Tal día como hoy, 18 de enero de 1785: En Málaga se crea por medio de una Real Cédula el consulado de Málaga, un tribunal para comerciantes y asuntos mercantiles.
En 1785, Málaga vio la creación de su Consulado, un tribunal mercantil establecido por una Real Cédula, para resolver disputas y asuntos de comercio marítimo y terrestre, en la ciudad y su obispado, consolidando la actividad económica y marcando un hito, administrativo importante para los comerciantes locales, con una estructura definida en 56 capítulos, según el documento de la época
Un decreto real de Carlos III, que formalizó la creación de este tribunal, según el texto de la propia Real Cédula. "Se promulga una real cédula que establece la honradez de los oficios mecánicos".
El Rey Carlos III concedió a Málaga el establecimiento de un Consulado Marítimo y Terrestre en 1785, como parte de una política, para fomentar el comercio y modernizar España, otorgándole a la ciudad jurisdicción sobre una amplia área, incluyendo Granada, Almería y partes de Cádiz, Ceuta y Melilla, para regular y arbitrar en disputas mercantiles y marítimas,
En virtud de ella, todos los que ejercen “las artes y oficios”, están capacitados para obtener empleos y para gozar de la hidalguía, siempre y cuando acrediten haber mantenido, un negocio industrial o mercantil, de utilidad pública, durante al menos tres generaciones.
Este evento fue crucial, para la organización y protección del comercio en la zona, durante el siglo XVIII, como se detalla en documentos históricos y estudios sobre la materia.
Esta creación, reforzó la importancia de Málaga, como centro comercial en
la época, proporcionando un marco legal y administrativo, para sus
actividades mercantiles, como se detalla en un estudio, sobre los
consulados marítimos.
El Consulado se instaló, en el Antiguo Colegio-Seminario jesuita de San Sebastián, un edificio emblemático del siglo XVIII, declarado Monumento Arquitectónico Artístico en 1923.
Existen, pinturas murales, en las fachadas principal y latera, recientemente recuperadas, pudiendo contemplarse frescos en grisalla, (tonos negro, gris y blanco), realizados mediante decoración esgrafiada, con motivos arquitectónicos.
Por una parte, se plasman arquitecturas fingidas alrededor de huecos, que imitan sillares de refuerzo, en esquinas y límites del edificio. Por otra parte, existe una decoración más fina, sin incisión y de mayor valor plástico, de elementos vegetales, que acompañan el carácter agricultor de la portada.
En la actualidad, tras una intervención realizada en 1927, la restauración más significativa llevada a cabo en el inmueble tuvo lugar en 2004 y finalizaron en 2006, pues permitió además recuperar, las pinturas murales de sus fachadas.


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