viernes, 24 de abril de 2026

El origen de la Feria de Abril de Sevilla

En el día  de hoy, el 26 de abril de 2026, termina en Sevilla. una de las semanas mas esperadas del año: La feria de abril de Sevilla 

Actualmente, la Feria de Abril de Sevilla, parece una ciudad dentro de la misma ciudad; pero su origen no es, el de un evento concebido como fiesta. La feria nació con un objetivo práctico y tipica del siglo XIX: la compraventa de ganado. Y, paradójicamente, su chispa la encendieron dos 'sevillanos de adopción'. El vasco, José María de Ybarra, y el un catalán, Narciso Bonaplata.

La feria surge cuando Ybarra y Bonaplata solicitan al ayuntamiento de Sevilla, la recuperación de las ferias de ganado  de Sevilla, una en abril y otra en septiembre. Lo de "recuperar' no era una palabra al azar, ya que en 1254, Alfonso X el Sabio, había otorgado el permiso para celebrar esas ferias, apenas seis años después de que su padre, conquistara Sevilla. 

La Sevilla del XIX, sin embargo, necesitaba activar su economía y su vida comercial, con una cita anual consistente. Y ahí entra la propuesta de una feria de tres días, en el mes de abril, pensada para ser un gran punto de encuentro, de ganaderos, agricultores y tratantes de ganado, en general. La iniciativa cuajó rápido. El Ayuntamiento aprobó la petición, en septiembre de 1846 y la feria se autorizó, por decreto de Isabel II en 1847.

La primera feria, se inauguró el 18 de abril de 1847, en el Prado de San Sebastián, con 19 casetas, y fue un éxito tan rotundo que, al año siguiente, los organizadores pedían más presencia de autoridad, porque "los sevillanos y sevillanas, con sus cantes y sus bailes, dificultaban la realización de los tratos'"

Como curiosidad, a aquella primera e histórica feria, acudieron alrededor de 25.000 visitantes, una cifra enorme para un evento, que acababa de nacer. En ella tuvieron lugar exposición de ganados, premios, pastos gratuitos, en Tablada y el Prado, abrevaderos, juzgado especial, puestos de juguetes, frutas y dulces, buñolerías y tabernas…

Durante sus primeros años, la Feria tuvo un carácter campestre, marcado por la venta de ganado, pero a medida que Sevilla crecía, la cita fue ganando un aire más urbano y menos rural. En la edición de 1849, apenas un par de años después, se pusieron caminos en el recinto y se empezaron a expedir, licencias para tabernas y quioscos.

La transformación de mercado a fiesta, se acelera con el tiempo: durante la segunda mitad del siglo XIX, otras exposiciones y ferias comerciales le restan exclusividad mercantil; y ya en el siglo XX, la Feria se centra cada vez más, en el festejo, dejando por completo de lado, su componente mercantil, a mediados del siglo XX. 

Es decir: lo que empezó para vender ganado, terminó como un gran mecanismo de identidad colectiva, transformándose en una expresión, singular de color y alegría (y ganando días con ello). Hoy se celebra, durante seis días cada año y la estética de la feria, también cambió

Otro hito esencial, llega en 1973, cuando el recinto se traslada desde el Prado de San Sebastián, al barrio de Los Remedios. La mudanza, permitió ampliar el número de casetas, a más de seiscientas y, con el tiempo, el Real crecería, hasta albergar más de mil casetas. Y es que si hay un elemento que define la Feria, -más que el albero o los farolillos-, son las casetas.

En los primeros tiempos, las casetas eran más bien, establos para el ganado,  pero con los años, se convirtió en un espacio social, gastronómico y musical y con su propia sociología, con la aparición de casetas de familias, de hermandades, de partidos, de distritos… y casetas públicas, o de entidades con entrada libre.

La Feria de Abril, nació de una necesidad económica, que acabó creando un espacio común donde la ciudad, se encuentra cada año  consigo misma y, casi dos siglos después, el Real sigue funcionando, como una promesa anual, donde durante una semana, la vida se muda a un lugar efímero, donde solo reina la alegría y la música.


 

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