Tal día como hoy, 25 de enero de 1571: El Rey Felipe II establece el Tribunal de la Santa Inquisición, en los territorios americanos.
El Rey Felipe II estableció formalmente la Inquisición en América, mediante una Real Cédula el 7 de febrero de 1569, creando los Tribunales del Santo Oficio en México y Lima, para controlar la fe y la fidelidad en las colonias, aunque su implantación definitiva, en el Nuevo Mundo se consolidó en 1571.
Tal día como hoy del año 1570, en Madrid (capital de la monarquía hispánica desde 1561), el rey Felipe II, firmaba una real cédula que autorizaba la creación de Tribunales del Santo Oficio, por todas las colonias hispánicas de América. Durante el año siguiente, (1571), la Inquisición hispánica, abrió un Tribunal de la Fe en México, que sería presidido por el dominico Pedro Moya de Contreras, (más tarde, arzobispo de México y virrey de Nueva España), y otro en Lima, que sería codirigid,o por los también dominicos Andrés de Bustamante y Servando de Cerezuela.
En uno de los primeros "autos de fe", dictados por Moya sería la cremación de un grupo de marineros ingleses, de la tripulación del pirata John Hawkins, que habían sido previamente capturados.
Posteriormente, el Tribunal del Santo Oficio, fue implantado en Cartagena de Indias, en 1610 que, de esta manera, se convertía en la tercera sede inquisitorial, de la América hispánica. Según la investigación historiográfica, durante la época de máxima incidencia, de la actividad inquisitorial (de 1570-a 1700) se incoaron unos 6.000, expedientes que dieron como resultado, la ejecución de un mínimo de 72 personas, y el exilio y la ruina de un número indeterminado, que no sería inferior a 2.000.
La Inquisición hispánica en América, importó los métodos de tortura que ya utilizaba en la península Ibérica: el "potro" y la "garrucha" (aparatos que rompían la musculatura y los cartílagos de los detenidos) o el "castigo del agua", (hacer beber agua al detenido, hasta que se ahogaba).,
La Inquisición hispánica en América, perseguía a los descendientes, de judíos conversos y las oligarquías del mundo indígena, que se habían castellanizado y cristianizado, para mantener su estatus, político y económico.
El aparato de dominación hispánico, sospechaba que estos grupos conservaban, secretamente, y difundían, clandestinamente, sus respectivas confesiones; y eso era interpretado como un desafío, al régimen hispánico.
La Inquisición también persiguió, a los armadores y marineros franceses, neerlandeses e ingleses, que comerciaban con las colonias hispánicas de América, porque se les consideraba sospechosos, de divulgar la reforma protestante, que el régimen hispánico combatía con las armas, en el continente europeo.


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