martes, 25 de marzo de 2025

Historia del Rey Don Pelayo, el iniciador de la Reconquista

Tal día como hoy, 26 de marzo del 717, más de 500 nobles proclamaban a Don Pelayo como el primer Rey de Asturias.

Se desconoce el origen de Don Pelayo, aunque las fuentes más fiables indican que pertenecía a una de las familias más importantes, de la aristocracia del norte de la Península Ibérica, asentada en la cuenca del Sella.

A raíz de la muerte del último Rey visigodo, Don Rodrigo, a manos de los árabes en la batalla de Guadalete, la España visigoda sufrió un colapso que permitió adueñarse a los musulmanes de la Península Ibérica. Sin embargo, tras la caída del Reino visigodo, apareció una nueva figura, la de Don Pelayo, el primer héroe de la Reconquista.

Según las crónicas musulmanas, Don Pelayo estuvo en Córdoba como rehén pero, años más tarde, organizó una revuelta contra el pago de los impuestos, exigidos por los nuevos gobernantes, rebelión que acabó convirtiéndose en una guerra abierta.

Aprovechando el conocimiento del terreno, los sublevados acosaron a las tropas árabes, tropas que estaban muy poco habituadas a combatir, en regiones tan abruptas y con un clima tan frío.

El gobernador árabe de la Península Ibérica, Anbasa, se decidió a aplastar de una vez por todas la revuelta. Para ello envió un ejército que Don Pelayo y sus seguidores atrajeron hasta los valles de Covadonga, lugar en el que los cristianos pudieron derrotar por fin a los musulmanes, en la batalla de Covadonga.

Este hecho permitió a Don Pelayo, convertirse en el primer héroe de la Reconquista, una figura que ha sido mitificada con el paso de los años.

El rey don Pelayo falleció en Cangas de Onís, donde tenía su corte, en el año 737. Después de su defunción, su cadáver recibió sepultura en la iglesia de Santa Eulalia de Abamia, situada en la localidad asturiana de Abamia, en la que previamente había sido sepultada su esposa, la reina Gaudiosa.

En el lado del Evangelio de dicha iglesia, se conserva en la actualidad el sepulcro, vacío, que contuvo los restos del rey y enfrente, colocado en el lado de la Epístola, se encuentra el que contuvo los restos de la esposa de don Pelayo. 

El cronista Ambrosio de Morales, dejó constancia en su obra de que Alfonso X el Sabio, rey de Castilla y de León, ordenó trasladar los restos del rey don Pelayo y los de su esposa a la Santa Cueva de Covadonga.​

En una cavidad natural de la Cueva de Covadonga, e introducidos en un túmulo de piedra, reposan en la actualidad los restos del rey don Pelayo, los de su esposa y los de Ermesinda, hermana del rey. En el sepulcro se encuentra esculpida la siguiente inscripción:

AQVI YACE EL S REY DON PELAIO ELLETO EL AÑO DE 716 QUE EN ESTA MILAGROSA CUEBA COMENZO LA RESTAVRACION DO ESPAÑA BENCIDOS LOS MOROS FALLECIO AÑO 737 Y ACOMPAÑA SS M/gEr Y ErMANA

No obstante lo anterior, numerosos historiadores han cuestionado la autenticidad del traslado de los restos del rey don Pelayo y de su esposa a Covadonga.

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