Tal día como hoy 6 mayo de 1945 acaba
la Segunda Guerra Mundial. La guerra en Europa termina cuando las
fuerzas alemanas deben firmar la rendición total el 7 de mayo de
1945. El presidente Truman y el primer ministro Churchill anuncian el
fin de la guerra que había costado 8 millones de vidas, para el 8 de
mayo.
La tarde del 6 de mayo de 1945, el
general alemán Alfred Jodl, número dos de la Wehrmacht, fue
conducido hasta al cuartel general aliado en Reims, Francia. En la
mesa de la sala de guerra le esperaba un documento de dos páginas :
el acta de rendición incondicional. A las 02.41 del día siguiente,
Jodl, que meses después sería ahorcado tras los juicios de
Núremberg, estampó su firma. La guerra en Europa había terminado.
Esta rendición, firmada ante el mando
aliado occidental, no fue bien recibida por Stalin, quien exigió que
se refrendara en el cuartel general soviético en Karlshorst, Berlín
. El 8 de mayo de 1945, a las 23:01, la ceremonia se repitió. El
mariscal Wilhelm Keitel, jefe de las fuerzas armadas , firmó una
nueva capitulación ante los representantes de las tres potencias
aliadas más Francia, a la que se permitió estar presente en el
acto. Esta vez sí, la guerra en Europa había terminado.
Las celebraciones de la victoria
estaban pensadas para el 9 de mayo, al día siguiente de la
ratificación de la capitulación. De hecho, el general
estadounidense Eisenhower había dado la orden de que los periodistas
que estuvieron presentes en la ceremonia no difundieran la noticia
hasta la firma de Berlín.
Sin embargo, el corresponsal de la
agencia Associated Press en París, Edward Kennedy, convencido de que
el embargo no se debía a razones militares sino políticas, decidió
saltarse el bloqueo y comunicar la noticia el mismo día 7. Como
consecuencia, el mundo se enteró del final de la guerra un día
antes de lo previsto, y Kennedy fue despedido de la agencia.
Las celebraciones espontáneas no se
hicieron esperar. A medida que se difundía la noticia, miles de
personas empezaron a salir a las calles de París y Londres.
Churchill intentó que Stalin renunciara a la segunda firma. Pero el
líder soviético se mantuvo firme. Finalmente, acordaron que los
aliados occidentales celebrarían el Día de la Victoria el 8 de
mayo, y la URSS al día siguiente. Por toda Gran Bretaña se
organizaron bailes y banquetes, y se quemaron hogueras coronadas por
la figura de Hitler
El Día de la Victoria en Europa, se
celebró el 8 de mayo en las principales ciudades de Europa y
Norteamérica. En Londres, más de un millón de personas abarrotaron
Piccadilly Circus y Trafalgar Square. Tras escuchar por los altavoces
la declaración radiofónica de Churchill, se trasladaron hasta el
palacio de Buckingham, donde el primer ministro y los reyes, Jorge VI
e Isabel Bowes-Lyon, salieron a saludar.
En París y Nueva York también hubo
celebraciones multitudinarias. Los Campos Elíseos y Times Square se
llenaron de miles de personas deseosas de compartir su entusiasmo por
el fin de la contienda. Sin embargo, en cada ciudad se vivió de
forma diferente.
En la capital francesa, la explosión
de júbilo fue tan grande que la fiesta se prolongó durante dos
días, hasta el jueves por la noche. Aunque, como recogía el diario
Libération, “fueron los jóvenes los que se sintieron exuberantes.
Entre las generaciones más antiguas, había un aire de indefinible
melancolía”.
En Nueva York, en cambio, con las
banderas ondeando a media asta por la reciente muerte del presidente
Roosevelt, la celebración fue más comedida. En el ánimo de la
población pesaba demasiado la sangrienta batalla que se estaba
librando esos días en Okinawa, una de la más costosas en vidas de
la guerra del Pacífico. Tanto Churchill como el presidente Truman,
que casualmente cumplía años ese mismo día, recordaron en sus
discursos que aún quedaba otra guerra por ganar.
Al día siguiente fue el turno de
Moscú. Las noticias de la rendición alemana llegaron de madrugada,
por lo que desde muy temprano la Plaza Roja comenzó a llenarse de
gente. Se dispararon salvas, se lanzaron fuegos artificiales y los
grandes reflectores, que se habían utilizado durante la guerra para
detectar a la aviación enemiga, iluminaron la ciudad al caer la
noche.
Las celebraciones de la Gran Guerra
Patria, como se la conoce en Rusia, se oficializaron varias semanas
después. El 24 de junio se organizó un impresionante desfile
militar presidido por Stalin. Bajo una lluvia torrencial, las
diversas unidades del Ejército Rojo fueron pasando una a una frente
el mausoleo de Lenin. El desfile finalizó con los soldados arrojando
a los pies de la tumba los estandartes capturados al ejército
alemán.
El Día de la Victoria se sigue
celebrando en la actualidad. En Francia es fiesta nacional. Se
organizan desfiles, se homenajea a los veteranos y se recuerda a los
caídos. En Gran Bretaña también se conmemora, pero no es festivo.
Solo en ocasiones señaladas , la tradicional fiesta del primero de
mayo, se traslada al día 8 y se organizan actos festejando la
victoria.
En Estados Unidos, sin embargo, el 8 de
mayo no se celebra. Inicialmente se conmemoraba el 2 de septiembre,
el Día de la Victoria sobre Japón, pero ahora solo se festeja
oficialmente en el estado de Rhode Island, debido al importante
número de bajas que sufrieron los marineros de su base naval.
Curiosamente, el país donde con más
esplendor se celebra actualmente el Día de la Victoria es uno de los
que menos tradición tiene. Hasta 1965, no hubo ninguna celebración
oficial el 9 de mayo en Rusia. Ni Stalin ni su sucesor, Nikita
Jruschov, eran partidarios de otorgar demasiado peso político a los
militares. A partir de ese año, comenzó a festejarse, aunque los
desfiles solo se organizaban en los aniversarios importantes.
Con la caída de la URSS, las
conmemoraciones también declinaron. El gran impulsor de las actuales
celebraciones fue Vladímir Putin. Desde su llegada al gobierno en
1999, el Día de la Victoria se ha convertido en una de las fiestas
más importantes de Rusia. Una mezcla de festejo popular, homenaje a
los caídos y la exhibición de un gran desfile, con la que el
gobierno pretende promover la unidad y la autoestima nacional.
Unas celebraciones que este año,
coincidiendo con el 76 aniversario, han sido canceladas, aplazadas o
abreviadas en todo el mundo –con la excepción de Bielorrusia– a
causa de la pandemia de Covid-19.