viernes, 29 de enero de 2021

El fin de la dictadura de Primo de Rivera y la caída de Alfonso XIII

Tal día como hoy 29 de enero de 1930, Miguel Primo de Rivera renuncia ante el rey Alfonso XIII, finalizando así la dictadura que emprendió el 13 de septiembre de 1923. Su creciente impopularidad no solo entre la población, sino también en el monarca y el ejército fue el motivo principal para su renuncia.

A nivel internacional, el crack de la bolsa de Nueva York levantaba un enorme pesimismo respecto al futuro económico del país. Entonces Primo buscó la unidad en el ejército pero se encontró con algunos sectores descontentos con la política seguida hasta entonces en materia militar. Trató infructuosamente de diseñar, a partir de finales de año, un nuevo proyecto de “transición” que llevara al país a una normalidad parlamentaria en menos de tres años.

El año 1930 se abrió además con la descarnada oposición de la universidad y los intelectuales, que no cejaban en las críticas al dictador y a la propia figura del rey. Ortega, Unamuno, que fue desterrado, Valle-Inclán que acabó arrestado o el doctor Marañón son algunos ejemplos de críticas al sistema.

Pero quizás la puntilla final a la dictadura la dio el propio ejército. Primo de Rivera, desesperado por su oscuro horizonte, enfermo de diabetes, lanzó el de 1930 un mensaje al generalato a través de la prensa, tanteando así el estado de opinión de sus posibles apoyos.

El enfado descomunal del Rey por no haberle consultado antes a él la noticia no presagiaba nada bueno. Según el duque de Maura, las respuestas mostradas a la consulta reflejaban por un lado sorpresa y por otro sumisión al rey y a su dictador. Solo dos generales respondían fervorosamente a favor de Primo de Rivera. El día 29 de Enero el Presidente del Consejo de Ministros y dictador de España presentaba su dimisión irrevocable al Rey Alfonso XIII.

Este rápido e imprevisto final de la Dictadura supuso un golpe mortal para la monarquía que quedaría irremediablemente manchada por su apoyo al general. A pesar de que el rey trató de regresar a la normalidad constitucional, con el nombramiento del general Dámaso Berenguer como nuevo presidente -lo que se conoció como la dictablanda-, con un gabinete que convocaría elecciones, nada se pudo hacer ya para levantar el prestigio perdido por las instituciones.

El 16 de Marzo fallecía el dictador en su exilio de París, aquejado mortalmente por la diabetes. El desprestigio del Rey era total y algunos de sus antiguos seguidores derechistas como Miguel Maura o Niceto Alcalá Zamora se proclamaban abiertamente republicanos, dentro de una república “a la que pudieran servir gentes que han estado y están mucho más a la derecha mía” .

La izquierda ya había andado el camino hacia el cambio de régimen meses atrás confirmando su postura en el casino de San Sebastián el 27 de Agosto, en el conocido como “Pacto de San Sebastián”, en donde se acordaría un comité liderado por Alcalá Zamora, con objeto de tranquilizar al país por su carácter derechista, y el exilio voluntario del Rey después de aquellas elecciones municipales de 12 de Abril de 1931 que la oposición consideró “plebiscitarias”.

Faltaba ya poco para la caída definitiva de la monarquía en España, y finalmente el 14 de Abril de 1931, dos días después de las elecciones, con una arrolladora victoria republicana en las grandes capitales del país que el rey y sus ministros, salvo excepciones, entendieron como definitivas. El propio Alfonso XIII reconocería días después desde el exilio que ya no tenía “ el amor de mi pueblo”.

Comenzaba entonces la segunda experiencia republicana de nuestra historia.


 


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