lunes, 12 de diciembre de 2022

Biografía del poeta Juan Ramón Jimenez

Tal día como hoy 12 de diciembre de 1914, en España se publica la primera edición, compuesta por 63 capítulos, de la narración lírica "Platero y yo", del poeta español Juan Ramón Jiménez. Pese a su éxito, Juan Ramón no queda satisfecho ni con lo escrito ni con las ilustraciones que aparecen en el libro por lo que, en 1917, publicará la edición completa, con 138 capítulos.

Con el tiempo se convertirá en uno de los textos más leídos de la literatura universal y será la tercera obra más traducida a diferentes idiomas y lenguajes del mundo después de la "Biblia" y "El Quijote".

Juan Ramón define así su nacimiento:"Nací en Moguer, la noche de Navidad de 1881. Mi padre era castellano y tenía los ojos azules; y mi madre, andaluza, con los ojos negros. La blanca maravilla de mi pueblo guardó mi infancia en una casa vieja de grandes salones y verdes patios. De estos dulces años recuerdo que jugaba muy poco, y que era gran amigo de la soledad."

Así mismo define el poeta su infancia, una infancia de niño consentido ya que sus padres Víctor Jiménez y Purificación Mantecón, se dedicaban con éxito al comercio de vinos. Los recuerdos más remotos del poeta en Moguer, los podemos encontrar en “Casa Azulmarino” cuando vivía en la calle de la Ribera. La casa de la Ribera, el río azul bajo el cielo azul despierta sus primeras fantasías literarias.

A los pocos años se trasladó a la calle Nueva “porque- dice Juan Ramón- los marineros andaban siempre navaja en mano, porque los chiquillos rompían todas las noches la farola del zaguán y la campanilla y porque en la esquina hacía mucho viento”.

Juan Ramón, estudió Bachillerato con los jesuitas en el Puerto de Santa María -Cádiz- en el colegio “San Luis Gonzaga” y apuntaba con ser un creador. De momento se orientó hacia la pintura, como así lo atestiguan “Soldado con mosquetón” o “un perfil femenino”. Aún adolescente, la lectura de Gustavo Adolfo Bécquer le puso en contacto con la poesía.

"Primero se despierta en mi el amor a la pintura. Luego a la poesía. Luego a la música y a la pintura: de los primeros años de la niñez a los quince o dieciséis, luego primero: disminuye el amor a la música, luego a la pintura. Aumenta siempre el amor a la poesía y literatura como arte completo.”

Aunque comenzó la carrera de Derecho, en la Universidad de Sevilla no finalizó sus estudios, pues las artes le atrajeron más. La familia del poeta, culta, tradicionalista y conservadora, no se opuso; muy al contrario, contó con el apoyo de ellos, en especial de su madre. La economía familiar se lo permitía.

Con diecinueve años, se traslada a Madrid, donde entra en contacto con los grandes poetas modernistas,como Rubén Darío. Publica sus dos primeras obras “Nínfeas” y “Almas de Violeta”, cuyos títulos son sugeridos por Valle-Inclán y Rubén Darío. Antes del verano vuelve a Moguer enfermo de neurosis depresiva.

El 1901 su familia le interna en un sanatorio francés para enfermos mentales en Burdeos, donde tuvo una aventura amorosa con la mujer de su psiquiatra mientras escribe “Rimas” bajo influencia de los simbolistas y parnasianos franceses. En septiembre es ingresado en el sanatorio del Rosario de Madrid. En la habitación del sanatorio organiza reuniones a las que asisten A. Machado, Valle-Inclán, Benavente... Allí pasa dos años de grato recuerdo y publicó sus dos primeros libros de textos. La muerte de su padre y la incipiente ruina familiar le causaron una honda preocupación, vivida intensamente a causa de su carácter hiperestésico.

En 1905, una nueva crisis depresiva le lleva a Moguer. En este viaje nace “Platero y yo” quien no vería la luz hasta 1914 y sigue escribiendo poesía amorosa bajo el signo del simbolismo; así es el poema "El viaje definitivo". Los años siguientes serán duros para el poeta. Se agudiza su crisis depresiva a lo que se une el descalabro económico de la familia.

En 1911, decide vivir definitivamente en Madrid en la Residencia de Estudiantes. Allí se instala en 1913, año en que conoce a Zenobia Camprubí Aymar, de quien se enamora profundamente. Tras sus primeras negativas y gracias a la insistencia del poeta, como refleja uno de sus mejores libros de poemas de amor, “Estío”, conseguirá su propósito, siendo finalmente aceptado por la cultísima Zenobia.

En 1914 ve la luz definitivamente “Platero y yo”. Una selección de sesenta y tres capítulos, hecha por el autor, en su colección “Biblioteca Juventud”. Este hecho, junto con el prólogo titulado “Advertencia a los hombres que lean este libro para niños”, dio lugar a que la obra fuese erróneamente encasillada en el género de la literatura infantil. Podría decirse que este libro dedicado y formado por breves capítulos pueden considerarse poemas en prosa o también llamada Prosa poética que tanto caracterizará a Juan Ramón.

En 1916, viajan juntos a Estados Unidos para casarse. Este acontecimiento será decisivo para la vida y obra del poeta. Había prometido a su amada el libro de poemas más hermoso jamás escrito. Lo cumplirá en parte con “Diario de un poeta recién casado”. Durante este viaje, contacta con la poesía anglosajona, mientras su mujer traduce a Rabrindanath Tagore. Cuando vuelve a Madrid encabeza movimientos de renovación poética, logrando una gran influencia en los inicios de la más prolífica generación del siglo XX: la Generación del 27.

En 1917 se publica la edición completa, de “Platero y yo” compuesta por 138 capítulos donde quedaba claro que Platero era un texto adulto, aunque por su sencillez y transparencia se adecuara perfectamente a la imaginación y al gusto de los niños.

En 1918 publica “Eternidades”, uno de los más influyentes en la poesía española del siglo pasado. En 1920 ya había ampliado “Platero y yo” hasta llegar a los hasta los 190 capítulos; de hecho, existen tres adicionales al igual que planeaba también una segunda parte, de “Platero y yo” denominada “Otra vida de Platero”, de la que incluso esbozó algunos títulos. Un proyecto que, como el de publicar “Platero y yo” en cuadernos sueltos, no llegaría nunca a ver la luz:

“Por la cuadra en silencio, encendiéndose cada vez que pasaba por el rayo de sol de la ventanilla, revolaba una bella mariposa de tres colores...”

En 1931, la esposa del poeta sufrirá los primeros síntomas de un cáncer que acabará con su vida. En 1936 estalla la guerra civil en España y se mantiene fiel del lado republicano llevando una importante labor de acogida de niños huérfanos.

Juan Ramón y Zenobia marchan a Washington, habiendo dejado sus ahorros para atender a los huérfanos; él será el agregado cultural de la Embajada de España. Es invitado a dar conferencias en la Universidad de Miami. Con la victoria de Franco en la guerra, el matrimonio decide mantenerse en América en el exiliado. 

La tendencia depresiva del poeta hará que el exilio le aleje de la realidad e intensifique su aislamiento social. Durante estos años recibe el reconocimiento literario en toda América. En 1946 el poeta permanece hospitalizado ocho meses a causa de otra crisis depresiva.

En 1950, se instalan en Puerto Rico, que se convertirá en su segunda patria, y donde trabaja como profesor en la Universidad. Zenobia es operada de cáncer de matriz en 1951, enfermedad que se agrava en 1954.

Octubre de 1956 tiene para el poeta dos caras: la concesión del Premio Nobel de Literatura el día 25 y la muerte de Zenobia el día 28 en la clínica Mimiya de Santurce -Puerto Rico-. Juan Ramón se recluye en su casa, en la más absoluta oscuridad:

El 29 de Mayo de 1958, totalmente desolado, muere en la misma clínica en la que murió Zenobia.

El 6 de Junio, su sobrino traslada los cuerpos de Zenobia y Juan Ramón a España, cumpliendo el deseo de sus tíos. Tras varios días de celebraciones y homenajes, reciben sepultura definitiva en el Cementerio de Jesús, de Moguer, donde había nacido. 

 

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