Tal día como hoy, 30 de agosto de 1945.- el Gobierno mexicano, reconoce al Gobierno de la II República española, en el exilio.
El 30 de agosto de 1945, el presidente mexicano Manuel Ávila Camacho reconoció oficialmente, al Gobierno de la Segunda República Española en el exilio, reafirmando el rechazo absoluto de México, al régimen franquista
Segunda República española en el exilio, es el nombre dado a las instituciones republicanas en el exterior, que seguían representando al Estado español, emanado de la Constitución de 1931, después de la victoria del bando sublevado, en la guerra civil española.
Estas instituciones, mantuvieron la continuidad de la representación republicana de España, entre el sábado 1 de abril de 1939 y el martes 21 de junio de 1977, aunque carecieron de legitimación democrática, al no ser posible convocar elecciones, y no fueron reconocidas, por la comunidad internacional.
La sede de este gobierno en el exilio, se ubicó primero en la Ciudad de México, apenas concluida la guerra civil, y se trasladó luego, el 8 de febrero de 1946, a la capital francesa, París. El 21 de junio de 1977, con motivo de la proclamación de los resultados de las elecciones generales, celebradas en España, el 15 de junio anterior, anunciaba su disolución.
Tras un largo periodo de escasa relevancia, en la década de 1970, la República en el exilio se pronuncia después, de las elecciones del 15 de junio de 1977 tras casi 38 años, de permanencia fuera de España.
Poco después de estas elecciones, el último presidente de la República en el exilio, José Maldonado, junto con Fernando Valera Aparicio, el último presidente del Consejo de Ministros, emiten una Declaración de la Presidencia y del Gobierno, de la República española en el exilio, el 21 de junio de 1977, en París.
En dicho texto, los líderes de la República en el exilio, reafirman la legalidad institucional emanada de la Constitución de 1931 y la validez, de los procesos electorales de 1931, 1933 y 1936, mantenida durante el exilio, "con el especial designio, de devolverle al pueblo el libre ejercicio, de los derechos cívicos".
Elogian que las urnas —pese a tener su origen en la legalidad franquista— marquen "un nuevo proceso, que crea una nueva legitimidad democrática", al tiempo que señalan la no participación, de los partidos republicanos en las elecciones y la "no correspondencia equitativa," entre el número de votos y escaños asignados.
El fin de la Segunda República española en el exilio, ocurrió el 21 de junio de 1977, cuando sus últimas autoridades, disolvieron formalmente la institución, ante el avance de la Transición democrática en España.















