jueves, 19 de febrero de 2026

José de Echegaray: el primer premio Nobel español

Tal día como hoy, 20 de febrero de 1903: José de Echegaray, el primer nobel de literatura español, estrena su obra ‘La escalinata de un trono’.

José de Echegaray, destacado dramaturgo, científico y político español, estrenó su obra ‘La escalinata de un trono’ en 1903 . Poco después, en 1904, se convirtió en el primer español, en recibir el Premio Nobel de Literatura, (compartido con Frédéric Mistral), consolidando su figura, en el panorama literario

José María Waldo Echegaray fue un ingeniero, dramaturgo, político y matemático español, hermano del comediógrafo Miguel Echegaray. Fue un polifacético personaje, de la España de finales del siglo XIX. 

Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1904, siendo el primer español en conseguirlo, y desarrolló varios proyectos, en ejercicio de las carteras ministeriales, de Hacienda y Fomento. Realizó importantes aportaciones a las matemáticas y a la física. 

Introdujo en España, la geometría de Chasles, la teoría de Galois y las funciones elípticas. Está considerado, como el más grande matemático español, del siglo XIX. Julio Rey Pastor afirmaba: "para la matemática española, el siglo XIX comienza en 1865 y comienza con Echegaray". En 1911, fundó la Real Sociedad Matemática Española. 

El 12 de diciembre de 1904, José de Echegaray fue galardonado con el Premio Nobel de literatura. Fue el primer autor español en conseguirlo, algo que no gustó demasiado en los ambientes culturales del país, que le consideraban un advenedizo: ya el autor madrileño era un científico,

La noticia, de la obtención del primer Premio Nobel para un español, debería haber sido motivo de alegría en toda España, pero lo cierto es que se convirtió en un suplicio, después de que un gran número de escritores españoles, alzaran la voz y montaran en cólera, porque él hubiera sido el elegido. La España de las envidias y de las inquinas, políticas en su máxima expresión. 

Provocando, la reacción más furibunda con insultos, ataques y hasta comunicados públicos criticando que le hubieran dado el Nobel, a este escritor y no a otro. Una gran cantidad de políticos y literatos, criticaron con dureza a la academia sueca, por concederle el prestigioso galardón, a su compatriota. He aquí una víctima, de nuestra envidiosa idiosincrasia.

Las embestidas venían, de algunos de los literatos más famosos, de principios del siglo XX, como Azorín, Miguel de Unamuno, Pío Baroja, Valle-Inclán, Jacinto Grau, Francisco Villaespesa, Enrique Díez Canedo, Vicente Blasco Ibáñez, Ramiro de Maeztu y los hermanos Machado, entre otros, que consideraban al exministro, indigno de semejante honor.

Entre todas estas reacciones beligerantes, la de Valle-Inclán se distinguió por su agresividad verbal. Llamó a Echegaray "viejo idiota". En la época circuló una historia, nunca corroborada, que aseguraba que el escritor gallego, le había enviado al Nobel una carta en la que empleó esa expresión, en lugar del nombre del destinatario y que, a pesar de ello, habría llegado a su destino sin problemas. 

También se cuenta, que el galardonado llegó a ofrecer su sangre, con ánimo conciliatorio, cuando el autor de ‘Luces de Bohemia’, cayó enfermo de gravedad, pero que este se habría negado, con el siguiente exabrupto: "No quiero la sangre de ese. La tiene llena de gerundios".

Su amplia labor literaria, se reconoce con la máxima recompensa, que cualquier escritor puede conseguir: el Nobel de literatura que recibe en su cuarta edición de 1904, por su contribución, a las letras universales como dramaturgo.

La noticia del Nobel, fue recibida con un enorme interés en la prensa y en las calles, aunque estará acompañado de cierta polémica, ya que algunos autores ponen en duda sus méritos literarios. 

La entrega del galardón, se celebra un año más tarde en el propio Senado, en una ceremonia presidida, por el rey Alfonso XIII. También el Ateneo de Madrid, acoge un acto conmemorativo al día siguiente, tras una multitudinaria manifestación, organizada en su honor.

El 14 de septiembre de 1916, José de Echegaray fallece en Madrid. Su pérdida acapara las portadas, de las principales cabeceras de la época. Tal fue la aflicción, que el propio monarca expidió un Real Decreto, para rendirle honores y dar testimonio del dolor, por su fallecimiento.

Hoy son muchos, los reconocimientos que homenajean la figura, de este ilustre personaje, como el máximo galardón científico nacional, que lleva su nombre, obras artísticas, bustos, monumentos y esculturas; placas y calles en su honor. Unas huellas para recordar a quien, lo fue todo en la ciencia, en la política y en la literatura

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