Tal día como hoy, 16 de abril de 1610, Lope de Vega firmó y fechó el manuscrito autógrafo de su comedia de santos "La buena guarda", (también conocida como "La encomienda bien guardada").
Esta obra, con fuerte carga lírica y basada en una leyenda religiosa, narra la historia de una monja, que abandona el convento por amor, siendo sustituida prodigiosamente por la Virgen María.
La buena guarda, también titulada "La encomienda bien guardada", es una obra teatral en tres actos, de las llamadas comedias de santos de Lope de Vega, si bien propiamente se trata de una leyenda religiosa, que procede del folclore, por lo que podría ser adscrita al grupo de obras extraídas. de crónicas históricas o legendarias.
Está fechada el 16 de abril de 1610, según consta en el manuscrito autógrafo del autor. El título de La buena guarda, fue el que finalmente le dio Lope de Vega al publicarla en la Décima, quinta parte de sus comedias en 1621.
El drama recrea la leyenda de una monja, que huye del convento siguiendo a su amante pero su ausencia, es cubierta por la Virgen que toma su apariencia, hasta que la monja se arrepiente y vuelve al monasterio.
Menéndez Pelayo la consideró "la joya del teatro religioso de Lope y una de las obras más bellas de su repertorio" y Duncan Moir "la más sugestiva e impresionante" de las comedias de santos, del Fénix de los Ingenios.
Además de albergar una intriga emocionante y carácter de drama, no exento de decoro pese a la dificultad de un asunto, que podría ser escandaloso, la obra tiene pasajes muy amenos, y se combinan sabiamente, la comicidad, los asuntos graves, y el lirismo.
El asunto está basado en una conocida leyenda europea, que está documentada desde fines del siglo XII en el cancionero anglo-normando "Le Gracial de Adgar", la primera colección de milagros marianos.
La Buena Guarda, es una de las obras cumbres del Teatro religioso del Siglo de Oro. El motivo de la monja adúltera, de origen medieval, se convierte en la pluma de Lope, en un texto dramático con fuerte carga lírica, donde tanto las venturas del amor humano, como del divino de los que Lope mucho supo, todavía golpean y seducen al público de nuestros días y le hacen añorar, la lealtad y la pureza de corazón, bienes con frecuencia escasos.


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