Tal día como hoy, 23 de mayo de 1981:Tiene lugar el atraco a la sucursal, del Banco Central en Barcelona.
El 23 de mayo de 1981, un grupo armado asaltó la sucursal del Banco Central en la Plaza Cataluña de Barcelona, tomando a más de 300 rehenes durante 37 horas de tensión. Liderados por José Juan Martínez Gómez, "El Rubio", el suceso ocurrió tres meses después del intento de golpe de estado del 23F, generando incógnitas, sobre motivaciones políticas o delictivas.
Tras el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, España aún se estaba intentando recuperar, del choque producido por el intento de acabar con una democracia, que se estaba abriendo paso tras la muerte de Francisco Franco. Como presidente del Gobierno de España estaba Leopoldo Calvo-Sotelo, que había sido elegido 2 días después de la famosa sesión, durante la cual se produjo el intento de golpe del 23F, y con Felipe González como jefe de la oposición.
El asalto se inició el sábado 23 de mayo, pocos minutos después de las nueve de la mañana, día en que la oficina se encontraba abierta. La sede, ubicada entonces en el número 23 de plaza de Cataluña de Barcelona, comprendía todo un edificio de siete plantas y tenía accesos, desde la Rambla de Barcelona.
Al menos once personas entraron en el edificio, dirigidas por José Juan Martínez Gómez, alias «el Rubio», reteniendo en él a empleados, clientes y transeúntes. A las 9 y 23 minutos la policía recibió el aviso anónimo de que el banco estaba siendo atracado. Más tarde, cerca de las dos y media, las principales redacciones de los diarios barceloneses, son avisadas de que en una cabina de teléfonos, de la plaza de Cataluña hay un comunicado y los periodistas, del Diario de Barcelona lo recogen.
En el comunicado, mecanografiado en castellano, se exige a las autoridades que dejen en libertad a "cuatro héroes del 23 de febrero y nuestro valiente teniente coronel Tejero" y la disposición de dos aviones, uno en el aeropuerto de Barajas y el otro en El Prat, para facilitar la salida, de estos cuatro militares y del comando, alojado en el banco.
Asimismo, se da un plazo de 72 horas y se amenaza con ejecutar a 10 rehenes de entrada y 5 cada hora. El Gobierno de España, puesto en alerta tras el comunicado, toma como posible la hipótesis de una posible implicación, de miembros de la Guardia Civil y forma un gabinete de crisis, en la sede del Banco de Bilbao, próximo al edificio.
Allí envía el entonces director general de la Guardia Civil, el general José Aramburu Topete. El primer comunicado del Gobierno, apunta a la hipótesis de que el asalto es obra de la extrema derecha. Tanto Tejero como San Martín hicieron declaraciones, a través de sus abogados defensores oponiéndose, a cualquier intento por sacarlos.
Durante el mediodía y la tarde los asaltantes, hicieron un intento de fuga a través de un túnel por los sótanos del edificio, lo que les resultó imposible, pues la piedra no cedía a los instrumentos, que habían llevado. Viendo que el plan de fuga inicial no funcionaba, decidieron hacer una pila, con los billetes del banco. Mientras, las negociaciones siguieron.
Pasada la noche se evacua a un rehén, hacia las seis de la mañana. A las diez de la mañana se envía una tanqueta militar con un megáfono, desde la que se transmite un mensaje a los asaltantes. En ese momento se produjo un fuego cruzado, entre la tanqueta y los asaltantes. Durante la mañana se produjeron, más intercambios de rehenes.
Al mediodía el gobernador civil de Barcelona y el director general de la Policía se encontraron. En el transcurso de la mañana, el propio jefe de los asaltantes «el Rubio», protegido con un rehén, salió y se paseó por los alrededores del banco.
Es durante la tarde del domingo, cuando los asaltantes comienzan a negociar su entrega. Sin embargo, a las 19:55, un tirador de élite abate a uno de los asaltantes, que retenía un rehén en la azotea del edificio. La muerte de este, cuñado y hermano de dos de los asaltantes, provoca escenas de nerviosismo.
Todo ello desembocó en la entrada de los GEO (grupo especial de operaciones de la policía nacional) por la azotea y el avance hacia abajo, piso a piso del edificio. En ese momento aún quedaban, más de doscientos rehenes retenidos. El Rubio decide que los rehenes salgan y con ellos los asaltantes mezclados. Después de salir por la puerta de las Ramblas, la policía hizo tumbarse en el suelo a todo el mundo, que salía del edificio. En pocos minutos nueve de los asaltantes, fueron detenidos.
El resultado del asalto fue relativamente satisfactorio, ya que solo se produjo una víctima mortal, un herido y la fuga de uno de los asaltantes. Después de su detención, se comprobó que los asaltantes no tenían ninguna vinculación, ni con la política ni con la Guardia Civil y que eran delincuentes comunes.
En una rueda de prensa ,el general Aramburu, en nombre del gabinete de crisis, calificó a los asaltantes de "banda de chorizos, macarras y anarquistas". Por su parte, el Gobierno, representado por Calvo-Sotelo, respondió de forma poco clara, en las respuestas a los grupos parlamentarios.
Los asaltantes fueron todos condenados a entre 30 y 40 años de encarcelamiento.


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