Tal día como hoy 7 de abril de 1941, la Alemania nazi comienza la invasión de Yugoslavia con el bombardeo de Belgrado, iniciado el día anterior.
La llamada “Operación Castigo” fue llevado a cabo por la Luftwaffe sobre la ciudad, los días 6, 7, 11 y 12 de abril de 1941 destruyendo la mayor parte de sus infraestructuras y causando entre 2.000 y 10.000 muertos entre la población civil.
Belgrado había sido declarada ciudad abierta, por lo que carecía de defensa antiaérea, pese a lo cual los ataques se repitieron, alcanzando múltiples objetivos tanto civiles como militares.
Después de los primeros bombardeos, el gobierno alemán trató de justificar públicamente el ataque a una ciudad casi indefensa, denominándolo "operaciones contra la Fortaleza de Belgrado".
Sobre una población de 370.000 personas las cifras de víctimas que dejaron los cuatro días de ataques aéreos son muy variables, debido a la dificultad de su localización y al uso propagandístico que se hizo de las mismas.
Hermann Göering - ministro alemán del aire - justificó durante los “Juicios de Núremberg” el ataque a Yugoslavia y no reconoció que la población se encontrase indefensa, calificando la ciudad como una "fortaleza", debiendo responder con su vida, por los crímenes contra la población civil en el ataque a la capital serbia.
Por una ironía de la historia, los días 16 y 17 de abril de 1944, para debilitar a los alemanes Belgrado fue bombardeada por las fuerzas aéreas anglo-estadounidenses, estimándose las víctimas civiles en unos 1.160 mientras las bajas alemanas únicamente fueron 18 militares.
La ciudad volvería a ser bombardeada nuevamente el 6 y 8 de septiembre de 1944 por bombarderos americanos, causando un número indeterminado de bajas civiles.
Nadie, sin embargo, fue enjuiciado en estas ocasiones, por lo muertos civiles habidos. El doble rasero, con el que se examinaron todos los hechos en la Segunda Guerra Mundial, dependiendo de quien fuese su autor, es, en este caso, palpable.
Relación efemérides históricas; cuentos, reflexiones, poesias...
domingo, 7 de abril de 2019
sábado, 6 de abril de 2019
“El principito”, obra cumbre de Antoine de Sant-Exupéry
Tal día como hoy, un 6 de Abril del año 1943, se publicó en Estados Unidos la obra cumbre del escritor francés Antoine de Sant-Exupéry: “El principito” uno de los mejores libros del siglo XX en su país de origen y la novela corta más vendida de todos los tiempos, con más de 140 millones de ejemplares en todo el mundo.
Antoine de Sant-Exupéry, fue un novelista y aviador francés, de familia aristócrata, que vivió una infancia feliz, aunque perdió a su padre con cuatro años, estando muy ligado a su madre, cuya sensibilidad y cultura lo marcaron, y con la que mantuvo una gran relación durante toda su vida.
Desde su infancia, estuvo interesado por la aviación y recibió el bautismo del aire en 1912, y tras seguir estudios católicos, preparó en París su entrada en la Escuela naval, pero no logró su objetivo y durante su servicio militar aprendió el oficio de piloto de aviación.
El año 1926 publicó su narración breve “El aviador” y consiguió contrato como piloto para una sociedad de aviación y a partir de entonces, a cada escala del piloto correspondió una etapa de su producción literaria, así mientras era jefe de estación aérea en el Sahara español, escribió su primera novela, “Correo del Sur” en 1928.
La escala siguiente fue Buenos Aires, como director de la Aeroposta Argentina, donde publicó su segunda novela, “Vuelo nocturno”, pero la bancarrota de la Aéroposta puso término la era de los pioneros.
Durante la Segunda Guerra Mundial, luchó con la aviación francesa y con la caída de Francia marchó a Nueva York, donde contó su experiencia en “Piloto de guerra” en 1942 y en 1943, optó por la parábola con “El principito”, una fábula infantil de gran lirismo,ilustrada por él mismo, que le dio fama mundial y que sería su obra cumbre.
El principito narra la historia de un piloto que, mientras intenta reparar su avión en medio del desierto del Sahara, se topa con un pequeño príncipe proveniente del asteroide B 612 y empieza a descubrir su fascinante historia, en su asteroide, donde vivía y se entretenía en arrancar las malas hierbas y ver puestas de sol.
Un día en el suelo del asteroide nace una flor y el principito la cuida y atiende con dedicación, pero la flor es caprichosa, y esto le molesta y decide abandonar su asteroide y emprender un viaje por el universo en busca de un amigo, que le llevará a visitar varios asteroides hasta llegar a la Tierra, donde conocerá excéntricos personajes que lo convencen de lo extraño que es el mundo de los adultos, tan ocupados siempre en asuntos serios e importantes, que se olvidan de disfrutar la vida.
En la Tierra, entrará en contacto con animales, flores y personas y conocerá al zorro, quien le revelará la importancia de la amistad y el valor del amor que siente hacia su flor y será la nostalgia por ella y la decepción que le causa el mundo de los adultos, lo que motivará a regresar a su planeta.
El desenlace de la historia sugiere una indagación sobre el amor y la amistad, sentimientos que, pese a su naturaleza incomprensible y los sufrimientos que pueden acarrear, se revelan como una necesidad enriquecedora.
En 1943, Saint-Exupéry, pidió incorporarse a las fuerzas francesas en África del Norte, y a partir de entonces retomó las misiones de guerra y en el transcurso de una de ellas, el 31 de julio de 1944, su avión desapareció en el Mediterráneo.
Los restos del avión se recuperaron el 3 de octubre de 2003 e investigadores del Departamento de Arqueología Subacuática confirmaron que los restos encontrados eran, ciertamente, los del Lightning P-38 F-5B de reconocimiento de Saint-Exupéry.
Antoine de Sant-Exupéry, fue un novelista y aviador francés, de familia aristócrata, que vivió una infancia feliz, aunque perdió a su padre con cuatro años, estando muy ligado a su madre, cuya sensibilidad y cultura lo marcaron, y con la que mantuvo una gran relación durante toda su vida.
Desde su infancia, estuvo interesado por la aviación y recibió el bautismo del aire en 1912, y tras seguir estudios católicos, preparó en París su entrada en la Escuela naval, pero no logró su objetivo y durante su servicio militar aprendió el oficio de piloto de aviación.
El año 1926 publicó su narración breve “El aviador” y consiguió contrato como piloto para una sociedad de aviación y a partir de entonces, a cada escala del piloto correspondió una etapa de su producción literaria, así mientras era jefe de estación aérea en el Sahara español, escribió su primera novela, “Correo del Sur” en 1928.
La escala siguiente fue Buenos Aires, como director de la Aeroposta Argentina, donde publicó su segunda novela, “Vuelo nocturno”, pero la bancarrota de la Aéroposta puso término la era de los pioneros.
Durante la Segunda Guerra Mundial, luchó con la aviación francesa y con la caída de Francia marchó a Nueva York, donde contó su experiencia en “Piloto de guerra” en 1942 y en 1943, optó por la parábola con “El principito”, una fábula infantil de gran lirismo,ilustrada por él mismo, que le dio fama mundial y que sería su obra cumbre.
El principito narra la historia de un piloto que, mientras intenta reparar su avión en medio del desierto del Sahara, se topa con un pequeño príncipe proveniente del asteroide B 612 y empieza a descubrir su fascinante historia, en su asteroide, donde vivía y se entretenía en arrancar las malas hierbas y ver puestas de sol.
Un día en el suelo del asteroide nace una flor y el principito la cuida y atiende con dedicación, pero la flor es caprichosa, y esto le molesta y decide abandonar su asteroide y emprender un viaje por el universo en busca de un amigo, que le llevará a visitar varios asteroides hasta llegar a la Tierra, donde conocerá excéntricos personajes que lo convencen de lo extraño que es el mundo de los adultos, tan ocupados siempre en asuntos serios e importantes, que se olvidan de disfrutar la vida.
En la Tierra, entrará en contacto con animales, flores y personas y conocerá al zorro, quien le revelará la importancia de la amistad y el valor del amor que siente hacia su flor y será la nostalgia por ella y la decepción que le causa el mundo de los adultos, lo que motivará a regresar a su planeta.
El desenlace de la historia sugiere una indagación sobre el amor y la amistad, sentimientos que, pese a su naturaleza incomprensible y los sufrimientos que pueden acarrear, se revelan como una necesidad enriquecedora.
En 1943, Saint-Exupéry, pidió incorporarse a las fuerzas francesas en África del Norte, y a partir de entonces retomó las misiones de guerra y en el transcurso de una de ellas, el 31 de julio de 1944, su avión desapareció en el Mediterráneo.
Los restos del avión se recuperaron el 3 de octubre de 2003 e investigadores del Departamento de Arqueología Subacuática confirmaron que los restos encontrados eran, ciertamente, los del Lightning P-38 F-5B de reconocimiento de Saint-Exupéry.
viernes, 5 de abril de 2019
Alexander Nevski, héroe y santo de Rusia
Tal día como hoy 5 de abril del 1242, en las heladas aguas del lago Peipus - Rusia - Alexander Nevski, gracias a su astucia, consigue aniquilar a los Caballeros Teutónicos al acabar éstos ahogados, tras romperse el hielo del lago debido al peso de sus armaduras.
Alexander Nevski, fue un líder ruso y santo de la Iglesia ortodoxa rusa, nacido en 1220, poco antes de la invasión mongola, recibiendo una educación de carácter religioso y pasando las primeras épocas de vida, infancia y juventud en la ciudad rusa de Nóvgorod.
En el año 1237 el papa Inocencio IV, promulgó una bula contra los finlandeses, que se habían rebelado contra el catolicismo, y para convertir a los rusos ortodoxos y se formó un gran ejército sueco al mando de Birger Jarl, y en 1240, los suecos desembarcaron en el río Nevá.
El 15 de julio de 1240 Alexander, con veinte años de edad, atacó a los suecosal frente de su ejército en el Nevá, y los derrotó de forma total, por cuya victoria obtuvo el sobrenombre de Alexander Nevski, esto es, “Alejandro el del Nevá”.
Algún tiempo después, en 1241, la Orden Teutónica, apoyándose en la misma bula papal, invadió las ciudades de Pskov y Yúriev y los habitantes de Nóvgorod pidieron a Alexander Nevski, que viniera a prestarles ayuda.
En 1242, en la superficie helada del lago Peipus, los caballeros católicos y los ejércitos rusos ortodoxos lucharon en la Batalla del Lago Peipus, durante la cual Alexander Nevski derrotó a los teutones, al hacer avanzar a estos sobre el hielo del lago, que no soportó el peso de sus armaduras.
El papa de Roma, Inocencio IV, después de ser derrotado al intentar convertir por la fuerza a Rusia, al catolicismo, envió en 1251 a dos cardenales para ofrecer a Nevski la protección de Roma, pero este la rechazó.
Alexander se convierte en el gran salvador de Rusia, demostrando que la unidad del pueblo puede acabar con cualquier invasor y se convierte en un héroe nacional.
Por sus victorias, pero también por haber sabido mostrarse realista, la Iglesia ortodoxa lo convertirá en santo, siendo canonizado en 1547, como San Alexander Nevski, por la Iglesia ortodoxa rusa
La recreación de la famosa Batalla del Lago Peipus, constituye la secuencia principal de la célebre película “Alexander Nevski”, del mítico director ruso Serguéi Eisenstein.
Alexander Nevski, fue un líder ruso y santo de la Iglesia ortodoxa rusa, nacido en 1220, poco antes de la invasión mongola, recibiendo una educación de carácter religioso y pasando las primeras épocas de vida, infancia y juventud en la ciudad rusa de Nóvgorod.
En el año 1237 el papa Inocencio IV, promulgó una bula contra los finlandeses, que se habían rebelado contra el catolicismo, y para convertir a los rusos ortodoxos y se formó un gran ejército sueco al mando de Birger Jarl, y en 1240, los suecos desembarcaron en el río Nevá.
El 15 de julio de 1240 Alexander, con veinte años de edad, atacó a los suecosal frente de su ejército en el Nevá, y los derrotó de forma total, por cuya victoria obtuvo el sobrenombre de Alexander Nevski, esto es, “Alejandro el del Nevá”.
Algún tiempo después, en 1241, la Orden Teutónica, apoyándose en la misma bula papal, invadió las ciudades de Pskov y Yúriev y los habitantes de Nóvgorod pidieron a Alexander Nevski, que viniera a prestarles ayuda.
En 1242, en la superficie helada del lago Peipus, los caballeros católicos y los ejércitos rusos ortodoxos lucharon en la Batalla del Lago Peipus, durante la cual Alexander Nevski derrotó a los teutones, al hacer avanzar a estos sobre el hielo del lago, que no soportó el peso de sus armaduras.
El papa de Roma, Inocencio IV, después de ser derrotado al intentar convertir por la fuerza a Rusia, al catolicismo, envió en 1251 a dos cardenales para ofrecer a Nevski la protección de Roma, pero este la rechazó.
Alexander se convierte en el gran salvador de Rusia, demostrando que la unidad del pueblo puede acabar con cualquier invasor y se convierte en un héroe nacional.
Por sus victorias, pero también por haber sabido mostrarse realista, la Iglesia ortodoxa lo convertirá en santo, siendo canonizado en 1547, como San Alexander Nevski, por la Iglesia ortodoxa rusa
La recreación de la famosa Batalla del Lago Peipus, constituye la secuencia principal de la célebre película “Alexander Nevski”, del mítico director ruso Serguéi Eisenstein.
jueves, 4 de abril de 2019
La llamada “Marcha de la Muerte de Bataán”
Tal día como hoy 3 de marzo de 1946, es ejecutado por las fuerzas filipinas, el general japones responsable de la “Marcha de la Muerte de Bataán”, tras la expresa petición, en tal sentido, del condenado.
El 8 de diciembre de 1941, los japoneses invadieron las Islas Filipinas y continuaron sus ataques contra los exhaustos defensores de la península de Bataán, que se rindieron el 9 de Abril de 1942.
El plan japones era transportar a los numerosos prisioneros hasta el campamento O'Donnell, a unos 145 kilómetros, una parte a pie y otra en ferrocarril o camiones.
El general japones Homma Masaharu, creía que no habría más de 25.000 prisioneros, pero resultaron ser un total de 76.000 y con semejante desfase, en abril de 1942 iniciaron la denominada luego "Marcha de la Muerte" .
La marcha se caracterizó por abusos físicos y violencia contra los prisioneros, así como numerosos asesinatos y una dieta insuficiente para los occidentales, que además sufrieron todo tipo de enfermedades soportando temperaturas de más de cuarenta grados centígrados.
Un desfallecimiento equivalía a una sentencia de muerte al ser rematados de un tiro, al igual que cualquier protesta o una simple petición de agua podía suponer igualmente ser asesinado.
Como no había suficiente agua, muchos la tomaban de las lagunas contaminadas, enfermaban y morían y al crecer el número de prisioneros las condiciones fueron de mal en peor.
Durante el trayecto en ferrocarril, algunos fueron hacinados en grupos de 100 a 150 en vagones de ganado, de pie durante un viaje de 40 kilómetros y muchos murieron, estimándose que unos 15.000 nunca llegaron a su destino.
En 1946, Homma fue procesado por las brutalidades cometidas por sus tropas durante la marcha, aunque él sostuvo que desconocía las condiciones que habían tenido que sufrir los prisioneros.
Sin duda fue un acto de negligencia difícilmente disculpable del general nipón, pero no parece que la marcha fuese planificada como una acción de exterminio de los prisioneros.
En cualquier caso, Homma Masaharu fue declarado culpable, sentenciado a muerte y ejecutado el 3 de Abril de 1946, tras pedir él personalmente, que su condena no fuese conmutada por prisión perpetua.
El 8 de diciembre de 1941, los japoneses invadieron las Islas Filipinas y continuaron sus ataques contra los exhaustos defensores de la península de Bataán, que se rindieron el 9 de Abril de 1942.
El plan japones era transportar a los numerosos prisioneros hasta el campamento O'Donnell, a unos 145 kilómetros, una parte a pie y otra en ferrocarril o camiones.
El general japones Homma Masaharu, creía que no habría más de 25.000 prisioneros, pero resultaron ser un total de 76.000 y con semejante desfase, en abril de 1942 iniciaron la denominada luego "Marcha de la Muerte" .
La marcha se caracterizó por abusos físicos y violencia contra los prisioneros, así como numerosos asesinatos y una dieta insuficiente para los occidentales, que además sufrieron todo tipo de enfermedades soportando temperaturas de más de cuarenta grados centígrados.
Un desfallecimiento equivalía a una sentencia de muerte al ser rematados de un tiro, al igual que cualquier protesta o una simple petición de agua podía suponer igualmente ser asesinado.
Como no había suficiente agua, muchos la tomaban de las lagunas contaminadas, enfermaban y morían y al crecer el número de prisioneros las condiciones fueron de mal en peor.
Durante el trayecto en ferrocarril, algunos fueron hacinados en grupos de 100 a 150 en vagones de ganado, de pie durante un viaje de 40 kilómetros y muchos murieron, estimándose que unos 15.000 nunca llegaron a su destino.
En 1946, Homma fue procesado por las brutalidades cometidas por sus tropas durante la marcha, aunque él sostuvo que desconocía las condiciones que habían tenido que sufrir los prisioneros.
Sin duda fue un acto de negligencia difícilmente disculpable del general nipón, pero no parece que la marcha fuese planificada como una acción de exterminio de los prisioneros.
En cualquier caso, Homma Masaharu fue declarado culpable, sentenciado a muerte y ejecutado el 3 de Abril de 1946, tras pedir él personalmente, que su condena no fuese conmutada por prisión perpetua.
miércoles, 3 de abril de 2019
La invención del radar
Tal día como hoy 3 de abril de 1935, el físico británico sir Robert Watson-Watt patenta el radar.
El radar -“detección y medición de distancias por radio”- es un sistema que usa ondas electromagnéticas para medir distancias, altitudes, direcciones y velocidades de objetos estáticos o en movimiento.
Su funcionamiento se basa en la emisión de un impulso de radio, que se refleja en el objetivo y vuelve luego a la posición del emisor y a partir de este "eco", se puede extraer gran cantidad de información.
El uso de ondas electromagnéticas permite detectar objetos más que otro tipo de emisiones incluyéndose entre sus aplicaciones; la meteorología, el control del tráfico aéreo y terrestre, así como múltiples usos militares y aunque fue desarrollado con fines bélicos, en la actualidad cuenta con muchos usos civiles.
Al inicio de la Segunda Guerra Mundial, Alemania estaba a la cabeza de la tecnología de radares, pero su decisión de mandar científicos e ingenieros al frente, pensando que la guerra sería corta, hizo que no se produjeran avances importantes en esos años, al contrario de sus adversarios, que siguieron perfeccionándolo.
El modelo de radar actual, fue creado en 1935 y desarrollado principalmente en Inglaterra durante la Guerra Mundial, por el físico Robert Watson-Watt y supuso una notable ventaja táctica para la Royal Air Force en la Batalla de Inglaterra.
Tras finalizar la guerra, en 1948 se potenció el desarrollo civil del radar, centrándose en aplicaciones principalmente meteorológicas, como la detección del clima y las tormentas.
Militarmente las Fuerzas Aéreas, investigan radares de alta precisión y baja probabilidad de ser interceptados, desarrollos que continúan hoy día y tras la guerra mundial, se incorporaron nuevos elementos, como amplificadores de ondas electromagnéticas o la electrónica digital, que permiten señales más claras, limpias y fáciles de interpretar.
El radar no sólo cambio la guerra, sino el modo de hacerla en sí mismo, y se introdujo en la vida civil, de manera que hoy no se concibe esta sin este invento y sus múltiples aplicaciones.
El radar -“detección y medición de distancias por radio”- es un sistema que usa ondas electromagnéticas para medir distancias, altitudes, direcciones y velocidades de objetos estáticos o en movimiento.
Su funcionamiento se basa en la emisión de un impulso de radio, que se refleja en el objetivo y vuelve luego a la posición del emisor y a partir de este "eco", se puede extraer gran cantidad de información.
El uso de ondas electromagnéticas permite detectar objetos más que otro tipo de emisiones incluyéndose entre sus aplicaciones; la meteorología, el control del tráfico aéreo y terrestre, así como múltiples usos militares y aunque fue desarrollado con fines bélicos, en la actualidad cuenta con muchos usos civiles.
Al inicio de la Segunda Guerra Mundial, Alemania estaba a la cabeza de la tecnología de radares, pero su decisión de mandar científicos e ingenieros al frente, pensando que la guerra sería corta, hizo que no se produjeran avances importantes en esos años, al contrario de sus adversarios, que siguieron perfeccionándolo.
El modelo de radar actual, fue creado en 1935 y desarrollado principalmente en Inglaterra durante la Guerra Mundial, por el físico Robert Watson-Watt y supuso una notable ventaja táctica para la Royal Air Force en la Batalla de Inglaterra.
Tras finalizar la guerra, en 1948 se potenció el desarrollo civil del radar, centrándose en aplicaciones principalmente meteorológicas, como la detección del clima y las tormentas.
Militarmente las Fuerzas Aéreas, investigan radares de alta precisión y baja probabilidad de ser interceptados, desarrollos que continúan hoy día y tras la guerra mundial, se incorporaron nuevos elementos, como amplificadores de ondas electromagnéticas o la electrónica digital, que permiten señales más claras, limpias y fáciles de interpretar.
El radar no sólo cambio la guerra, sino el modo de hacerla en sí mismo, y se introdujo en la vida civil, de manera que hoy no se concibe esta sin este invento y sus múltiples aplicaciones.
martes, 2 de abril de 2019
La boda de Napoleón y María Luisa de Austria
Tal día como hoy 2 de abril de 1810, en París, con gran pompa y boato, celebra sus segundas nupcias el emperador Napoleón I al casarse con María Luisa, hija del emperador austriaco Francisco I, lo que le reportará importantes ventajas políticas, tras ser anulado su primer matrimonio, con Josefina, por el tribunal eclesiástico de París.
En 1810, Napoleón Bonaparte se separaba de su primera esposa, Josefina Beauharnais, quien no pudo darle el heredero ansiado y en su búsqueda, el emperador francés decidió fijar su interés en las casas reales más antiguas de Europa para que su futuro heredero, en caso de tenerlo, fuera de sangre real.
La escogida fue María Luisa de Habsburgo-Lorena, hija del emperador austro-húngaro, que sirvió para zanjar uno de los muchos conflictos bélicos que aquellos turbulentos años asolaron Europa, siendo la mayor de los hijos del emperador Francisco I de Austria, que creció durante un período de conflicto continuo entre Austria y la Francia revolucionaria.
María Luisa se crió en un ambiente de odio hacia todo lo francés, ya que su tía-abuela fue la desdichada reina María Antonieta, que fue guillotinada durante la Revolución Francesa. Además, en aquellos años, la familia real austriaca tuvo que huir en varias ocasiones de Viena por la continua amenaza de las tropas de Napoleón Bonaparte.
Una serie de derrotas militares a manos de Napoleón habían provocado una sangría humana para Austria, y en 1810 se firmaba la enésima paz entre la Quinta Coalición y Francia. De esta paz saldría el acuerdo matrimonial entre María Luisa y Napoleón, que marcó el comienzo de un breve periodo de paz y amistad entre Austria y el Imperio francés.
María Luisa, obedientemente, aceptó el matrimonio a pesar del gran desprecio que sentía hacia Francia, siendo una esposa obediente y adorada por Napoleón, ansioso por casarse con un miembro de una de las principales casas reales de Europa para consolidar su imperio y María Luisa relativamente joven, dio a luz un hijo que brevemente le sucedió como Napoleón II.
Cuando su esposo marchó hacia la nefasta aventura de Rusia, la emperatriz quedó como regente hasta que regresó en 1812. Se iniciaba entonces una nueva guerra de la Sexta Coalición contra el imperio francés y las potencias europeas, entre ellas Austria, reanudaron las hostilidades contra Francia y la guerra terminó, con la abdicación de Napoleón y con su exilio en Elba.
Napoleón escapó de Elba y volvió a restrablecer su poder en Francia y declarar la guerra, una vez más, a sus enemigos, hasta que en la batalla de Waterloo terminaría definitivamente el Primer Imperio Francés y con los sueños expansionistas de Napoleón.
María Luisa y su hijo permanecerían en París, hasta que se trasladaron a Viena donde vivieron bajo la custodia de su padre y en 1815 el Congreso de Viena reafirmó los títulos de María Luisa en Italia y se convertía en duquesa de Parma, Piacenza y Guastalla. pero quedó estipulado que no los podría heredar su hijo quien, además, no pudo viajar con su madre a sus nuevos dominios italianos.
Napoleón Bonaparte falleció el 5 de mayo de 1821 y cuatro meses después, su viuda se casaba con quien había sido su amante en los últimos tiempos, el Conde Adam Albert von Neipperg, con quien tuvo cuatro hijos.
En 1810, Napoleón Bonaparte se separaba de su primera esposa, Josefina Beauharnais, quien no pudo darle el heredero ansiado y en su búsqueda, el emperador francés decidió fijar su interés en las casas reales más antiguas de Europa para que su futuro heredero, en caso de tenerlo, fuera de sangre real.
La escogida fue María Luisa de Habsburgo-Lorena, hija del emperador austro-húngaro, que sirvió para zanjar uno de los muchos conflictos bélicos que aquellos turbulentos años asolaron Europa, siendo la mayor de los hijos del emperador Francisco I de Austria, que creció durante un período de conflicto continuo entre Austria y la Francia revolucionaria.
María Luisa se crió en un ambiente de odio hacia todo lo francés, ya que su tía-abuela fue la desdichada reina María Antonieta, que fue guillotinada durante la Revolución Francesa. Además, en aquellos años, la familia real austriaca tuvo que huir en varias ocasiones de Viena por la continua amenaza de las tropas de Napoleón Bonaparte.
Una serie de derrotas militares a manos de Napoleón habían provocado una sangría humana para Austria, y en 1810 se firmaba la enésima paz entre la Quinta Coalición y Francia. De esta paz saldría el acuerdo matrimonial entre María Luisa y Napoleón, que marcó el comienzo de un breve periodo de paz y amistad entre Austria y el Imperio francés.
María Luisa, obedientemente, aceptó el matrimonio a pesar del gran desprecio que sentía hacia Francia, siendo una esposa obediente y adorada por Napoleón, ansioso por casarse con un miembro de una de las principales casas reales de Europa para consolidar su imperio y María Luisa relativamente joven, dio a luz un hijo que brevemente le sucedió como Napoleón II.
Cuando su esposo marchó hacia la nefasta aventura de Rusia, la emperatriz quedó como regente hasta que regresó en 1812. Se iniciaba entonces una nueva guerra de la Sexta Coalición contra el imperio francés y las potencias europeas, entre ellas Austria, reanudaron las hostilidades contra Francia y la guerra terminó, con la abdicación de Napoleón y con su exilio en Elba.
Napoleón escapó de Elba y volvió a restrablecer su poder en Francia y declarar la guerra, una vez más, a sus enemigos, hasta que en la batalla de Waterloo terminaría definitivamente el Primer Imperio Francés y con los sueños expansionistas de Napoleón.
María Luisa y su hijo permanecerían en París, hasta que se trasladaron a Viena donde vivieron bajo la custodia de su padre y en 1815 el Congreso de Viena reafirmó los títulos de María Luisa en Italia y se convertía en duquesa de Parma, Piacenza y Guastalla. pero quedó estipulado que no los podría heredar su hijo quien, además, no pudo viajar con su madre a sus nuevos dominios italianos.
Napoleón Bonaparte falleció el 5 de mayo de 1821 y cuatro meses después, su viuda se casaba con quien había sido su amante en los últimos tiempos, el Conde Adam Albert von Neipperg, con quien tuvo cuatro hijos.
lunes, 1 de abril de 2019
El día del boicot a los judíos alemanes
Tal día como hoy 1 de abril de 1933 en Alemania y debido a la ideología política racista del III Reich, se produce el "día del boicot", dirigido contra comerciantes, profesores, estudiantes, abogados y médicos judíos.
Tras el ascenso de los nazis al poder en Alemania el 30 de enero de 1933, el liderazgo nazi decidió efectuar un boicot económico contra los judíos de aquel país.
En 1933, cerca de 600.000 judíos vivían en Alemania, la mayoría de los cuales estaban orgullosos de ser alemanes, ciudadanos de un país que había producido a muchos grandes poetas, escritores, músicos y artistas y más de 100.000 judíos alemanes habían servido en el ejército alemán durante la Primera Guerra Mundial, y muchos de ellos fueron condecorados.
Los judíos tenían posiciones importantes en el gobierno y enseñaban en las universidades prestigiosas de Alemania y de los 38 Premios Nobel ganados por escritores y científicos alemanes entre 1905 y 1936, 14 eran judíos.
La unión matrimonial entre judíos y no-judíos era común y aunque los judíos alemanes continuaban encontrando cierta discriminación en sus vidas sociales y carreras profesionales, muchos estaban confiados en su futuro como alemanes, ya que hablaban en alemán y consideraban a Alemania como su hogar.
El 1 de abril de 1933, los nazis realizaron la primera acción planeada a nivel nacional en contra de los judíos: un boicot a negocios y profesionales judíos, como una represalia y un acto de venganza contra las historias de atrocidades, que los judíos alemanes y extranjeros, asistidos por los periodistas extranjeros, circularon en la prensa internacional para dañar la reputación de la Alemania nazi.
El día del boicot, tropas nazis, se colocaron de forma amenazantes frente a tiendas, departamentos, comercios y oficinas de profesionales judíos, como doctores y abogados, pintando la Estrella de David en amarillo y negro en miles de puertas y ventanas, acompañadas de lemas antisemíticos y se colocaron letreros con mensajes como; "no compren a judíos" o "los judíos son nuestra desgracia.", mientras por toda Alemania ocurrieron actos de violencia contra judíos y sus propiedades, y la policía intervino en muy pocas ocasiones.
Aunque la operación nacional del boicot, organizada por los jefes locales del partido nazi, duró solamente un día y fue ignorada por muchos alemanes que continuaron haciendo compras en comercios de judíos, esto marcó el principio de una campaña a nivel nacional por parte del partido nazi contra la población judía alemana.
Una semana más tarde, el gobierno dictó una ley restringiendo el empleo del servicio civil a los no arios y los trabajadores judíos del gobierno, incluyendo profesores en escuelas públicas y universidades, fueron despedidos de sus trabajos.
El día del boicot, solo fue un ensayo del horror que poco después, se desencadenaría, en toda Alenania,

Tras el ascenso de los nazis al poder en Alemania el 30 de enero de 1933, el liderazgo nazi decidió efectuar un boicot económico contra los judíos de aquel país.
En 1933, cerca de 600.000 judíos vivían en Alemania, la mayoría de los cuales estaban orgullosos de ser alemanes, ciudadanos de un país que había producido a muchos grandes poetas, escritores, músicos y artistas y más de 100.000 judíos alemanes habían servido en el ejército alemán durante la Primera Guerra Mundial, y muchos de ellos fueron condecorados.
Los judíos tenían posiciones importantes en el gobierno y enseñaban en las universidades prestigiosas de Alemania y de los 38 Premios Nobel ganados por escritores y científicos alemanes entre 1905 y 1936, 14 eran judíos.
La unión matrimonial entre judíos y no-judíos era común y aunque los judíos alemanes continuaban encontrando cierta discriminación en sus vidas sociales y carreras profesionales, muchos estaban confiados en su futuro como alemanes, ya que hablaban en alemán y consideraban a Alemania como su hogar.
El 1 de abril de 1933, los nazis realizaron la primera acción planeada a nivel nacional en contra de los judíos: un boicot a negocios y profesionales judíos, como una represalia y un acto de venganza contra las historias de atrocidades, que los judíos alemanes y extranjeros, asistidos por los periodistas extranjeros, circularon en la prensa internacional para dañar la reputación de la Alemania nazi.
El día del boicot, tropas nazis, se colocaron de forma amenazantes frente a tiendas, departamentos, comercios y oficinas de profesionales judíos, como doctores y abogados, pintando la Estrella de David en amarillo y negro en miles de puertas y ventanas, acompañadas de lemas antisemíticos y se colocaron letreros con mensajes como; "no compren a judíos" o "los judíos son nuestra desgracia.", mientras por toda Alemania ocurrieron actos de violencia contra judíos y sus propiedades, y la policía intervino en muy pocas ocasiones.
Aunque la operación nacional del boicot, organizada por los jefes locales del partido nazi, duró solamente un día y fue ignorada por muchos alemanes que continuaron haciendo compras en comercios de judíos, esto marcó el principio de una campaña a nivel nacional por parte del partido nazi contra la población judía alemana.
Una semana más tarde, el gobierno dictó una ley restringiendo el empleo del servicio civil a los no arios y los trabajadores judíos del gobierno, incluyendo profesores en escuelas públicas y universidades, fueron despedidos de sus trabajos.
El día del boicot, solo fue un ensayo del horror que poco después, se desencadenaría, en toda Alenania,

domingo, 31 de marzo de 2019
La Torre Eiffel, el monumento más visitado del mundo
Tal día como hoy 31 de marzo de 1889, se inauguró la Torre Eiffel, obra de Gustave Eiffel, un ingeniero de puentes, monumento que se hizo para el centenario de la Revolución francesa y se eligió en lugar de otros cien planes que se presentaron.
Poco después de la una de la tarde del domingo 31 de marzo de 1889 el ingeniero francés Gustave Eiffel subió los 1.710 escalones de la torre bautizada con su nombre, para colocar en su parte más alta una bandera francesa e inaugurar, entre salvas, el edificio que terminaría convirtiéndose en el más famoso de Francia.
Inicialmente, Eiffel había presentado su proyecto de torre a los responsables del Ayuntamiento de Barcelona, para que se construyera en esa ciudad española con motivo de la Exposición Universal que se celebraría en 1888; pero a los responsables del ayuntamiento barcelonés les pareció una construcción extraña y cara, que no encajaría en la ciudad y rechazaron el proyecto, lo que indica la gran visión de los responsables del ayuntamiento barcelonés.
Tras la negativa de Barcelona, Eiffel, presentó su proyecto a los responsables de la Exposición Universal de París, para que sirviera como arco de entrada y centro de atención de la exposición, los cuales, aceptaron construirla, aunque sin mucho entusiasmo, y únicamente , con el carácter de una construcción temporal, por lo que se fijó el año de 1900 como la fecha límite para que fuera desmontada.
Apenas se conoció el proyecto de la torre, lejos de enamorar a los parisinos, tuvo un enorme rechazo social - otra muestra más de clarividencia, en este caso francesa -, suscitando una enorme controversia, no solo entre los artistas, sino también entre los propios vecinos pues la veían como un monstruo de hierro, siendo pocos los que defendían el proyecto y muchos los que manifestaban su rechazo.
Las obras se iniciaron el 28 de enero de 1887 y concluyeron dos años, dos meses y cinco días después, un plazo récord para la época, ya que levantar una torre de hierro forjado de 300 metros de altura suponía un gran desafío técnico por lo que se convirtió en uno de los principales atractivos de la Exposición y más tarde en símbolo de la ciudad. En su construcción participaron 250 obreros y fue abierta al público el 6 de mayo de ese año.
Tuvo una altura inicial de 300 metros y posteriormente, se montó en su cúspide una antena de radio, con la que su altura llegó a los 324 metros. El proyecto original contemplaba que la torre alcanzase los 350 metros de altura, pero los vecinos se alarmaron por la amenaza de que un edificio tan alto y construido sin apenas piedras pudiera caerse, y se manifestaron, provocando un cambio de planes. En su época, fue la estructura más alta del mundo, hasta el año de 1930 cuando fue superada por la torre Chrysler, de Nueva York, en 1930.
Sin embargo, sería el ejército francés quien acabaría por salvar la vida de la Torre Eiffel, ya que tras unas pruebas militares con equipos de transmisiones se llegó a la conclusión de que la torre era un lugar privilegiado para la instalación de antenas y equipos de radio y con ello, la Torre Eiffel ya tenía un uso práctico que justificaría su “amnistía” y pararía los proyectos de desmontaje y demolición.
Hoy día se le considera el símbolo indiscutible de Francia y de la ciudad de París en particular, siendo el monumento más visitado del mundo.
Poco después de la una de la tarde del domingo 31 de marzo de 1889 el ingeniero francés Gustave Eiffel subió los 1.710 escalones de la torre bautizada con su nombre, para colocar en su parte más alta una bandera francesa e inaugurar, entre salvas, el edificio que terminaría convirtiéndose en el más famoso de Francia.
Inicialmente, Eiffel había presentado su proyecto de torre a los responsables del Ayuntamiento de Barcelona, para que se construyera en esa ciudad española con motivo de la Exposición Universal que se celebraría en 1888; pero a los responsables del ayuntamiento barcelonés les pareció una construcción extraña y cara, que no encajaría en la ciudad y rechazaron el proyecto, lo que indica la gran visión de los responsables del ayuntamiento barcelonés.
Tras la negativa de Barcelona, Eiffel, presentó su proyecto a los responsables de la Exposición Universal de París, para que sirviera como arco de entrada y centro de atención de la exposición, los cuales, aceptaron construirla, aunque sin mucho entusiasmo, y únicamente , con el carácter de una construcción temporal, por lo que se fijó el año de 1900 como la fecha límite para que fuera desmontada.
Apenas se conoció el proyecto de la torre, lejos de enamorar a los parisinos, tuvo un enorme rechazo social - otra muestra más de clarividencia, en este caso francesa -, suscitando una enorme controversia, no solo entre los artistas, sino también entre los propios vecinos pues la veían como un monstruo de hierro, siendo pocos los que defendían el proyecto y muchos los que manifestaban su rechazo.
Las obras se iniciaron el 28 de enero de 1887 y concluyeron dos años, dos meses y cinco días después, un plazo récord para la época, ya que levantar una torre de hierro forjado de 300 metros de altura suponía un gran desafío técnico por lo que se convirtió en uno de los principales atractivos de la Exposición y más tarde en símbolo de la ciudad. En su construcción participaron 250 obreros y fue abierta al público el 6 de mayo de ese año.
Tuvo una altura inicial de 300 metros y posteriormente, se montó en su cúspide una antena de radio, con la que su altura llegó a los 324 metros. El proyecto original contemplaba que la torre alcanzase los 350 metros de altura, pero los vecinos se alarmaron por la amenaza de que un edificio tan alto y construido sin apenas piedras pudiera caerse, y se manifestaron, provocando un cambio de planes. En su época, fue la estructura más alta del mundo, hasta el año de 1930 cuando fue superada por la torre Chrysler, de Nueva York, en 1930.
Sin embargo, sería el ejército francés quien acabaría por salvar la vida de la Torre Eiffel, ya que tras unas pruebas militares con equipos de transmisiones se llegó a la conclusión de que la torre era un lugar privilegiado para la instalación de antenas y equipos de radio y con ello, la Torre Eiffel ya tenía un uso práctico que justificaría su “amnistía” y pararía los proyectos de desmontaje y demolición.
Hoy día se le considera el símbolo indiscutible de Francia y de la ciudad de París en particular, siendo el monumento más visitado del mundo.
sábado, 30 de marzo de 2019
Adolfo Suárez, artífice de la Transición Democrática Española
Tal día como hoy 30 de marzo de 1979, Adolfo Suárez es investido por segunda vez, presidente del Gobierno español, tras obtener el voto de confianza del Congreso.
Adolfo Suárez González cuya infancia transcurrió en Ávila, se licenció en derecho en la Universidad de Salamanca y se doctoró en la Complutense de Madrid, desempeñando varios cargos públicos durante la dictadura franquista y a pesar de ser un desconocido para la opinión pública consiguió ser nombrado presidente del Gobierno por el rey Juan Carlos.
Suárez, fue una de las figuras clave de la Transición española y durante su presidencia se llevaron a cabo diversas medidas que reformaron el sistema previo, como la “autoliquidación” de las Cortes franquistas o la legalización de partidos políticos, como el Partido Comunista. Se casó en 1961 con Amparo Illana, con quien tuvo cinco hijos, falleciendo esta de cáncer el año 2001 y su hija Mariam, tres años más tarde, de la misma enfermedad.
Desempeñó diferentes cargos dentro del franquismo de la mano de Herrero Tejedor y en 1975, es nombrado vicesecretario general del Movimiento, cargo que ocuparía hasta la muerte de su mentor. Y en julio de 1975 pasa a ocupar también la presidencia de la organización Unión del Pueblo Español, que mantuvo hasta diciembre, cuando entró en el gabinete de Arias Navarro tras la muerte de Franco, donde fue nombrado ministro-secretario general del Movimiento
En julio de 1976 el rey Juan Carlos le encargó formar el segundo gobierno de su reinado y el desmontaje de las estructuras franquistas y Suárez a sus 43 años, con no pocas dificultades, fue capaz de aglutinar un grupo de políticos de convicciones democráticas y supo reunir, junto a falangistas como él, a socialdemócratas, liberales, democristianos, etc., y desarbolar el régimen franquista con la complicidad del PSOE y el Partido Comunista.
El 15 de junio de 1977, por primera vez desde 1936, se celebraron elecciones generales libres y Suárez se alzó como vencedor, al frente de formaciones políticas de centro, bajo las siglas UCD (Unión de Centro Democrático). Las Cortes salidas de aquellas elecciones, aprobaron la Constitución, que el pueblo español refrendaba el 6 de diciembre de 1978.
El 3 de marzo de 1979, Adolfo Suárez ganaba por segunda vez unas elecciones generales, e iniciaba su tercer mandato como presidente del Gobierno, pero su triunfo quedó en segundo plano tras el acceso de la izquierda a los principales Ayuntamientos del país, tras las primeras elecciones municipales de abril.
Fue una etapa de gobierno llena de dificultades políticas, sociales y económicas y en 1980, el PSOE presentó una moción de censura que, deterioró aún más la imagen de un Suárez, desprovisto de apoyos en su propio partido, y en enero de 1981 optó por presentar su dimisión como presidente del Gobierno y de Unión de Centro Democrático.
En su mensaje al país, emitido por Televisión Española afirmó:” Yo no quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la historia de España”
Después de su dimisión, creó el partido Centro Democrático y Social con el que se presentó a las elecciones de 1982, siendo elegido diputado, revalidando su escaño en 1986 y 1989, pero en 1991 dimitió y abandonó definitivamente la política.
El 31 de mayo de 2005, se hizo público que el expresidente padecía la enfermedad de Alzheimer, por lo que ni siquiera recordaba haber sido Presidente del Gobierno y no reconocía a nadie, respondiendo únicamente a estímulos afectivos.
En marzo de 2014, su hijo Adolfo anunció que el estado de salud de su padre había empeorado debido a una neumonía y que el “desenlace era inminente”, dando a conocer que estaba hospitalizado y dos días después, falleció a los 81 años de edad.
Con la muerte de Adolfo Suárez, desapareció el hombre más importante, de la Transición Política Española.
Adolfo Suárez González cuya infancia transcurrió en Ávila, se licenció en derecho en la Universidad de Salamanca y se doctoró en la Complutense de Madrid, desempeñando varios cargos públicos durante la dictadura franquista y a pesar de ser un desconocido para la opinión pública consiguió ser nombrado presidente del Gobierno por el rey Juan Carlos.
Suárez, fue una de las figuras clave de la Transición española y durante su presidencia se llevaron a cabo diversas medidas que reformaron el sistema previo, como la “autoliquidación” de las Cortes franquistas o la legalización de partidos políticos, como el Partido Comunista. Se casó en 1961 con Amparo Illana, con quien tuvo cinco hijos, falleciendo esta de cáncer el año 2001 y su hija Mariam, tres años más tarde, de la misma enfermedad.
Desempeñó diferentes cargos dentro del franquismo de la mano de Herrero Tejedor y en 1975, es nombrado vicesecretario general del Movimiento, cargo que ocuparía hasta la muerte de su mentor. Y en julio de 1975 pasa a ocupar también la presidencia de la organización Unión del Pueblo Español, que mantuvo hasta diciembre, cuando entró en el gabinete de Arias Navarro tras la muerte de Franco, donde fue nombrado ministro-secretario general del Movimiento
En julio de 1976 el rey Juan Carlos le encargó formar el segundo gobierno de su reinado y el desmontaje de las estructuras franquistas y Suárez a sus 43 años, con no pocas dificultades, fue capaz de aglutinar un grupo de políticos de convicciones democráticas y supo reunir, junto a falangistas como él, a socialdemócratas, liberales, democristianos, etc., y desarbolar el régimen franquista con la complicidad del PSOE y el Partido Comunista.
El 15 de junio de 1977, por primera vez desde 1936, se celebraron elecciones generales libres y Suárez se alzó como vencedor, al frente de formaciones políticas de centro, bajo las siglas UCD (Unión de Centro Democrático). Las Cortes salidas de aquellas elecciones, aprobaron la Constitución, que el pueblo español refrendaba el 6 de diciembre de 1978.
El 3 de marzo de 1979, Adolfo Suárez ganaba por segunda vez unas elecciones generales, e iniciaba su tercer mandato como presidente del Gobierno, pero su triunfo quedó en segundo plano tras el acceso de la izquierda a los principales Ayuntamientos del país, tras las primeras elecciones municipales de abril.
Fue una etapa de gobierno llena de dificultades políticas, sociales y económicas y en 1980, el PSOE presentó una moción de censura que, deterioró aún más la imagen de un Suárez, desprovisto de apoyos en su propio partido, y en enero de 1981 optó por presentar su dimisión como presidente del Gobierno y de Unión de Centro Democrático.
En su mensaje al país, emitido por Televisión Española afirmó:” Yo no quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la historia de España”
Después de su dimisión, creó el partido Centro Democrático y Social con el que se presentó a las elecciones de 1982, siendo elegido diputado, revalidando su escaño en 1986 y 1989, pero en 1991 dimitió y abandonó definitivamente la política.
El 31 de mayo de 2005, se hizo público que el expresidente padecía la enfermedad de Alzheimer, por lo que ni siquiera recordaba haber sido Presidente del Gobierno y no reconocía a nadie, respondiendo únicamente a estímulos afectivos.
En marzo de 2014, su hijo Adolfo anunció que el estado de salud de su padre había empeorado debido a una neumonía y que el “desenlace era inminente”, dando a conocer que estaba hospitalizado y dos días después, falleció a los 81 años de edad.
Con la muerte de Adolfo Suárez, desapareció el hombre más importante, de la Transición Política Española.
viernes, 29 de marzo de 2019
La trágica muerte de Alfonso del Borbón
Tal día como hoy 29 de marzo de 1956, un jovencísimo Juan Carlos de Borbón mató a su hermano menor Alfonso, de un disparo accidental en la frente, mientras ambos jugaban en el domicilio familiar. El pequeño infante fue enterrado dos días después en el cementerio portugués de Cascaes.
Hay cosas de las que en España casi no se habla y una de ellas es, la temprana muerte de un hermano del rey emérito Juan Carlos, casi desconocido para la gente, mientras ambos, por entonces adolescentes, jugaban con una pistola, en apariencia descargada.
La tragedia marcó para siempre la vida del monarca español y de su familia, y fue envuelta durante décadas de un halo de misterio y sospechas. Juan Carlos tenía 18 años, mientras su hermano, "Alfonsito", 15 y según el historiador Juan Balansó, "era un niño travieso y despierto, simpatiquísimo, que alegraba la vida a cuantos le conocían".
Fue en Estoril - Portugal -, donde vivían los Condes de Barcelona y los dos hermanos estaban solos, en la sala de juegos de la mansión, haciendo disparos contra un blanco, con una pistola calibre 22, que les habían regalado.
De repente, Alfonso recibió un disparo, mientras el arma estaba en manos de su hermano Juan Carlos. Su madre, Doña María, que estaba en una habitación contigua con unos amigos, oyó el disparo y quedó destrozada, porque se creyó responsable de haber dejado a sus hijos jugar con la pistola.
Sobre el suelo del cuarto de juegos yacía Alfonsito, a quien su padre intentó reanimar, sin éxito. La secretaría de los condes de Barcelona facilitó la siguiente nota: “Estando el infante don Alfonso de Borbón limpiando una pistola de salón con su hermano, la pistola se disparó, alcanzándole en la región frontal, falleciendo a los pocos minutos.”
La noticia fue silenciada por el régimen del dictador, Francisco Franco, que mantenía a los Borbones lejos de España, y también por la prensa portuguesa, igualmente sometida a la dictadura del general Salazar.
Era tan duro reconocer la verdad, que todos se afanaron en cubrir el episodio con un piadoso y espeso manto de silencio. El conde de Barcelona se quedó sólo en Estoril, llorando su desgracia y no recibiendo ni el pésame de Franco. Comentando la tragedia con un monárquico, Franco dijo: "A la gente no le gustan los príncipes con mala suerte".
Aquella fue una tragedia más en la larga lista de infortunios de los Borbónes; En 1938 el príncipe Alfonso, murió en un accidente de tráfico, cuatro años después, en igual tragedia, murió su hermano menor, Gonzalo. El infante Jaime, fue sordomudo desde la niñez, y su muerte se debió, aparentemente, a una pelea que mantuvo con su esposa alcoholizada. Su hijo -Alfonso- moriría en los años 80, decapitado por un cable eléctrico cuando esquiaba en Estados Unidos.
Entre la desesperación y el sentimiento de culpa, el rey Juan Carlos quedó marcado de por vida, y su relación con su padre nunca volvió a ser la misma. Dos días después del hecho, Juan Carlos fue enviado a España para continuar su formación militar.
Muchos españoles monárquicos, viajaron a Estoril llevando bolsas con tierra española que depositaron sobre la tumba para que, su cuerpo descansara con algo del calor del suelo patrio.
Allí yació olvidado, durante años, hasta que su cuerpo fue trasladado al Monasterio de El Escorial en 1992, por deseo de su padre. Hoy día, el rey emérito Juan Carlos, es el único testigo vivo de la misteriosa tragedia, un capítulo más en la leyenda negra de los Borbones, y una verdad que morirá con él.
Hay cosas de las que en España casi no se habla y una de ellas es, la temprana muerte de un hermano del rey emérito Juan Carlos, casi desconocido para la gente, mientras ambos, por entonces adolescentes, jugaban con una pistola, en apariencia descargada.
La tragedia marcó para siempre la vida del monarca español y de su familia, y fue envuelta durante décadas de un halo de misterio y sospechas. Juan Carlos tenía 18 años, mientras su hermano, "Alfonsito", 15 y según el historiador Juan Balansó, "era un niño travieso y despierto, simpatiquísimo, que alegraba la vida a cuantos le conocían".
Fue en Estoril - Portugal -, donde vivían los Condes de Barcelona y los dos hermanos estaban solos, en la sala de juegos de la mansión, haciendo disparos contra un blanco, con una pistola calibre 22, que les habían regalado.
De repente, Alfonso recibió un disparo, mientras el arma estaba en manos de su hermano Juan Carlos. Su madre, Doña María, que estaba en una habitación contigua con unos amigos, oyó el disparo y quedó destrozada, porque se creyó responsable de haber dejado a sus hijos jugar con la pistola.
Sobre el suelo del cuarto de juegos yacía Alfonsito, a quien su padre intentó reanimar, sin éxito. La secretaría de los condes de Barcelona facilitó la siguiente nota: “Estando el infante don Alfonso de Borbón limpiando una pistola de salón con su hermano, la pistola se disparó, alcanzándole en la región frontal, falleciendo a los pocos minutos.”
La noticia fue silenciada por el régimen del dictador, Francisco Franco, que mantenía a los Borbones lejos de España, y también por la prensa portuguesa, igualmente sometida a la dictadura del general Salazar.
Era tan duro reconocer la verdad, que todos se afanaron en cubrir el episodio con un piadoso y espeso manto de silencio. El conde de Barcelona se quedó sólo en Estoril, llorando su desgracia y no recibiendo ni el pésame de Franco. Comentando la tragedia con un monárquico, Franco dijo: "A la gente no le gustan los príncipes con mala suerte".
Aquella fue una tragedia más en la larga lista de infortunios de los Borbónes; En 1938 el príncipe Alfonso, murió en un accidente de tráfico, cuatro años después, en igual tragedia, murió su hermano menor, Gonzalo. El infante Jaime, fue sordomudo desde la niñez, y su muerte se debió, aparentemente, a una pelea que mantuvo con su esposa alcoholizada. Su hijo -Alfonso- moriría en los años 80, decapitado por un cable eléctrico cuando esquiaba en Estados Unidos.
Entre la desesperación y el sentimiento de culpa, el rey Juan Carlos quedó marcado de por vida, y su relación con su padre nunca volvió a ser la misma. Dos días después del hecho, Juan Carlos fue enviado a España para continuar su formación militar.
Muchos españoles monárquicos, viajaron a Estoril llevando bolsas con tierra española que depositaron sobre la tumba para que, su cuerpo descansara con algo del calor del suelo patrio.
Allí yació olvidado, durante años, hasta que su cuerpo fue trasladado al Monasterio de El Escorial en 1992, por deseo de su padre. Hoy día, el rey emérito Juan Carlos, es el único testigo vivo de la misteriosa tragedia, un capítulo más en la leyenda negra de los Borbones, y una verdad que morirá con él.
jueves, 28 de marzo de 2019
El mayor accidente aéreo de la historia
Tal día como hoy 28 de marzo de 1977, el aeropuerto de Tenerife continua cerrado, tras el choque el día anterior en la pista de despegue, de dos aviones Boeing 747, donde murieron 583 personas.
Ambos vuelos habían recibido instrucciones de desplazarse por la pista de aterrizaje en lugar de hacerlo por la de rodadura, debido a la congestión de aviones provocada por el desvío de vuelos desde el aeropuerto de Gran Canaria.
Por causa de la intensa niebla, los pilotos de un avión de KLM no pudieron ver a otro de Pam Am en frente y cuando ocurrió el impacto, el primero ya estaba en el aire volando a unos 250 km/hora.
Su parte frontal golpeó el techo del otro Boeing, arrancando la cubierta superior, tras lo cual los dos motores golpearon al avión de Pan Am matando a la mayoría de los pasajeros de la parte trasera de forma instantánea.
El avión holandés continuó en vuelo tras la colisión, estrellándose contra el suelo a unos 150 metros del lugar del choque, deslizándose por la pista unos 300 metros e incendiándose, muriendo calcinadas las 248 personas que llevaba a bordo.
El llamado “síndrome de la prisa” pudo afectar al piloto holandés, que inició su recorrido por la pista sin tener autorización para despegar, determinándose - a pesar de las reticencias holandesas - que esta fue la causa directa del accidente, lo que fue corroborado por las cajas negras de los aparatos.
La excesiva congestión del tráfico aéreo también influyó, obligando a la torre a tomar medidas potencialmente peligrosas, como utilizar para rodadura la pista de despegue.
Fue el accidente aéreo con mayor número de víctimas de la historia de la aviación y como consecuencia de él, se produjeron cambios en las regulación internacional, como la instalación en los aviones de sistemas de navegación automáticos para niebla.
La causa indirecta de este accidente, estuvo motivada por el inició de su actividad terrorista en el archipiélago canario, por parte del "Movimiento por la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario" -MPAIAC - , al estallar un explosivo en marzo de 1977, en la terminal del aeropuerto de Gran Canaria, hiriendo a siete personas y anunciando una nueva bomba que obligó a desviar los vuelos al aeropuerto de Tenerife.
La congestión aérea y la climatología, causó el mayor accidente aéreo de la historia, aunque Antonio Cubillo, líder del movimiento – asustado por el impacto mundial - negó la colocación de la bomba y achacó las muertes a los controladores y a la neblina reinante,
Pero el Tribunal Supremo, en sentencia de enero del 2014, ratificó que la catástrofe aérea ocurrida, fue consecuencia de la bomba colocada en el aeropuerto de Gran Canaria, por el MPAIAC y calificó a Cubillo de “terrorista”.
Ambos vuelos habían recibido instrucciones de desplazarse por la pista de aterrizaje en lugar de hacerlo por la de rodadura, debido a la congestión de aviones provocada por el desvío de vuelos desde el aeropuerto de Gran Canaria.
Por causa de la intensa niebla, los pilotos de un avión de KLM no pudieron ver a otro de Pam Am en frente y cuando ocurrió el impacto, el primero ya estaba en el aire volando a unos 250 km/hora.
Su parte frontal golpeó el techo del otro Boeing, arrancando la cubierta superior, tras lo cual los dos motores golpearon al avión de Pan Am matando a la mayoría de los pasajeros de la parte trasera de forma instantánea.
El avión holandés continuó en vuelo tras la colisión, estrellándose contra el suelo a unos 150 metros del lugar del choque, deslizándose por la pista unos 300 metros e incendiándose, muriendo calcinadas las 248 personas que llevaba a bordo.
El llamado “síndrome de la prisa” pudo afectar al piloto holandés, que inició su recorrido por la pista sin tener autorización para despegar, determinándose - a pesar de las reticencias holandesas - que esta fue la causa directa del accidente, lo que fue corroborado por las cajas negras de los aparatos.
La excesiva congestión del tráfico aéreo también influyó, obligando a la torre a tomar medidas potencialmente peligrosas, como utilizar para rodadura la pista de despegue.
Fue el accidente aéreo con mayor número de víctimas de la historia de la aviación y como consecuencia de él, se produjeron cambios en las regulación internacional, como la instalación en los aviones de sistemas de navegación automáticos para niebla.
La causa indirecta de este accidente, estuvo motivada por el inició de su actividad terrorista en el archipiélago canario, por parte del "Movimiento por la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario" -MPAIAC - , al estallar un explosivo en marzo de 1977, en la terminal del aeropuerto de Gran Canaria, hiriendo a siete personas y anunciando una nueva bomba que obligó a desviar los vuelos al aeropuerto de Tenerife.
La congestión aérea y la climatología, causó el mayor accidente aéreo de la historia, aunque Antonio Cubillo, líder del movimiento – asustado por el impacto mundial - negó la colocación de la bomba y achacó las muertes a los controladores y a la neblina reinante,
Pero el Tribunal Supremo, en sentencia de enero del 2014, ratificó que la catástrofe aérea ocurrida, fue consecuencia de la bomba colocada en el aeropuerto de Gran Canaria, por el MPAIAC y calificó a Cubillo de “terrorista”.
miércoles, 27 de marzo de 2019
Los almorávides, una invasión africana
Tal día como hoy 27 de marzo de 1091, llamados por los árabes españoles, los almorávides entran en Córdoba.
Los “Almorávides” eran una especie de ermitaños musulmanes o monjes-soldados, surgidos de grupos nómadas del Sáhara con una interpretación rigurosa del Islam, que entre los siglos XI y XII crearon un imperio en Mauritania, Marruecos y la mitad sur de España y Portugal.
Entre otras cosas defendían la poligamia, la virginidad prematrimonial, el derecho al repudio y el contrato matrimonial de las hijas, y su llegada representó el fin de la independencia de los musulmanes andalusíes.
Cuando Alfonso VI tomó Toledo el 25 de mayo de 1085, los andalusíes llamaron en auxilio a estos almorávides, que encontraron una tierra fértil y próspera observando el relajamiento del Islam y se escandalizaron ante la gran tolerancia con judíos y cristianos, lo que provocó su determinación de apoderarse de Al-Andalus alentados por la división entre los reinos de taifa.
Los almorávides, al mando de Yusuf ibn-Tashfin, acudieron a la llamada de los reyes de taifas, desembarcaron en Algeciras con 7.500 efectivos a los que se le suman fuerzas de los reinos taifas de Sevilla, Granada y Badajoz, y se dirigen al norte con unos 30.000 efectivos.
El rey cristiano Alfonso VI de Castilla y León consigue reunir también un numeroso ejército y el choque bélico entre ambos se produce cerca de Badajoz, en Sagrajas -Al-Zalaca - en 1.086, lo que se conoce como la batalla de Sagrajas o de Zalaca, donde los cristianos sufren una importante derrota.
Los almorávides no aprovecharon el éxito de la victoria recién obtenida, ya que el emir Yusuf ibn-Tashfin regresó al norte de África debido a que su hijo acababa de morir.
A ellos también se opuso el Cid, que había conquistado Valencia, creando allí un principado y les rechazó por dos veces, pero tras su muerte en 1099, la ciudad fue abandonado en 1102 .
A partir entonces, comenzó la hegemonía almorávide en España, aunque pronto recibieron el influjo de la cultura andalusí y sus costumbres fueron relajándose.
Hacia 1125 un nuevo poder estaba surgiendo en el norte de África, el de los almohades, que lograron con la aplicación rigurosa del islám, doblegar a los almorávides tras la caída de Marrakech en 1147.
Con la toma de su capital, el Imperio almorávide cede su lugar al nuevo poder rigorista almohade, que impondrá su hegemonía en el Magreb y al-Ándalus hasta su derrota en las Navas de Tolosa en 1212.
Los “Almorávides” eran una especie de ermitaños musulmanes o monjes-soldados, surgidos de grupos nómadas del Sáhara con una interpretación rigurosa del Islam, que entre los siglos XI y XII crearon un imperio en Mauritania, Marruecos y la mitad sur de España y Portugal.
Entre otras cosas defendían la poligamia, la virginidad prematrimonial, el derecho al repudio y el contrato matrimonial de las hijas, y su llegada representó el fin de la independencia de los musulmanes andalusíes.
Cuando Alfonso VI tomó Toledo el 25 de mayo de 1085, los andalusíes llamaron en auxilio a estos almorávides, que encontraron una tierra fértil y próspera observando el relajamiento del Islam y se escandalizaron ante la gran tolerancia con judíos y cristianos, lo que provocó su determinación de apoderarse de Al-Andalus alentados por la división entre los reinos de taifa.
Los almorávides, al mando de Yusuf ibn-Tashfin, acudieron a la llamada de los reyes de taifas, desembarcaron en Algeciras con 7.500 efectivos a los que se le suman fuerzas de los reinos taifas de Sevilla, Granada y Badajoz, y se dirigen al norte con unos 30.000 efectivos.
El rey cristiano Alfonso VI de Castilla y León consigue reunir también un numeroso ejército y el choque bélico entre ambos se produce cerca de Badajoz, en Sagrajas -Al-Zalaca - en 1.086, lo que se conoce como la batalla de Sagrajas o de Zalaca, donde los cristianos sufren una importante derrota.
Los almorávides no aprovecharon el éxito de la victoria recién obtenida, ya que el emir Yusuf ibn-Tashfin regresó al norte de África debido a que su hijo acababa de morir.
A ellos también se opuso el Cid, que había conquistado Valencia, creando allí un principado y les rechazó por dos veces, pero tras su muerte en 1099, la ciudad fue abandonado en 1102 .
A partir entonces, comenzó la hegemonía almorávide en España, aunque pronto recibieron el influjo de la cultura andalusí y sus costumbres fueron relajándose.
Hacia 1125 un nuevo poder estaba surgiendo en el norte de África, el de los almohades, que lograron con la aplicación rigurosa del islám, doblegar a los almorávides tras la caída de Marrakech en 1147.
Con la toma de su capital, el Imperio almorávide cede su lugar al nuevo poder rigorista almohade, que impondrá su hegemonía en el Magreb y al-Ándalus hasta su derrota en las Navas de Tolosa en 1212.
martes, 26 de marzo de 2019
Los campos de concentración republicanos
Tal día como hoy 26 de marzo de 1937, en Mediano - Huesca - se inaugura el primer campo de prisioneros de la República española, que entre otras cosas, realizarán obras en el pantano, que contribuirá al riego de los Monegros.
Las autoridades republicanas, estaban al tanto de la existencia de campos de trabajo en los que a menudo se traspasaban los límites, es decir, se llegaba al fusilamiento de prisioneros, como sucedió en el campo de Omells de Na Gaia -Lérida- en los que algunos de ellos eran miembros de la CNT.
No existen muchos estudios históricos, sobre los campos de trabajo republicanos, pero estos existieron, y por ellos pasaron miles de personas durante la Guerra Civil, hasta su cierre tras la victoria del bando rebelde, aunque, paradójicamente, los programas de trabajo forzado del bando franquista, compartían rasgos esenciales, siendo dos caras de una misma moneda.
Por parte republicana, el mando de los campos se dividió entre la Dirección General de Prisiones y el Servicio de Investigación Militar, que abrió seis campos en Cataluña en la primavera de 1938, siendo estos los que peores condiciones ofrecían, ya que solían “castigar soldados indisciplinados, desertores e insumisos peligrosos”. Una dureza que se ha comparado con los gulags soviéticos.
En enero de 1937, el anarquista Juan García Oliver, ministro de Justicia, dijo: “Resolveremos el gran problema de la delincuencia politico-fascista con campos de trabajo” y el 24 de abril, abrió sus puertas el campo en Totana -.Murcia - y a lo largo de la guerra pasarían por él unos 1.799 presos.
Ese mismo año, campos similares comenzarían a surgir por el territorio republicano; El de Albatera, en octubre de 1937, con capacidad para 2.000 presos y otros de menor tamaño: Orihuela, San Juan y Calpe, Valmuel, Venta de Araoz y Rosas.
La idea de que el trabajo rehabilitaría a los prisioneros, encontró apoyos en el Frente Popular y se siguieron abriendo, ya que la Ley de Vagos y Maleantes promulgada en 1933, idea de Manuel Azaña, hacían a los campos de trabajo, una prolongación de aquella.
La mayoría de los trabajos llevados a cabo tenían que ver con las infraestructuras agrícolas y es importante señalar que el propósito de estos campos, como el de los franquistas, era el castigo y la redención, no la exterminación a través del trabajo.
En general, las condiciones no eran demasiado peligrosas para la vida de los reclusos, aunque sí para su salud, debido al hacinamiento, el ritmo de trabajo y la malnutrición, problema que se agravó a medida que avanzaba la guerra.
No obstante, el Servicio de Información Militar, llegó a emplear a miles de personas para la construcción de fortificaciones militares, en los seis campos de Cataluña, con disciplina extrema y castigos ejemplares, como el de Concabella, donde un prisionero fue ejecutado por robar un pollo y en Omells de Na Gaia, donde 21 fueron asesinados, por negarse a trabajar aduciendo que estaban hambrientos.
Sin embargo, el fusilamiento de seis anarquistas, colmó el vaso y el ministro Segundo Blanco, encargó una investigación, lo cual muestra que los políticos republicanos no eran ignorantes de esta realidad, espejo de los campos del bando franquista.
García Oliver, sugería que los prisioneros debían llevar a cabo “trabajos de utilidad pública que los pongan en armonía con los principios que guían a todos los ciudadanos” palabras que no eran tan diferentes, a las que impondría poco después, el franquismo en sus campos.
Las autoridades republicanas, estaban al tanto de la existencia de campos de trabajo en los que a menudo se traspasaban los límites, es decir, se llegaba al fusilamiento de prisioneros, como sucedió en el campo de Omells de Na Gaia -Lérida- en los que algunos de ellos eran miembros de la CNT.
No existen muchos estudios históricos, sobre los campos de trabajo republicanos, pero estos existieron, y por ellos pasaron miles de personas durante la Guerra Civil, hasta su cierre tras la victoria del bando rebelde, aunque, paradójicamente, los programas de trabajo forzado del bando franquista, compartían rasgos esenciales, siendo dos caras de una misma moneda.
Por parte republicana, el mando de los campos se dividió entre la Dirección General de Prisiones y el Servicio de Investigación Militar, que abrió seis campos en Cataluña en la primavera de 1938, siendo estos los que peores condiciones ofrecían, ya que solían “castigar soldados indisciplinados, desertores e insumisos peligrosos”. Una dureza que se ha comparado con los gulags soviéticos.
En enero de 1937, el anarquista Juan García Oliver, ministro de Justicia, dijo: “Resolveremos el gran problema de la delincuencia politico-fascista con campos de trabajo” y el 24 de abril, abrió sus puertas el campo en Totana -.Murcia - y a lo largo de la guerra pasarían por él unos 1.799 presos.
Ese mismo año, campos similares comenzarían a surgir por el territorio republicano; El de Albatera, en octubre de 1937, con capacidad para 2.000 presos y otros de menor tamaño: Orihuela, San Juan y Calpe, Valmuel, Venta de Araoz y Rosas.
La idea de que el trabajo rehabilitaría a los prisioneros, encontró apoyos en el Frente Popular y se siguieron abriendo, ya que la Ley de Vagos y Maleantes promulgada en 1933, idea de Manuel Azaña, hacían a los campos de trabajo, una prolongación de aquella.
La mayoría de los trabajos llevados a cabo tenían que ver con las infraestructuras agrícolas y es importante señalar que el propósito de estos campos, como el de los franquistas, era el castigo y la redención, no la exterminación a través del trabajo.
En general, las condiciones no eran demasiado peligrosas para la vida de los reclusos, aunque sí para su salud, debido al hacinamiento, el ritmo de trabajo y la malnutrición, problema que se agravó a medida que avanzaba la guerra.
No obstante, el Servicio de Información Militar, llegó a emplear a miles de personas para la construcción de fortificaciones militares, en los seis campos de Cataluña, con disciplina extrema y castigos ejemplares, como el de Concabella, donde un prisionero fue ejecutado por robar un pollo y en Omells de Na Gaia, donde 21 fueron asesinados, por negarse a trabajar aduciendo que estaban hambrientos.
Sin embargo, el fusilamiento de seis anarquistas, colmó el vaso y el ministro Segundo Blanco, encargó una investigación, lo cual muestra que los políticos republicanos no eran ignorantes de esta realidad, espejo de los campos del bando franquista.
García Oliver, sugería que los prisioneros debían llevar a cabo “trabajos de utilidad pública que los pongan en armonía con los principios que guían a todos los ciudadanos” palabras que no eran tan diferentes, a las que impondría poco después, el franquismo en sus campos.
lunes, 25 de marzo de 2019
Robert Koch, el descubridor del bacilo de la tuberculosis
Tal día como hoy 25 de marzo de 1882, Robert Koch anuncia el descubrimiento de la bacteria responsable de la tuberculosis, la “Mycobacterium tuberculosis”.
Koch fue un médico alemán, que se hizo famoso por descubrir el bacilo que lleva su nombre, que era causa de una de cada siete muertes a mitad del siglo XIX, recibiendo por ello el Premio Nobel de Medicina en 1905 y siendo considerado el fundador de la bacteriología.
El trabajo de Koch, consistió en aislar el microorganismo causante de esta enfermedad y hacerlo crecer en un cultivo puro, utilizando este cultivo para inducir la enfermedad en animales de laboratorio y poder tratarla.
Trabajando con muy pocos recursos y escasos medios, se convirtió en uno de los fundadores de la bacteriología junto con Louis Pasteur y más tarde sus alumnos - usando sus métodos - descubrieron entre otros, los agentes causantes de la difteria, el tifus, la neumonía, la meningitis cerebro-espinal, la lepra, el tétanos o la sífilis.
Por desgracia, en la actualidad, la infección tuberculosa, que ya se consideraba una enfermedad casi erradicada, lejos de mermar, causa miles de contagios nuevos en España y millones en el resto del mundo.
Los expertos están preocupados, sobre todo, por la evolución de una nueva tuberculosis resistente a los tratamientos, pues según la Organización Mundial de la Salud, en el 2012 unos, nueve millones de personas desarrollaron tuberculosis y, de ellas, millón y medio murieron, muchos de ellos por causa de esta nueva cepa.
Los bacilos tuberculosos, han “aprendido” a sobrevivir a los fármacos, y la masificación, mala nutrición y carencia de cuidados médicos, está haciendo el resto.
La tuberculosis es tambien, una de las causas principales de muerte en las personas VIH-positivas - Sida - y en 2016, casi la mitad de las muertes asociadas al VIH se debieron a la tuberculosis.
Actualmente, la tuberculosis multirresistente sigue constituyendo una crisis de salud pública y una amenaza para la seguridad sanitaria mundial.
Koch fue un médico alemán, que se hizo famoso por descubrir el bacilo que lleva su nombre, que era causa de una de cada siete muertes a mitad del siglo XIX, recibiendo por ello el Premio Nobel de Medicina en 1905 y siendo considerado el fundador de la bacteriología.
El trabajo de Koch, consistió en aislar el microorganismo causante de esta enfermedad y hacerlo crecer en un cultivo puro, utilizando este cultivo para inducir la enfermedad en animales de laboratorio y poder tratarla.
Trabajando con muy pocos recursos y escasos medios, se convirtió en uno de los fundadores de la bacteriología junto con Louis Pasteur y más tarde sus alumnos - usando sus métodos - descubrieron entre otros, los agentes causantes de la difteria, el tifus, la neumonía, la meningitis cerebro-espinal, la lepra, el tétanos o la sífilis.
Por desgracia, en la actualidad, la infección tuberculosa, que ya se consideraba una enfermedad casi erradicada, lejos de mermar, causa miles de contagios nuevos en España y millones en el resto del mundo.
Los expertos están preocupados, sobre todo, por la evolución de una nueva tuberculosis resistente a los tratamientos, pues según la Organización Mundial de la Salud, en el 2012 unos, nueve millones de personas desarrollaron tuberculosis y, de ellas, millón y medio murieron, muchos de ellos por causa de esta nueva cepa.
Los bacilos tuberculosos, han “aprendido” a sobrevivir a los fármacos, y la masificación, mala nutrición y carencia de cuidados médicos, está haciendo el resto.
La tuberculosis es tambien, una de las causas principales de muerte en las personas VIH-positivas - Sida - y en 2016, casi la mitad de las muertes asociadas al VIH se debieron a la tuberculosis.
Actualmente, la tuberculosis multirresistente sigue constituyendo una crisis de salud pública y una amenaza para la seguridad sanitaria mundial.
domingo, 24 de marzo de 2019
“Mir”, primera estación espacial habitada
Tal día como hoy 24 de marzo de 2001, la estación espacial rusa “Mir” reingresa a la atmósfera terrestre y se destruye en miles de trozos, antes de tocar la superficie.
La Mir – paz - es el nombre de una famosa estación espacial originalmente soviética, que después de la desaparición de la URSS pasó a ser rusa.
Estaba diseñada para largos periodos de estancia de sus tripulantes en órbita alrededor de la Tierra, y fue lanzada el 20 de febrero de 1986 desde Baikonur, en Kazajstán, siendo la primera estación espacial de la historia, habitada de forma permanente.
Aunque estaba previsto que funcionara sólo 5 años, lo hizo durante 13 y fue accesible a astronautas de muchos países que, al principio, llegaban a bordo de la nave espacial Soyuz y, más tarde - gracias al programa espacial estadounidense - a bordo de una lanzadera espacial.
La Mir fue ensamblada en órbita, al conectar de forma sucesiva distintos módulos lanzados separadamente y situada entre los 300 y 400 kilómetros de la tierra, a la cual orbitaba cada dos horas.
Tras un incendio en febrero de 1997, la estación empezó a quedarse obsoleta con la consecuente cadena de fallos, no obstante Rusia decidió prolongar su vida y marcando el final de la época soviética de la estación espacial, el cosmonauta soviético Serguéi Krikaliov despegó hacia la Mir cuando todavía era soviético en la Soyuz TM-11, el 2 de diciembre de 1990.
Con un retraso de seis meses, o sea, diez meses después, aterrizó en un nuevo país, la CEI, el remanente político de la desintegrada Unión Soviética.
Finalmente, ante el cúmulo de problemas, se decidió descender la estación hacia las capas densas de la atmósfera, donde se desintegraría en su mayor parte y hundir sus restos en el océano Pacífico.
La caída controlada de la Mir precipitándose sobre el Pacífico, acabó con la vida de la primera estación espacial- vivienda de la historia.
La Mir – paz - es el nombre de una famosa estación espacial originalmente soviética, que después de la desaparición de la URSS pasó a ser rusa.
Estaba diseñada para largos periodos de estancia de sus tripulantes en órbita alrededor de la Tierra, y fue lanzada el 20 de febrero de 1986 desde Baikonur, en Kazajstán, siendo la primera estación espacial de la historia, habitada de forma permanente.
Aunque estaba previsto que funcionara sólo 5 años, lo hizo durante 13 y fue accesible a astronautas de muchos países que, al principio, llegaban a bordo de la nave espacial Soyuz y, más tarde - gracias al programa espacial estadounidense - a bordo de una lanzadera espacial.
La Mir fue ensamblada en órbita, al conectar de forma sucesiva distintos módulos lanzados separadamente y situada entre los 300 y 400 kilómetros de la tierra, a la cual orbitaba cada dos horas.
Tras un incendio en febrero de 1997, la estación empezó a quedarse obsoleta con la consecuente cadena de fallos, no obstante Rusia decidió prolongar su vida y marcando el final de la época soviética de la estación espacial, el cosmonauta soviético Serguéi Krikaliov despegó hacia la Mir cuando todavía era soviético en la Soyuz TM-11, el 2 de diciembre de 1990.
Con un retraso de seis meses, o sea, diez meses después, aterrizó en un nuevo país, la CEI, el remanente político de la desintegrada Unión Soviética.
Finalmente, ante el cúmulo de problemas, se decidió descender la estación hacia las capas densas de la atmósfera, donde se desintegraría en su mayor parte y hundir sus restos en el océano Pacífico.
La caída controlada de la Mir precipitándose sobre el Pacífico, acabó con la vida de la primera estación espacial- vivienda de la historia.
sábado, 23 de marzo de 2019
Pablo I de Rusia, un zar excéntrico y paranoico
Tal día como hoy 23 de marzo de 1801, en su dormitorio del castillo San Miguel - Moscú -, el zar Pablo I de Rusia es golpeado con una espada, y luego estrangulado.
Pablo I fue una figura detestada dentro de la familia de los Romanovm y aunque en un principio, era un joven prometedor, las paranoias respecto a una posible traición sobre su persona hicieron que su madre perdiese la fe en él y lo apartase de los asuntos de estado.
Cuando llegó a ser zar, su política exterior fue volátil y la interior le acabó costando la vida, pues se ganó el odio de la nobleza y pasaría a la historia por ser uno de los zares más excéntricos que tuvo Rusia.
Nació en San Petersburgo en 1754, único hijo de Catalina II, pero no fue su madre quien le educó, sino la emperatriz Isabel y tal vez por ello su madre no le tuvo demasiada estima. En cualquier caso, Pablo era muy inteligente y atractivo pero perdió esta última cualidad, en un ataque de tifus en 1771, que afeó sus rasgos de una manera notable.
En 1773, su madre le casó con Guillermina de Hesse-Darmstadt de Prusia, pero esta falleció durante un parto y lo casó de nuevo con la bella Sofía Dorotea de Württemberg, que recibió el nombre de María Fiódorovna y fue entonces cuando Pablo comenzó a participar en intrigas, creyéndose blanco de un asesinato, organizado por su propia madre, llegando a acusarla de mezclar fragmentos de vidrio en su comida.
La zarina le permitió acceder al Consejo para instruirle en sus futuras labores como emperador, pero Pablo se mostró reacio y empezó a participar en intrigas contra su madre, ya que creía que era blanco de un asesinato orquestado por ella, para que nunca llegase a gobernar.
Las consecuencias de esto fueron que Catalina apartó a Pablo del Consejo y lo distanció del poder, ya que su idea era la de designar como su sucesor a su nieto, el futuro Alejandro I, pero al morir su madre en noviembre de 1796, ascendió al trono y su primer mandato fue solicitar el testamento de la fallecida, y destruirlo, ya que se rumoreaba que quería excluirlo de la sucesión y dejar el trono a Alejandro, su nieto mayor.
Durante los primeros años, el zar cambió muchas de las reformas que había emprendido su progenitora y muchos de los consejeros de la antigua zarina fueron acusados de “jacobinismo” y expulsó a personas que llevaban “un estilo parisino” o leían literatura francesa. Este sentimiento anti-francés surgió debido al temor que tenía de que alguien realizase una revuelta contra él, que le costase la vida.
Pablo, para ganarse el apoyo de las potencias centrales europeas, se unió a ellas, pero, defraudado por sus aliados austríacos y británicos, se aproximó a Francia en 1800.
Este cambio de mentalidad, sumado a su gran cantidad de excentricidades, provocó que la aristocracia orquestase un plan para derrocarlo, y en la noche del 11 de marzo de 1801, fue asesinado en su dormitorio del Castillo de San Miguel por un grupo de funcionarios, que entraron en su dormitorio, y trataron de obligarlo a firmar su abdicación.
Pablo ofreció resistencia, y uno de los asesinos lo golpeó con una espada, siendo después estrangulado y pisoteado hasta la muerte. Su hijo, el zar Alejandro I, que se encontraba en el palacio, supo de la muerte de su padre, que sucedió ante su contemplación, conocimiento e indiferencia.
La imagen popular de Pablo I ha sido durante tiempo la de que estaba loco, y se ha convertido en algo comúnmente aceptado. Sin embargo, investigaciones recientes han rehabilitado el carácter de Pablo y en la década de 1970, se realizaron estudios sobre él que han demostrado, que era una persona que actuó siempre fiel a su conciencia.
Pablo I fue una figura detestada dentro de la familia de los Romanovm y aunque en un principio, era un joven prometedor, las paranoias respecto a una posible traición sobre su persona hicieron que su madre perdiese la fe en él y lo apartase de los asuntos de estado.
Cuando llegó a ser zar, su política exterior fue volátil y la interior le acabó costando la vida, pues se ganó el odio de la nobleza y pasaría a la historia por ser uno de los zares más excéntricos que tuvo Rusia.
Nació en San Petersburgo en 1754, único hijo de Catalina II, pero no fue su madre quien le educó, sino la emperatriz Isabel y tal vez por ello su madre no le tuvo demasiada estima. En cualquier caso, Pablo era muy inteligente y atractivo pero perdió esta última cualidad, en un ataque de tifus en 1771, que afeó sus rasgos de una manera notable.
En 1773, su madre le casó con Guillermina de Hesse-Darmstadt de Prusia, pero esta falleció durante un parto y lo casó de nuevo con la bella Sofía Dorotea de Württemberg, que recibió el nombre de María Fiódorovna y fue entonces cuando Pablo comenzó a participar en intrigas, creyéndose blanco de un asesinato, organizado por su propia madre, llegando a acusarla de mezclar fragmentos de vidrio en su comida.
La zarina le permitió acceder al Consejo para instruirle en sus futuras labores como emperador, pero Pablo se mostró reacio y empezó a participar en intrigas contra su madre, ya que creía que era blanco de un asesinato orquestado por ella, para que nunca llegase a gobernar.
Las consecuencias de esto fueron que Catalina apartó a Pablo del Consejo y lo distanció del poder, ya que su idea era la de designar como su sucesor a su nieto, el futuro Alejandro I, pero al morir su madre en noviembre de 1796, ascendió al trono y su primer mandato fue solicitar el testamento de la fallecida, y destruirlo, ya que se rumoreaba que quería excluirlo de la sucesión y dejar el trono a Alejandro, su nieto mayor.
Durante los primeros años, el zar cambió muchas de las reformas que había emprendido su progenitora y muchos de los consejeros de la antigua zarina fueron acusados de “jacobinismo” y expulsó a personas que llevaban “un estilo parisino” o leían literatura francesa. Este sentimiento anti-francés surgió debido al temor que tenía de que alguien realizase una revuelta contra él, que le costase la vida.
Pablo, para ganarse el apoyo de las potencias centrales europeas, se unió a ellas, pero, defraudado por sus aliados austríacos y británicos, se aproximó a Francia en 1800.
Este cambio de mentalidad, sumado a su gran cantidad de excentricidades, provocó que la aristocracia orquestase un plan para derrocarlo, y en la noche del 11 de marzo de 1801, fue asesinado en su dormitorio del Castillo de San Miguel por un grupo de funcionarios, que entraron en su dormitorio, y trataron de obligarlo a firmar su abdicación.
Pablo ofreció resistencia, y uno de los asesinos lo golpeó con una espada, siendo después estrangulado y pisoteado hasta la muerte. Su hijo, el zar Alejandro I, que se encontraba en el palacio, supo de la muerte de su padre, que sucedió ante su contemplación, conocimiento e indiferencia.
La imagen popular de Pablo I ha sido durante tiempo la de que estaba loco, y se ha convertido en algo comúnmente aceptado. Sin embargo, investigaciones recientes han rehabilitado el carácter de Pablo y en la década de 1970, se realizaron estudios sobre él que han demostrado, que era una persona que actuó siempre fiel a su conciencia.
viernes, 22 de marzo de 2019
El escandaloso caso Filesa
Tal día como hoy 22 de marzo de 1993, en España, el juez del Tribunal Supremo, Marino Barbero, recibe un informe de Hacienda referido al escándalo Filesa, en el que se afirma que esta empresa recibió más de mil millones de pesetas por informes inexistentes y que, al parecer, realizó pagos para financiar al PSOE.
Seguramente alguien pensó en el PSOE, en la década de los 80, que había encontrado la fórmula para financiar al partido, y para hacer frente a los gastos de la campaña electoral de 1989, mediante pedir millones de pesetas a empresas y bancos, a cambio de determinados servicios y privilegios.
El resultado fue, que en 1997, ocho personas fueron condenadas a penas de entre seis meses y 11 años de prisión, entre ellas un ex senador y un ex diputado del Partido Socialista.
El 29 mayo de 1991, el fiscal general del Estado, Leopoldo Torres, nada más leer la información de la prensa, envió fotocopia de las mismas al fiscal jefe del Tribunal de Cuentas y le ordenó que iniciara una investigación.
La trama empresarial, que pusieron en marcha varias personas del PSOE, para financiar al partido a través de las sociedades Filesa, Malesa y Time Export, recaudó unos 1.000 millones de pesetas entre 1988 y 1990, y se conoció por la denuncia que realizó Carlos Van Schouwen a la prensa, un ciudadano chileno que conoció a Luis Oliveró - que era uno de los dueños de esas empresas - y le ofreció que se encargara de su contabilidad.
Van Schouwen, pensó que podía ser un buen negocio importar contenedores desde Rumanía a España, para venderlos o alquilarlos, lo que planteó a Oliveró y éste aceptó.
Con el tiempo, el contable empezó a ver cosas sospechosas en el entramado empresarial, y pidió que le pagaran los 25 millones de pesetas que habían pactado por el negocio de los contenedores, para dejar su trabajo y al no cobrarlos, presentó una demanda y, además, acudió a los periódicos para contar todo lo que sabía.
El sumario lo llevó a cabo el Tribunal Supremo, al estar implicado el senador socialista Josep Maria Sala y el magistrado Marino Barbero instruyó durante varios años un proceso, en el que adoptó algunas decisiones polémicas, aunque al final todo quedó en que volvió a pedir los informes sobre las cuentas del Partido Socialista y tras la posterior dimisión del magistrado Barbero, quedó el caso en manos del magistrado Enrique Bacigalupo.
Tras casi seis años de investigación, en 1997 se celebró el juicio, en una de cuyas sesiones declaró como testigo el ex presidente del Gobierno Felipe González, así como los presidentes de importantes bancos españoles y grandes empresas.
El 28 de octubre, se dio a conocer la sentencia en la que se demostraba el fraude, y se condenaba a 11 años de cárcel al ex diputado socialista Carlos Navarro; tres al senador Josep Maria Sala; 10 años para Luis Oliveró y Alberto Flores -dueños de Filesa- y penas menores para el resto de implicados.
El entonces secretario general del PSOE, Joaquín Almunia, pidió públicamente disculpas a los militantes y votantes de su partido y en junio de 2001, el Tribunal Constitucional resolvió los recursos, rebajando de tres a dos años la pena del ex senador Sala y confirmando las demás condenas.
Seguramente alguien pensó en el PSOE, en la década de los 80, que había encontrado la fórmula para financiar al partido, y para hacer frente a los gastos de la campaña electoral de 1989, mediante pedir millones de pesetas a empresas y bancos, a cambio de determinados servicios y privilegios.
El resultado fue, que en 1997, ocho personas fueron condenadas a penas de entre seis meses y 11 años de prisión, entre ellas un ex senador y un ex diputado del Partido Socialista.
El 29 mayo de 1991, el fiscal general del Estado, Leopoldo Torres, nada más leer la información de la prensa, envió fotocopia de las mismas al fiscal jefe del Tribunal de Cuentas y le ordenó que iniciara una investigación.
La trama empresarial, que pusieron en marcha varias personas del PSOE, para financiar al partido a través de las sociedades Filesa, Malesa y Time Export, recaudó unos 1.000 millones de pesetas entre 1988 y 1990, y se conoció por la denuncia que realizó Carlos Van Schouwen a la prensa, un ciudadano chileno que conoció a Luis Oliveró - que era uno de los dueños de esas empresas - y le ofreció que se encargara de su contabilidad.
Van Schouwen, pensó que podía ser un buen negocio importar contenedores desde Rumanía a España, para venderlos o alquilarlos, lo que planteó a Oliveró y éste aceptó.
Con el tiempo, el contable empezó a ver cosas sospechosas en el entramado empresarial, y pidió que le pagaran los 25 millones de pesetas que habían pactado por el negocio de los contenedores, para dejar su trabajo y al no cobrarlos, presentó una demanda y, además, acudió a los periódicos para contar todo lo que sabía.
El sumario lo llevó a cabo el Tribunal Supremo, al estar implicado el senador socialista Josep Maria Sala y el magistrado Marino Barbero instruyó durante varios años un proceso, en el que adoptó algunas decisiones polémicas, aunque al final todo quedó en que volvió a pedir los informes sobre las cuentas del Partido Socialista y tras la posterior dimisión del magistrado Barbero, quedó el caso en manos del magistrado Enrique Bacigalupo.
Tras casi seis años de investigación, en 1997 se celebró el juicio, en una de cuyas sesiones declaró como testigo el ex presidente del Gobierno Felipe González, así como los presidentes de importantes bancos españoles y grandes empresas.
El 28 de octubre, se dio a conocer la sentencia en la que se demostraba el fraude, y se condenaba a 11 años de cárcel al ex diputado socialista Carlos Navarro; tres al senador Josep Maria Sala; 10 años para Luis Oliveró y Alberto Flores -dueños de Filesa- y penas menores para el resto de implicados.
El entonces secretario general del PSOE, Joaquín Almunia, pidió públicamente disculpas a los militantes y votantes de su partido y en junio de 2001, el Tribunal Constitucional resolvió los recursos, rebajando de tres a dos años la pena del ex senador Sala y confirmando las demás condenas.
jueves, 21 de marzo de 2019
La primera mujer ajusticiada en la silla eléctrica
Tal día como hoy 21 de marzo de 1899, Martha Place es condenada a muerte por el asesinato de su hijastra, y se convierte en la primera mujer en ser ajusticiada en la silla eléctrica.
Su crimen fue lanzar ácido sulfúrico a la cara de su hijastra de 17 años, y luego ahogarla con una almohada en febrero de 1898.
El New York Times informó sobre su ejecución diciendo que fue hacia su muerte con calma, vestida de negro para “su esperado nuevo juicio,” y un libro de oraciones en la mano.
Al sentarse en la silla eléctrica solo dijo, “Que Dios me ayude.” después leyó su Biblia y se arrodilló repetidamente a rezar, antes de ser ejecutada.
A los 23 años, Martha había sufrido un traumatismo en la cabeza, que la dejó mentalmente inestable - aunque esta circunstancia no ser tuvo en cuenta en el juicio - y cuando más tarde se casó con el viudo William Place, este lo hizo solo para que ella le ayudara a criar a su hija, de la que al parecer desde el principio, Martha estuvo celosa.
El 7 de febrero de 1899, durante una de sus frecuentes discusiones, agredió a su marido con un hacha y cuando la policía llegó, encontraron bajo una cama el cuerpo de su hijastra Ida con la boca quemada por haber sido forzada a ingerir ácido y síntomas de ser asfixiada hasta morir.
Aunque Martha proclamó su inocencia, fue hallada culpable del asesinato y sentenciada a muerte, negándose la petición de indulto por parte del gobernador del Estado de Nueva York.
Como nunca antes había sido ejecutada una mujer en la silla eléctrica, los responsables de garantizar la muerte se vieron obligados a concebir una nueva forma de ponerle los electrodos y decidieron rasgar su vestido y colocar el electrodo en su tobillo. Previamente su cabello había sido cortado y de acuerdo a los testimonios de varios testigos, murió instantáneamente.
Martha Place fue enterrada en el cementerio familiar en East Millstone, New Jersey, sin ceremonias religiosas.
La jusaticia norteamericana actuó con rapidez y diligencia, ya que el crimen se cometió en febrero, siendo juzgada y ejecutada en marzo. Seguramente en nuestro país, aún estaríamos esperando fijar fecha para el juicio.
Descripción de la acusada en un periódico de la época: "Es un poco alta y reservada, con un pálido y afilado rostro. Su nariz es larga y puntiaguda, su mentón afilado y prominente, sus labios delgados y su frente replegada. Hay algo en su rostro que recuerda al de una rata, y los brillantes pero cambiantes ojos, de alguna forma fortalecen esa impresión."
Su crimen fue lanzar ácido sulfúrico a la cara de su hijastra de 17 años, y luego ahogarla con una almohada en febrero de 1898.
El New York Times informó sobre su ejecución diciendo que fue hacia su muerte con calma, vestida de negro para “su esperado nuevo juicio,” y un libro de oraciones en la mano.
Al sentarse en la silla eléctrica solo dijo, “Que Dios me ayude.” después leyó su Biblia y se arrodilló repetidamente a rezar, antes de ser ejecutada.
A los 23 años, Martha había sufrido un traumatismo en la cabeza, que la dejó mentalmente inestable - aunque esta circunstancia no ser tuvo en cuenta en el juicio - y cuando más tarde se casó con el viudo William Place, este lo hizo solo para que ella le ayudara a criar a su hija, de la que al parecer desde el principio, Martha estuvo celosa.
El 7 de febrero de 1899, durante una de sus frecuentes discusiones, agredió a su marido con un hacha y cuando la policía llegó, encontraron bajo una cama el cuerpo de su hijastra Ida con la boca quemada por haber sido forzada a ingerir ácido y síntomas de ser asfixiada hasta morir.
Aunque Martha proclamó su inocencia, fue hallada culpable del asesinato y sentenciada a muerte, negándose la petición de indulto por parte del gobernador del Estado de Nueva York.
Como nunca antes había sido ejecutada una mujer en la silla eléctrica, los responsables de garantizar la muerte se vieron obligados a concebir una nueva forma de ponerle los electrodos y decidieron rasgar su vestido y colocar el electrodo en su tobillo. Previamente su cabello había sido cortado y de acuerdo a los testimonios de varios testigos, murió instantáneamente.
Martha Place fue enterrada en el cementerio familiar en East Millstone, New Jersey, sin ceremonias religiosas.
La jusaticia norteamericana actuó con rapidez y diligencia, ya que el crimen se cometió en febrero, siendo juzgada y ejecutada en marzo. Seguramente en nuestro país, aún estaríamos esperando fijar fecha para el juicio.
Descripción de la acusada en un periódico de la época: "Es un poco alta y reservada, con un pálido y afilado rostro. Su nariz es larga y puntiaguda, su mentón afilado y prominente, sus labios delgados y su frente replegada. Hay algo en su rostro que recuerda al de una rata, y los brillantes pero cambiantes ojos, de alguna forma fortalecen esa impresión."
miércoles, 20 de marzo de 2019
La primera llamada telefónica de España
Tal día como hoy 19 de marzo de 1880, se realiza en Fregenal de la Sierra -Badajoz - la primera llamada telefónica a larga distancia en España.
Su artífice fue Rodrigo Sánchez Arjona, empresario, doctor en derecho y maestrante de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla que mostró a lo largo de su vida gran interés por la Ciencia y los inventos, que lo llevaron a acudir a numerosas Exposiciones Universales.
Sánchez-Arjona, nacido en Fregenal de la Sierra en 1841, no sólo era empresario, terrateniente y doctor en derecho, sino que había algo en su persona que le diferenciaba del típico hombre de buena posición de su época en España: estaba apasionado por la ciencia y la tecnología. Viajó por media Europa sin descanso para visitar laboratorios y exposiciones en las que poder aprender lo que pudiera acerca de las nuevas tecnologías de su tiempo.
Se enamoró de los teléfonos y decidió instalar ese novísimo artilugio en su pueblo. También pensó en extenderlo por doquier, pero ahí la burocracia le frenó por completo.
En uno de sus viajes, adquirió en París dos teléfonos de la marca inglesa Gower-Bell y tendió una línea telefónica de 8 km, entre su domicilio en Fregenal de la Sierra y una finca de su propiedad llamada “Las Mimbres” situada a 8 kilómetros de la ciudad extremeña.
Con poderes notariales del Ayuntamiento, viajó a Madrid para que el Director de Telégrafos autorizase la instalación de la línea telegráfica y la telefónica particular, realizando la primera prueba el día 19 de marzo de 1880, siendo la primera llamada telefónica en España y quizás la primera a larga distancia de Europa.
Posteriormente en diciembre de 1880, estableció contacto entre Fregenal de la Sierra y Sevilla, y con Cádiz el mes siguiente, gracias a que el estado le permitió usar las líneas telegráficas, batiendo el récord mundial de llamada a larga distancia, que estaba en poder de los norteamericanos, con una comunicación de 72,42 km de distancia entre Boston y Providence, con los 184 km entre Fregenal y Cádiz.
En años posteriores Sánchez-Arjona quiso crear una línea telefónica que uniese todas las localidades de la comarca de Fregenal de la Sierra, hecho que no llegó a consumarse debido a la falta de permiso desde la administración española.
Cabe imaginar hasta dónde hubiera podido llegar don Rodrigo a la hora de extender el teléfono y sus aplicaciones y sin duda, hubiera llegado muy lejos, de no haber cortado sus aspiraciones la llegada del monopolio telefónico estatal.
Los teléfonos de la prueba, fueron donados por su hijo en 1929 a la Compañía Telefónica Nacional de España, encontrándose hoy expuestos en la sala primera del Museo Telefónico.
Su artífice fue Rodrigo Sánchez Arjona, empresario, doctor en derecho y maestrante de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla que mostró a lo largo de su vida gran interés por la Ciencia y los inventos, que lo llevaron a acudir a numerosas Exposiciones Universales.
Sánchez-Arjona, nacido en Fregenal de la Sierra en 1841, no sólo era empresario, terrateniente y doctor en derecho, sino que había algo en su persona que le diferenciaba del típico hombre de buena posición de su época en España: estaba apasionado por la ciencia y la tecnología. Viajó por media Europa sin descanso para visitar laboratorios y exposiciones en las que poder aprender lo que pudiera acerca de las nuevas tecnologías de su tiempo.
Se enamoró de los teléfonos y decidió instalar ese novísimo artilugio en su pueblo. También pensó en extenderlo por doquier, pero ahí la burocracia le frenó por completo.
En uno de sus viajes, adquirió en París dos teléfonos de la marca inglesa Gower-Bell y tendió una línea telefónica de 8 km, entre su domicilio en Fregenal de la Sierra y una finca de su propiedad llamada “Las Mimbres” situada a 8 kilómetros de la ciudad extremeña.
Con poderes notariales del Ayuntamiento, viajó a Madrid para que el Director de Telégrafos autorizase la instalación de la línea telegráfica y la telefónica particular, realizando la primera prueba el día 19 de marzo de 1880, siendo la primera llamada telefónica en España y quizás la primera a larga distancia de Europa.
Posteriormente en diciembre de 1880, estableció contacto entre Fregenal de la Sierra y Sevilla, y con Cádiz el mes siguiente, gracias a que el estado le permitió usar las líneas telegráficas, batiendo el récord mundial de llamada a larga distancia, que estaba en poder de los norteamericanos, con una comunicación de 72,42 km de distancia entre Boston y Providence, con los 184 km entre Fregenal y Cádiz.
En años posteriores Sánchez-Arjona quiso crear una línea telefónica que uniese todas las localidades de la comarca de Fregenal de la Sierra, hecho que no llegó a consumarse debido a la falta de permiso desde la administración española.
Cabe imaginar hasta dónde hubiera podido llegar don Rodrigo a la hora de extender el teléfono y sus aplicaciones y sin duda, hubiera llegado muy lejos, de no haber cortado sus aspiraciones la llegada del monopolio telefónico estatal.
Los teléfonos de la prueba, fueron donados por su hijo en 1929 a la Compañía Telefónica Nacional de España, encontrándose hoy expuestos en la sala primera del Museo Telefónico.
martes, 19 de marzo de 2019
La sangrienta e inútil batalla de Gallípoli
Tal día como hoy 19 de marzo de 1915, durante la Primera Guerra Mundial, en los Dardanelos tiene lugar la Batalla de Gallípoli.
Se inició en febrero de 1915 con un bombardeo masivo desde buques de guerra ingleses y franceses, contra fuertes otomanos que defendían el estrecho y que fracasó, principalmente debido a las minas colocadas por los turcos.
Este fracaso promovió la necesidad de una operación de desembarco, de británicos y franceses con el fin de conquistar la capital, Constantinopla.
Esta idea, defendida por Winston Churchill, se iniciaría con el desembarco cerca de Galípoli, pero los Aliados no consiguieron el efecto sorpresa y fracasaron en las sucesivas ofensivas, resultando una auténtica carnicería para ambas partes, con más de un cuarto de millón de bajas por cada uno de los dos bandos.
Desde abril hasta el fin de la evacuación de tropas en enero de 1916, los aliados se vieron copadas en las playas por el calor, la necesidad de recibir desde el mar hasta el agua para beber, así como las continuas ofensivas frustradas y los francotiradores turcos.
Las pérdidas en buques y el fracaso de la operación, costó la dimisión a su principal promotor Winston Churchill, por entonces Ministro de Marina británico, que hubo de regresar al servicio activo en el ejército.
Debido al enorme número de bajas, hasta el desembarco de Normandía en 1944, el ejército británico padeció, el llamado "Síndrome Gallípoli", que suponía una gran reticencia a desembarcar en playas controladas por el enemigo.
Lo cierto es que la batalla fue un enorme error, una guerra que oponía a los cañones, los cuerpos de los soldados y que supuso una derrota aplastante para los aliados.
En definitiva, una batalla estúpida que no debió librarse jamás.
Se inició en febrero de 1915 con un bombardeo masivo desde buques de guerra ingleses y franceses, contra fuertes otomanos que defendían el estrecho y que fracasó, principalmente debido a las minas colocadas por los turcos.
Este fracaso promovió la necesidad de una operación de desembarco, de británicos y franceses con el fin de conquistar la capital, Constantinopla.
Esta idea, defendida por Winston Churchill, se iniciaría con el desembarco cerca de Galípoli, pero los Aliados no consiguieron el efecto sorpresa y fracasaron en las sucesivas ofensivas, resultando una auténtica carnicería para ambas partes, con más de un cuarto de millón de bajas por cada uno de los dos bandos.
Desde abril hasta el fin de la evacuación de tropas en enero de 1916, los aliados se vieron copadas en las playas por el calor, la necesidad de recibir desde el mar hasta el agua para beber, así como las continuas ofensivas frustradas y los francotiradores turcos.
Las pérdidas en buques y el fracaso de la operación, costó la dimisión a su principal promotor Winston Churchill, por entonces Ministro de Marina británico, que hubo de regresar al servicio activo en el ejército.
Debido al enorme número de bajas, hasta el desembarco de Normandía en 1944, el ejército británico padeció, el llamado "Síndrome Gallípoli", que suponía una gran reticencia a desembarcar en playas controladas por el enemigo.
Lo cierto es que la batalla fue un enorme error, una guerra que oponía a los cañones, los cuerpos de los soldados y que supuso una derrota aplastante para los aliados.
En definitiva, una batalla estúpida que no debió librarse jamás.
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