Tal día como hoy, 15 de agosto de 1097: En Consuegra (Toledo) son derrotadas las tropas del rey Alfonso VI,"el Bravo" en la batalla de Consuegra.
El 15 de agosto de 1097, el ejército del rey Alfonso VI sufrió una dura derrota, frente a las fuerzas almorávides lideradas por el emir Yusuf ibn Tasufin. En este enfrentamiento, celebrado cerca de Toledo, perdió la vida Diego Rodríguez Díaz de Vivar, único hijo varón del Cid Campeador.
En 1085 Alfonso VI el Bravo, rey de León y Castilla, conquista Toledo, la antigua capital del reino visigodo, antes de la derrota del río Guadalete, y a ella traslada su capital, exigiendo a los desgastados reinos de taifas, elevados tributos. Alfonso VI se encuentra en su apogeo y se hace nombrar, Imperator e incluso Rex Ibericus.
Al año siguiente, el rey decide afianzar su poder en el norte de Hispania y pone sitio a Zaragoza, capital de la taifa del mismo nombre. El emir Yusuf ibn Tasufin desembarca en Algeciras, en auxilio de los débiles reyes musulmanes. Alfonso VI, que no está dispuesto a tolerar esta osadía, levanta el cerco de Zaragoza y se dirige, al encuentro de Yusuf.
El rey sufre una humillante derrota, en la batalla de Sagrajas, donde es masacrado al menos la mitad de su ejército: los almorávides rematan a los heridos en combate y agradecen a Alá la victoria, subidos a un montón de cabezas de los cristianos.
Pero no es Alfonso VI, el único que lucha contra los musulmanes: Rodrigo Díaz de Vivar, conocido como el "Cid Campeador", asola la zona del Turia y se apodera de la plaza fuerte de Valencia en 1094, convirtiéndola en capital de un principado, que él gobierna.
Posteriormente, derrota a Yusuf en dos ocasiones: en Cuart de Poblet (1094) y cerca de Gandía, en Bairén (1097), unidas sus tropas a las de Pedro I de Aragón.
Pero mientras Rodrigo Díaz lucha en Valencia, un ejército almorávide, capitaneado por Mohámmed Ben al-Hach se dirige a Toledo.
El rey Alfonso VI decide desafiarlos en Consuegra, pero la escasez de tropas le obliga a pedir refuerzos al Cid, quien tras vencer en Bairén, puede permitirse mandar refuerzos a su señor, y como muestra de amistad los envía, al mando de su único hijo varón, Diego Rodríguez, heredero de su linaje.
Diego llega con refuerzos y poco después, su padre le envía la caballería de Álvar Fáñez, la cual es emboscada por los almorávides, en las proximidades de Cuenca: algunos jinetes caen en el combate, otros vuelven a Valencia y los pocos restantes, marchan con él hasta Consuegra.
Alfonso VI coloca a Álvar Fáñez, experto comandante de caballería, apoyando a Pedro Ansúrez, cuyos hombres son tropas de élite; después coloca a Diego con las tropas del Cid, las mejor armadas, y manda al conde García Ordóñez, que proteja con su caballería la vida de Diego.
La infantería cristiana, se dirigió contra la almorávide, apoyado cada contingente por otro de caballería. Los cristianos ,consiguieron romper las filas de la infantería, pero las alas almorávides, formadas por jinetes, envolvieron a los cristianos.
El rey ordenó la retirada y, mientras en el flanco izquierdo, se replegaban Pedro Ansúrez y Álvar Fáñez juntos, en el derecho sólo lo hizo García Ordóñez ,sin ayudar a Diego Rodríguez, quien rodeado por sus hombres, y éstos a su vez por los enemigos, no aguantó mucho más y cayó muerto.
Alfonso VI se refugió dentro de la ciudad, que no tardó en caer, y se retiró al castillo, un bastión inexpugnable, en lo alto de un cerro. Tras ocho días de sitio, sin agua, ni apenas comida, y con sólo unas centenas de hombres, Alfonso VI resiste el asedio de los moros ,que intentan escalar sus murallas.
Tras el octavo día los almorávides, diezmadas sus tropas, sofocados por el calor y temiendo la llegada de refuerzos cristianos, levantan el sitio y se retiran.
Alfonso VI perdió muchos hombres, pero uno de ellos destaca sobre los demás: Diego Rodríguez, hijo del Cid Campeador, cuyo valor, entrega y muerte se celebran cada año desde 1097, en Consuegra.
La batalla de Consuegra, fue el segundo gran combate directo entre el ejército castellano-leonés y el almorávide.
Yusuf ibn Tasufin, diez meses después de la batalla de Consuegra, en junio de 1098 volvió a Marrakech (África) satisfecho por sus numerosas conquistas
Actualmente, el ayuntamiento de Consuegra, lleva a cabo una representación parateatral que durante tres días, transporta la localidad a la Reconquista. Más de quinientos participantes, dan vida a una localidad medieval, inmersa en una guerra y a punto de presenciar, la batalla de Consuegra.


















