domingo, 7 de junio de 2026

Breve glosa del Jesuita español Juan de Mariana

Tal día como hoy, 8 de junio de 1610: En el atrio de la catedral de París, Francia, son quemados públicamente, todos los ejemplares de la obra "De rege et regis institutione", del jesuita español Juan de Mariana, al legitimar el asesinato de un monarc, si éste actúa con tiranía, lo que provocó que se relacionara, con el asesinato de Enrique IV de Francia a manos del monje Ravaillac, que tiene lugar ese mismo año.

Juan de Mariana ,fue un eminente teólogo, historiador y pensador político y económico español, de la Compañía de Jesús. Perteneciente a la célebre Escuela de Salamanca, destacó durante el Siglo de Oro, por su férrea defensa de los límites, al poder real y su pionero análisis, sobre economía

Fue hijo natural, de Bernardina Rodríguez y de Juan Martínez de Mariana, deán de la colegiata, de Talavera de la Reina. Por ello, fue bautizado en La Pueblanueva, un pueblo de su término judicial, el 2 de abril de 1536. Este humilde origen extramatrimonial, le supuso a lo largo de su vida, muchas afrentas que soportó con estoicismo.

Hay que tener en cuenta, que aún no se había celebrado el Concilio de Trento,, cuyo resultado fue, entre otros, consagrar el celibato de los sacerdotes.

A los diecisiete años marchó a estudiar Artes y Teología en Alcalá de Henares, en una atmósfera saturada de Humanismo. El mismo día de su matrícula, entró en el noviciado, de la Compañía de Jesús, junto con Luis de Molina. Allí estuvo bajo la tutela, de San Francisco de Borja y profesó en 1554 en Simancas. 

Acabó su formación sacerdotal, en el colegio jesuita de Roma, donde a partir de 1561, fue uno de sus mejores profesores, contando entre sus alumnos al futuro cardenal Belarmino, que fue protector de Francisco Suárez. Cuatro años más tarde, marchó a Loreto y luego fue enviado, como profesor a Palermo en Sicilia, de forma que pasó un total, de ocho años en Italia. 

En 1569 fue a París, donde recibió el grado de doctor y permaneció, cinco años enseñando Teología tomista en la Sorbona. Su paso por las aulas parisinas, coincidió con la conocida matanza de San Bartolomé de 1572, en que fueron asesinados, numerosos hugonotes; dos años más tarde, en 1574, aceptaron su dimisión de la cátedra, por motivos de salud y regresó a España,, por Flandes.

Se instaló en el colegio de la Compañía en Toledo y en ese semirretiro se consagró a la redacción de sus libros. En 1578 recibió el encargo, de informar sobre la presunta heterodoxia de los ocho volúmenes, de la políglota Biblia regia cuya edición, había dirigido en Amberes, entre 1568 y 1572 el humanista Benito Arias Montano, en particular sobre la versión siríaca del Nuevo Testamento; su informe, que le llevó dos años de estudio, fue favorable. 

Por entonces hizo amistad, con el también talaverano García Loaysa y Girón, que fue su discípulo, amigo y protector, (García fue nombrado a mediados de los ochenta preceptor del príncipe Felipe, futuro Felipe III, y más tarde fue nombrado incluso, arzobispo de Toledo). 

Tenía ya tal reputación que, desde entonces, se le encomendaron otros trabajos parecidos e igual de delicados, tales como la supervisión del Manual, para la administración de los sacramentos, la reelaboración de las Actas de los concilios diocesanos de Toledo de 1582 y la redacción, del Índice expurgatorio de 1584.

Mientras realizaba estos encargos y una edición de las Obras del polígrafo visigodo, Isidoro de Sevilla, se puso a redactar una monumental historia de España, en treinta libros, que comenzó a aparecer en Toledo, en 1592 con el título de "Historiae de rebus Hispaniae Libri XXX", cuya edición ampliada, se editó en Maguncia, en 1605. Entre tanto, se imprimió en Toledo, su propia traducción al castellano, con el título "Historia general de España" (1601). 

La obra abarca, hasta la muerte de Fernando el Católico, porque, según sus palabras, "No me atreví a pasar más adelante y relatar las cosas más modernas, por no lastimar a algunos, si decía la verdad, ni faltar al deber si la disimulaba".

La muerte le sorprendió en Toledo, a los ochenta y siete años, en 1624, y como siempre trabajando, en este caso en unos Escolios al Antiguo y Nuevo Testamento, obra de exégesis bíblica, que se fundaba en el texto de la Vulgata.

Cabe destacar, que el nombre de Marianne, la personificación de la República Francesa, derivó de Juan de Mariana. Su pensamiento y su nombre reapareció durante la Revolución Francesa,en sentido peyorativo, ya que los partidarios del Antiguo régimen, —aristócratas y contrarrevolucionarios— llamaban marianos, a los revolucionarios representantes del pueblo, aludiendo a la influencia, del pensamiento de Juan de Mariana.

La plaza en que se ubica, el edificio del Ayuntamiento de Talavera de la Reina y un Paseo en la misma ciudad, llevan su nombre; así como la plaza en la que está la iglesia, de los jesuitas, en la ciudad de Toledo, entre otras. En 2005, se fundó el Instituto Juan de Mariana en su honor.

 

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