sábado, 12 de septiembre de 2015

El origen de la carrera de Maratón, la más famosa del atletismo.

Tal día como hoy 12 de septiembre del 490  a. C., se libra en Grecia la “batalla de Maratón”, donde los griegos derrotaron a los invasores persas.

La batalla significó el  final de la Primera Guerra Médica y tuvo lugar en los campos y playas de la ciudad de Maratón, a unos 40 kilómetros de Atenas, enfrentando por un lado al rey persa Darío I y por otro a los atenienses y sus aliados.

Darío, decidió castigar a Atenas por su ayuda a sus súbditos rebeldes y para ello desembarcó un ejército en la playa de Maratón, donde tras cinco días de espera favorable a Atenas, pues cada jornada que pasaba se acercaban los refuerzos espartanos, las falanges griegas aplastaron a la infantería persa que huyó y se embarcó de nuevo sufriendo muchas bajas.

La fuente histórica principal de la batalla fue el historiador griego Heródoto que, al parecer, escribió su libro en 449 a. C. y, procuró permanecer neutral, narrando los hechos de forma coherente.

La batalla de Maratón sigue siendo una de las más famosas de la Antigüedad, sobre todo gracias a las conmemoraciones que suscitó, como la carrera de su nombre en los Juegos Olímpicos de 1896 en Atenas.

Aunque no fue una batalla decisiva frente a los persas, fue la primera vez que los griegos les derrotaban  y dotó a estos de una fe con la que resistieron durante tres siglos los ataques persas.

El símbolo de unos pocos atenienses salvando la civilización frente a los bárbaros, ha sido tomada muchas veces como modelo en la historia moderna; los revolucionarios franceses compararon la Batalla de Valmy contra los prusianos, con la de Maratón; los españoles se identificaron con los atenienses y Darío con Napoleón Bonaparte; en la Primera Guerra Mundial la Batalla del Marne fue Maratón, porque “salvó la civilización”, entre otros casos.

La tradición de la batalla de Maratón relata dos proezas; la de Eucles corriendo desde Maratón a Atenas para avisar de la victoria y muriendo después de agotamiento, y la de Fidípides, que recorrió 240 kilómetros para avisar a los espartanos del desembarco persa en Maratón y pedir refuerzos.
       
Sea cual fuera la verdad de estos episodios, la proeza deportiva fue colectiva y se realizó por la marcha de los hoplitas de la infantería ateniense - justo después de la victoria - para impedir un posible nuevo desembarco persa en el puerto de Falero, al sur de la indefensa Atenas.

Esta última carrera fue la que el académico francés Michel Bréal quiso conmemorar, inventando la “carrera de maratón” para las pruebas de los Juegos Olímpicos de Atenas de 1896.

En 1983 se decidió verificar si la afirmación de que la carrera de Fidípides era posible, sobre todo porque se afirmaba que “llegó a Esparta al día siguiente”, y para ello la distancia de 246 km fue cubierta por el atleta griego Yánnis Koúros en 21 horas y 53 minutos, lo que corroboró sin lugar a dudas el texto de Heródoto.


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