jueves, 3 de abril de 2025

Ignacio de Loyola, primer general de los Jesuitas

Tal día como hoy, 4 de abril de 1541, San Ignacio de Loyola era elegido en España, como primer general de los Jesuitas.

Ignacio de Loyola era el pequeño de un familia de trece hermanos. Hijo de Beltrán Ibáñez de Oñaz y Marina Sánchez de Licona y Balda, nació en el castillo de Loyola, en Azpeitia (Guipúzcoa). 

Llegaba al mundo casi al mismo tiempo, que Colón descubría América y el papa Borja se establecía en la Sede de San Pedro. Todavía era pequeño, cuando fue a Arévalo a servir a Juan Velázquez de Cuéllar, tesorero general de Castilla. Más tarde servirá al duque de Nájera, virrey de Navarra.

En el sitio de Pamplona, en mayo de 1521, un disparo de cañón le rompe la pierna derecha. Ignacio es un miembro de la nobleza y sueña con hazañas de caballeros, pero en su convalecencia, lee la vida de Jesús y vidas de santos y se convierte. 

Después de la herida en Pamplona y de la recuperación en Loyola, Ignacio decide ponerse en camino y peregrina de Loyola a Manresa, recorrido que ha dado lugar al Camino Ignaciano. Llega a Montserrat, el 21 de marzo de 1522, donde deja su espada a los pies de la Virgen de Montserrat y sustituye el vestido de caballero, por una tela de saco, símbolo del peregrino. 

El 25 de marzo, llega a Manresa donde tendrá que quedarse cerca de un año, ya que no puede emprender el viaje a Tierra Santa, que tenía previsto. La estancia de San Ignacio en Manresa -mucho más larga de lo que estaba previsto- tiene un gran relieve, en la biografía y obra del santo. 

En Manresa, tal y como él mismo escribe en su Autobiografía, vive una profunda experiencia espiritual, que lo transforma para siempre y que sería el origen de una serie de indicaciones metodológicas, para guiar experiencias similares: el Libro de los Ejercicios Espirituales, una ayuda para orientar, según Dios, la propia vida. 

Por este motivo, la ciudad de Manresa, donde hoy la Compañía de Jesús cuenta con el Centro Internacional de Espiritualidad , Cueva de San Ignacio, es uno de los lugares fundamentes, de la espiritualidad ignaciana. 

Peregrina a Montserrat y quiere llegar a Barcelona para embarcarse hacia Tierra Santa, pero la epidemia de peste que azota la ciudad, le obliga a quedarse en Manresa donde vive una profunda experiencia espiritual. Se entrega totalmente a la oración y a la pobreza y escribe las líneas fundamentales de sus "Ejercicios Espirituales".

En febrero de 1523, va finalmente a Tierra Santa y desea quedarse, pero a la vuelta de Jerusalén, entiende que debe hacer algo diferente, a lo que había previsto. Decide estudiar y lo hace en Barcelona, Alcalá, Salamanca y París. En esta última ciudad, reúne sus primeros compañeros y el año 1540, nace la Compañía de Jesús. Con sus compañeros marcha a Roma, para ponerse al servicio del Santo Padre. 

Algunos miembros del grupo (Laínez, Salmerón, Favre ...) tienen un papel muy importante en el Concilio de Trento. Su preocupación es la extensión y defensa de la fe, su empuje misionero y la educación de la juventud.

La Compañía crece por todo el mundo. Surgen colegios en Roma, España, Alemania, Francia y los Países Bajos. Aparecen las primeras universidades. Después de la muerte de Ignacio, se redacta la Ratio Studiorum en 1599, una guía o plan de estudios, que recoge la teoría y práctica docente de los jesuitas. 

Con el tiempo, la actividad de la Compañía se fue diversificando, hacia diferentes campos según los retos y problemas de cada generación. Ignacio de Loyola murió en Roma en julio de 1556, pero su labor perduraría. Su espíritu e ideal de acción quedaban asegurados.

San Ignacio hizo varias estancias, en la ciudad de Barcelona. En la Basílica de Santa María del Mar, la Capilla de San Ignacio, recuerda el lugar donde Ignacio pedía limosna entre 1524 y 1526. Está representado con una escultura de bronce, del artista Lau Feliu, que presenta Ignacio como un mendigo, con la mano extendida y los pies descalzos. 

La ruta por la Barcelona Ignaciana, recorre los principales lugares de interés vinculados al paso de Ignacio por la ciudad.

Muerto Ignacio, le sucedió como general de los jesuitas, su más estrecho colaborador, el castellano Diego Laínez. Años más tarde, en 1622, Ignacio fue canonizado por el Papa Gregorio XV.


 

miércoles, 2 de abril de 2025

Las ofrendas que Cristóbal Colón entregó a los Reyes Católicos, al volver de América

Tal día como hoy, 3 de abril de 1493, los Reyes Católicos recibían con todos los honores al hombre que había descubierto América, Cristóbal Colón.

Meses después del descubrimiento de América, Cristóbal Colón regresó a la Península Ibérica. Lo hizo en marzo de 1493, sin embargo, no fue hasta abril de 1493 que Colón fue recibido por los Reyes Católicos. El encuentro tuvo lugar el 3 de abril de 1493, en la ciudad de Barcelona.

Se desconoce el día, que el almirante Cristóbal Colón entró en la ciudad. Tampoco se sabe el lugar exacto en el que fue recibido. Es posible que el encuentro tuviera lugar, en el Salón del Tinell, en pleno centro de Barcelona, o en el monasterio de San Jerónimo de la Murtra, en Badalona.

El viaje del Almirante hasta la Ciudad Condal causó sensación. Colón llevaba siete indígenas americanos, así como papagayos, otros animales y plantas y frutos diversos, de modo que "la gente corría a los caminos para verle y a los indios y otras cosas y novedades que llevaba ", según escribía un cronista. 

En Barcelona los soberanos lo recibieron con alborozo y le prodigaron los mayores gestos de deferencia, permitiéndole sentarse ante ellos o paseándose con él por las calles de la ciudad.

Los detalles de la recepción, al igual que muchos asuntos de la vida de Cristóbal Colón, continúan siendo un misterio. El cronista Francisco López de Gomarra, llegó a decir en su crónica, sobre este acontecimiento en el S. XVI que:.

“Colón Presentó a los Reyes el oro y las cosas que traía del otro mundo; y ellos y cuantos estaban delante se maravillaron mucho en ver que todo aquello, excepto el oro, era nuevo como la tierra donde nacía. Loaron los papagayos, por ser de muy hermosos colores: unos muy verdes, otros muy colorados, otros amarillos, con treinta pintas de diversa color; y pocos de ellos parecían a los que de otras partes se traen.

Las hutias o conejos eran pequeñitos, orejas y cola de ratón, y el color gris. Probaron el ají, especia de los indios, que les quemó la lengua, y las batatas, que son raíces dulces, y los gallipavos, que son mejores que pavos y gallinas.

Marvilláronse que no hubiese trigo allá, sino que todos comiesen pan de aquel maíz. Lo que más miraron fue los hombres, que traían cercillos de oro en las orejas y en las narices, que ni fuesen blancos, ni negros, ni loros, sino como triciados o membrillos cochos. 

Los seis indios se bautizaron, que los otros no llegaron a la corte; y el rey, la reina y el príncipe don Juan, su hijo, fueron los padrinos, por autorizar con sus personas el santo bautismo de Cristo en aquellos primeros cristianos de las Indias y Nuevo Mundo”.

El 20 de mayo de 1493 los reyes Fernando e Isabel, entre los premios y dignidades otorgados a Colón, le concedieron esta ampliación de su escudo de armas primitivo:

"El Castillo de color dorado en campo verde, en el cuadro del escudo de vuestras armas en lo alto a la mano derecha; y en el otro cuadro alto a la mano izquierda un León de púrpura en campo blanco rampando de verde, y en el otro cuadro bajo a la mano derecha unas islas doradas en ondas de mar, y en el otro cuadro bajo a la mano izquierda las armas vuestras que soliades tener. Las cuales armas serán conocidas por vuestras, e de vuestros fijos e descendientes para siempre jamás"



martes, 1 de abril de 2025

Juan Ponce de León: El descubrimiento de la península de La Florida

Tal día como hoy, 2 de abril de 1513, el militar español Juan Ponce de León y sus marineros, son los primeros europeos en desembarcar en la península de Florida.

De ascendencia noble, Juan Ponce de León fue page en la corte del Rey Fernando "el Católico" y combatió en la conquista de Granada.,

Se duda, de si su primer viaje a América, lo llevó a cabo en el año 1493 o con Nicolás de Ovando en 1502. En todo caso, Juan Ponce de León, tuvo un importante papel en la empresa colonizadora, que prosiguió al descubrimiento de América, al colaborar en la conquista de La Española con Nicolás de Ovando, conquistador del que recibió el encargo, de ocupar la cercana isla de San Juan, actual Puerto Rico, en 1508.

Dos años después, a pesar de la oposición de Diego Colón, Juan Ponce de León logró ser nombrado gobernador de Puerto Rico en el año 1510. Gracias a la conversión del cacique Agüeibana, Puerto Rico fue sometido sin dificultad.

Juan Ponce de León, pudo dedicarse a la fundación de ciudades y a la explotación del oro, sin embargo, tras la muerte del líder indígena, la población local se sublevó contra la dominación española y el régimen de encomiendas, al que habían sido sometidos.

Tras una dura lucha, Juan Ponce de León se impuso a los nativos y tomó sangrientas represalias, aunque no duró mucho en el cargo tras someter a los indígenas, pues en 1511 fue destituido de su cargo como gobernador.

Fue entonces cuando Juan Ponce de León, se embarcó en una nueva aventura que le llevó a ser el primer europeo en pisar la península de Florida, territorio al que llamó "La Florida" por su abundante vegetación y por producirse el hallazgo, en fechas de Pascua Florida.

Ponce de León quiso organizar su propia expedición. En la isla de San Juan, no había medios para organizarla y Ponce decidió hacerlo, desde la isla de La Española. Fue con Pedro de la Mata. Se gastó 6 000 pesos de oro de su propio patrimonio.​

Ponce de León avisó de su expedición, a Carlos I, al cardenal Adriano y al secretario del Consejo de Indias Juan de Samano. Las dos primeras cartas, se conservan en el Archivo General de Indias de Sevilla.​

El propio Ponce, informó de que saldría de la isla de San Juan, hacia el 15 de febrero de 1521. Según Gonzalo Fernández de Oviedo, Ponce llevaba 200 hombres, 50 caballos, así como yeguas, terneras, cerdos, ovejas y cabras. La expedición también portaba semillas, arados, carretas y todo lo necesario, para la fundación de una población. Según Antonio de Herrera fueron solamente dos barcos. Fernández de Oviedo indica que en la expedición iban también algunos clérigos.

La flota llegó a la península de Florida, alrededor del 28 de febrero. Probablemente Ponce se dirigió al territorio del cacique Escampaba, con el cual ya había tratado de forma amistosa. Según la descripción del cosmógrafo Juan López de Velasco, este lugar era la bahía de San Carlos (Cayo Mound). 

Los indios calusa, terminaron por atacar a los españoles y estos organizaron una entrada de castigo. Oviedo cuenta, que hubo una batalla en que murió un grupo de españoles y el doble de indios. En esta reyerta Ponce fue herido por una flecha, en el muslo, y se dirigió a La Habana, donde murió recibiendo los sacramentos.

Es muy probable, que la península de Florida ya hubiese sido pisada con anterioridad por navegantes españoles o portugueses, pero en caso de ser así, su descubrimiento había quedado en el olvido.

lunes, 31 de marzo de 2025

El "parte"que anunció el fin de la Guerra Civil Española

Tal día como hoy, 1 de abril de 1939, tras tres años de conflicto, la Guerra Civil Española, llegaba a su fin. Los españoles conocerían la noticia, gracias a la radio.

Las palabras de aquella noticia, todavía perviven en la memoria de muchos españoles. “En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado”.

De esta forma la Guerra Civil Española, que desde el fallido intento de golpe de Estado en julio de 1936, había dividido a España en dos, había llegado a su fin dejando tras de sí unos 600.000 muertos.

Las palabras, escritas del puño y letra del general Francisco Franco, fueron difundidas a las 22.30 horas del 1 de abril de 1939, por el actor y locutor Fernando Fernández de Córdoba, a través de Radio Nacional de España, con la entonación típica de aquella época. Este fue el último "Parte de Guerra" y el único firmado por Francisco Franco.

El Parte de Guerra, fue sustituido al término de la Guerra Civil Española, por un informativo más convencional, aunque este mantuvo durante años el mismo nombre. Informativo que fue conocido como "parte" y al cual todas las radios privadas, tenían la obligación de conectar durante el franquismo. De ahí que muchos españoles, sigan llamando a día de hoy "el parte" a cualquier tipo de informativo, tanto radiofónico como televisado.

Durante el franquismo, todas las emisoras de radio, incluso las privadas, debían conectar con Radio Nacional de España, para ofrecer las noticias, que no se les permitía dar por su cuenta.

La alternativa para los radiooyentes, era sintonizar clandestinamente radios que emitían desde el extranjero, principalmente Radio España Independiente, denominada coloquialmente"la Pirenaica" y controlada por el Partido Comunista de España.

Para el caso de la televisión, al no existir otra que Televisión Española, tampoco había lugar a diferencias. En las salas de cine, era obligatoria la proyección del NO-DO antes de cada pase de las películas.

A esos noticiarios oficiales, especialmente los de radio y televisión, se les llamaba popularmente "parte", con independencia del nombre que llevaran (Diario hablado, Telediario, etc.).

Actualmente la acepción de "parte", como noticiario está cayendo en desuso, a excepción de su aplicación a un caso de noticiario especializado, como es el parte meteorológico.

domingo, 30 de marzo de 2025

La proclamación de Felipe IV de España, el llamado "Rey Planeta"

Tal día como hoy, 31 de marzo de 1621, Felipe IV, quien también fue conocido como Felipe "el Grande" o el "Rey Planeta", en referencia a la extensión de sus dominios a lo largo de cuatro continentes, era proclamado Rey de España.

La muerte inesperada de su padre, el Rey Felipe III, en 1621 iniciaba un periodo lleno de incertidumbres en el que un joven Felipe, de tan solo 16 años, ascendía al trono.

Su reinado, el más largo de los Austrias, fue una mezcla de luces y sombras para la monarquía hispánica. En lo político, pasó más pena que gloria, su reinado estuvo marcado por la guerra, y el fin de la hegemonía española en Europa. No se puede decir lo mismo en el ámbito cultural, que vivió el periodo de mayor esplendor, de las artes y las letras, periodo que pasó a la historia como el Siglo de Oro.

Durante la primera etapa de su reinado, compartió la responsabilidad de los asuntos de Estado con don Gaspar de Guzmán, conde-duque de Olivares, quien desplegó una ambiciosa política belicista, en el exterior y reformista en el interior, que buscaba mantener la hegemonía española en Europa. 

Esa mezcla de luces y sombras, del reinado de Felipe IV son perfectamente visibles, en su forma de gobierno. En un primer momento, al contrario que su padre, Felipe IV tomó las riendas de sus Reinos y asumió todas las responsabilidades, que implican gobernar. 

Sin embargo, pronto quedó patente su escasa capacidad de mando, así como su poco interés por los asuntos de Estado. Asuntos de los que se empezó a ocupar, una de las figuras más importantes de su reinado, su valido el conde-duque de Olivares, figura que ejerció, un tremendo poder de influencia sobre Felipe IV.

Tras la caída de Olivares, el rey pareció decidido a llevar personalmente las tareas de Estado, pero pronto tomó la decisión de nombrar como nuevo valido, a Luis Méndez de Haro, sobrino de Olivares, con el título de primer ministro. Su objetivo fue el de acabar con los conflictos interiores, y alcanzar la paz en Europa.

Los exitosos primeros años de su reinado, auguraban la restauración de la preeminencia universal de los Habsburgo, pero la guerra constante de la Europa protestante y la católica Francia, contra España condujeron al declive y ruina de la Monarquía Hispánica, que hubo de ceder la hegemonía en Europa, a la pujante Francia de Luis XIV, así como reconocer, la independencia de Portugal y las Provincias Unidas.

A principios de septiembre de 1665, Felipe IV comenzó a sentirse mal y cayó gravemente enfermo, probablemente de disentería. Un duro golpe del que el Rey Felipe IV no se pudo recuperar, pues la enfermedad acabó con su vida, el 17 de septiembre de ese mismo año tras 44 años de reinado.

sábado, 29 de marzo de 2025

La fundación de la Guardia Civil Española

Tal día como hoy 30 de marzo de 1844, se produce la creación de la Guardia Civil cuando, por Real Decreto, se determina la creación de un "cuerpo especial de fuerza armada de Infantería y Caballería”" bajo la dependencia del Ministerio de la Gobernación y con "la denominación de Guardias Civiles”,

A los efectos de organizar esta nueva fuerza, se comisiona al mariscal de campo Francisco Javier Girón y Ezpeleta, II Duque de Ahumada.

El reto que se le plantea al Duque de Ahumada, es poner en marcha una institución que, caracterizada por su eficiencia y, en términos del Real Decreto, se destine “... a proteger eficazmente las personas y las propiedades”. 

Para ello, propone que la Guardia Civil sea una organización basada en la calidad, por lo que recomienda cubrir la plantilla paulatina y selectivamente, para garantizar la excelencia del personal. Suya es la siguiente cita: “servirán más y ofrecerán más garantías de orden cinco mil hombres buenos, que quince mil, no malos, sino medianos que fueran.”

En consonancia con ello, el 20 de abril de 1844, el Duque de Ahumada elabora un informe determinante, de cuya aceptación hacía depender su vinculación al proyecto, y en el que además de lo anterior, sugiere cambios organizativos y aboga por una mayor remuneración, de los nuevos guardias puesto que ésta debería estar en consonancia, con las responsabilidades que se les iban a asignar.

Aun con todo, manifestando una capacidad organizativa excepcional, la propuesta significaba, una reducción importante del gasto inicialmente presupuestado. El informe provocó la derogación del decreto anterior, que ni siquiera entró en vigor, para dar lugar al definitivo Real Decreto de 13 de mayo, presentado por el Presidente de Gobierno y Ministro de la Guerra, Ramón María Narváez, auténtico decreto fundacional, de la Guardia Civil.

La organización del nuevo organismo lo hará depender "del Ministerio de la Guerra en lo concerniente a su organización, personal, disciplina, material y percibo de sus haberes, y del Ministerio de la Gobernación, en lo relativo a su servicio peculiar y su movimiento.”

Inicialmente, se compondrá de 14 jefes, 232 oficiales y 5769 guardias, repartidos en 14 Tercios, recuperando de este modo, un término de gran tradición y prestigio en la historia militar española, pues hace referencia a unidades selectas del Ejército, en la época de los Austrias. En cada uno de estos Tercios, se encuadraría un número variable, de Compañías de Infantería y un Escuadrón de Caballería.

En el verano de 1844, se inició el reclutamiento de los primeros aspirantes, muy superiores en número a las plazas ofertadas, en lo que fue una muy rigurosa selección, que había de complementarse, con una instrucción minuciosa y exigente de los nuevos guardias, en las instalaciones del Ejército de Madrid, en Leganés y Vicálvaro.

El 1 de septiembre de 1844, día de la designación del Duque de Ahumada, como Inspector General de la Guardia Civil, tuvo lugar la presentación oficial del Cuerpo, con una parada militar ante las autoridades dónde mil ochocientos setenta guardias, desfilaron organizados en sus compañías y escuadrones, haciendo gala de marcialidad y mostrando una nueva uniformidad, en la que era nota distintiva un original sombrero de tres picos, de origen francés: el tricornio, que con el tiempo se convertiría, en uno de los símbolos representativos, de la Guardia Civil y de nuestro país.

El 9 de octubre de 1844, se aprobaba el Reglamento para el Servicio de la Guardia Civil, estableciendo las obligaciones y facultades de la Guardia Civil, su dependencia orgánica, vinculada en lo referido a su servicio peculiar, al Ministerio de la Gobernación, y el objeto primordial de la Institución: “la conservación del orden público, la protección de las personas y las propiedades (...) y el auxilio que reclame la ejecución de las leyes”.

El Reglamento Militar de la Guardia Civil, aprobado el 15 de octubre, es elaborado por el Ministerio de la Guerra, bajo la égida del Duque de Ahumada y es por tanto más conforme con su doctrina y carácter. Determina la organización con arreglo a criterios castrenses, los ascensos, dependencia, obligaciones, disciplina y estatuto del personal del Cuerpo.

Para culminar el proceso, faltaba una filosofía de servicio, que sirviera de puente y aunara ambos reglamentos y que distinguiera a la Guardia Civil, de los cuerpos policiales anteriores o paralelos. Surge así el 20 de diciembre de 1845, de la propia mano del Duque de Ahumada, un documento que constituye el auténtico código moral, de la Institución: la “Cartilla del Guardia Civil”, que sintetiza los reglamentos anteriores y que, con alguna modificación, compone el actual Reglamento, para el Servicio de la Guardia Civil.

A lo largo de su articulado, la “Cartilla” establece la doctrina del Cuerpo; un código deontológico, que pretende dotar al personal de un alto concepto moral, del sentido de la honradez y de la seriedad en el servicio y que está presidido, por su artículo más famoso donde se lee: “el honor es la principal divisa del guardia civil; debe, por consiguiente, conservarlo sin mancha. Una vez perdido, no se recobra jamás”.

Diego García de Paredes, el llamado "Sansón extremeño"

Tal día como hoy, 30 de marzo de 1468, nacía en la localidad extremeña de Trujillo, el militar español Diego García de Paredes.

Hijo del hidalgo Sancho Delgadillo de Paredes, Diego García de Paredes ingresó a muy temprana edad en la milicia castellana. Lo hizo a los catorce años de edad, junto a su hermano bastardo Álvaro y su escudero Tapia.

Cuando la unión de los reinos hispánicos, dio origen al imperio militar que disputó la hegemonía de Europa en los siglos XVI y XVII, los españoles se percataron de que los personajes clásicos, sobre todo griegos y romanos, ya no servían para hablar de la heroicidad y el sacrificio. Se necesitaban héroes nacionales. 

Una muestra de esta hornada de héroes modernos, es Diego García de Paredes , "el Sansón extremeño", así como el hombre al que siguió con devoción en sus campañas, a Gonzalo Fernández de Córdoba , el "Gran Capitán".

Diego García de Paredes nació en Trujillo el año 1468. Poco se sabe de su infancia y juventud, más allá de que aprendió a escribir y leer, pese a que ya entonces se inclinaba por el oficio de las armas. Los historiadores no se ponen de acuerdo, en sí participó o no en la Guerra de Granada, que terminó con la rendición final de 1492.

Pero si se sabe  que en 1496, tras el fallecimiento en Trujillo de su madre, Diego García de Paredes ya se encontraba en Italia, buscando fortuna como soldado. En ese momento, Gonzalo Fernández de Córdoba combatía en Nápoles, contra las ambiciones francesas de anexionarse este reino, entonces bajo la esfera de Aragón. 

Sin embargo, la actividad militar estaba parada a la llegada de García de Paredes, quien decidió desplazarse a Roma para ofrecerse como guardia del Papa Alejandro VI, de origen español.

El Papa accedió a contratar al extremeño, tras presenciar como Diego García de Paredes se impuso en una disputa callejera, contra un grupo de más de veinte italianos. Armado solamente con una barra de hierro, el soldado español destrozó a todos sus rivales, que habían echado mano de las espadas, " matando cinco, hiriendo a diez , y dejando a los demás maltratados y fuera de combate". Alejandro VI, asombrado por la fuerza del extremeño, le nombró miembro de su escolta.

Lo cierto es que Diego García de Paredes, adquirió rápidamente gran fama como espadachín en Italia. Tras matar durante un duelo, a un capitán italiano de la confianza de los Borgia , el extremeño pasó a los servicios del Duque de Urbino, una de las familias rivales del Pontífice. Su tiempo como soldado a sueldo quedó aparcado, cuando el "Gran Capitán" reclamó hombres para recuperar Cefalonia, una ciudad de Grecia que había sido arrebatada por los turcos, a la República de Venecia .

Durante el asedio a esta localidad, los turcos usaron un garfio, para elevar a Diego García al interior de su muralla. Una práctica habitual en los asedios de la época, que era posible, gracias a una máquina provista de garfios que los españoles llamaban "lobos", con los cuales aferraban a los soldados, por la armadura y los lanzaban contra la muralla

El "gigante extremeño" consiguió zafarse de las ataduras, en lo alto de la fortificación y resistió el ataque de los otomanos durante tres días, donde a cada instante "parecía que le aumentaba las fuerzas con la dificultad". Una vez reducido, los turcos respetaron la vida del extremeño, con la intención de usarlo para el intercambio, de prisioneros.  

Pero el soldado español escapó, por su propio pie y se unió al combate, poco antes de la rendición turca. Fue aquella gesta el origen de su leyenda y cuando comenzó a ser conocido como, entre otros apodos," el Sansón de Extremadura", "el gigante de fuerzas bíblicas" y " El Hércules de España "..

Ya convertido en un mito, Diego García se reincorporó a los ejércitos del Papa a principios de 1501. César Borgia tenía puestos los ojos en la Romaña y permitió, que las ofensas pasadas quedaran olvidadas. 

El hijo de Alejandro VI le nombró coronel, en el ejército que participó en las tomas de Rímini, Fosara y Faenza . Pero tampoco duró mucho, esta nueva asociación con los Borgia, puesto que ese mismo año, acudió a la llamada del " Gran Capitán " para luchar en Nápoles.

Tras el final de la guerra en Italia en 1504, Nápoles pasó a la Corona de la monarquía hispana y el "Gran Capitán" gobernó el reino napolitano como virrey con amplios poderes . Como agradecimiento a sus servicios,, Gonzalo Fernández de Córdoba nombró a Diego García de Paredes, marqués de Colonnetta (Italia) . 

Sin embargo, cuando el "Gran Capitán" cayó en desgracia, la defensa que hizo "el Sansón de Extremadura" de su antiguo general, le costó la pérdida del marquesado de Colonnetta y forzó a un exilio voluntario de la corte. Durante años, el soldado extremeño, se dedicó a la piratería en el Mediterráneo, teniendo como presas favoritas a los barcos berberiscos y franceses.

En 1509, Diego García de Paredes, recuperó el favor real y se unió a la campaña española para conquistar el norte de África. Durante estos años, Paredes participó en el asedio de Orán, fue maestre de campo de la infantería española, que el emperador de Alemania usó para atacar a la República de Venecia, y sirvió como coronel de la Liga Santa, al servicio del Papa Julio II en la batalla de Rávena , entre un sinfín de gestas militares.

Con la llegada de Carlos V en España, gran admirador de su leyenda, el extremeño acompañó al emperador por Europa, quien le nombró Caballero de la Espuela Dorada, sirviendo a este en Alemania, Flandes, Austria y en todos los conflictos acontecidos, en España, desde la Guerra de los Comuneros, a la conquista de Navarra.

En 1533, tras regresar con Carlos V de hacer frente a los turcos en el Danubio, Diego García de Paredes, falleció por las heridas sufridas durante un accidente, cuando jugaba con unos niños a tirar con la lanza, unos palos en la pared. Lo que no habían conseguido quince batallas campales y diecisiete asedios, lo alcanzó un juego infantil: matar al gigante.

Diego García de Paredes falleció el 15 de febrero de 1533 en la ciudad de Bolonia. Fue enterrado en la Iglesia de San Gregorio. Doce años después, sus restos fueron repatriados y, por orden de su hijo Sancho, enterrados en la Iglesia de Santa María la Mayor de Trujillo.


viernes, 28 de marzo de 2025

Las últimas operaciones bélicas de la Guerra Civil española

Tal día como hoy, 29 de marzo de 1939: En el contexto de la Guerra Civil Española, los sublevados toman sin apenas resistencia, las ciudades de Cuenca, Albacete, Ciudad Real, Jaén, Almería y Murcia. Tres días más tarde, finalizará la guerra que había dividido España en dos.

La ofensiva final de la guerra civil española, fue la última operación bélica ejecutada por los mandos militares del bando sublevado, contra la Segunda República española, a finales del mes de marzo de 1939, aprovechando la situación del bando republicano, tras la severa derrota sufrida en la Ofensiva de Cataluña y el triunfo del golpe de Estado del coronel Casado, que puso fin a la política de resistencia, que hasta entonces había mantenido el gobierno de Juan Negrín.

Franco dio la orden, de que se iniciara la ofensiva en todos los frentes. Las primeras operaciones tuvieron lugar en el Frente Sur, donde la misma noche del 26 de marzo el Cuerpo de Ejército Marroquí, al mando del general Yagüe y el Cuerpo de Ejército de Andalucía,al mando del general Muñoz Castellanos, avanzaron desde Peñarroya-Pueblonuevo, hacia Hinojosa del Duque, Pozoblanco y Almadén, que ocupan el 27 y Ocaña donde llegan el día 28, ambos encontraron muy poca resistencia, ya que muchas de las posiciones republicanas habían sido abandonadas. 

Por  añadidura, los Ejércitos republicanos de Extremadura y de Andalucía depusieron poco después las armas, mientras los pueblos se llenaban de banderas blancas ante la inminente llegada de las tropas rebeldes. 

El día 29 el Cuerpo de Ejército Marroquí de Yagüe, ya había alcanzado Ciudad Real y Puertollano; por su parte, el Cuerpo de Ejército de Andalucía tomaba Bailén y Linares, mientras que el Cuerpo de Ejército de Córdoba , mandado por el general Borbón, entraba en Jaén, y el de Granada comenzaba el avance tomando Albuñol por el litoral mediterráneo, en dirección a Almería, ocupada por tropas del cañonero Cánovas del Castillo el día 29.​

En el Frente del Centro, los cuerpos de ejército de Toledo, Maestrazgo, y Navarra avanzaron desde Talavera de la Reina y Toledo hacia el sur, ocupando el 27 de marzo entre otros pueblos, Polán, Mora, Arges, Yepes o Gálvez; en el frente de Levante, los cuerpos de ejército de Urgel y de Aragón, lo hicieron desde Torre del Burgo, Masegoso y Cifuentes, marchando hacia Madrid y Valencia.

Los atacantes no encontraron resistencia: las líneas de los frentes republicanos se desintegraron el 28 de marzo, en un proceso espontáneo, se ocupa Aranjuez, Orgaz, Tembleque y Las Ventas con Peña Aguilera.​ Algunos soldados se abrazaban entre sí aliviados por el fin de la guerra.

La ofensiva del Ejército del Centro, iniciada el día 26, tampoco encontró resistencia, puesto que en los frentes de Madrid, los republicanos habían empezado a abandonar las trincheras, especialmente después de que fueran transmitidas por radio, las famosas "Concesiones del Generalísimo", que prometían "benevolencia" para los militares, que favorecieran la terminación de la lucha.

En algunos lugares del frente, se produjeron confraternizaciones entre soldados de los dos bandos, que festejando que, la guerra había acabado, y en otros sitios los soldados republicanos, se pasaban al bando sublevado.​

Donde los sublevados encontraron mayor resistencia, fue en el frente de Levante, debido a que era por Valencia, donde las personalidades republicanas estaban saliendo del país, y había que darles tiempo. Fue el caso del Cuerpo de Ejército de Aragón, dirigido por el general Rafael García Valiño, que marchaba hacia Valencia el 28 de marzo; en esta ciudad aún se concentraban tropas republicanas, deseosas de proteger a los refugiados del bando republicano, que esperaban abandonar España desde el puerto valenciano.

Cuando estos refugiados, fueron convencidos de dirigirse hacia Alicante, en la tarde del día 28, las tropas republicanas cesaron su resistencia y abandonaron Valencia, a la quinta columna franquista, que la ocupó en las horas siguientes.

Así, el día 29 Valencia y Alicante, ya estaban prácticamente en manos de las respectivas quintas columnas, sin que todavía hubieran llegado las tropas rebeldes, mientras que el Cuerpo de Ejército de Galicia, al mando del general Aranda, ocupaba Sagunto y el Cuerpo de Ejército de Castilla entraba en Segorbe.

Al día siguiente los italianos de la División Littorio, ocupaban Almansa, Requena, Villena y Elda, y entraban en Alicante. Ese mismo día 30 la División , al mando del general Martín Alonso, entraba triunfalmente en Valencia. El 31 de marzo, la 4.ª División del Cuerpo de Ejército de Navarra, mandada por el general Camilo Alonso Vega, ocupaba Murcia y Cartagena.​

A los soldados republicanos que iban siendo cercados, por las tropas franquistas en el frente se les ordenó, que fueran dejando sus armas en montones, antes de conducirles a las plazas de toros, o a los campos de alambradas al aire libre. Los que estaban en las líneas posteriores, tiraron sus fusiles antes de que llegaran los franquistas y se marcharon a sus casas.

A lo largo del día 27, los sublevados capturaron 30 000 prisioneros en la primera línea del frente y todas las localidades que pudieron. Al saber de esta situación, en la retaguardia el Ejército Popular Republicano, se auto-desmovilizaba en todo el frente: divisiones y regimientos se disolvían de inmediato, al saber de la cercanía de los franquistas, en tanto que los soldados, abandonaban sus posiciones y armas para volver a sus casas.

El día 28 los sublevados entraron en Madrid, sin encontrar resistencia y ocuparon todos los edificios públicos. Nada más entrar a la ciudad, los mandos franquistas arrestaron a Julián Besteiro, quien había decidido compartir la suerte de los civiles madrileños, y no huir al extranjero como el resto de miembros, del Consejo Nacional de Defensa.

Todo el territorio español, se hallaba en manos del régimen de Franco al anochecer del día 31 de marzo de 1939 menos el muelle de Alicante, que lo estaría a la mañana siguiente. Los vencedores anunciarían el fin de la guerra oficialmente en Burgos, al día siguiente 1 de abril.