miércoles, 14 de octubre de 2026

La ejecución del barón de Montigny, por orden de Felipe II

Tal día como hoy, 14 de octubre de 1570: En el castillo de Simancas (Valladolid),  el barón de Montigny―político flamenco enviado por Margarita de Parma― es ejecutado, por orden de Felipe II de España.

La leyenda negra presenta a Felipe II, como "El demonio del sur", un tirano que encarceló hasta la muerte a su hijo, porque mantenía un romance con su tercera esposa y vivía la religión católica, con fanatismo. 

Nada más lejos de la realidad; la propaganda sobre su vida privada, está en la misma categoría que otras grandes mentiras, sobre el Imperio español .

Lo cual no quita que, como otros grandes monarcas a lo largo de la Historia, le tocara moverse a veces en terrenos enfangados. Vida privada y asuntos de Estado, confluyeron en su acción más oscura: la ejecución secreta, del barón de Montigny.

La rebelión en 1568 de los Países Bajos , territorio bajo la soberanía del Rey de España, llevó a Felipe II a enviar a la zona, a su mejor militar, el Duque de Alba , y a autorizar la detención, de lo que consideraba, los cabecillas de la protesta. 

La mayoría de los nobles más radicales, con Guillermo de Orange a la cabeza, pusieron rápido pies en polvorosa, mientras que los que se consideraban, al abrigo de la Corona permanecían, a la espera de los acontecimientos, como en el caso del Conde de Egmont, otrora héroe de los ejércitos hispánicos, y de Hornes. 

Pero se equivocaban gravemente, puesto que Felipe II, estaba por la labor de cortar por los sano e incluso ejecutar, a los nobles ligeramente revoltosos. El 5 de junio de 1568, el Conde de Egmont y Hornes fueron decapitados, en el Mercado de caballos de Bruselas, ante los ojos de una multitud sollozante, y las lágrimas incluso de su propio verdugo, el duque de Alba .

En paralelo a estos sucesos, Floris de Montmorency –hermano de Hornes– acudió a Madrid, en representación de Margarita de Austria, que fue sustituida precisamente por el Duque de Alba, en su cargo de gobernadora de Flandes. Felipe aprovechó su visita, para arrestar e interrogar al noble, en el Alcázar de Segovia .

Las investigaciones, descubrieron que, como Egmont y Hornes, su papel en la rebelión de Flandes, rozaba en algunos puntos la traición y la sedición. Además, el Barón de Montigny, había ofendido al Rey al negarse a acudir a los Países Bajos, en julio de 1566, cuando se lo había reclamado. Y resulta que los reyes ,rara vez olvidan cosas así.

Nueve meses después de su arresto, Montigny fracasó en un intento de fuga y terminó de incriminarse, a ojos del Monarca. Hombres cercanos a la causa rebelde, escondieron una carta dentro del pan, que se le entregaba a diario al preso, para explicarle el plan de fuga. 

Este consistía, en que el reo pidiera al Rey que unos músicos, le cantasen y tañasen según el uso de Flandes, dentro de su prisión. Los músicos dejarían en la habitación del preso, los instrumentos musicales, entre los que se escondían cuerdas, para deslizarse desde lo alto de su prisión; pero el plan de fuga, fue finalmente descubierto.

En marzo de 1570, el Consejo de los Tumultos, ordenó desde Bruselas que a Montigny le fuera "cortada la cabeza y puesta en un palo alto". El noble flamenco habría sido ejecutado automáticamente, si no fuera por el aprecio que le tenía Anna de Austria (la hija del Emperador Maximiliano II ), que en ese momento, se desplazaba a España para convertirse, en la cuarta esposa de Felipe II . 

El noble había acompañado a Carlos V, en su viaje a España tras las abdicaciones de Bruselas (1556) y era caballero de la Orden del Toisón de Oro, es decir, que estaba fuertemente vinculado a la Casa de Austria. En consecuencia, Anna se mostró de acuerdo, con defender su causa.

A este factor familiar se sumaba, que las recientes ejecuciones, solo habían servido para enardecer los ánimos, de la población moderada de Flandes y puesto sobre la mesa, el cómo se gastaban las gratitudes españolas.

Cuando fue informado el Monarca, escribió en uno de sus billetes que "aunque siempre fue tenida por muy justificada, reparé algunos días en mandar que se ejecutase en la forma que venía, porque se me representó que causaría gran rumor y nuevo sentimiento en esos Estados , y aun en los vecinos". Cabía actuar con precaución.

Podría ser difícil cortar su cabeza, si Anna le pedía al Rey que le perdonara la vida –le advirtió por carta el Duque de Alba – antes de aconsejarle ajusticiarlo en secreto y simular después, que había muerto de causas naturales. Así procedió Felipe, simulando que Montigny había muerto, por una enfermedad antes de que se le aplicara, ninguna pena.

Con este propósito mandó, que fuera trasladado hasta el archivo fortaleza de Simancas, desde Segovia, donde iba a celebrarse la boda. Para justificar que el reo, había pasado a un régimen más estricto, se fingió que le habían hallado en su dormitorio, unas cartas planeando otro intento de fuga.  

No en vano, un médico de confianza de la Familia Real, (en el pasado, éste había atendido a Juana la Loca, en Tordesillas ) participó, en la farsa y acudió a atender, al noble flamenco, de "una calentura de ruin especie" con medicamentos.

Finalmente fue ejecutado "dándole garrote" el 15 de octubre de 1570, si bien el Rey descartó la opinión de aquellos, que le recomendaban que le "diera un bocado o le echara veneno" en la comida, puesto que si no había ejecución, no se cumplía la justicia. Floris de Montmorency mantuvo la calma y se mostró confiado, en "la venida de la Reina Nuestra Señora, " hasta el último momento.

Pero al darse cuenta, de que iba a ser ejecutado allí mismo, perdió la compostura y para cuando la recuperó, al menos agradeció que no fuera a ser, ejecutado en público. Tal vez sin sospechar, que iba a ser víctima de una mentira, que duraría siglos.

Tanto Anna como el mundo católico, dio por buena la versión de que había muerto, por una enfermedad. Los archivos de Simancas, guardaron el secreto del Rey, hasta que en 1844, tres miembros de la Real Academia de Historia, echaron luz sobre el asunto.

Sin desazón alguna, Felipe y Anna se casaron un mes después y pasaron la noche de bodas en el Alcázar de Segovia , que hasta tres meses antes, había servido de prisión al "amigo" de la austriaca.


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