viernes, 21 de marzo de 2025

El motín de Esquilache, la mayor crisis del reinado de Carlos III

Tal día como, 22 de marzo de 1766, comenzaba en la ciudad de Madrid el Motín de Esquilache, la mayor crisis a la que tuvo que enfrentar el Rey Carlos III, una revuelta popular, que surgió como protesta por la política llevada a cabo, por uno de los  ministros del monarca, el marqués de Esquilache,

El descontento comenzó, con la firma de un decreto el 10 de marzo de 1766 por parte del marqués de Esquilache. El decreto conminaba a cumplir una vieja disposición, que prohibía a los hombres, llevar capas largas y sombreros anchos y redondos, al tiempo que invitaba a sustituirlos por capa corta y sombrero de tres picos.

Hacía décadas, que las autoridades buscaban evitar el uso estas prendas  que permitían a los malhechores, cubrir su identidad. La respuesta fue fulminante.

Miles de personas enfurecidas, se dirigieron a la vivienda del marqués de Esquilache, quien salvó su vida gracias a que no se encontraba allí. Ello le permitió refugiarse, en el Palacio Real junto al Rey.

Al grito de “¡Viva el sombrero redondo! ¡Viva España!”, la muchedumbre se presentó frente al Palacio Real. El jefe de la Guardia de Corps, el Duque de Alarcos, convenció a los exaltados para que dieran la vuelta, a cambio de prometer contarle al Rey sus reclamaciones.

Aquello eludió el problema durante un día, sin embargo, la negativa del monarca a cumplir las reclamaciones, hizo que la muchedumbre volviese a Palacio Real, e incluso le obligase a escucharles desde el balcón, hasta en dos ocasiones.

La rebelión se extendió por 36 municipios y no terminó, hasta que el presidente del Consejo de Castilla, Diego de Rojas, transmitió a la población, que el Rey accedería a sus demandas, a cambio de orden y sosiego. Las palabras de Diego de Rojas dieron por concluido el Motín de Esquilache, una revuelta que registró un balance de 40 muertos, de los cuales 20 eran soldados del Rey.

El Motín de Esquilache, no fue un evento aislado, sino el resultado de una serie de factores, que habían estado gestándose durante años. Una de las causas más importantes, fue el descontento generalizado, por las condiciones económicas. A mediados del siglo XVIII, España se enfrentaba a una grave crisis alimentaria. 

Las malas cosechas, el aumento de los precios de los alimentos y la escasez de productos básicos como el pan, habían sumido a gran parte de la población en la miseria. El hambre y la pobreza, eran realidades cotidianas para muchos madrileños, quienes veían en las políticas de Esquilache, un agravante de su situación.

Determinar quién promovió el Motín de Esquilache, es una cuestión compleja. Si bien el descontento popular fue el motor de la revuelta, algunos historiadores sugieren que hubo elementos dentro de la nobleza y la iglesia, que aprovecharon la situación para debilitar a Esquilache, y frenar las reformas ilustradas de Carlos III. 

Estos sectores, que veían con recelo las ideas modernizadoras del rey y sus ministros extranjeros, habrían fomentado la rebelión como una forma de defender, sus propios intereses y mantener el statu quo.

El Motín de Esquilache, tuvo un impacto profundo en la política española. En primer lugar, la revuelta obligó a Carlos III, a destituir a Esquilache y a exiliarlo de España. Esta decisión, aunque necesaria para calmar los ánimos, fue vista por muchos como una muestra de debilidad del rey. Sin embargo, también permitió a Carlos III, reorganizar su gobierno y continuar con su programa reformista, aunque de manera más cautelosa.

El motín también reveló, las limitaciones del poder real, en una sociedad profundamente dividida. Carlos III se dio cuenta de que las reformas debían ser implementadas, con mayor sensibilidad hacia las tradiciones, y necesidades del pueblo. Como resultado, el rey adoptó una política más conciliadora y trató de involucrar, a las élites locales en sus proyectos de modernización.

El Motín de Esquilache, también tuvo un impacto significativo en la sociedad española. A corto plazo, la revuelta llevó a la abolición de algunas de las medidas más impopulares, impuestas por Esquilache, como la regulación de la vestimenta. Sin embargo, los problemas estructurales que habían llevado al motín, como la pobreza y la desigualdad, persistieron.

Finalmente, el motín dejó una huella en la memoria colectiva de España. El recuerdo de la revuelta y sus consecuencias, sirvió como una advertencia para futuras generaciones, sobre los peligros de ignorar, las necesidades y preocupaciones del pueblo. 

En este sentido, el Motín de Esquilache no solo fue un evento clave en la historia de Madrid, sino también un hito en la evolución política y social de España.

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