Tal día como hoy, 29 de marzo de 1939: En el contexto de la Guerra Civil Española, los sublevados toman sin apenas resistencia, las ciudades de Cuenca, Albacete, Ciudad Real, Jaén, Almería y Murcia. Tres días más tarde, finalizará la guerra que había dividido España en dos.
La ofensiva final de la guerra civil española, fue la última operación bélica ejecutada por los mandos militares del bando sublevado, contra la Segunda República española, a finales del mes de marzo de 1939, aprovechando la situación del bando republicano, tras la severa derrota sufrida en la Ofensiva de Cataluña y el triunfo del golpe de Estado del coronel Casado, que puso fin a la política de resistencia, que hasta entonces había mantenido el gobierno de Juan Negrín.
Franco dio la orden, de que se iniciara la ofensiva en todos los frentes. Las primeras operaciones tuvieron lugar en el Frente Sur, donde la misma noche del 26 de marzo el Cuerpo de Ejército Marroquí, al mando del general Yagüe y el Cuerpo de Ejército de Andalucía,al mando del general Muñoz Castellanos, avanzaron desde Peñarroya-Pueblonuevo, hacia Hinojosa del Duque, Pozoblanco y Almadén, que ocupan el 27 y Ocaña donde llegan el día 28, ambos encontraron muy poca resistencia, ya que muchas de las posiciones republicanas habían sido abandonadas.
Por añadidura, los Ejércitos republicanos de Extremadura y de Andalucía depusieron poco después las armas, mientras los pueblos se llenaban de banderas blancas ante la inminente llegada de las tropas rebeldes.
El día 29 el Cuerpo de Ejército Marroquí de Yagüe, ya había alcanzado Ciudad Real y Puertollano; por su parte, el Cuerpo de Ejército de Andalucía tomaba Bailén y Linares, mientras que el Cuerpo de Ejército de Córdoba , mandado por el general Borbón, entraba en Jaén, y el de Granada comenzaba el avance tomando Albuñol por el litoral mediterráneo, en dirección a Almería, ocupada por tropas del cañonero Cánovas del Castillo el día 29.
En el Frente del Centro, los cuerpos de ejército de Toledo, Maestrazgo, y Navarra avanzaron desde Talavera de la Reina y Toledo hacia el sur, ocupando el 27 de marzo entre otros pueblos, Polán, Mora, Arges, Yepes o Gálvez; en el frente de Levante, los cuerpos de ejército de Urgel y de Aragón, lo hicieron desde Torre del Burgo, Masegoso y Cifuentes, marchando hacia Madrid y Valencia.
Los atacantes no encontraron resistencia: las líneas de los frentes republicanos se desintegraron el 28 de marzo, en un proceso espontáneo, se ocupa Aranjuez, Orgaz, Tembleque y Las Ventas con Peña Aguilera. Algunos soldados se abrazaban entre sí aliviados por el fin de la guerra.
La ofensiva del Ejército del Centro, iniciada el día 26, tampoco encontró resistencia, puesto que en los frentes de Madrid, los republicanos habían empezado a abandonar las trincheras, especialmente después de que fueran transmitidas por radio, las famosas "Concesiones del Generalísimo", que prometían "benevolencia" para los militares, que favorecieran la terminación de la lucha.
En algunos lugares del frente, se produjeron confraternizaciones entre soldados de los dos bandos, que festejando que, la guerra había acabado, y en otros sitios los soldados republicanos, se pasaban al bando sublevado.
Donde los sublevados encontraron mayor resistencia, fue en el frente de Levante, debido a que era por Valencia, donde las personalidades republicanas estaban saliendo del país, y había que darles tiempo. Fue el caso del Cuerpo de Ejército de Aragón, dirigido por el general Rafael García Valiño, que marchaba hacia Valencia el 28 de marzo; en esta ciudad aún se concentraban tropas republicanas, deseosas de proteger a los refugiados del bando republicano, que esperaban abandonar España desde el puerto valenciano.
Cuando estos refugiados, fueron convencidos de dirigirse hacia Alicante, en la tarde del día 28, las tropas republicanas cesaron su resistencia y abandonaron Valencia, a la quinta columna franquista, que la ocupó en las horas siguientes.
Así, el día 29 Valencia y Alicante, ya estaban prácticamente en manos de las respectivas quintas columnas, sin que todavía hubieran llegado las tropas rebeldes, mientras que el Cuerpo de Ejército de Galicia, al mando del general Aranda, ocupaba Sagunto y el Cuerpo de Ejército de Castilla entraba en Segorbe.
Al día siguiente los italianos de la División Littorio, ocupaban Almansa, Requena, Villena y Elda, y entraban en Alicante. Ese mismo día 30 la División , al mando del general Martín Alonso, entraba triunfalmente en Valencia. El 31 de marzo, la 4.ª División del Cuerpo de Ejército de Navarra, mandada por el general Camilo Alonso Vega, ocupaba Murcia y Cartagena.
A los soldados republicanos que iban siendo cercados, por las tropas franquistas en el frente se les ordenó, que fueran dejando sus armas en montones, antes de conducirles a las plazas de toros, o a los campos de alambradas al aire libre. Los que estaban en las líneas posteriores, tiraron sus fusiles antes de que llegaran los franquistas y se marcharon a sus casas.
A lo largo del día 27, los sublevados capturaron 30 000 prisioneros en la primera línea del frente y todas las localidades que pudieron. Al saber de esta situación, en la retaguardia el Ejército Popular Republicano, se auto-desmovilizaba en todo el frente: divisiones y regimientos se disolvían de inmediato, al saber de la cercanía de los franquistas, en tanto que los soldados, abandonaban sus posiciones y armas para volver a sus casas.
El día 28 los sublevados entraron en Madrid, sin encontrar resistencia y ocuparon todos los edificios públicos. Nada más entrar a la ciudad, los mandos franquistas arrestaron a Julián Besteiro, quien había decidido compartir la suerte de los civiles madrileños, y no huir al extranjero como el resto de miembros, del Consejo Nacional de Defensa.
Todo el territorio español, se hallaba en manos del régimen de Franco al anochecer del día 31 de marzo de 1939 menos el muelle de Alicante, que lo estaría a la mañana siguiente. Los vencedores anunciarían el fin de la guerra oficialmente en Burgos, al día siguiente 1 de abril.
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