miércoles, 2 de septiembre de 2020

El periodo del terror en la Revolución Francesa

 

Tal día como hoy 2 de septiembre de 1792, Jean-Paul Marat, portavoz radical de los sans-culotte y presidente de los jacobinos, y Danton, ministro de Justicia, organizan el terror revolucionario ordenando ejecuciones en masa de aristócratas, clérigos y presos comunes. Los nobles que puedan hacerlo huirán del país.

Durante el reinado del terror, 300.000 sospechosos serán llevados ante los tribunales, de los cuales 17.000 serán ejecutados en la guillotina.

El Terror francés fue un periodo entre 1793 y 1794 caracterizado por los cambios centrados en la violencia de la Revolución francesa. Un periodo que destacó por las medidas de carácter impositivo, que tomaron los miembros de la Convención Nacional, con el fin de hacer frente a todos los peligros -interiores y exteriores - que amenazaban la revolución.-

Durante este Gobierno del Terror, se crearían tres organismos. El Comité de Salud o Salvación Pública era el encargado de concentrar los poderes civiles y militares. A raíz del mismo se decretaría la leva en masa, debido a que según el mismo organismo, los franceses debían estar permanentemente al servicio de los ejércitos hasta que sus enemigos fueran expulsados fuera de los territorios de la república.

También se crearía el Comité de Seguridad General, encargado de buscar sin descanso a todos los enemigos de la Revolución.

Ser “enemigo” de la Revolución no significaba estar en contra de ella. A este organismo le valdrían por igual aquellos ciudadanos que, aun no habiendo hecho nada en contra de la libertad, no habían hecho tampoco nada por ella. De esta forma, y siguiendo estos criterios de selección tan amplios, se ejecutaría a muchísima gente inocente en la guillotina. Por este preciso motivo se le conocería como época del terror, pues no es de extrañar que cualquier ciudadano sintiera miedo por perder su vida en estos días.

Este último órgano estaba estrechamente relacionado con el Tribunal Revolucionario, que sería el encargado de juzgar a los acusados, sin apelación, condenándolos en la mayoría de los casos a morir.

Todos estos organismos darían lugar a una serie de medidas. En materia económica, por ejemplo, se impondría un impuesto de la fortuna, confiscación de las tierras de los “enemigos del pueblo” así como de los sospechosos o los decomisos en los dominios de los banqueros.

El objetivo era el aprovisionamiento de la ciudad de París y su ejército, con el fin de evitar una insurrección popular. Por este motivo se tomaron también otras decisiones previas como recurrir a la pena de muerte para luchar contra los acaparadores o la prohibición de sacar capital fuera del país así como el cierre de la Bolsa.

Aunque evidentemente las medidas económicas, así como las detenciones y ejecuciones, son los aspectos que más destacan de esta época del Terror. Lo cierto es que en materia social y cultural también se realizarían otro tipo de medidas.

En materia social, se encargarían de abolir la esclavitud, disminuir el plazo de transición entre un divorcio y el nuevo matrimonio, reparto equitativo en las herencias y supresión de los privilegios de los primogénitos, reparto de los bienes comunales o censo de los indigentes que percibirían ayudas de los bienes confiscados.

Asimismo, en materia religiosa y cultural se iniciaría la supresión de las congregaciones, la supresión de las universidades y academias, la creación del calendario republicano, una auténtica campaña de descristianización o la censura de los teatros parisinos “recomendando” obras patriótica.

 

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