lunes, 25 de mayo de 2026

Alfonso VII de León :El primer emperador de toda España

Tal día como hoy, 26 de mayo de 1135, Alfonso VII, rey de León, se hacía coronar “emperador de toda España”. No era el primer rey español, que reivindicaba ese título, pero sí el único que fue reconocido como tal, por buena parte de los otros monarcas.
  
Alfonso VII fue coronado el 26 de mayo de 1135, en la catedral de León, buscando prestigio y reconocimiento de soberanía, sobre otros reyes de la península ibérica. 

Desde los tiempos de Alfonso III "el Magno", León, heredera del Reino de Asturias, se había atribuido el rango, de corona primogénita de la cristiandad española. Entrado ya el siglo XII, con el poder musulmán quebrado, por la guerra entre almorávides y almohades, los reinos cristianos estaban en condiciones, de imponer su hegemonía, pero las querellas internas, producían una situación, de perpetuo conflicto. 

No era posible unificar a toda la cristiandad, pero sí hacer un gesto que subrayara, la autoridad moral, de la corona primogénita. Eso significaba el título de “emperador”, enarbolado de forma meramente honorífica, por todos los reyes de León y también por Alfonso I de Aragón, pero sin más alcance, que sus propios territorios. 

Alfonso VII, nacido en 1105 y coronado en 1126, había heredado León de su madre, la reina Urraca, y obtenido Castilla por la retirada de su padrastro, Alfonso I de Aragón. También había sometido a Navarra, que le tributaba vasallaje, y su influencia se extendía, hasta los condados del sur de Francia y varios territorios musulmanes. 

Un poder realmente impresionante. En virtud de ese poder, decidió reactivar la idea imperial. Fue en León, el 26 de mayo de 1135. Todos los poderes de la España cristiana, con excepción de Aragón y Portugal, acuden a la ceremonia. 

Está su cuñado Ramón Berenguer IV. Está García Ramírez de Pamplona, que acaba de prestar vasallaje personal a Alfonso en Nájera. Está Armengol de Urgel. Están, además, los condes de los territorios franceses, bajo influencia catalana y aragonesa: Tolosa, Montpellier, Foix… También está el conde de Pallars. Y está un moro: Zafadola, el reyezuelo de Rueda de Jalón, aliado del monarca leonés.

Ante tan notable concurrencia, Alfonso VII es coronado como Imperator totius Hispaniae. Acto seguido, todos ellos se dirigen a Zaragoza, donde Alfonso otorga al navarro García Ramírez, la tenencia de la ciudad. 

Enseguida hay más adhesiones: los señores de Álava y Guipúzcoa se declaran vasallos del emperador. Así la España cristiana quedaba soldada, en una unidad política entendida como un bloque de fe y de intereses. Y el gozne de unión, era la persona del imperator totius Hispaniae, Alfonso VII.


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