Tal día como hoy, 30 de junio de 1483: En Granada, el ejército cristiano, rinde la fortaleza de Tájara, en cuya contienda estuvo a punto de perecer, el futuro Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba.
Aprovechando la derrota de Boadil en Lucena, las tropas castellanas toman la torre de Tájara, donde Gonzalo Fernández de Córdoba, utilizo su capacidad organizativa e innovadora, introduciendo en esta batalla una maquina de asedio, construida a partir de las puertas de las casas, para mejor proteger a las tropas. Gonzalo en esta acción formó parte del continente, que dirigido directamente el rey de Aragón.
Según relata Herrando Pérez del Pulgar, en sus Hazañas sobre el Gran capitán: “donde Gonzalo Fernández, de improviso con los suyos (…) dio tal priesa al combate, por la parte que le cupo que, los granadinos fueron constreñidos”.
En junio de 1483, el ejército castellano, liderado por el rey Fernando el Católico, tomó la fortaleza de Tájara (actual Huétor Tájar, Granada), un enclave nazarí estratégico, durante la Guerra de Granada
La fortaleza de Tájara era la entrada lógica a Granada, debido a su posición natural como un embudo geográfico y nudo de comunicaciones, en el Poniente Granadino.
Enclavado en el valle del río Genil, controlaba el paso estratégico entre la sierra de Loja y la sierra del Hacho, obligando a todo viajero o ejército que avanzara desde el oeste a cruzar por sus tierras.
En esta contienda, el ilustre cordobés, Gonzalo Fernández de Córdoba (el futuro "Gran Capitán") destacó por su capacidad organizativa, al improvisar una máquina de asedio, usando las puertas de las casas, para proteger a las tropas cristianas, del ataque nazarí
El futuro, Gran Capitán, estuvo a punto de morir en la batalla , debido a la extrema ferocidad del combate, cuerpo a cuerpo y a que, buscando desbaratar la defensa nazarí, combatió en primera línea de vanguardia, lo que le dejó temporalmente, aislado y severamente expuesto, a las tropas enemigas.
Durante el asedio castellano, a Gonzalo se le asignó la peligrosa misión, de acercar los "bancos pinjados" (una especie de parapetos, o plataformas móviles de madera) hasta el pie de los muros enemigos. Esta acción, requería exponerse al fuego directo, de los defensores nazaríes.
Durante el asedio, el futuro Gran Capitán, se expuso en la vanguardia y lideró las cargas, quedando aislado y rodeado por el enemigo. Su vida se salvó in extremis,por la rápida y valiente intervención de sus hombres, quienes acudieron en su auxilio, cuando su posición estaba, completamente comprometida.
Fue salvado en el último segundo, por sus hombres más leales, quienes lograron apartarlo del peligro, antes de que los defensores de Boabdil, acabaran con él.
La victoria, requirió de la intervención de las tropas, del Marqués de Cádiz (Rodrigo Ponce de León y Núñez), para asegurar la rendición, de la fortaleza.
Su conquista fue fundamental, por ser un punto clave de aprovisionamiento y defensa, que allanó el camino cristiano, hacia la ciudad de Loja, mas cercana a Granada.


No hay comentarios:
Publicar un comentario