El Juramento del Juego de Pelota, ocurrió el 20 de junio de 1789, cuando los diputados del Tercer Estado, tras encontrar su sala de reunión cerrada y clausurada, por orden del rey Luis XVI, se trasladaron a un frontón cercano. Allí juraron solemnemente, no disolverse hasta dotar a Francia, de una nueva Constitución.
La causa principal de este evento, fue la crisis económica y social que enfrentaba Francia, en ese momento. El rey Luis XVI convocó a los Estados Generales, una asamblea que incluía a representantes de los tres estamentos de la sociedad francesa: el clero, la nobleza y el tercer estado, (la burguesía y los campesinos).
Sin embargo, el tercer estado, que representaba a la mayoría de la población, tenía el mismo número de votos, que los otros dos estamentos juntos, lo que provocó su descontento.
Los representantes del tercer estado, liderados por Jean-Sylvain Bailly, se declararon como la Asamblea Nacional y juraron, en la sala del Juego de Pelota, que no se separarían hasta que se estableciera, una constitución en Francia.
El juramento del Juego de la Pelota, impulsó una reacción inmediata, tanto dentro como fuera de Francia. En el interior, marcó un punto de no retorno en el proceso revolucionario. El rey Luis XVI intentó contener la situación, convocando una reunión conjunta de los tres estamentos, el 23 de junio, pero la Asamblea Nacional, se mantuvo firme en su decisión.
El apoyo al juramento, se expandió rápidamente. Incluso algunos miembros del clero y la nobleza, comenzaron a unirse a la Asamblea Nacional, reconociendo que el Antiguo Régimen, estaba en crisis. La autoridad del rey, era severamente cuestionada.
A nivel internacional, el juramento fue visto como un acto revolucionario, que desafiaba los principios, de la monarquía absoluta. Las potencias extranjeras, comenzaron a observar con preocupación, los acontecimientos en Francia, temiendo que las ideas revolucionarias, pudieran extenderse a sus propios territorios.
Fieles a su promesa, los miembros de la Asamblea Nacional, comenzaron a trabajar en la redacción de una Constitución, que garantizaría derechos y libertades fundamentales. Este proceso, aunque largo y complicado, culminó en la creación de la Constitución de 1791, que estableció una monarquía constitucional y limitó, los poderes del rey.
El Juramento del Juego de la Pelota, sentó las bases para la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, un documento fundamental, que proclamaba la igualdad, la libertad y la fraternidad, como principios universales. Estos valores se convertirían, en el núcleo de la Revolución Francesa y en una inspiración, para futuros movimientos democráticos.















