Tal día como hoy, 21 de mayo de 1971:El dramaturgo Antonio Buero Vallejo, ingresa en la Real Academia Española.
Antonio Buero Vallejo nació en Guadalajara en 1916. Su padre, Francisco, era un militar gaditano, que enseñaba Cálculo en la Academia de Ingenieros de Guadalajara; su madre, María Cruz, era de Taracena (Guadalajara). Su hermano mayor Francisco, nació en 1911 y su hermana pequeña Carmen en 1926.
Toda su infancia la pasó en la Alcarria, salvo dos años (1927-1929) que vivió en Larache (Marruecos español), donde había sido destinado su padre. Se aficionó a la lectura en la gran biblioteca paterna y también, a la música y a la pintura: desde los cuatro años dibujó incansablemente. Su padre lo llevaba habitualmente al teatro y a los nueve años, ya dirigía representaciones, en un teatrillo de juguete.
Estudió Bachillerato en Guadalajara y se despertó su interés, por las cuestiones filosóficas, científicas y sociales. En 1932 recibió un premio literario, para alumnos de enseñanzas medias y Magisterio por la narración "El único hombre", que no se editó hasta 2001. Comenzó a escribir unas Confesiones, que luego destruyó. En 1934, la familia se trasladó a Madrid, donde ingresó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, alternando las clases, con su asistencia al teatro y la lectura.
Al comenzar la Guerra Civil, quiso alistarse como voluntario, pero su padre se lo impidió. Este, militar, fue detenido y fusilado por los republicanos el 7 de diciembre de 1936. En 1937 fue llamado a filas, por el ejercito republicano y se incorporó a un batallón de infantería, colaborando con dibujos y escritos, en "La Voz de la Sanidad" y en otras actividades culturales. En Benicasim conoció al poeta Miguel Hernández.
Al finalizar la guerra, Buero se encontraba en la Jefatura de Sanidad de Valencia, donde se le recluyó unos días en la plaza de toros. Después, pasó un mes, en el campo de concentración de Soneja, en la provincia de Castellón, y finalmente le dejaron volver a su lugar de residencia, con orden de presentarse a las autoridades, orden que no cumplió. Comenzó a trabajar en la reorganización del Partido Comunista, al cual se había afiliado durante la contienda y de cuya militancia, se fue alejando años después.
Fue detenido en mayo o junio de 1939 y condenado a muerte con otros compañeros, por "adhesión a la rebelión". Tras ocho meses de carcel, se le conmutó la pena, por otra de treinta años. Pasó por diversas cárceles: en la de Conde de Toreno permaneció año y medio. Allí dibujó un famoso retrato de Miguel Hernández, ampliamente reproducido –cuyo original conservan los herederos de Miguel Hernández– y ayudó en un intento de fuga, que le inspiró más tarde, ciertos aspectos de La Fundación. En la cárcel de Yeserías apenas estuvo mes y medio, unos tres años en El Dueso y otro más en la prisión de Santa Rita.
Durante la década de los años cincuenta del siglo XX, escribe y estrena, en España y en el extranjero, obras tan significativas en su trayectoria literaria como "La tejedora de sueños" (1951), "La señal que se espera" (1952), "Casi un cuento de hadas" (1953), "Madrugada" (1953), "Un soñador para un pueblo" (1958).
A pesar de varios problemas con la censura vigente, sigue estrenando títulos como "El concierto de San Ovidio" (1962), "El tragaluz" (1967) -que se mantiene en cartel durante casi nueve meses- o "Las Meninas", cuyo estreno en 1960, obtiene un éxito sin precedentes. Además, prepara versiones de Shakespeare -Hamlet, príncipe de Dinamarca- y Bertolt Brecht -Madre Coraje y sus hijos.
Posteriormente, realiza un ciclo de conferencias, en varias universidades estadounidenses. En 1971 ingresa en la Real Academia Española, y más tarde es nombrado socio de honor, del Círculo de Bellas Artes y del Ateneo de Madrid. Asimismo, pertenece a diversas academias, comités y sociedades de América, Portugal, Alemania y Francia.
Durante los primeros años de democracia en España, no cesa de estrenar obras: Jueces en la noche (1979), Caimán (1981) y Diálogo secreto (1985) o su versión de El pato silvestre, de Henrik Ibsen, en 1982.
En 1986 recibe del Premio Miguel de Cervantes, por toda su trayectoria literaria. Compagina su éxito, en el campo de la literatura ,con su otra gran pasión, la pintura. En 1993 publica Libro de estampas, donde se recogen pinturas, acompañadas de textos inéditos del autor.
En 1997 ve la luz su última obra, "Misión al pueblo desierto", estrenada en Madrid dos años después. En 1998 es nombrado presidente de honor, de la Fundación Fomento del Teatro.
Fallece en Madrid el 29 de abril del año 2000, y 7 años después, el 15 de octubre de 2007, la Biblioteca del Instituto Cervantes de Burdeos, recibe el nombre de Antonio Buero Vallejo.


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