miércoles, 10 de junio de 2015

El arte de la sisa y la sacaliña.


Como cada año los primeros días de junio, llega puntual el “impuesto de movilidad”. Se trata de una sacaliña más, de las muchas a las que nuestros políticos nos tienen acostumbrados.

Cuando hablas de él fuera de Cataluña, la gente no la entiende demasiado bien, y eso es porque aquí se las pintan solos para sacarles los cuartos al personal.

El mes pasado, ya recibidos las sisas con las que nos obsequian los municipios: Basuras,  vados, cloacas, impuesto de circulación de vehículos y de bienes inmuebles. Este último, aquí se ha disparado tanto, que en realidad a través suyo, se le paga un alquiler al ayuntamiento, por vivir en tu propia casa.

Pero si además se tiene algún negocio, por pequeño que este sea, los gestores municipales lo fríen con sangraduras como: Ocupación de aceras, marquesinas, letreros, y un largo etc. Sin contar, claro está, con otras gabelas menores como zona azul, zona verde, o zona morada, que hacen de la ciudad un parque temático propiedad del ayuntamiento, en que los ciudadanos deben pagar por todas sus atracciones que resultan, además, de uso obligatorio...

Al paso que vamos, no me extrañaría que dentro de poco los alcaldes – tan hábiles ellos - se saquen de la manga el impuesto de “desgaste del pavimento”, para cuando circulemos a pie por la ciudad...

Por su parte, “papá Estado”, hace poco abrió la veda del contribuyente con la campaña de la renta, en la cual y pese a que te ha estado esquilmando todo el año, vuelve a ajustarte las cuentas por si se le ha pasado algo por alto. Así, mientras con una mano te hurga en los bolsillos, con la otra lo mismo aumenta tasas que recorta sueldos, pensiones, prestaciones o servicios.

Y como, por lo visto, esto les parece poco a nuestros múltiples gestores, a primeros de junio llega – esta vez creación del Área Metropolitana de Barcelona - el “impuesto de movilidad”. El Área es un ente a caballo entre municipios y gobierno autonómico y central, que vuelve a gravar fiscalmente ¡otra vez! al que posea una vivienda, local, chiringuito o chabola, ya que por todo se paga, con la intención – dicen – de costear el transporte público.

Pero no vayas a creerte - amigo lector - que este es gratis. Nada de eso. Los billetes de estos medios cuentan su dinero, con lo cual la impresión que tienes cuando los usas, es que pagas lo que ya has pagado, sin entender tampoco muy bien donde van a parar los demás impuestos. Pero así funciona la cosa...

Como habrás supuesto, la presidencia del ente – remunerada y bien remunerada - se confiere a un político, en este caso el alcalde de Barcelona, que tiene así un motivo más para sacrificarse, al asumir la pesada carga que suponer gestionar, tan gran municipio

Y como creo que la vida es una espiral, esto me lleva a reflexionar sobre el pasado.

La moderna historiografía, ha desmitificado la leyenda de la caída del Imperio Romano, según la cual, los pueblos bárbaros llegaron arrasando a sangre y fuego, todo cuando encontraban a su paso.

Nada de eso parece ser cierto, porque en realidad los sufridos ciudadanos del imperio, recibieron a los conquistadores con inmenso alivio, ya que les libraron de los impuestos, arbitrariedades y latrocinios a que les sometía la chusma política de Roma, que sin hacer ni servir para nada, parasitaban de las arcas públicas nutridas con impuestos confiscatorios.

¿Cuando llegarán aquí otra vez los bárbaros del norte...?





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