viernes, 16 de enero de 2026

El efímero reinado del Califa de Cordoba Abderramán V

Tal día como hoy, 17 de enero de 1024: En los baños califales del Alcázar de Córdoba,es asesinado el Califa Abderramán V durante un motín, perpetrado por su primo Muhámmad III, quien más tarde ocuparía su puesto como Califa. Se dice que gobernó dos meses y medio, pero en realidad solo gobernó 47 días (mes y medio),

En los baños califales del Alcázar de Córdoba, el 17 de enero de 1024, fue asesinado el Califa Abderramán V durante un motín liderado por su primo Muhámmad III, quien se proclamó califa tras su muerte, sucediendo un breve periodo de inestabilidad en el Califato de Córdoba, que culminaría con su caída poco después. 

Abderramán V, que bien habrían podido apodarlo "el Breve", muere a manos de su primo Muhammad, en una de las revueltas que asolaron su reinado, de un mes y medio, quien, a su vez subió al trono califal, como el tercer Mohamed omeya.

Nació en Córdoba, el 21 de septiembre de 1000, y se dice de él que era hombre de gran cultura y fino poeta, aunque las arcas estaban muy menguadas y optó, por tratar de llenarlas con impuestos. Eso, evidentemente, le hizo extremadamente impopular, en un ambiente de revuelta continuo, en la capital califal. Eso y tener que rodearse de una guarda beréber, (odiada por el vulgo durante del anterior reinado) fue la gota que colmó el vaso.

Como el nuevo califa, carecía además de soldados aguerridos, acogió y honró en su alcázar a un grupo de beréberes, que vinieron a proponerle sus servicios, y esta imprudencia bastó, para que se desencadenase un motín en la ciudad, puesto que la población había sufrido sobremanera, con la todavía reciente ocupación bereber. 

La población, que estaba harta de los norteafricanos, mató los que pudo y tomaron el alcázar de Córdoba. Los visires, notables y jeques, a quienes el califa había extorsionado dineros y mantenía presos, pidieron socorro y la plebe, rompió los candados y los pusieron en libertad. Todos penetraron, en el harén y lo profanaron.

Al-Mustaẓhir trató de escapar del alcázar, pero al ir a salir por una puerta Maḥmūd y ‘Anbar, que días antes lo habían izado al poder, se lo impidieron. Entonces optó por esconderse, en la leñera del baño con algunos beréberes. 

Acudió la guardia y numerosa plebe y lo sacaron de allí con la camisa ennegrecida, “en un estado horrendo”, y en ese estado fue llevado ante la persona de su primo paterno, Muḥammad b. ‘Abd al-Raḥmān —que momentos antes, habían hallado escondido en otro sitio del alcázar y aclamaron como califa— el futuro e incapaz al-Mustakfī bi-llāh, ya en la cincuentena, (el pueblo de Córdoba lo apodaba “Miedosillo” y “Barriguita” por su poco coraje y gordura) que ordenó matarlo inmediatamente. Esa fue la primera medida, del nuevo soberano.

Así terminó, con 23 años, uno de los califas omeyas intelectualmente más capaces, pero que la situación y las circunstancias se aunaron, para que no pudiera desarrollar sus talentos. Los efímeros califas que siguieron, ni de lejos estuvieron a su altura; pues ni fueron cultos, ni inteligentes, ni valientes.


jueves, 15 de enero de 2026

La primera comunicación con cable submarino de Baleares con la península ibérica

Tal día como hoy, 16 de enero de 1861, entraba en funcionamiento un cable telegráfico submarino, que comunicaba la isla de Ibiza y la región Valenciana y que sería, el primero de esta naturaleza en la historia peninsular.

En 1861, se inauguró la primera conexión telegráfica submarina, que unió la Península Ibérica con las Islas Baleares, un proyecto impulsado por el gobierno de O'Donnell, que conectó puntos como Jávea y Barcelona, con Menorca, Mallorca e Ibiza, sacando a las islas del aislamiento y mejorando, drásticamente sus comunicaciones. 

Unos meses antes (septiembre, 1860), el barco Stela, con la ayuda de la goleta Bonavetura, habían tirado el cable desde la playa de Porroig, en el término municipal de Sant Josep de Sa Talaia (Eivissa), hasta la playa de la Grava, en el término municipal de Xàbia ( Valencia). 

Estos dos puntos, son los más próximos entre las islas Baleares y la península Ibérica. Acto seguido, en Xàbia se construyó una estación telegráfica, que sería popularmente conocida, como "la Casa del Cable".

Aquel primer cable, había sido fabricado en Liverpool (Inglaterra) por la casa Henley. Sin embargo, un tiempo más tarde en 1878, el cable se rompió y las comunicaciones telegráficas, quedaron interrumpidas. 

Pasados cuatro años, el barco italiano Città di Milano, instalaba un nuevo cable, más moderno y más consistente, que seguiría el mismo trayecto que el anterior, pero que a diferencia del primero, había sido fabricado en Milán (Italia) por la casa Pirelli. 

Los trabajos de restitución de la comunicación, duraron mucho más que los del primer cableado, y se alargaron hasta el año 1886. La casa Pirelli fabricó una caja conmemorativa, con una placa que reza "Pirelli C Milano speziz Jávea-Iviza 1888".

Se tendieron cables, que sumaron más de mil kilómetros y se construyeron, estaciones telegráficas, como la famosa "Casa del Cable" en Jávea.

Fue un "proyecto casi faraónico" que transformó la comunicación y la vida, en las islas a mediados, del siglo XIX. 

Los enlaces entre la Península y Baleares, se mantuvieron activos, con reposiciones periódicas, hasta la década de 1950. El avance en las comunicaciones y la aparición del fax y el telégrafo, dejaron al sistema obsoleto. El cableado quedó relegado al olvido, pero no fue retirado. 

Más de mil kilómetros de cable telegráfico, serpentean Baleares por tierra y mar. Son los restos de un proyecto casi faraónico, que permitió a las Islas salir de su aislamiento a mitad del siglo XIX. Fue el gobierno del general Leopoldo O’Donnel, el que decidió conectarlas con la Península, gracias al telégrafo.

Hoy, los restos de aquel tendido, se convierten en piezas de coleccionista y carne de subasta en internet. El resto, más de 1.000 kilómetros de cable, sigue yaciendo, entre mar y tierra como recuerdo.

miércoles, 14 de enero de 2026

Cuando las tropas del rey José I Bonaparte, ocuparon Andalucía

Tal día como hoy, 15 de enero del 1810 José Bonaparte, al frente de un ejército de 80.000 hombres, llega a Sierra Morena, iniciando así la ocupación de Andalucía.

El rey José I Bonaparte, ocupó Andalucía principalmente en 1810, durante la Guerra de la Independencia, liderando personalmente la campaña andaluza a principios de ese año, entrando en Sevilla el 1 de febrero y recorriendo la región durante meses, visitando Málaga y Granada, y estableciendo su gobierno allí temporalmente, mientras las tropas francesas controlaban, gran parte del territorio

Andalucía es,un amplio territorio que ocupa media parte de España. La batalla de Ocaña, ganada el año anterior, por las tropas imperiales, insufló cierta dosis de estabilidad a la Corona josefina. Quizá José I interpretara ese triunfo, como una señal y pensara llegado el momento, de expandir su deteriorado poder, por el sur de la península Ibérica.

La empresa parece concebida, como una expedición militar, pues las tropas francesas reciben órdenes de concentrarse en los páramos manchegos, pero pese a encontrarse bajo el mando supremo del mariscal de Soult, es el propio José I quien opta por ponerse, al frente de la gran marcha. 

El objetivo último, es más político que militar: contrarrestar la iniciativa estratégica de los liberales, que acaban de convocar las Cortes de Cádiz, cuestionando una legitimidad precariamente sustentada, por el Estatuto de Bayona. La Junta Central, en su huída hacia el Sur, se ha refugiado en la ciudad andaluza de Cadiz, un enclave estratégico, que supone la puerta de la península al mar y su comunicación, con las provincias de ultramar.

Sin embargo, la composición de la expedición, de más de 80.000 hombres, revela un nuevo objetivo, más allá del político o militar. Entre las tropas del rey, hay una amplia representación de civiles, del aparato administrativo y político del Estado, y entre ellos destaca una nutrida corte, de asesores e intelectuales franceses y españoles. 

Estas incorporaciones, revelan la intención de presentar el viaje ante la opinión pública, con una perspectiva más amable, que la de una simple ocupación territorial, una tregua pacífica en mitad de la guerra, una misión conciliadora en la que el monarca, tendrá la ocasión de exponer de primera mano, ante su pueblo sus planes para la modernización, en la que podrá mostrar la imagen, que quiere ofrecer ante los españoles: la de un rey benévolo, dadivoso, reformista y sensible.

José I visita Andújar, Córdoba, Carmona, Sevilla, Jerez de la Frontera, el Puerto de Santa María, Ronda, Málaga y, por supuesto, Cádiz. El periplo le llevará, cinco largos meses, y jamás podrá entrar en Cádiz, y que en cada una de los ciudades recorridas, se enamorará de sus paisajes, de la alegría de sus habitantes y, probablemente también, de la sensación de sentirse amado y aceptado, por primera vez, desde su llegada a España.

 En Córdoba se inicia el sueño josefino. La municipalidad en pleno, está reunida para recibir al rey y rendirle tributo, a las puertas de la ciudad. El rey se ve conducido, a través de un itinerario urbano de aire festivo. Es la primera vez desde que ostenta la Corona que una ciudad de la magnitud de Córdoba, se le entrega con tanto entusiasmo. José I se permite albergar, tibias esperanzas. 

Envía misivas a Napoleón, regocijándose por el recibimiento del que es motivo, y que, en su opinión, marca un cambio de signo, en la actitud de la población, hacia “el invasor francés”. La bienvenida y los festejos continúan reproduciéndose, hasta la apoteósica entrada en Sevilla, donde miles de sevillanos, lo vitorean entre el repique de campanas y las salvas de artillería. 

A partir de este momento, la expedición se despoja de su carácter militar, para convertirse en un viaje institucional, y el rey continúa su viaje, sin más asistencia militar que los tres regimientos de la Guardia Real,que le dan escolta, en una especie de misión catequizadora.

José I , pretende someter a las ciudades con las palabras, allí donde las armas no han funcionado, pero en Cádiz las distintas misiones políticas fracasan, tanto las que incluyen políticos, como las de eclesiásticos españoles, y sus representantes son enviados de vuelta sin ser siquiera recibidos. José I decide proseguir el viaje y posponer, la entrada en Cádiz. Tras la acogida en el resto de capitales andaluzas, está seguro de que la obstinación, gaditana será solo cuestión de tiempo.

Málaga recibe a José I, con dos arcos triunfantes y una muchedumbre enfervorizada, que al grito de ¡Viva el rey! le arroja flores, desde balcones y azoteas. André François Miot, ministro y consejero de José I, escribirá: “Si algún día José Napoleón pudo creerse realmente soberano de España, fue en ese momento”. Ni siquiera el alto clero, desaprovecha la oportunidad, de congraciarse con el régimen bonapartista. 

En su celo, el rey incluso deroga la Pragmática Sanción de Carlos IV, que suprimía los festejos taurinos, y asiste a ellos, pese a la aversión que le causan, consciente de su importancia, para la población andaluza. Pero no habrá solo corridas de toros. Junto a ellas, los municipios disponen, de espectáculos teatrales, bailes de gala y suntuosas fiestas para agasajar a José I y que el monarca no eche en falta, los lujos de la Corte.

El 27 de febrero la escuadra josefina, compuesta ahora por unos 2000 hombres, se ve obligada a pernoctar en El Bosque, entre Arcos de la Frontera y Ronda. La sensación aquí es agridulce, pues la población, escarmentada por las represalias, de la muerte de 14 dragones franceses, había huido a la sierra, dejando a la comitiva, no solo sin recibimiento, sino forzada a alojarse por su cuenta, en las poco más de 200 casas que constituían la humilde aldea.

Pero no fue tan solo, la incomodidad de la jornada, lo que cambió el ánimo del rey. Allí recibió la noticia del decreto imperial promulgado por su hermano Napoleón . En él se disponían gobiernos militares franceses, dependientes de París para Cataluña Aragón, Navarra y Vizcaya, al tiempo que se embargaban los productos y rentas de Salamanca, Toro, Zamora, Santander, Asturias, Palencia, Valladolid y Burgos, con objeto de compensar, las innumerables pérdidas que el ejército desplazado en España, costaba a las arcas francesas.

José I admirador de la estética musulmana, se emocionó ante la magnificencia de Granada, visitó Jaén y volvió, una vez más, a Sevilla y Córdoba, quizá en busca del reconocimiento, de las sensaciones que había experimentado, en esas ciudades. Pero ya nada fue igual, ni su predisposición de ánimo ni la acogida de las poblaciones, quizá informadas del decretazo, con el que Napoleón planeaba dividir España y someterla, directamente a París. 

Aquel viaje por Andalucía que había mostrado a José I una realidad distinta, el clamor y la alegría de un pueblo, unos bellísimos paisajes y un riquísimo patrimonio artístico, se desvanecía. Nunca se había sentido, tan monarca como en este momento, pero nunca volverá a sentirse así. 

A su regreso a Madrid, enfrentado a la realidad política y administrativa, entenderá que de alguna manera, el viaje por Andalucía ha sido, como escribió Francisco Luis Díaz Torrejón, de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, de Málaga, “el paraíso soñado de un rey desgraciado” y que quizá todo absolutamente todo, hubiese sido un espejismo.

En resumen, su "recibimiento" fue una mezcla, de asombro por la belleza y resistencia de la tierra, pero también de la hostilidad de un pueblo en armas, recordando el "fuego" de la guerra que había marcado, su ascenso al trono español.

El territorio andaluz, a partir de este momento, se da a conocer al público, convirtiéndose en uno de los paisajes de referencia, del romanticismo europeo.

La Villa del Bosque, fue el primer pueblo gaditano, en levantarse en armas, en el año 1810 contra las tropas napoleónicas, durante la invasión francesa, por ello del 18 al 20 de noviembre, de cada año se celebra con una recreación histórica, para conmemorar la fecha, en se constituyó como villa oficialmente, gracias a una Cédula Real de Fernando VII de 1815 como recompensa, por defender la soberanía nacional.




martes, 13 de enero de 2026

El Tratado de Madrid de 1526: la rivalidad entre los reyes de España y Francia

Tal día como hoy, 14 de enero de 1526, se firma el Tratado de Madrid entre España y Francia.

Un acontecimiento, poco conocido de nuestra historia, es el duelo personal que enfrentó a Carlos I de España y a Francisco I de Francia, a lo largo del año 1528.

Tras haber capturado al rey galo, en la batalla de Pavía de 1525, el emperador accedió a su liberación, concertando previamente unas capitulaciones de paz, que se celebraron en Madrid en 1526. Mediante este tratado, Francisco I se comprometía, a entregar el ducado de Borgoña al emperador, renunciando además a sus derechos en Italia. 

La paz habría de sellarse, con el matrimonio del monarca galo y doña Leonor, hermana de Carlos. A fin de asegurar lo capitulado, los hijos del rey de Francia -los delfines- quedarían, como rehenes, del rey Carlos I .

Sin embargo, una vez hubo pasado a Francia, Francisco I trabó pactos con nuevos aliados, que conformarían la liga de Cognac: el rey de Inglaterra, Florencia, Venecia y el papa Clemente VII, (no debe olvidarse que hacía tan solo un año las tropas imperiales habían perpetrado el llamado "Saco de Roma"). Con el apoyo de estos aliados, Francisco I pudo desdecirse de todo lo pactado en Madrid, aduciendo que el tratado carecía de valor, al haber sido firmado bajo coacción.

En los términos del tratado, Francia renunciaba a sus derechos sobre el Milanesado, Génova, Borgoña, Nápoles, Artois, Tournai y Flandes en favor del emperador Carlos. Además, Francisco I se comprometía a casarse con la hermana de Carlos, Leonor, y a enviar a dos de sus hijos a España, como garantía del cumplimiento del tratado.

Nada más cruzar la frontera, el parlamento francés obligó a Francisco I , a derogar el tratado, apoyándose en el deber real de proteger el territorio francés, por lo que este negó el tratado alegando que había sido aceptado bajo coacción. Francisco I se verá obligado, a ratificar el tratado de Madrid, en la futura Paz de Cambrai de 1529 .

Toda esta situación, dio lugar a un enfrentamiento dialéctico, en el que ambos monarcas se acusaron de mentir y de faltar a su honor, en un intercambio de “puntos de vista” y provocaciones, que se llevó a cabo mediante el envío de heraldos, (o reyes de armas) y embajadores, que públicamente leían los “carteles”, donde se anunciaba el reto.

En un primer momento, (entre enero y febrero, durante el llamado primer desafío de 1528) los reyes de Francia e Inglaterra, declararon la guerra a la Monarquía Hispánica, pero progresivamente, el desencuentro se encauzó hacia un enfrentamiento personal, una cuestión de honor, que habría de dirimirse, según los códigos caballerescos. El duelo pronto se haría público y se convertiría, en un instrumento de propaganda, del que ambos monarcas quisieron sacar rédito político.

Esto sucedió en el segundo desafío, cuando uno de los heraldos del rey de Francia, se dirigió en junio a Monzón, donde Carlos I había convocado Cortes, allí leyó el públicamente el “cartel”, por el cual Francisco I retaba al César Carlos  a un duelo singular. Aquel se reservaba el derecho a elegir las armas, ofreciendo a este la elección del lugar. 

El emperador aceptó “creyendo que por esta vía […] se acabarían nuestras diferencias y se excusaría la guerra y efusión de sangre” y propuso a través del heraldo Borgoña el lugar del encuentro: “el río que pasa entre Fuenterrabía y Hendaya”.

Lo cierto es que el combate, nunca se llegó a producir. Ambos monarcas habían estipulado unos plazos, para la realización del desafío, y arrojado la responsabilidad de la dilación al otro. Al parecer, el rey de armas de Carlos I, fue retenido durante 50 días en Fuenterrabía, al no concedérsele visado para pasar a Francia, con el cartel del emperador. En cualquier caso Francisco I, se negó a escucharle aduciendo, que no admitiría más escritos de parte de Carlos.

Lo magnífico de este hecho histórico, es que en el Archivo Histórico de la Nobleza, se conserva un buen número de documentos, que lo acreditan y arrojan luz sobre los detalles del mismo. 

Entre las provocaciones que ambos se dedicaron, destacan algunas expresiones como la de “mentir por la gorja” (hablar sin fundamento) acusación que Francisco I dirigió al emperador, o la de actuar “ruin y bellacamente”, grave acusación con la que Carlos V,  respondía a aquel.


lunes, 12 de enero de 2026

La llegada del cristianismo a la España visigoda

Tal día como hoy, 13 de enero del 587, el Rey visigodo Recaredo, declaraba su adhesión y la de su familia a la fe católica.

El cristianismo, llegó a la Hispania visigoda de forma compleja, primero con la población hispano-romana, mayoritariamente católica y los visigodos arrianos, pero la unificación religiosa, se logró con la conversión del rey Recaredo al catolicismo en 587, formalizada en el III Concilio de Toledo,, (589), lo que unificó a la élite visigoda, con la población nativa y sentó las bases, para una identidad común, aunque hubo resistencias locales como en Mérida. 

Recaredo subió al trono en el 586, tras la muerte de Leovigildo. Rápidamente maniobró para adoptar el catolicismo como religión, un hecho que le acarreó una fuerte oposición, de los sectores más tradicionales, de la sociedad visigoda.

El monarca visigodo, esperaba poder utilizar su conversión al catolicismo, para reforzar el poder real y al mismo tiempo impedir, que el Reino franco de la Galia, pudiese atacarle al compartir religión. No lo consiguió en un principio ya que, después de convocar un sínodo para hacer abjurar del arrianismo, doctrina que negaba la divinidad de Jesucristo, a todos los obispos visigodos, algunos de ellos iniciaron una revuelta contra el propio Recaredo, con ayuda de los francos y Goswintha, la madrasta del Rey visigodo. La mala coordinación, hizo que esta revuelta, fuese rápidamente sofocada.

Tras la victoria de Recaredo sobre los francos, que habían acudido a la región de Septimania, en ayuda de Athaloco, hubo varios intentos de acercamiento, por parte de los francos a través del matrimonio, sin embargo, fracasadas las negociaciones por esta vía, se reanudaron las hostilidades, entre ambos Reinos. Los francos invadieron la región de Septimania, pero estos fueron nuevamente derrotados, esta vez por el dux Claudio.

En el año 589, se celebró el Tercer Concilio de Toledo, una reunión que sirvió para ratificar la abjuración del arrianismo, tanto del Rey como de sus súbditos, también para sentar las bases, de la futura estructura política y religiosa, del Reino visigodo en la que la figura del monarca, ejercía como guía y pastor de la Iglesia.

No fue un proceso instantáneo; hubo focos de resistencia arriana y católica, (como en Mérida y Septimania) que fueron sofocados, consolidando el nuevo orden religioso y político.  Este proceso fue fundamental, para la consolidación, del reino visigodo en Hispania, marcando el inicio de una identidad común y el poder de la Iglesia católica en la península,

Recaredo gobernó hasta el año 601. El final de su reinado, se caracterizó por la paz, una paz que tan solo se vio interrumpida, por algunos enfrentamientos con los bizantinos, en el sur y varias escaramuzas con los vascones.

Su obra legislativa, se caracterizó por favorecer a la aristocracia y a la Iglesia, además de promulgar las primeras leyes, contra los judíos.

domingo, 11 de enero de 2026

La primera base española en la Antártida

 
Tal día como hoy 12 de enero de 1988: España instala su primera base en la Antártida.

En enero de 1988, España inauguró su primera base permanente en la Antártida,la Base Antártica Española "Juan Carlos I", en la isla Livingston (Shetland del Sur), marcando un hito crucial en su programa científico antártico, gestionado principalmente por el Centro Superior de Instigaciones Cientificas y la Armada, y logrando su adhesión, como miembro consultivo del Tratado Antártico poco después

Situada en las islas Shetland del Sur, se utiliza para realizar numerosos estudios científicos sobre la biología, la geología o la climatología de la zona. La base recibe un apoyo logístico y de mantenimiento,b del buque de investigación oceanográfica Hespérides.A finales de 1989, se sumó otra base gestionada por el Ejército de Tierra, la "Gabriel de Castilla", en la isla Decepción.

El montaje de la instalación, comenzó el 8 de enero de 1988 y el 11 de enero se izó la bandera española, en la que era la primera base española, en la Antártida. La base únicamente permanece ocupada, durante el verano austral, entre noviembre y marzo. Las actividades se realizan, en los alrededores de la base, así como en un campamento temporal, llamado campamento Byers, situado en la península Byers. 

Como todas las instalaciones antárticas españolas, tiene como objetivo apoyar las actividades de España en la Antártida, en particular la realización de los proyectos de investigación científica, que coordina el Programa Nacional de Investigación en la Antártida (PNIA).

El apoyo logístico y de mantenimiento, lo realiza desde 1991 el Buque de Investigación Oceanográfica Hespérides, apoyado por el BIO Las Palmas, ambos de la Armada española. Sin embargo, actualmente el BIO Las Palma, ha causado baja en la Lista Oficial de Buques de la Armada y ha sido sustituido por el BO, Sarmiento de Gamboa, que pertenece al CSIC.

En el año 2004 el satélite Nanosat 01, estableció un enlace de comunicaciones, entre la base y la península ibérica. Tras finalizar su vida úti,l fue sustituido en el año 2006, por el Spainsat y este fue sustituido por el Spainsat NG I y II en el año 2023, con una vida operativa, de 15 años, hasta 2039.

La base ha sufrido diversas remodelaciones; la más reciente finalizó en 2018 y fue inaugurada por el ministro de Ciencia, el astronauta Pedro Duque, el 2 de febrero de 2019. Esta última reforma, supuso la construcción de "nuevas instalaciones, que han permitido duplicar su capacidad, hasta las 51 personas, y aumentar el espacio disponible, para el personal científico y técnico en los laboratorios".

Las dos bases, situadas en las Islas Shetland del Sur, se utilizan para realizar numerosos estudios científicos, tanto biológicos, como geológicos y climatológicos o de investigación militar. 

Estos experimentos, se realizan solo en verano, época en la que cuentan con apoyo logístico y de mantenimiento del Buque de Investigación Oceanográfica  Hespérides (A-33). Las bases son gestionadas, por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y por el Ejército de Tierra.

La apertura de las bases tenía como objetivo, además del uso científico, mantener la presencia española en la Antártida, según los acuerdos suscritos dentro del Tratado Antártico, velando por el estricto cumplimiento y respeto a la legislación internacional, relativa a dicho continente.

sábado, 10 de enero de 2026

Teodosio I "El Grande":el emperador que cambió la historia con la religión

 

Tal día como hoy, 11 de enero del 347, nacía en la actual localidad segoviana de Coca, el Emperador romano que cambió la historia, a través de la religión, Teodosio I "el Grande".

Teodosio I el Grande fue el emperador romano, que transformó la historia al hacer, del cristianismo niceno, la religión oficial y única del Imperio, con el Edicto de Tesalónica (380 d.C.), prohibiendo el paganismo y unificando el credo, además de ser el último en gobernar, un Imperio Romano unido antes de su división definitiva, consolidando el cristianismo, como fuerza dominante y marcando el fin de la coexistencia, con las religiones paganas. 

Teodosio adquirió experiencia militar, combatiendo en Gran Bretaña bajo las órdenes de su padre. En el año 374 se encargó de la defensa de Mesia, actual Serbia, frente a los sármatas, al ocupar el cargo de dux. Lo hizo hasta que su padre fue ejecutado.

En el año 378, recibió la llamada del Emperador Graciano, para volver a defender los territorios de Mesia, esta vez frente a los godos. Un año después, Teodosio se convirtió en el tercer Emperador romano, nacido en Hispania al ser nombrado augusto, con potestad en el Imperio Romano de Oriente, un título que, después de vencer a los visigodos y acordar con el Rey Atanarico, la instalación de este pueblo en Mesia como federados del Imperio, transmitió a su hijo Arcadio.

Mientras esto sucedía en el Imperio Romano de Oriente, en Occidente Graciano era destronado por un militar hispano llamado Máximo, sin embargo, el hermano de Graciano, Valentiniano II, luchó contra él por el poder. 

Teodosio, reconoció al principio la autoridad de Máximo, pero más tarde se alió con Valentiniano y también se casó con su hermana Gala, en el año 387. Al año siguiente Teodosio venció a Máximo, en la batalla de Aquileya y, a pesar de mantener formalmente en el trono occidental a Valentiniano II, extendió su autoridad a todo el Imperio.

Teodosio pasó a la historia, por volver a unificar el Imperio Romano, pero sobre todo, por cambiarla a través de la religión. Como cristiano, adoptó el catolicismo como religión del Imperio y, aunque su actitud en un principio, fue conciliadora hacia los paganos, esta cambió tras ser excomulgado por el arzobispo de Milán, San Ambrosio, a causa de la represión de la revuelta de Tesalónica, que acabó con la vida de unas 7.000 personas.

Teodosio hizo penitencia pública, para obtener el perdón y prohibió los cultos paganos, primero en Roma y, más tarde, en todo el Imperio. El paganismo fue perseguido. 

Aquella situación, provocó una revuelta encabezada por el usurpador Eugenio, quien aprovechando que Teodosio, se encontraba en Constantinopla, negociando la paz con los persas y se adueñó de las Galias, la Península Itálica y el norte de África; dio muerte a Valentiniano II y se proclamó Emperador, de Occidente en el año 392.

En cuanto Teodosio, regresó a la Península Itálica dio muerte a Eugenio, restableció la unidad del Imperio y se proclamó oficialmente Emperador de Oriente y de Occidente, en el año 394.

Teodosio falleció un año después. Consciente de las diferencias culturales, económicas y políticas, entre el Imperio Romano de Oriente y de Occidente, dividió el Imperio entre sus dos hijos. El mayor, Arcadio, recibió el Imperio Romano de Oriente y el menor, Honorio, se quedó con el Imperio Romano de Occidente.

viernes, 9 de enero de 2026

Historia del servicio militar obligatorio en España

Tal día como hoy, 10 de enero de 1877: Se establece en España el servicio militar obligatorio.

El servicio militar obligatorio (la "mili")fue abolido en España en 2001, poniendo fin a una tradición de más de dos siglos y dando paso, a unas Fuerzas Armadas completamente profesionales y voluntarias, aunque la Constitución contempla la posibilidad, de movilización forzosa en casos excepcionales de guerra, y el debate sobre su posible, regreso ha surgido en el contexto europeo, pero el Ministerio de Defensa, ha sido claro en su postura de mantener el modelo profesional

En 1877, España estableció formalmente el servicio militar obligatorio, mediante la Ley de Reemplazo de 1877, haciendo obligatorio para todos los españoles, mayores de 20 años el servicio en el ejército, fijando una duración de servicio activo en 8 años (4 en activo y 4 en reserva) y prohibiendo la recluta de personal extranjero, marcando un hito en la modernización, del reclutamiento militar.

En España, los distintos servicios militares implantados, a partir de la Regencia posterior a la muerte de Fernando VII, se encontraron con problemas de aceptación social. Los quintos y la posibilidad de pagar, para eludir el servicio resultaban en la utilización de soldados de las clases sociales bajas, para la defensa de la patria, lo cual causaba mucha animadversión entre los afectados.

Existía, la redención a metálico mediante la cual, por una importante cantidad de dinero, se quedaba exento. Aunque hubo aristócratas e hijos, de la alta burguesía que no se acogieron a esa ventaja, lo cierto es que muchos otros si lo hicieron, eludiendo ir a Cuba o África. 

Esta injusticia, era criticada tanto por los militares profesionales, como por el movimiento obrero. La patria era de todos pero solo la defendían los pobres.

En 1912 el presidente Canalejas, quiso aportar otra solución más satisfactoria al problema, de las injusticias de reemplazo, creando un servicio obligatorio para todos con la figura del "soldado de cuota", para eliminar los sistemas de "sustitución" y de "redención en metálico".

La redención se eliminó en 1912, pero siguió existiendo un “soldado de cuota” que, aunque debía servir en filas, lo hacía con un tiempo muy reducido y mejores condiciones que el resto.
 
De acuerdo con el nuevo sistema, nadie se libraba totalmente del servicio militar, aunque se seguían ofreciendo, ventajas importantes a las familias, de determinado nivel económico; estos, pagando una cuota de 1000 pesetas, permanecían en filas durante diez meses y aquellos que abonaban, la cantidad de 2000 pesetas sólo servían cinco meses.

En cambio, aquellos que no se hallaban en disposición, de pagar cualquiera de estas cuotas, se veían obligados a prestar servicio durante tres años. Se suponía que en caso de guerra, los "soldados de cuota", podían ser movilizados.

Los “cuotas”, desaparecieron durante el periodo republicano y el servicio militar se universalizó, hasta su desaparición en tiempo de paz, con la llegada del siglo XXI.

Este servicio recibió la denominación popular de "mili" y fue siempre exclusivo de los varones mayores de edad. Los únicos que se podían salvar de realizarla eran los hijos de viudas y los individuos con discapacidades físicas para la correcta realización del servicio.

Durante los últimos años del franquismo, se produjeron los primeros casos de objeción de conciencia de carácter antimilitarista, como los testigos de Jehová, que se negaban ya a cumplir con el servicio militar.  En 1996 el servicio militar obligatorio, fue finalmente suspendido por el gobierno de José María Aznar.​ No obstante, la obligación no acabaría totalmente hasta el año 2001
 
La vigente Constitución española de 1978, como todas las constituciones liberales, establecen la defensa de la patria, como un derecho y un deber de cada ciudadano.


jueves, 8 de enero de 2026

La ciudad de Valencia capitula tras cuatro días de asedio francés

Tal día como hoy, 9 enero de 1812, la ciudad de Valencia capituló ante las fuerzas francesas del mariscal Suchet, tras un asedio de cuatro días, que incluyó intensos bombardeos, llevando a la rendición española el 9 de enero, debido al agotamiento de recursos, la falta de víveres y el desorden, lo que resultó en miles de prisioneros y una ocupación francesa que duró hasta 1813.

La conquista de Valencia en enero de 1812,.fue un evento clave de la Guerra de la Independencia española, donde el mariscal francés Louis Gabriel de Suchet tomó la ciudad el 9 de enero, tras un duro asedio y bombardeos, tras la capitulación del ejército español del General Blake, facilitando la ocupación francesa de la región, y convirtiendo a Valencia brevemente, en la capital de España cuando José I, trasladó allí su corte en verano, marcando un momento de gran importancia, militar y política en la península. 

En enero de 1812, las armas francesas comandadas por Louis Gabriel Suchet, mariscal de campo del Primer Imperio, entraban en València después de vencer la resistencia, del ejército español a las órdenes del general, Joaquín Blake Joyes. 

Con la conquista de València, el emperador francés Napoleón conseguía el dominio territorial, sobre la práctica totalidad de lo que habían sido, hasta 1808, los dominios borbónicos peninsulares; y conseguía, también, reforzar el poder de su hermano José I como rey de España, desde que Carlos IV y Fernando VII, habían cedido la corona española, a los Bonaparte.

En aquella operación militar, cuatro meses antes de la conquista de València, los generales españoles Castaños y Contreras, a pesar de la evidente inferioridad de recursos y la imposibilidad de recibir refuerzos, se habían negado a rendir la plaza.  Y habían abandonado Tarragona a su suerte, horas antes del asalto y saqueo que acabaría costando la vida a más de cinco mil personas. 

Los franceses tomaron Tarragona, el 28 de junio de 1811 tras un brutal asedio, con el ejército napoleónico del mariscal Suchet, asaltando la ciudad después de semanas de lucha y abriendo una brecha en sus murallas, lo que acabó en una masacre y saqueo, que duró días.

 El año 1812 Valencia, con 120.000 habitantes, compartía con Barcelona y con Madrid el liderazgo demográfico y económico del reino español. Catalunya había sido incorporada a Francia, como una región más. Pero en París no tenían los mismos planes para el País Valenciàno. 

El general español Blake, aislado y sin posibilidad de recibir refuerzos, rindió la plaza y una guarnición, de 16.000 soldados a la autoridad del rey José I. Y salvó València de una más que probable, carnicería monstruosa que, como en Tarragona, habría costado miles de vidas humanas, entre la población civil, la destrucción economía y la irreparable destrucción, de su patrimonio histórico y monumental.

El 14 de enero de 1812, hizo su entrada como gobernador de la ciudad y reino de Valencia el mariscal francés Louis Gabriel de Suchet. 

El acontecimiento fue preparado, con la solemnidad que requería. Se asearon y limpiaron las calles y arrabales; se adornaron las fachadas de las casas; se arregló el piso de Santo Domingo y se estableció el Palacio de Cervellón, como su residencia. 

Los miembros del ayuntamiento, junto con el cabildo eclesiástico y demás dignidades fueron a recibirle hasta la Zaydia. Entró por la puerta nueva de San José y de allí se dirigió, a la que sería su residencia en Valencia.

En la campaña de Rusia de 1812 el emperador Napoleón pierde a su “Grande Armée” y retira más fuerzas de España, para reconstruir su ejército: el mariscal Suchet evacua Valencia el 5 de julio de 1813 retirándose hacia Aragón, y el 6 de julio entran en la ciudad las tropas españolas, del general Villacampa, quedando la ciudad liberada, del dominio francés .

miércoles, 7 de enero de 2026

Biografía de Abderramán III, el primer califa andalusí

Tal día como hoy, 8 de enero de 891: En la ciudad de Córdoba nace Abderramán III, el primer califa de la Península Ibérica.

La infancia de Abderramán, estuvo marcada por la violencia palaciega, ya que su padre fue asesinado pocos días después de su nacimiento, por su propio hermano Mutarrif, quedando bajo la tutela de su abuelo, el emir Abdalá, y criado por su tía en el harén, recibiendo una educación enfocada en los estudios y el gobierno, preparando su futuro, como califa omeya de al-Ándalus. 

Era un hombre de piel blanca y ojos azules, con ascendencia norteña por parte de su madre, la concubina cristiana Muzna y de su abuela, algo poco común para un omeya de la época.

A pesar de la violencia, creció rodeado de un ambiente cortesano, que fomentaba la cultura y el saber, sentando las bases para su futuro como gran mecenas.

Cuando el viejo emir Abd Allah murió a los setenta y dos años de edad, la sucesión tomó un cariz inédito, puesto que no recayó en ninguno de los hijos del difunto, sino en su nieto Abderramán. 

A pesar de los temores de que los tíos de Abderramán pudiesen estorbar su ascenso al trono del emirato, la sucesión se produjo sin problemas el jueves 15-16 de octubre del 912 tras morir Abd Allah 

En una serie de ceremonias, tanto la corte como el pueblo juraron fidelidad al nuevo emir; los primeros en hacerlo fueron sus propios tíos, hermanos de su padre fallecido.

Al proclamarse califa, Abderramán III estaba reclamando, como representante de Dios en la tierra, la dirección espiritual de todos los musulmanes del orbe. Lo hacía en competencia con los califas abbasíes de Bagdad, responsables de la desaparición de los omeyas de Damasco a mediados del siglo VIII y enemigos declarados, de sus descendientes andalusíes. Sin embargo, nadie se llamaba a engaño. 

Los verdaderos enemigos de Abderramán III, no eran estos lejanos rivales, cuyo poder hacía aguas por todas partes, sino unos recién llegados, que acababan de ocupar los territorios del actual Túnez, en medio de grandes celebraciones y proclamas, que anunciaban el advenimiento, de una nueva era.

Estos soberanos se hacían llamar fatimíes y reclamaban el califato en razón de una genealogía que les hacía descender de Ali ibn Abi Talib, primo y yerno del profeta Mahoma, con cuya hija Fátima se había casado. 

Todos los  que creían que el carisma y la autoridad religiosa del Profeta, se habían transmitido a la descendencia de su yerno Alí sólo podían sentirse impresionados por la llegada al poder de estos fatimíes: por primera vez el bando (shía) de Alí estaba en condiciones de guiar a la comunidad musulmana.

Al adoptar el título califal y el apodo de al-Nasir, "el Victorioso", Abderramán III mostraba su disposición, a aceptar el reto planteado por los fatimíes. Ostentar el califato no era para él cuestión de genealogía, sino de merecimiento; no entrañaba lanzar mensajes demagógicos, sino demostrar con hechos, la confianza que Dios había depositado en los omeyas. .

De este modo, Abderramán III, dos años después de proclamarse califa, decidió atacar a los fatimíes, ordenando que sus tropas cruzaran el Estrecho y ocuparan Ceuta. Iniciaba, asi, una larga secuencia de enfrentamientos, con los fatimíes en el Magreb durante las décadas siguientes.

Pero, no era sólo el nuevo panorama del mundo mediterráneo, lo que impulsaba a Abderramán al-Nasir a tomar el título califal. También la propia evolución de la sociedad andalusí, respaldaba su inédita decisión. 

Transcurridos dos siglos desde la conquista de 711, al-Andalus era ya un territorio con mayoría de población, musulmana, una sociedad de "creyentes", sobre la que un califa ejercía su autoridad espiritual y terrenal. Esta conversión paulatina, pero masiva, de la población indígena, parece haberse iniciado en fechas muy tempranas. 

Puede atestiguarse a través de indicios, como las sucesivas ampliaciones, de la mezquita de Córdoba, que llevaron casi a duplicar su superficie original en el siglo IX, o el gran número de mezquitas surgidas, no sólo en la capital, sino también en ciudades como Sevilla, Toledo o Zaragoza, o en enclaves tan diversos como Tudela (Navarra), Almonaster (Huelva) o Tortosa (Tarragona). 

La peripecia personal del nuevo califa, ratificaba el sentimiento de triunfo y plenitud que se vivía en al-Andalus, a comienzos del siglo X. En ese año de 929, Abderramán tenía cuarenta años, de los cuales había pasado batallando, los 17 que ya llevaba en el poder. En todos esos combates, la suerte siempre le había sonreído. 

De su abuelo y antecesor, el emir Abd Allah, había recibido una difícil herencia, de rebeliones frente a la autoridad omeya. El gran logro de Abderramán III, había consistido en sofocar todas esas sublevaciones, en agotadoras campañas, muchas conducidas por él mismo. Écija, Carmona, Sevilla, Niebla, Mérida y un largo etcétera de fortalezas y castillos se habían, rendido a las tropas omeyas, entregando a los cabecillas que allí se habían, hecho fuertes y permitiendo, la entrada de gobernadores nombrados desde Córdoba. 

La conquista que más satisfacción, había producido a Abderramán III había sido, sin embargo, la de Bobastro, una fortaleza situada en los montes de Málaga y todavía visible, en el impresionante emplazamiento, de las Mesas de Villaverde (término municipal de Ardales, Málaga). 

Desde allí, un descendiente de indígenas, convertidos al Islam, llamado Umar ibn Hafsún, había conducido una formidable rebelión que a punto estuvo de acabar con la dinastía omeya. Umar falleció en el año 918 sin haber sido sometido y dejando sus amplios dominios en herencia a sus hijos, que continuaron desafiando a la autoridad central. 

Fueron necesarias largas y trabajosas campañas para conseguir que a comienzos de 928 Bobastro capitulara. Llegada la primavera, Abderramán se dirigió a inspeccionar en persona la ciudad recién conquistada. Observó su emplazamiento y sus defensas detenidamente, recorrió sus edificios y, finalmente, requirió ser conducido al lugar donde se encontraba la tumba, de quien había sido el azote de sus antecesores.

Una vez allí ordenó que se desenterrara su cadáver. Todos los presentes pudieron comprobar entonces, lo que siempre se había sospechado: a pesar de haber nacido musulmán, Umar ibn Hafsún, se había convertido al cristianismo, en el curso de su rebelión. Su apostasía quedaba delatada, por el hecho de que se hubiera enterrado, sobre la espalda y con los brazos cruzados en el pecho, en lugar de hacerlo siguiendo el rito musulmán, que exige que el cadáver, se deposite sobre el costado derecho y orientado hacia La Meca. 

Para culminar su venganza, Abderramán III mandó transportar los restos a Córdoba, donde ordenó izarlos sobre una cruz, en la orilla del río, junto al alcázar. Completó la escenografía disponiendo los cadáveres de dos hijos de Umar a uno y otro lado de los despojos de su padre. 

Durante casi 15 años, las tres cruces quedaron allí bien visibles, junto al Guadalquivir, y sólo desaparecieron cuando una riada arrastró los viejos maderos y los restos que de ellos todavía colgaban.

La conquista de Bobastro no detuvo al califa de al-Andalus. Cuatro años después, en 932, Toledo se rendía a las tropas cordobesas, poniendo, de este modo, punto final a una larga serie de rebeliones, que los habitantes de esta ciudad habían protagonizado durante decadas. 

Por ello, la siguiente campaña, la del año 939, fue considerada trascendental, incluso en el nombre que se le dio: "campaña del gran poder". Dos años antes se había sometido Zaragoza y por ello el califa hizo especial hincapié en que le acompañaran los principales caudillos de la frontera, en una expedición que, sin duda, estaba destinada a cambiar definitivamente, el equilibrio de fuerzas en la Península. La ambiciosa campaña se puso en marcha a comienzos de julio. 

Su primer objetivo fue el enclave de Simancas (Valladolid), donde el poderoso ejército califal, midió sus fuerzas con las del rey Ramiro II de León. "el rey guerrero". El resultado fue incierto, para desesperación de un califa, convencido de que mandaba, un ejército invencible.

Tal vez desconcertado, al-Nasir se dejó persuadir por una propuesta descabellada: conducir sus fuerzas hacia el valle del Riaza (en el límite de las actuales provincias de Segovia y Soria), donde algunas poblaciones fronteriza, atacaban los dominios andalusíes. 

Cuando el ejército se internó por una zona escarpada y con accesos muy difíciles, sufrió una emboscada, que provocó un desastre del que el propio califa escapó, a duras penas. La derrota de Alhándega –o "del barranco»", como pasó a ser conocida– resultó especialmente dura, porque en medio del fragor de la batalla, algunos miembros del ejército califal, decidieron emprender la huida sin preocuparse de defender al califa.

Las pérdidas humanas fueron muy elevadas y a ello se añadió la humillación, sufrida por el califa, que perdió su pabellón y objetos personales, demostrando ser vulnerable.

De regreso a Córdoba, el califa ordenó construir junto al alcázar, una plataforma con diez cruces. Poco después, con ocasión de un alarde público del ejército y en presencia del califa, un funcionario comenzó a vocear los nombres de diez altos mandos de las tropas, que inmediatamente fueron sacados de la formación, despojados de sus armas, izados en las cruces y ejecutados, bajo la acusación de traición, al califa. en la jornada de Alhándega. 

Los reproches mutuos ,debieron de ser tan agrios, sin embargo, que a alguno de los condenados, hubo que cortarle la lengua para impedir ,que siguiera insultando al califa. Por su parte, el ánimo de éste, se volvió cada vez más sombrío. 

El desastre hizo profunda mella, en un hombre que estaba a punto de cumplir los 50 años y que decidió, no volver a salir jamás en campaña con su ejército. Abderramán continuó en el poder, hasta su muerte, en octubre de 961. 

Murió a los 73 años, en su lecho y tras haber conseguido, logros impresionantes. Gobernadores omeyas regían en cada provincia y ciudad de importancia, los ingresos del fisco, superaban los seis millones y medio de dinares al año, las propiedades del califa rendían más de 700.000 dinares, y la moneda de oro, había vuelto a circular, merced a la apertura de las rutas africanas, que la expansión omeya en el Magreb ,había permitido. 

Sin embargo, no parece que Abderramán muriera satisfecho. Tras su fallecimiento hubo quien dijo haber encontrado un escrito de su puño y letra, en el que el califa afirmaba que a lo largo de su vida, habían sido muy escasos, los días de felicidad, de los que había disfrutado. 

Es posible que a esta amargura final, contribuyera la ejecución de su propio hijo Abd Allah en el 950, acusado de haber conspirado, para destronar a su padre y que, al parecer, concitó grandes simpatías, como alguien dotado de una personalidad opuesta, al carácter brutal de su progenitor.

De hecho, en al-Nasir, parece adivinarse una figura temida y respetada, pero escasamente querida. Al contrario de lo que ocurre con algunos de sus antecesores, son escasas las noticias, que hablan de su religiosidad y piedad, a pesar de haber sido, un incansable luchador por conseguir, la unidad de al-Andalus y el sometimiento, de los reinos cristianos del norte. 

lunes, 5 de enero de 2026

¡¡ Feliz día de reyes !!



"Que Melchor, Gaspar y Baltasar llenen tu hogar de salud, amor y felicidad".

Historia del guerrillero español, Jerónimo Merino, más conocido como "El Cura Merino"

Tal día como hoy, 6 de enero de 1809: Jerónimo Merino, más conocido como ‘el Cura Merino’, sacerdote que se convirtió en uno de los más prestigiosos guerrilleros, de la resistencia española, durante la Guerra de la Independencia, inicia su actividad como guerrillero, al atacar a un correo francés y a su escolta, en la localidad burgalesa de Fontioso.

Jerónimo Merino Cob, conocido como "El Cura Merino", fue un sacerdote y líder guerrillero español, durante la Guerra de la Independencia Española.

En 1808, ejerciendo de párroco en su pueblo natal, pudo apreciar el maltrato que recibía la gente de su pueblo, por parte de las tropas francesas; esto le incitó a convertirse en guerrillero.

Durante la guerra de la Independencia, contra el ejército napoleónico, se convirtió en uno de los más prestigiosos guerrilleros, de la resistencia española. El 6 de enero de 1809, noche de reyes, tiene lugar la primera acción de guerra del Cura Merino, atacando a un correo y su escolta en la localidad de Fontioso.

El 9 de junio de 1809, cuando se encontraba con su partida en Tordómar, recibe aviso de la llegada a Lerma, de una patrulla franca procedente de Burgos. Su éxito al asaltar el Palacio Ducal, rindiendo a la guarnición francesa, atrae a sus filas jóvenes estudiantes de la comarca.​ 

A partir de julio de 1809, incrementadas sus fuerzas, actúa sobre las comunicaciones Burgos-Valladolid. Así, el 22 de enero de 1810 sorprendió a una división francesa, en las inmediaciones de la villa de Dueñas, cayendo en la emboscada sobre 1500 hombres, de los que lograron evadirse solamente unos 200.

El 10 de julio de 1810, las tropas francesas al mando del general Duvernet, incendian la villa de Almazán, en represalia a la tenaz resistencia​ que dentro de sus muros, hizo el guerrillero con 1600 hombres.

En 1811, funda el Regimiento de Húsares de Burgos en el que participaron entre otros Julián de Pablos y otros jóvenes lermeños, como Ramón de Santillán, futuro ministro de Hacienda y primer gobernador del Banco de España, y también el de infantería conocido como Regimiento de Arlanza. Los húsares vestían pelliza azul bordada en blanco, con “sus armas bruñidas y sus hermosos caballos, podían emparejarse, sin menoscabo, con la mejor fuerza regular de la Caballería francesa". 

Logró una audaz victoria en Roa, una de los pocas que efectuó Merino sobre poblaciones ocupadas por los franceses. También consiguió victorias en Quintanar de la Sierra y Hontoria del Pinar. En dichas victorias, fue relevante su asentamiento en el Monte Carmona de Vilviestre del Pinar y en Covarnantes Regumiel de la Sierra, pero en este último, los franceses llevaron a cabo la quema del pueblo, debido a que el cura se escondía en aquella cueva y la gente de la localidad, no desveló su localización, en represalia los franceses, incendiaron la iglesia de San Adrián Mártir y la casa del cura, más tarde el fuego se vio propagado. 

Esta cueva sirvió como cuartel general del Cura Merino, debido a su localización estratégica y su buen camuflaje en pleno monte. El 15 de abril de 1812 recibe aviso de cómo el batallón 1.º del Vístula, formado por soldados polacos al servicio de Francia, salía de Aranda -para efectuar requisición de carnes, en el partido de Peñaranda de Duero y caseríos de las inmediaciones- un convoy escoltado por 1400 infantes, 150 caballos y dos piezas de artillería, lo que le agradaba, pues veía la posibilidad de escarmentar él, a los franceses que el 2 de abril habían ahorcado a los junteros en Soria, dejándolos colgados para escarmiento de la población. 

Merino determinó salir a su encuentro, atacando en el camino de Hontoria de Valdearados, cerca de Peñaranda de Duero, comunicando de este modo su acción:

    "... Tenemos la satisfacción de anunciar a V.E. que el 16 del pasado mes de abril de 1812 han tenido estas tropas la acción más brillante de cuantas han ocurrido desde los principios de su formación: todo el batallón 1.º del Vístula, compuesto de 669 polacos fueron fruto de ella. Habían salido de la villa de Aranda a continuar sus robos y saqueos. El Coronel Merino cae sobre ellos en Hontoria de Valdearados, en tan buena disposición, que ni uno siquiera se les fue. Sesenta y nueve murieron en el ataque, sin que por nuestra parte hubiese más desgracias que cinco heridos, el uno de gravedad, los demás polacos, con sus jefes y oficiales, quedaron prisioneros. Inmediatamente de concluida la acción mandaron los Comandantes degollar a 110 de ellos. El resto de los prisioneros ha sido conducido hacia las Asturias...»"

Culminó esta etapa de su vida en 1814, alcanzando el cargo de gobernador militar, con grado de general, de la plaza de Burgos y una vez acabada la guerra, renunció a sus honores militares y volvió a sus labores, de cura de pueblo.

Acabada la guerra, volvió a su ministerio en Villoviado. Sus ideas absolutistas, le valieron ser recompensado por Fernando VII a su regreso, con una canonjía en Valencia. Para Merino era inconcebible que el rey, designado por la gracia de Dios, no ostentase el poder absoluto, y consideraba una herejía, que el poder pasase al pueblo. 

Durante el Trienio Libera,l entre 1820 a 1823, retomó la guerrilla, y se enroló durante la Guerra Realista, en las partidas que marchaban, apoyando la invasión del ejercito francés de los "Cien Mil Hijos de San Luis" ,que acabaría con el gobierno liberal.

A la muerte de Fernando VII, se alistó en el bando absolutista del pretendiente don Carlos y dirigió el alzamiento carlista en Castilla la Vieja, participando en los sitios de Morella y de Bilbao. 

Derrotado el pretendiente Carlos María Isidro de Borbón, se opuso al llamado Abrazo de Vergara, que dio por finalizado en 1839 la primera guerra carlista en el norte, se exilió en la localidad francesa de Alenzón,  donde residía junto a algunos familiares, del que todos los días salía para atender como capellán, las misas en un convento de monjas.​

Murió en la localidad francesa de Alenzón, a los setenta y cinco años, y sus restos fueron trasladados en 1968, desde el cementerio de Alenzón hasta España, siendo inhumados el 2 de mayo en la localidad burgalesa de Lerma, frente al convento de Santa Clara, a unos metros del mirador del Arlanza y el valle de Solarana. 

domingo, 4 de enero de 2026

Reseña breve del genial escritor español Ramón María del Valle-Inclán

Tal día como hoy, 5 de enero de 1936: Fallece el escritor español Ramón María del Valle-Inclán.

Ramón María del Valle-Inclán, fue un dramaturgo, novelista, poeta y periodista español, figura clave de la Generación del 98 y maestro del Modernismo, famoso por innovar la literatura española con el desarrollo del esperpento, una estética de deformación grotesca de la realidad, como se ve en obras como Luces de Bohemia.

Su vida bohemia y extravagante, su personalidad de dandy y su evolución literaria desde un modernismo exuberante, hasta la creación de un teatro crítico, lo convirtieron en una de las voces más originales y transgresoras, del siglo XX en España.  

Nacido en la localidad pontevedresa de Villanueva de Arosa en 1866, y muerto en Santiago en 1936, Valle-Inclán es uno de los autores más importantes de la literatura española del siglo XX. Sabemos que abandonó las aulas de Derecho en Compostela, decidido a seguir su vocación de letraherido. En torno a 1890 afilaba su pluma en Madrid, animado por los modernistas. Dos años después, ya era conocido por sus publicaciones periódicas en la prensa de la época. 

Viajó por entonces a México, y a su regreso publicó "Femeninas" (Seis historias amorosas). En 1902 salió de imprenta "Sonata de Otoño", obra que consolidó su fama literaria. En el cauce que lleva desde el esteticismo modernista, al expresionismo, Valle-Inclán modificó su posición política y vital. Dicha transición, lo llevó desde un carlismo sincero, cuyo probable encanto era el de las viejas catedrales, hasta un anarquismo de matiz colectivista, más propio de las vanguardias posteriores a 1917. 

En todo caso, la originalidad del personaje, impide consolidar etiquetas permanentes, tanto en lo ideológico, como en lo estético.

Hablando de estética: se sabe que en 1915, fue catedrático de dicha disciplina en la madrileña Escuela de Bellas Artes. Inquieto, incluso rebelde en su extravagancia, el escritor diseñó el "esperpento", como fórmula cabal de su juicio crítico. 

Al distorsionar lo real, este género por él creado, le permitía diagnosticar los males más íntimos de su sociedad, resaltándolos por medio del absurdo. Ejemplo definitivo del esperpento, fue "Luces de Bohemia"  de 1920. La radicalidad de esta propuesta no fue comprendida, por luminarias de la época, como Pérez Galdós, quien impidió que las creaciones de Valle-Inclán, fueran exhibidas en el Teatro Español.

Polémico, también perseguido durante la dictadura de Primo de Rivera, Valle-Inclán tuvo un respiro en tiempos de la Segunda República. Lo nombraron Conservador General del Patrimonio Artístico ,y director de la Academia Española de Bellas Artes, en Roma. Muy menoscabado en su salud, buscó reposo en Santiago de Compostela, donde pereció en 1936. 

Según cuenta una de sus leyendas, Valle-Inclán murió gritando ingeniosas proclamas y juicios antológicos. Advertía que no quería en su funeral "ni cura discreto, ni fraile humilde ni jesuita sabihondo". Se desesperaba en la interminable agonía: "¡Me muero! ¡Pero lo que tarda esto!" Y mascullaba unas última palabras ,redondas para la posteridad: "Aquí he cogido la enfermedad hace treinta años. Aquí he vivido y aquí dejo mi cuerpo".

La mañana del 5 de enero de 1936, en un sanatorio de Santiago, Ramón María del Valle-Inclán, falleció en una habitación atestada de amigos, familiares y curiosos, más sala de museo o animado café, que lecho mortuorio. 

El entierro se celebró al día siguiente,día de Reyes, en el cementerio de Boisaca. Allí, mientras la muchedumbre y los poderes públicos locales al completo, daban su último adiós al escritor, bajo una lluvia torrencial, un jabato anarquista que atendía al nombre de Modesto Pasín , se abalanzó sobre el ataúd para arrancar la cruz. La tapa se quebró,y el cadáver quedó al descubierto, ante el horror de los asistentes y el furioso ácrata, cayó rodando al hoyo, de donde tuvieron que rescatarlo.

Según los describe Manuel Alberca en su biografía, los últimos años de Valle-Inclán fueron "amargos". Los trámites de la separación, la ruptura familiar que le alejaría de sus hijos, las crecientes dificultades económicas... "Él, que había creado un mundo propio y una lengua literaria inconfundible, para darle sostén, fracasó al no ser capaz de crear las condiciones de vida, más favorables para los suyos". 

María del Valle-Inclán criticaba a Alfonso XIII y a la monarquía por corrupta, acusando al rey de abusar de su poder en negocios turbios, especialmente con el juego y concesiones (como ferrocarriles), y de favorecer la dictadura de Primo de Rivera, lo que llevó a la frase popularizada: "Los españoles han echado al último Borbón no por rey, sino por ladrón". 

Estas acusaciones reflejaban el sentir popular, que asociaba a la monarquía con la corrupción y la falta de mérito, según un discurso antimonárquico popularizado por escritores y republicanos.

En pocas palabras, Valle-Inclán fue un artista total, un innovador incansable que transformó la literatura española, haciendo de su propia vida, una obra de arte inseparable de sus creaciones.

El militar y político español Bernardo de Gálvez, en la independencia de Estados Unidos

Tal día como hoy, 7 de enero de 1720,: Nace el militar y político José Bernardo de Gálvez y Gallardo.

Hijo de Matías de Gálvez, teniente general y virrey de Nueva España; sobrino de José de Gálvez, marqués de la Sonora, visitador de Nueva España, ministro universal de las Indias y consejero de Estado, bajo el reinado de Carlos III.

Bernardo de Gálvez, militar y político español, fue crucial en la Independencia de EE. UU. al bloquear, estratégicamente a los británicos en el sur, facilitando ayuda (armas, dinero) a los rebeldes, y mediante victorias militares directas, como la conquista de Pensacola y Mobile, que desarticuló los planes británicos y abrió el rio Misisipi, para suministros patriotas, algo reconocido incluso por George Washington. 

Sin la ayuda de España, el triunfo estadounidense en la Guerra de la Independencia, contra Gran Bretaña no hubiera sido posible. Así lo declaró George Washington, hace más de 200 años, y lo reafirmó el ex presidente Joe Biden, en su primera y última visita oficial al país ibérico:"Estados Unidos no sería un país independiente sin vosotros", expresó frente al rey Felipe VI. 

La intervención de los militares españoles ,en el proceso más significativo de la historia de Norteamérica, es poco conocida, a pesar de su gran relevancia. Crucial al proporcionar dinero, armas, munición, mantas, vestuario y también ayuda militar directa, el ejército de Carlos III, diseñó un plan discreto —evitando así un choque directo, con la Corona británica— y eficaz —con un frente de alrededor de 11.000 soldados— a favor de la causa independentista, de las Trece Colonias. 

No es de extrañar, pues, que en 2014 se llevase por fin a cabo, una promesa hecha por los padres fundadores de Estados Unidos en 1783: la de honrar con un retrato en el Capitolio, la memoria de Bernardo de Gálvez, el militar español que acumuló numerosas victorias contra los británicos, especialmente en las campañas, del Misisipi y el Golfo de México.

Macharaviaya, es el municipio malagueño que vio nacer, en 1746, a Bernardo de Gálvez. Sin embargo, poco tiempo de su vida pasó allí: criado en el seno de una familia de tradición militar, sintió el llamado de las armas con tan solo 16 años, cuando decidió luchar contra Portugal, en la Guerra de los siete años. La labor por la que sería reconocido, no obstante, tuvo lugar al otro lado del Atlántico. 

Todo comenzó en 1765, cuando Gálvez viajó a México, para ofrecer apoyo a su tío, José de Gálvez, quien ocupaba el cargo de inspector general de la Nueva España —el territorio que incluye lo que actualmente es México y el suroeste de Estados Unidos—. Allí, entre las muchas campañas que lideró, venció a los apaches en las luchas que se desarrollaron, a lo largo del río Bravo. 

En vista de su destreza para planificar las contiendas, el militar fue ascendido a coronel en 1776, y un año más tarde empezó a ejercer como gobernador de Luisiana, lo que le hizo de algún modo empatizar, por cercanía, con la causa revolucionaria e independentista, americana. Y es que, desde 1775 a 1783, se libraba en el territorio de las Trece Colonias, una batalla para, después de más de 160 años de ocupación, deshacerse del yugo británico.

La España de Carlos III era enemiga de Gran Bretaña: la Guerra de los siete años, que aconteció entre 1756 y 1763 y que enfrentó a varias potencias europeas, acabó con la victoria anglo-prusiana y conllevó, pérdidas importantes para el país ibérico. Por ello, con una mochila cargada de rencor, Bernardo de Gálvez vio la Guerra de la Independencia de Estados Unidos, como una oportunidad para debilitar, a la Inglaterra de Jorge III.

El apoyo de España a Estados Unidos, se materializó primeramente con el abastecimiento de elementos, fundamentales para hacer la guerra, como armas, munición y otros suministros, los cuales llegaron hasta el escenario del conflicto, a través del comerciante Oliver Pollock, considerado uno de los financiadores principales, de la Revolución Americana.

Pero, más tarde, cuando los británicos supieron de la colaboración extraoficial de España, en la causa rebelde, estos dieron inicio a una guerra directa contra los hombres de Carlos III, dirigidos por Bernardo de Gálvez. 

Lo que no sabían, sin embargo, era que al aumentar sus esfuerzos en luchar contra los españoles, disminuirían la presión ejercida en las Trece Colonias: un aspecto fundamental para comprender el éxito, de la Independencia de Estados Unidos, adquirida el 4 de julio de 1776, aunque la paz, no llegara al nuevo país hasta abril de 1784.

Las grandes gestas, por las que tanto George Washington como Barack Obama o Joe Biden reconocieron a Bernardo de Gálvez, tuvieron lugar en una etapa de la Revolución Americana, que comenzó a partir de 1779, cuando España entró oficialmente en guerra, contra Gran Bretaña.

Ese año, el militar reunió tropas formadas tanto por españoles,como por colonos franceses, alemanes locales, libertos, personas esclavizadas y choctaw, para capturar los puertos británicos, ubicados en la parte baja del Misisipi en Natchez, Baton Rouge y la desembocadura, del rio Bayou Manchac (ambos en Luisiana).

El éxito en dichas campañas, le ofreció ventaja para, en 1780, salir victorioso de la toma del fuerte británico en Mobile (Alabama), y no fue hasta un año más tarde, cuando, montado en un bergantín llamado Gálveztown, Pensacola (en la actual Florida) cayó finalmente en manos de los españoles, en lo que sería su batalla más distinguida, a lo largo de la historia por ser "decisiva", en el curso de la revolución, en palabras de Carlos del Toro, secretario de la Marina de Estados Unidos.

Han pasado exactamente 238 años, desde que Bernardo de Gálvez murió, en Tacubaya, en la actual Ciudad de México, tras dedicar sus últimos años de vida a gobernar —con un alto grado de popularidad— el Virreinato de la Nueva España. No tuvo la suerte, sin embargo, de experimentar en vida, el reconocimiento que hoy ostenta.

Y es que, en su momento, ademas de la española, la única ayuda internacional que recibió distinción, en el contexto de la Revolución Americana fue la francesa, por la existencia de un tratado oficial que corroboraba, la alianza entre ambos países.

Ahora, en pleno siglo XXI,este hombre ilustre, considerado ciudadano honorífico estadounidense, (un estatus otorgado solo a 8 personas ), la figura de Gálvez está recuperando su gloria en la memoria colectiva, debido al esfuerzo de la administración estadounidense, por rendir homenaje a sus héroes nacionales, a través de pequeño, pero significativos gestos: 

La decisión de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, de bautizar a una nueva fragata con su nombre, en una forma de reconocer nuevamente, la excelente relación diplomática entre España y el gigante norteamericano. la fragata bautizada con el nombre del militar español el,(USS Gálvez) ha sido el último de ellos.  

Bernardo de Gálvez tiene varios monumentos y homenajes en EE.UU., destacando una estatua ecuestre en Pensacola (Florida), otra en la Embajada Española en Washington, y calles con su nombre en lugares como Nueva Orleans, honrando su papel crucial en la Guerra de Independencia de EE.UU., conmemorando su victoria en Pensacola y su ciudadanía honoraria. 

Como suele ser tristemente costumbre, en España casi nadie sabe quien fue...


sábado, 3 de enero de 2026

El levantamiento de Zaragoza, contra el golpe de estado del general Pavia

Tal día como hoy, 4 de enero de 1874: Los republicanos llevan a cabo un levantamiento en la ciudad de Zaragoza, a causa del golpe de Estado del general Pavía.

El 4 de enero de 1874, tras el golpe de Estado del general Pavía, que disolvió las Cortes de la Primera República en Madrid, los republicanos federalistas de Zaragoza, se levantaron en armas al día siguiente, levantando barricadas para defender la República, en un acto de resistencia popular, que desafió al nuevo gobierno unitario, instaurado por Pavía

El levantamiento en Zaragoza contra el golpe de Pavía, en enero de 1874 fue la mayor resistencia popular en España, contra la disolución de la Primera República, con la ciudad construyendo barricadas en defensa de la República, aunque el golpe de Pavia fue finalmente exitoso a nivel nacional, instaurando la dictadura de Serrano. 

Tras la entrada de Pavía en el Congreso el 3 de enero, se puso fin a la República parlamentaria, para dar paso a un régimen presidencialista bajo el general Serrano. Zaragoza fue una de las pocas ciudades, que ofreció una resistencia armada directa contra este movimiento.

Este golpe no terminó con la República, sino que dio paso a una República Unitaria, controlada por el general Serrano, alejándose del ideal federalista.

Al conocer la noticia en Zaragoza, los republicanos federales, que defendían la estructura federal del Estado, se levantaron en la ciudad, erigiendo barricadas en las calles como protesta y defensa de sus ideales republicanos, frente al golpe.

Los conocidos como "Voluntarios de la República", levantaron barricadas en las calles del casco antiguo, convirtiendo la ciudad en un foco de resistencia heroica, frente al cambio de régimen que, a la postre, derivaría en la dictadura de Serrano.

Este episodio, representó el último gran esfuerzo del republicanismo federal zaragozano, antes de la Restauración borbónica, a finales de ese mismo año.
 
Aunque el levantamiento zaragozano, fue una importante resistencia popular, finalmente fue sofocado, y la República continuó en una fase más conservadora, hasta el golpe de Martínez Campos en diciembre de 1874 que restauró la monarquía. 

Aunque el golpe de Pavía suele describirse, como un evento que apenas encontró oposición, la resistencia en Zaragoza demuestra que el tejido social republicano de la ciudad, seguía dispuesto a defender la legalidad, de la Primera República por las armas. 

viernes, 2 de enero de 2026

El golpe de Estado del general Pavía

Tal día como hoy, 3 de enero de 1874, el general Pavía encabezaba un golpe de Estado, que marcó el inicio de la última etapa de la Primera República Española, la dictadura de Francisco Serrano.

El golpe de Estado de Pavía, o simplemente golpe de Pavía, fue un golpe de Estado que se produjo en España el 3 de enero de 1874, durante la Primera República y que estuvo encabezado por el general Manuel Pavía, capitán general de Castilla la Nueva cuya jurisdicción incluía Madrid.

El golpe de Estado, se producía tan solo un día después de que el entonces presidente de la Primera República Española, Emilio Castelar, solicitase al Congreso de los Diputados un voto de confianza, que no superó.

Desde la renuncia al trono, del Rey Amadeo I de Saboya en febrero de 1873, que dio paso a la Primera República Española, la situación en España era caótica. En menos de un año, hubo hasta cuatro presidentes diferentes, en un país que se encontraba totalmente dividido. 

Ciudades como Cartagena, Valencia, Castellón, Alicante, Sevilla, Córdoba, Málaga, Cádiz y  Granada, se proclamaron independientes del poder central. Es el llamado cantonalismo, un movimiento que aspiraba a dividir el Estado naciona,l en cantones casi independientes.

Todos los levantamientos cantonales, fueron sofocados en dos semanas, a excepción del Cantón de Cartagena, que logró mantenerse independiente, del Gobierno de España durante 185 días, tiempo en el cual el Cantón de Cartagena llegó a solicitar, su adhesión a los Estados Unidos.

Aquella situación que tanto había costado controlar, la de los cantones, podía volver a producirse tras la derrota de Emilio Castelar, en la moción de confianza celebrada el 2 de enero de 1874. 

El motivo era, que la más que posible recuperación del poder en las Cortes, por parte de los federalistas, una realidad que según el general Pavía, un militar de izquierdas antiborbónico, que jugó un papel clave en el destronamiento de la Reina Isabel II, había que evitar a toda costa, pues su victoria supondría la ruptura, de la unidad nacional.

Para mantener unido a todo el país, el general Pavía encabezó, con el apoyo de todo el ejército y la mayoría de la población, un golpe de Estado el 3 de enero de 1874. Lo hizo tomando el palacio de las Cortes, con dos compañías de la Guardia Civil, dos de infantería y una batería de montaña.

El golpe de Estado fue un total éxito. Tras su triunfo, el general Pavía convocó a todos los partidos políticos, a excepción de los partidos cantonalistas, federalistas y carlistas para formar un Gobierno de concentración nacional, que recaería en las manos del general Serrano. De esta forma, se iniciaba la última etapa de la Primera República Española, la dictadura del general Serrano.

Estos hechos supusieron el final de facto de la Primera República, aunque oficialmente continuaría casi otro año más, con el general Serrano al frente. "Nominalmente la República continuaba pero completamente desnaturalizada", 

El líder del partido alfonsino Antonio Cánovas del Castillo, le comunicó a la reina exiliada Isabel II, que "los principios democráticos están heridos de muerte" y que tan solo es cuestión de "calma, serenidad, paciencia, tanto como perseverancia y energía" para lograr la restauración de la Monarquía borbónica.

El nuevo Gobierno, duró tan poco como los anteriores, que tuvieron lugar durante la Primera República Española, once meses. Cayó de la misma forma con la que empezó,con el pronunciamiento del general  Martínez Campos en Sagunto,  el 29 de diciembre de 1874, a favor de la restauración de la monarquía borbónica en la persona de Alfonso de Borbón.

jueves, 1 de enero de 2026

La batalla de Teruel durante la Guerra Civil Española

Tal día como hoy, 2 de enero de 1938: En el marco de la Guerra Civil Española, las fuerzas republicanas, vuelan el puente de Hierro de Teruel, para cubrir su retirada de la ciudad.

Se denomina batalla de Teruel, al conjunto de operaciones militares que, durante la guerra civil española, tuvieron lugar entre el 15 de diciembre de 1937 y el 22 de febrero de 1938, en la ciudad de Teruel y sus alrededores. 

La Batalla de Teruel, fue un enfrentamiento clave y brutal en la Guerra Civil española, marcado por un frío extremo y condiciones inhumanas, donde la República tomó brevemente la ciudad, pero los franquistas la recuperaron, tras una sangrienta batalla de desgaste, agotando a las mejores tropas republicana, y abriendo el camino para la ofensiva franquista hacia el Mediterráneo, siendo un punto de inflexión decisivo,  y a menudo ha sido llamada, el "Stalingrado español"

El Ejército Popular de la República, acumuló un gran número de hombres y equipo, en torno a la capital turolense y la cercó del resto del territorio sublevado, aunque la conquista de la ciudad se demoró ,durante dos semanas más debido a la resistencia ofrecida, por la guarnición y las duras condiciones meteorológicas. 

Los últimos bastiones sublevados, se rindieron a comienzos de enero de 1938 y las tropas republicanas, pasaron a la defensiva frente a la cada vez más intensa contraofensiva, de los ejércitos franquistas. Las tropas gubernamentales, no obstante, lograron mantener sus posiciones y los franquistas, se vieron incapaces de reconquistar la ciudad, recientemente perdida.

En el mes de febrero, los franquistas desbordaron los flancos republicanos, e infligieron a estos una dura derrota, en la zona del Alfambra, enfrentamiento que supuso un grave quebranto, para el Ejército Popular. 

Después de esto, el camino estaba abierto y el 22 de febrero, la ciudad de Teruel volvía a manos de Franco. Aunque las operaciones, supusieron un grave desgaste para ambos ejércitos, este lo sufrieron especialmente, los republicanos. 

El parte oficial de guerra franquista, del 22 de febrero de 1938 habla de dos millares de muertos republicanos,recogidos esa mañana, así como de más de 3.000 prisioneros, entre ellos el jefe de Estado Mayor de una división, varios jefes, oficiales y comisarios políticos.

La batalla de Teruel, fue una prueba para el Ejército Popular de la República, de su capacidad para organizarse y efectuar operaciones militares, solventes frente a un enemigo, mejor armado y más profesional. 

Las diferencias entre los generales más expertos como Saravia, Rojo y Modesto frente a los jefes de Milicias como Líster y El Campesino habían sido claves, a la hora de organizar mejor las acciones, como después se repetiría en el futuro. 

La retirada de Teruel, dejará al Campesino tocado por las sospechas y acusaciones de cobardía, las cuales se volverían a repetir, durante la batalla del Ebro. 

Por otro lado, Teruel fue también la evidencia, de que el camino hacia Aragón, Cataluña y el Levante, quedaba expédito para las tropas franquistas, como se vería unas semanas más tarde, durante la ofensiva que estos lanzarían. 

La primavera de 1938, quedaba abierta, para la ofensiva del ejercito de Franco, hacia el nordeste de la península.