martes, 10 de febrero de 2026

La llamada batalla de Cataluña, durante la Guerra Civil Española

Tal día como hoy, 11 de febrero de 1939: En el marco de la Guerra Civil Española, las tropas sublevadas consiguen ocupar toda Cataluña. 

Tras la derrota del Ebro, la moral en Cataluña estaba a finales de 1938 por los suelos. Saturada de refugiados llegados de toda España –que agravaron las penurias de la población–, con un ejército muy desmoralizado y poblaciones destrozadas, tras un año de bombardeos, parecía tenerlo todo en contra.

Después de la Batalla del Ebro, a Franco se le presentaron tres objetivos militares: Madrid, Valencia y Cataluña. Escogió esta última y fijó el 10 de diciembre de 1938 para el inicio de la operación, que sin embargo se retrasaría a causa del mal tiempo. El encargado de llevarla a cabo era el Ejército del Norte, comandado por el general Fidel Dávila y formado por seis cuerpos: Urgel, Aragón, Maestrazgo, Navarra, Marroquí y Cuerpo de Tropas Voluntarias italianas (CTV).

Las fuerzas republicanas, del llamado Grupo de Ejércitos de la Región Oriental, al mando del general Juan Hernández Sarabia, contaban con dos ejércitos y varias fuerzas independientes. Eran muy inferiores a las de Dávila, lo que esperaban solventar, cuando llegasen las armas enviadas por la URSS, retenidas en la frontera francesa.

Finalmente el día 23  de diciembre, Franco dio la orden y todas las divisiones –en total, más de 300.000 soldados, concentrados en las inmediaciones de los ríos Ebro y Segre– empezaron a avanzar, por territorio catalán. La Ofensiva de Cataluña había comenzado.

Mientras que los nacionales, contaban con el apoyo de la aviación italiana y la Legión Cóndor alemana, (en total, casi 500 aviones), apenas había aparatos del lado republicano. También la artillería franquista, era muy superior: Aparte de la escasez de armamento, la falta de soldados republicanos, llegó a ser tan grave, que en los últimos meses se reclutó incluso a presos y desertores.

Ante tal desequilibrio de fuerzas, aunque las tropas republicanas intentaron aguantar  durante varios días, la superioridad del enemigo, dio pronto sus frutos. Las primeras líneas, eran las más difíciles de romper, pero a la infantería le fue fácil con el apoyo de carros blindados y unidades lanzallamas. Solo en la primera jornada, reventaron las líneas enemigas y avanzaron, alrededor de 16 kilómetros, con la consiguiente huida de la 56.ª División republicana, que quedó destrozada.

El día de Nochebuena, se les unió el cuerpo de ejército Marroquí del general Juan Yagüe.El resultado fue fatal para las fuerzas republicanas. El avance franquista continuaba imparable y, en una fuerte lucha de desgaste, hubieron de ir cediendo terreno y se vieron, obligados a replegarse.

El día 4 de enero, las tropas franquistas entraban en la población de Artesa de Segre, y al día siguiente, en Les Borges Blanques, un punto vital para dar vía libre al cuerpo de ejército de Aragón. Aunque esta zona era la más fortificada de toda Cataluña, los republicanos no pudieron conservarla. 

Además de la captura de cientos de prisioneros, la ofensiva había provocado una auténtica desbandada republicana, que fue convirtiéndose en una retirada a marchas forzadas, lo que finalmente se tradujo, en una desmoralización generalizada. 

Ante tal situación, el general Vicente Rojo, Jefe del Estado Mayor republicano, ordenó retroceder, hasta la segunda línea de resistencia. Así, a principios de 1939, ante el caos reinante, lo único que ya podían hacer los republicanos era, simplemente, intentar defenderse. La primera fase de la Ofensiva de Cataluña, había llegado a su fin. En solo dos semanas,había agotado sus posibilidades.

Tras la conquista de Les Borges Blanques, otras poblaciones fueron cayendo y los ataques aéreos prosiguieron, minando la moral de la población: Barcelona, Reus, Valls, Tarragona... Esta última ciudad, fue el siguiente gran objetivo de los nacionales. El avance hacia ella se aceleró, era ya vertiginoso, y por el camino ocuparon poblaciones, en las provincias de Lleida.

De los 90.000 soldados republicanos en el frente, solo 60.000 disponían de fusil; la artillería era inferior a la franquista y la aviación casi inexistente. La toma de poblaciones no cesaba. Cayeron Tortosa y Tarragona, donde los hombres de Yagüe entraron el día 15. Entre las siguientes en ser tomadas, prácticamente sin combate, estuvieron Reus y Cervera.

La situación era tan grave, que el gobierno francés autorizó la apertura de la frontera, a parte de las armas enviadas por Stalin. Entretanto, en Barcelona, el gobierno de Negrín ordenaba medidas excepcionales, la movilización de un nuevo grupo de reemplazo que incluía a personas entre los 17 y los 55 años.

Con Barcelona en el punto de mira, las tropas nacionales, prosiguieron por la costa. Los republicanos no podían por menos, que sentirse acorralados.

Para cuando, el día 22, los nacionales alcanzaron Igualada y Sitges, la mitad de Cataluña estaba ocupada. Ese mismo día, se celebró el último consejo de ministros de Negrín, en la Ciudad Condal. Se acordó declarar el estado de guerra, en todo el territorio republicano. 

En la jornada siguiente, Negrín ordenó la evacuación de los organismos oficiales hacia Girona, sumándose al río de refugiados, que huían en dirección norte. Esa noche, Companys y José Antonio Aguirre, presidente del gobierno vasco, abandonaron también Barcelona. Lo mismo haría el presidente de la República, Manuel Azaña.

El día 23 de enero, los franquistas se apoderaron de Manresa. El 24 alcanzaron el río Llobregat; las siguientes poblaciones en caer serían, Martorell, Sant Boi de Llobregat y Castelldefels. Estaban ya a un paso de Barcelona.

El día 25, las tropas franquistas cruzaron, el río Llobregat y avanzaron sobre Barcelona, abarrotada de refugiados llegados de toda España y con una resistencia republicana, inexistente. Al día siguiente entraban en la capital catalana, que se entregó, tras casi tres años de combates, miseria y bombas. 

Los tanques avanzaron por la avenida Diagonal, hasta la céntrica plaza de Cataluña, donde dos días después, tendría lugar una gran misa para celebrar la conquista. Tras los tanques, llegaron los camiones con alimentos. Empezaba a presentirse, que aquella guerra estaba llegando a su fin.

Perdida Barcelona, el avance franquista prosiguió sin tregua. La toma del monasterio de Montserrat,  El siguiente objetivo fue Girona, tomada el 3 de febrero. Dos días antes había tenido lugar, la última sesión de las Cortes de la Segunda República, en territorio español: se reunió en secreto en el Castillo de Figueres.

Solo una pequeña parte del gobierno, había podido instalarse en Figueres y el resto se dispersó por la comarca. El día 4, se decidió que los presidentes Azaña, Companys y Aguirre pasarían a Francia, para evitar que cayeran prisioneros.

Figueres cayó el día 8 y el 9 los nacionales alcanzaron, la frontera francesa y ocuparon todos los pasos fronterizos de los Pirineos. Un bando de Franco del 10 febrero de 1939, dio por terminada la Ofensiva de Cataluña. Había durado 50 días

Tras la victoria franquista, hubo algunos asesinatos de prisioneros, por parte de soldados republicanos incontrolados. Uno de ellos se produjo en el santuario del Collell, cerca de Banyoles, donde fueron asesinados 48 presos. Rafael Sánchez Mazas, uno de los fundadores de Falange, al que habían condenado a muerte, logró escapar de allí.

Con Cataluña ocupada, el éxodo de población desde Barcelona, estaba siendo el más terrible del conflicto. Centenares de miles de personas habían iniciado su marcha hacia la frontera francesa, muchas de ellas a pie por carretera.

Los franceses, desbordados, decidieron habilitar campos donde reunirlos. Al final, optaron por abrir la frontera; primero únicamente a niños, mujeres y ancianos, pero pronto también a los soldados republicanos. Estos, en su retirada, destruyeron su material, para que no cayera en manos enemigas; incluso hicieron explotar el Castillo de Figueres, donde guardaban un arsenal. Unos 300.000 soldados pasaron a Francia en solo cuatro días.

La desbandada desde Barcelona a la frontera francesa, conocida como la "Retirada", fue el éxodo masivo de cerca de medio millón de personas (civiles y combatientes republicanos) entre finales de enero y principios de febrero de 1939, tras la caída de Cataluña ante las tropas franquistas. 

Se dirigieron hacia el exilio por los Pirineos orientales, principalmente por La Jonquera, en un ambiente dramático marcado por el frío, el hambre y los bombardeos. La suerte de la Guerra estaba ya decidida... 

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