martes, 19 de mayo de 2026

La muerte de Cristóbal Colón, el descubridor del Nuevo Mundo

Tal día como hoy, 20 de mayo de 1506: Fallece en Valladolid el navegante Cristóbal Colón, el descubridor de América.

Cristóbal Colón falleció el 20 de mayo de 1506 en Valladolid, España, a los 54 años, posiblemente, a causa de complicaciones de la artritis. Murió sin ser plenamente consciente, de haber encontrado un nuevo continente, creyendo hasta el final que había llegado a las Indias orientales. Sus últimos años fueron solitarios y marcados, por la pérdida de prestigio. 

Cristóbal Colón, de origen genovés, fue un navegante, cartógrafo, almirante, virrey y gobernador general de las Indias Occidentales, al servicio de la Corona de Castilla. Es famoso por haber realizado el descubrimiento de América,, el 12 de octubre de 1492, al llegar a la isla de Guanahani, actualmente en las Bahamas.

Efectuó cuatro viajes, al llamado entonces Nuevo Mundo, impulsando la expansión mundial de la civilización europea. Y es que, efectivamente, el descubrimiento de América, fue el pistoletazo de salida de la colonización europea del continente, empresa en la que se dieron cita, el heroísmo y la barbarie, el propósito evangelizador y la explotación, de los indígenas, el ideal imperial y la sed de oro y poder.

Pioneros de este proceso, que ocuparía todo el siglo XVI y al que pronto se sumarían, otras potencias europeas, fueron los llamados conquistadores, como Hernán Cortés (México), Francisco Pizarro y Diego de Almagro (Perú) o Pedro de Valdivia (Chile), entre otros muchos. 

El 20 de mayo de 1506, en la habitación de la modesta casa de piedra de una planta, que ya no existe, de la calle de la Magdalena de Valladolid, rodeaban a Cristóbal Colón en su lecho de enfermo, sus hijos Diego y Fernando y un par de allegados. No había ningún representante de la Corte, ni siquiera su amada Beatriz, a la que tuvo en cuenta en sus últimos momentos. “En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu”, fueron sus últimas palabras.

Como la Corte no reconocía los derechos que reclamaba, su hijo Diego inició en 1508 lo que se llamaron los pleitos colombinos, que finalizaron en 1563 con su nieto Luis. El rey se negaba a otorgar, los amplios dominios descubiertos a una sola persona. Luis terminaría aceptando los títulos de, Duque de Veragua, Marqués de Jamaica y Almirante de la Mar Océana.

Fue enterrado en el convento de San Francisco de Valladolid. Tres años después, sus restos fueron trasladados al Monasterio de  La Cartuja, en Sevilla. Años después, junto a los de su hijo Diego -fallecido en 1526- fueron llevados a la isla La Española, y depositados, en la catedral de Santo Domingo. 

En 1795 terminarían en la catedral de La Habana, donde estuvieron hasta 1898, año que la isla se independizó. Entonces, nuevamente fueron enterrados en la catedral de Sevilla. La República Dominicana asegura, que es depositaria de los restos del gran almirante, y que los huesos que fueron llevados a Cuba, pertenecen a un familiar.

En el solar donde se supone, se levantaba la casa donde falleció, hoy lo ocupa un museo inspirado en la casa virreinal,que habitaba Diego Colón en Santo Domingo. En él se recuerda la vida y la epopeya, del ilustre navegante, del que aún se discute, su lugar de nacimiento. 

La única certeza fue que este hombre, que nunca había encargado en vida un retrato, murió reclamando sus derechos, en una modesta casa de piedra, que ya no existe.

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