Tal día como hoy, 31 de mayo de 1885, el célebre poeta y dramaturgo español José Zorrilla y Moral tomó posesión de la silla L ,de la Real Academia Española (RAE).
El domingo 31 de mayo de 1885, la Real Academia Española se engalanó para celebrar la toma de posesión con académico, el célebre literato vallisoletano Jose Zorrilla, quien ocuparía la silla ‘L’ que había dejado vacante tres años antes, el político y poeta asturiano José Caveda y Nava, quien la ocupó, durante treinta años.
De esta manera, el dramaturgo y poeta vallisoletano, ingresó por fin en la Academia, después de frustrarse su nombramiento en 1848. En aquel año, también fue elegido como académico (silla H), pero, como subraya la RAE, no llegó a leer su discurso de ingreso, en el plazo establecido. Al incumplir el reglamento, Zorrilla se quedó, fuera de la institución.
Tendrían que pasar 37 años, para que el ilustre vallisoletano, volviese a la Real Academia Española, con todos los honores.
Su discurso de ingreso, - el único de la historia escrito en verso- abarca 16 páginas y comienza con ese recuerdo: "Mi recepción, Señores, como todo / lo que sintetiza o me revela, / como todas mis obras y mis hechos, / para ser natural, va a ser excéntrica: / pero excéntrica y lógica; su forma / una tan sólo puede ser, y es esta. / ¿Qué es lo que me ha valido la honra doble / de aceptarme dos veces la Academia?".
Zorrilla mantiene un discurso cáustico y humildemente auto crítico ("por moda me aceptasteis ayer, y hoy por cortés benevolencia"; "si es flor mi poesía, es inodora / rítmica y musical, más sin ideas...", recita).
En los versos finales, y una vez repasada su versificada vida, Zorrilla se excusa por "tan excéntrico discurso" e insiste: "Soy el más popular y el más famoso, / pero el poeta soy de menos ciencia; / miembro inútil a ser en vuestro cuerpo / voy, si tal me aceptáis; tenedlo en cuenta".
La conclusión transita por idéntica senda: «"No arrancarán del alma las espinas / las coronas que nimben mi cabeza, / ni me hará creer el pueblo que soy grande, / siendo, cual son, mis obras tan pequeñas".
En la contestación, le respondió Leopoldo Augusto de Cueto, marques de Valmar, quien se congratuló con "gloria y regocijo" por agregar al «copioso catálogo de hombres eminentes" a José Zorrilla "no sólo famoso poeta, sino el más famoso de los poetas españoles del presente siglo". .
Al final, el marques de Valmar recuerda a otro valisoletano (el académico Gaspar Nuñez de Arce) para establecer algunos paralelismos. "Ambos nacieron en Valladolid; ambos fueron bautizados en la misma pila de la parroquia de la Antigua; ambos estudiaron en Toledo; ambos vinieron a Madrid en busca de lauros literarios, que a manos llenas otorgaron a su talento la estimación y el entusiasmo de sus compatriotas".
El recuerdo de José Zorrilla, sigue muy vivo. Dentro y fuera de Valladolid como un escritor universal .


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