jueves, 3 de abril de 2025

Ignacio de Loyola, primer general de los Jesuitas

Tal día como hoy, 4 de abril de 1541, San Ignacio de Loyola era elegido en España, como primer general de los Jesuitas.

Ignacio de Loyola era el pequeño de un familia de trece hermanos. Hijo de Beltrán Ibáñez de Oñaz y Marina Sánchez de Licona y Balda, nació en el castillo de Loyola, en Azpeitia (Guipúzcoa). 

Llegaba al mundo casi al mismo tiempo, que Colón descubría América y el papa Borja se establecía en la Sede de San Pedro. Todavía era pequeño, cuando fue a Arévalo a servir a Juan Velázquez de Cuéllar, tesorero general de Castilla. Más tarde servirá al duque de Nájera, virrey de Navarra.

En el sitio de Pamplona, en mayo de 1521, un disparo de cañón le rompe la pierna derecha. Ignacio es un miembro de la nobleza y sueña con hazañas de caballeros, pero en su convalecencia, lee la vida de Jesús y vidas de santos y se convierte. 

Después de la herida en Pamplona y de la recuperación en Loyola, Ignacio decide ponerse en camino y peregrina de Loyola a Manresa, recorrido que ha dado lugar al Camino Ignaciano. Llega a Montserrat, el 21 de marzo de 1522, donde deja su espada a los pies de la Virgen de Montserrat y sustituye el vestido de caballero, por una tela de saco, símbolo del peregrino. 

El 25 de marzo, llega a Manresa donde tendrá que quedarse cerca de un año, ya que no puede emprender el viaje a Tierra Santa, que tenía previsto. La estancia de San Ignacio en Manresa -mucho más larga de lo que estaba previsto- tiene un gran relieve, en la biografía y obra del santo. 

En Manresa, tal y como él mismo escribe en su Autobiografía, vive una profunda experiencia espiritual, que lo transforma para siempre y que sería el origen de una serie de indicaciones metodológicas, para guiar experiencias similares: el Libro de los Ejercicios Espirituales, una ayuda para orientar, según Dios, la propia vida. 

Por este motivo, la ciudad de Manresa, donde hoy la Compañía de Jesús cuenta con el Centro Internacional de Espiritualidad , Cueva de San Ignacio, es uno de los lugares fundamentes, de la espiritualidad ignaciana. 

Peregrina a Montserrat y quiere llegar a Barcelona para embarcarse hacia Tierra Santa, pero la epidemia de peste que azota la ciudad, le obliga a quedarse en Manresa donde vive una profunda experiencia espiritual. Se entrega totalmente a la oración y a la pobreza y escribe las líneas fundamentales de sus "Ejercicios Espirituales".

En febrero de 1523, va finalmente a Tierra Santa y desea quedarse, pero a la vuelta de Jerusalén, entiende que debe hacer algo diferente, a lo que había previsto. Decide estudiar y lo hace en Barcelona, Alcalá, Salamanca y París. En esta última ciudad, reúne sus primeros compañeros y el año 1540, nace la Compañía de Jesús. Con sus compañeros marcha a Roma, para ponerse al servicio del Santo Padre. 

Algunos miembros del grupo (Laínez, Salmerón, Favre ...) tienen un papel muy importante en el Concilio de Trento. Su preocupación es la extensión y defensa de la fe, su empuje misionero y la educación de la juventud.

La Compañía crece por todo el mundo. Surgen colegios en Roma, España, Alemania, Francia y los Países Bajos. Aparecen las primeras universidades. Después de la muerte de Ignacio, se redacta la Ratio Studiorum en 1599, una guía o plan de estudios, que recoge la teoría y práctica docente de los jesuitas. 

Con el tiempo, la actividad de la Compañía se fue diversificando, hacia diferentes campos según los retos y problemas de cada generación. Ignacio de Loyola murió en Roma en julio de 1556, pero su labor perduraría. Su espíritu e ideal de acción quedaban asegurados.

San Ignacio hizo varias estancias, en la ciudad de Barcelona. En la Basílica de Santa María del Mar, la Capilla de San Ignacio, recuerda el lugar donde Ignacio pedía limosna entre 1524 y 1526. Está representado con una escultura de bronce, del artista Lau Feliu, que presenta Ignacio como un mendigo, con la mano extendida y los pies descalzos. 

La ruta por la Barcelona Ignaciana, recorre los principales lugares de interés vinculados al paso de Ignacio por la ciudad.

Muerto Ignacio, le sucedió como general de los jesuitas, su más estrecho colaborador, el castellano Diego Laínez. Años más tarde, en 1622, Ignacio fue canonizado por el Papa Gregorio XV.


 

miércoles, 2 de abril de 2025

Las ofrendas que Cristóbal Colón entregó a los Reyes Católicos, al volver de América

Tal día como hoy, 3 de abril de 1493, los Reyes Católicos recibían con todos los honores al hombre que había descubierto América, Cristóbal Colón.

Meses después del descubrimiento de América, Cristóbal Colón regresó a la Península Ibérica. Lo hizo en marzo de 1493, sin embargo, no fue hasta abril de 1493 que Colón fue recibido por los Reyes Católicos. El encuentro tuvo lugar el 3 de abril de 1493, en la ciudad de Barcelona.

Se desconoce el día, que el almirante Cristóbal Colón entró en la ciudad. Tampoco se sabe el lugar exacto en el que fue recibido. Es posible que el encuentro tuviera lugar, en el Salón del Tinell, en pleno centro de Barcelona, o en el monasterio de San Jerónimo de la Murtra, en Badalona.

El viaje del Almirante hasta la Ciudad Condal causó sensación. Colón llevaba siete indígenas americanos, así como papagayos, otros animales y plantas y frutos diversos, de modo que "la gente corría a los caminos para verle y a los indios y otras cosas y novedades que llevaba ", según escribía un cronista. 

En Barcelona los soberanos lo recibieron con alborozo y le prodigaron los mayores gestos de deferencia, permitiéndole sentarse ante ellos o paseándose con él por las calles de la ciudad.

Los detalles de la recepción, al igual que muchos asuntos de la vida de Cristóbal Colón, continúan siendo un misterio. El cronista Francisco López de Gomarra, llegó a decir en su crónica, sobre este acontecimiento en el S. XVI que:.

“Colón Presentó a los Reyes el oro y las cosas que traía del otro mundo; y ellos y cuantos estaban delante se maravillaron mucho en ver que todo aquello, excepto el oro, era nuevo como la tierra donde nacía. Loaron los papagayos, por ser de muy hermosos colores: unos muy verdes, otros muy colorados, otros amarillos, con treinta pintas de diversa color; y pocos de ellos parecían a los que de otras partes se traen.

Las hutias o conejos eran pequeñitos, orejas y cola de ratón, y el color gris. Probaron el ají, especia de los indios, que les quemó la lengua, y las batatas, que son raíces dulces, y los gallipavos, que son mejores que pavos y gallinas.

Marvilláronse que no hubiese trigo allá, sino que todos comiesen pan de aquel maíz. Lo que más miraron fue los hombres, que traían cercillos de oro en las orejas y en las narices, que ni fuesen blancos, ni negros, ni loros, sino como triciados o membrillos cochos. 

Los seis indios se bautizaron, que los otros no llegaron a la corte; y el rey, la reina y el príncipe don Juan, su hijo, fueron los padrinos, por autorizar con sus personas el santo bautismo de Cristo en aquellos primeros cristianos de las Indias y Nuevo Mundo”.

El 20 de mayo de 1493 los reyes Fernando e Isabel, entre los premios y dignidades otorgados a Colón, le concedieron esta ampliación de su escudo de armas primitivo:

"El Castillo de color dorado en campo verde, en el cuadro del escudo de vuestras armas en lo alto a la mano derecha; y en el otro cuadro alto a la mano izquierda un León de púrpura en campo blanco rampando de verde, y en el otro cuadro bajo a la mano derecha unas islas doradas en ondas de mar, y en el otro cuadro bajo a la mano izquierda las armas vuestras que soliades tener. Las cuales armas serán conocidas por vuestras, e de vuestros fijos e descendientes para siempre jamás"



martes, 1 de abril de 2025

Juan Ponce de León: El descubrimiento de la península de La Florida

Tal día como hoy, 2 de abril de 1513, el militar español Juan Ponce de León y sus marineros, son los primeros europeos en desembarcar en la península de Florida.

De ascendencia noble, Juan Ponce de León fue page en la corte del Rey Fernando "el Católico" y combatió en la conquista de Granada.,

Se duda, de si su primer viaje a América, lo llevó a cabo en el año 1493 o con Nicolás de Ovando en 1502. En todo caso, Juan Ponce de León, tuvo un importante papel en la empresa colonizadora, que prosiguió al descubrimiento de América, al colaborar en la conquista de La Española con Nicolás de Ovando, conquistador del que recibió el encargo, de ocupar la cercana isla de San Juan, actual Puerto Rico, en 1508.

Dos años después, a pesar de la oposición de Diego Colón, Juan Ponce de León logró ser nombrado gobernador de Puerto Rico en el año 1510. Gracias a la conversión del cacique Agüeibana, Puerto Rico fue sometido sin dificultad.

Juan Ponce de León, pudo dedicarse a la fundación de ciudades y a la explotación del oro, sin embargo, tras la muerte del líder indígena, la población local se sublevó contra la dominación española y el régimen de encomiendas, al que habían sido sometidos.

Tras una dura lucha, Juan Ponce de León se impuso a los nativos y tomó sangrientas represalias, aunque no duró mucho en el cargo tras someter a los indígenas, pues en 1511 fue destituido de su cargo como gobernador.

Fue entonces cuando Juan Ponce de León, se embarcó en una nueva aventura que le llevó a ser el primer europeo en pisar la península de Florida, territorio al que llamó "La Florida" por su abundante vegetación y por producirse el hallazgo, en fechas de Pascua Florida.

Ponce de León quiso organizar su propia expedición. En la isla de San Juan, no había medios para organizarla y Ponce decidió hacerlo, desde la isla de La Española. Fue con Pedro de la Mata. Se gastó 6 000 pesos de oro de su propio patrimonio.​

Ponce de León avisó de su expedición, a Carlos I, al cardenal Adriano y al secretario del Consejo de Indias Juan de Samano. Las dos primeras cartas, se conservan en el Archivo General de Indias de Sevilla.​

El propio Ponce, informó de que saldría de la isla de San Juan, hacia el 15 de febrero de 1521. Según Gonzalo Fernández de Oviedo, Ponce llevaba 200 hombres, 50 caballos, así como yeguas, terneras, cerdos, ovejas y cabras. La expedición también portaba semillas, arados, carretas y todo lo necesario, para la fundación de una población. Según Antonio de Herrera fueron solamente dos barcos. Fernández de Oviedo indica que en la expedición iban también algunos clérigos.

La flota llegó a la península de Florida, alrededor del 28 de febrero. Probablemente Ponce se dirigió al territorio del cacique Escampaba, con el cual ya había tratado de forma amistosa. Según la descripción del cosmógrafo Juan López de Velasco, este lugar era la bahía de San Carlos (Cayo Mound). 

Los indios calusa, terminaron por atacar a los españoles y estos organizaron una entrada de castigo. Oviedo cuenta, que hubo una batalla en que murió un grupo de españoles y el doble de indios. En esta reyerta Ponce fue herido por una flecha, en el muslo, y se dirigió a La Habana, donde murió recibiendo los sacramentos.

Es muy probable, que la península de Florida ya hubiese sido pisada con anterioridad por navegantes españoles o portugueses, pero en caso de ser así, su descubrimiento había quedado en el olvido.