Tal día como hoy, 27 de marzo de 1344, el Rey Alfonso XI de Castilla entraba en la vieja villa de Algeciras, tras veintiún meses de asedio.
El sitio de Algeciras de 1342, fue una empresa bélica llevada a cabo por las tropas castellanas de Alfonso XI, junto a las flotas de Aragón y Génova durante la Reconquista, con el objetivo de conquistar la ciudad musulmana de al-Ŷazīra al-Jaḍrā, llamada Algeciras por los cristianos, principal puerto de la orilla europea, del estrecho de Gibraltar.
El sitio llegó a extenderse hasta veintiún meses, durante los cuales la población de la ciudad, unas 30 000 personas entre civiles y soldados bereberes, sufrió las consecuencias de un férreo asedio, que impedía la entrada de alimentos a la ciudad.
Se trataba de un importante punto estratégico, de vital importancia para acabar de una vez por todas con la reconquista, pues se trataba del principal puerto árabe, en las costas del sur de la Península Ibérica.
El 26 de marzo de 1344, tras la derrota en las vegas del río Palmones, del ejército del Reino de Granada que debía socorrer la ciudad, se produjo la rendición de la capital europea del Imperio meriní y su incorporación, al Reino de Castilla.
A pesar de la notable importancia, que tuvo el sitio y la toma de Algeciras en la sociedad de su época, son escasas las fuentes escritas que relaten los hechos acaecido, durante los meses del asedio y las pocas que lo hacen, hablan desde el punto de vista cristiano.
La principal obra utilizada en la historiografía medieval, es la "Crónica de Alfonso XI" que narra los principales acontecimientos, del reinado de este monarca, cuya parte concerniente al asedio de Algeciras, se supone escrita en el campamento cristiano, por los escribas reales.
La toma de Algeciras supone un paso decisivo en la Reconquista, al dotar al Reino de Castilla del principal puerto, de la costa norte del Estrecho de Gibraltar. La ciudad sería a partir de entonces, la base principal de actuación de los ejércitos cristianos.
Para asegurar la prosperidad de la nueva ciudad castellana, el rey Alfonso XI emite en 1345 la Carta de ordenación de Algeciras, que proporciona tierras de cultivo y beneficios fiscales, a cuantas personas quieran establecerse en la ciudad.
Se añade a los títulos de los reyes de España, el de Rey de Algeciras y se solicita al Papa Clemente VI el traslado de la catedral de Cádiz a Algeciras, creándose la diócesis de Cádiz y Algeciras y consagrándose la mezquita mayor de la ciudad como catedral bajo la advocación de la Virgen de la Palma.
Tras la pérdida de Al-Yazira Al-Jadra, queda para los benimerines de Fez tan sólo la ciudad de Gibraltar como puerto de comunicación con sus dominios africanos. Todos los esfuerzos de la reconquista se centrarían desde entonces en la toma de esta ciudad portuaria.
En 1350 Alfonso XI impuso un fuerte asedio a la ciudad de Gibraltar, apoyándose de nuevo en las flotas de Aragón y Génova que establecieron su base principal en Algeciras.
Sin embargo en esta ocasión la suerte de la ciudad no dependería de las acciones bélicas, pues en marzo del mismo año se desata una fuerte epidemia de peste bubónica en el campamento castellano que provocó la muerte del rey el 26 de marzo.
Esta inesperada muerte, desembocó en una guerra civil entre los pretendientes al trono de Castilla. Las consecuencias de la guerra en Algeciras, no se hicieron esperar y en 1369 en plena guerra entre Pedro I y su hermano Enrique II, la ciudad se vio con una débil guarnición de soldados, debido a la necesidad de tropas en el norte.
Este lance, fue aprovechado por el rey de Granada Muhammad V, para reconquistar Al-Yazira Al-Jadra. Los musulmanes reconstruyen las defensas y establecen allí, una gran tropa para defender la ciudad.
La suerte de esta sin embargo, cambiará de nuevo con el fin de las disputas en Castilla. En 1379, una vez recompuestas las huestes cristianas, los granadinos comprenden la imposibilidad de defender la ciudad, en el caso de que se le ponga de nuevo asedio y el peligro que podría suponerles, que cayera de nuevo en manos castellanas.
Por ello, ese mismo año, procedieron a la destrucción de la ciudad. Para ello cegaron el puerto, derruyeron las murallas y mandaron incendiar todos los edificios. En tres días Algeciras queda totalmente arrasada y permanecerá así, hasta la conquista británica de Gibraltar en 1704, cuando parte de los exiliados gibraltareños, se establecen en los campos baldíos que ocupaban la antigua Villa Vieja de la ciudad, en torno a la capilla de Nuestra Señora de Europa. Ya que Algeciras, desde la toma de Gibraltar en 1462, era parte de su término municipal.
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