XV, durante la fase final de la Guerra de Granada, cae definitivamente en poder de los Reyes Católicos, el jueves 2 de junio de 1485, una vez establecidas las condiciones de la capitulación, permaneciendo una importante población musulmana, completada con un grupo, de repobladores cristianos. 

Al no cumplirse las condiciones pactadas, en lo referente a usos y costumbres de los residentes moriscos, sometidos a una fuerte presión fiscal, ya a principios del siglo XVI se producen los primeros intentos de rebelión, en la Serranía de Ronda que culminaron, tras la Rebelión de las Alpujarras, en 1568 con la expulsión y el traslado forzoso a otras zonas de la Península, de toda la población morisca, siendo el pueblo repoblado con nuevos vecinos cristianos, procedentes de Sevilla y de otras provincias.

En 1574 Felipe II le concede el título de Villa, según consta en la copia de la Carta Puebla, conservada en el Archivo Municipal.

Durante los siglos XVII y XVIII se va organizando la vida municipal y se construyen nuevos edificios, como la Ermita de la Veracruz, edificada sobre una de las antiguas mezquitas. La población va creciendo y el entramado urbano, supera el marco de la ciudad antigua.

El año 1808, marca el final del Antiguo Régimen, en España y el inicio de la Guerra de la Independencia, con la ocupación francesa. En 1810 José Bonaparte pernocta en la villa cuando se dirige a Málaga. Existen, como en el resto de las provincias, facciones de afrancesados y de guerrilleros, que actúan en la Serranía de Ronda.

El 19 de diciembre de 1832, por una Real Orden, se segrega Carratraca, que consigue su propio término municipal,, el 20 de mayo de 1836. A partir de esta fecha queda configurada Casarabonela tal y como la conocemos hoy.

Desde mediados del siglo XIX, no faltan los conflictos sociales y políticos que marcan, la historia de España. La villa participa activamente en la política, a veces de forma violenta y exaltada, como ocurrió en 1854, con las protestas populares por la forma de llevar a cabo el reparto, de los bienes comunales en la zona de la Dehesa. Participa en las revoluciones, contra Isabel II y en los sucesos de 1873, con la proclamación de la I República.

A principios del siglo XX, se forman las asociaciones sindicales anarquistas y socialistas, para luchar contra el caciquismo, y la mala situación obrera. La situación empeora con la epidemia de gripe de 1919. La crisis se acentúa en los años 30, con duros enfrentamientos tanto entre socialistas y republicanos federales, como entre la UGT y la CNT y entre patronos y obreros. 

Las consecuencias son: hambre, paro, temporales, epidemias de gripe, huelgas, llegando al período del Frente Popular, de 1936 y al levantamiento del 18 de julio. Poco después, el 12 de febrero de 1937, tras la toma de Málaga por las tropas franquistas, Casarabonela entra a formar parte de la España Nacional, comenzando así un nuevo período, político y social.

Tras la recuperación, de la dura posguerra y ya desde finales de los años 50, los 60 y primeros 70 participa activamente, en la campaña migratoria andaluza, hacia Europa , sobre todo a Francia, Alemania y Suiza, con lo que la población disminuye, progresivamente.

Desde 1975,participa activamente en la transición democrática, conformando el nuevo Ayuntamiento y la nueva sociedad, de Casarabonela. 

En la actualidad Casarabonela, conocido como el "Castillo de la Nieve", es un encantador pueblo blanco de Málaga, situado en la Sierra de las Nieves tenía 2.823 habitantes, en 2025. 

Combina un rico patrimonio, romano y morisco, con una vibrante actualidad cultural, destacando por su Jardín Botánico, de Cactus Mora i Bravard, la fiesta de interés turístico andaluz Los Rondeles y su entorno natural, ideal para el turismo activo y el senderismo.