lunes, 27 de abril de 2020

Historia y leyenda de “La piedra del destino”

Tal día como hoy 27 de abril de 1296, el Rey Eduardo I de Inglaterra, tras invadir Escocia , en un intento por despojar a esta nación de sus símbolos de identidad, saquea la Abadía de Scone y se apropia de la "Piedra del Destino" - empleada en las ceremonias de coronación de los reyes escoceses - como botín de guerra, instalándola en la Abadía de Westminster para su uso, durante las ceremonias de coronación. El príncipe de Gales y su hermano, el duque de York, la devolvieron en 1996, a iniciativa del gobierno del primer ministro, John Major.

La Piedra del destino, según la leyenda,  otorga increibles poderes mágicos a quien la posea. Esta piedra es un simple bloque de arenisca que recibe varios nombres como La Piedra del Destino, la Almohada de Jacob, o la Piedra de Scone, fue usado por los monarcas escoceses, ingleses y británicos como una pieza de importante valor en las ceremonias de coronación durante los últimos 1000 años.

Eduardo I pasó a la historia con el sobre nombre de "martillo de los escoceses" y al anexionarse Escocia a sus dominios, se llevó un enorme botín de guerra que incluía esta valiosa piedra. De hecho, incluso mandó construir un trono en Westminster, para que se guardase en su interior esta milenaria posesión, que siempre había pertenecido al legítimo monarca escocés.

La piedra tiene como inscripción, una cruz latina, pero no obstante, hay cronistas, como Giraldus Cambrensis, que vivió entre los siglos XII y XIII, quien afirmó que había visto otros lemas escritos en ella.

Según la leyenda, la historia de la piedra se remonta a tiempos de Jacob, el  nieto de Abraham, patriarca de las religiones monoteístas, es decir, la judía, la islámica y la cristiana.

Y es en la Biblia, donde se narra el sueño profético de Jacob en el que la tierra donde dormía, le era prometida por Yahvé, y donde disfrutaría de una progenie muy abundante. La piedra sobre la que apoyaba la cabeza  durante el sueño, este personaje bíblico fue bendecida, uncida con aceite y colocada sobre un pedestal y se convirtió en objeto de culto judío.

La piedra habría permanecido en el Templo de Jerusalén hasta el año 597 a.C., cuando este fue invadido por los babilonios de Nabucodonosor. Pero Jeremías escapó con ella a Egipto junto a dos hijas del rey David, para luego llevarla a España y alcanzar poco después las islas británicas. Y así fue como nació la leyenda de la Piedra de Scone, que coronó a los reyes irlandeses primero, y luego a los escoceses.

Respecto a la importancia que la familia real inglesa otorga a esta Piedra, cuando la Luftwaffe alemana bombardeó Londres durante la II Guerra Mundial, se estableció un plan de emergencia para asegurar la reliquia y de su custodia se encargó un grupo secreto de diez hombres, dirigidos por el Primer Ministro británico. Ni siquiera para proteger las joyas de la Corona, se había organizado un proyecto de esta envergadura.

El profesor Harold Totten, catedrático de Ciencias de la Universidad de Yale, ha concluido que la razón por la que este objeto es fundamental en la monarquía escocesa, más que por la tradición, es porque los reyes están convencidos que la enigmática y misteriosa Piedra del Destino, posee poderes mágicos que a los soberanos les da sabiduría, riqueza y salud.



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