El 23 de marzo de 1910, se registró que en diversas localidades españolas se autorizó la circulación de vehículos durante el Jueves y Viernes Santo,
En el siglo XIX, y principios de siglo XX, las restricciones de tráfico en Semana Santa, no respondían a normativas de seguridad vial modernas, (como la DGT), sino a ordenanzas municipales, tradiciones religiosas y la lógica del transporte, de la época (carruajes, caballerías y peatones).
La movilidad en las ciudades españolas, se adaptaba al paso de las procesiones, que en el siglo XIX ya congregaban multitudes importantes.
Las principales calles y plazas de ciudades como Sevilla, Málaga o Madrid, se cerraban al tráfico de galeras, carruajes y coches de caballos, para permitir el paso de los tronos o pasos, convirtiendo el centro en peatonal por excelencia durante los días grandes (Jueves y Viernes Santo).
En el siglo XIX se mantenían normas de años anteriores (como las de 1777), que prohibían, ciertos comportamientos en la vía pública, incluyendo restricciones a la circulación nocturna o el uso de antifaces fuera de las cofradías, lo que limitaba la movilidad festiva y controlaba, el tráfico peatonal.
Los carruajes que necesitaban cruzar la ciudad, debían desviar sus rutas o esperar a que terminaran los desfiles, ya que las procesiones bloqueaban el tráfico, de manera total en sus recorridos.
Durante la Semana Santa, los negocios se suspendían en gran medida, lo que reducía drásticamente, el transporte de mercancías y la actividad de carruajes comerciales, en las áreas céntricas.
En resumen, las restricciones eran de tipo organizativo y religioso, impuestas por las autoridades locales y eclesiásticas, para garantizar la solemnidad de los actos y la seguridad de la multitud, prohibiendo el tránsito rodado , en zonas procesionales.
Actualmente en España,no es necesario un permiso de circulación general ,para turismos particulares por ciudades en Semana Santa, salvo en situaciones excepcionales de fuerza mayor. Sin embargo, sí existen restricciones y autorizaciones específicas, para ciertos vehículos y situaciones en estas fechas: Tales como vehículos pesados, o de gran tonelaje.


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