martes, 16 de febrero de 2016

El general Juan Pablo Morillo, otro héroe olvidado.

Tal día como hoy 16 de febrero de 1815, sale de Cádiz la mayor fuerza expedicionaria española realista para acabar con la rebelión en Colombia y Venezuela, mandada por el teniente general Juan Pablo Morillo.

Pablo Morillo y Morillo, conde de Cartagena, conocido como “El Pacificador”, fue un militar y marino español, de humilde cuna y pastor en su niñez, que a los trece años de edad, se alistó como soldado en la  Infantería de Marina y con quince, participó en las guerras revolucionarias francesas.

El 2 de junio de 1808, iniciada la guerra de la Independencia Española, se incorporó a la milicia y concurrió el 19 de julio a la victoria en la batalla de Bailén, donde sobresalió por su valentía, llamando la atención del general Castaños, que desde entonces se convirtió en su protector.

Castaños, propuso a Morillo para organizar una fuerza en Galicia contra los franceses, siendo promovido a capitán del regimiento de Voluntarios de España y al mando de estas guerrillas, participará contra el francés y por su destacada intervención en la Batalla de Puentesampayo, fue ascendido a brigadier en 1811.

En 1813 se unió al ejército inglés del duque de Wellington, y en julio de 1813, este le asciende a mariscal de campo por méritos de guerra, y tras la Batalla de Vitoria, fue nombrado teniente general y su prestigio aumentó en toda España como uno de sus más brillantes militares.

A finales de 1814, Morillo es designado por el felón rey Fernando VII jefe de la “Expedición pacificadora” con destino a América, formado por 10.612 hombres, el último esfuerzo militar que haría España en el curso de la guerra de independencia americana.

El 5 de julio, se dirige al Virreinato de Nueva Granada donde tras tomar la plaza concluyó el asedio a Cartagena de Indias, que le valió el título de Conde de Cartagena y por instrucciones del gobierno de España, se entrevista con Bolívar en noviembre de 1820, firmando un armisticio que dio fin al periodo histórico venezolano denominado de “Guerra a Muerte”.

Finalmente, Morillo consiguió su retiro, regresando a España en diciembre de 1820, pero es de nuevo requerido por el monarca y nombrado Capitán General de Castilla la Nueva, durante el periodo de mayor furor revolucionario y para no participar en la represión política, dimitió de su cargo, una vez advirtió la condición vil del rey, simpatizando a partir de entonces con los liberales.

En 1823, por su afinidad al bando constitucional fue sentenciado por un tribunal "de purificación",  perdiendo todos sus cargos, en un ambiente de intrigas y purgas en el gobierno y en ejército español, por lo que se exilió a Francia, de donde no regresó hasta 1832, participando en la Primera Guerra Carlista en apoyo de la reina regente y en contra de los absolutistas.

No tardó en retirarse por problemas de salud y falleció, tan rico en honores, como pobre en hacienda, hasta el punto de no poder, a su muerte, otorgar la dote de viudedad a su mujer, habiendo consagrado toda su vida a su patria y al servicio leal y desinteresado al Rey, que tan mal le pagó.

Inicialmente fue enterrado en el cementerio de Luz-Saint Sauveur de París, hasta que por mediación del gobierno constitucional de Isabel II, fue trasladado al cementerio de San Isidro de Madrid, el 8 de agosto de 1843, donde desde entonces reposan sus restos.

Morillo fue - como tantos hombres ilustres - honesto en su hacer y por lo tanto, murió pobre, siendo reconocido solo tras su muerte.

4 comentarios:

  1. Desconocía ¡hasta su existencia! Me quedo con dos frases: "murió tan rico en honores como pobre en hacienda" y otra: "honesto en su hacer, y por tanto murió pobre". Cuando veo los tiempos que corren...

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    1. Un hombre de humildes raíces que, sin embargo, cuando estuvo en la cima de su poder - logrado con su solo esfuerzo - no abusó del cargo ni se corrompió. Su figura, me ha parecido tan extraordinaria, que no he podido sustraerme a la tentación de recordarlo en la efeméride, para reivindicar con ello su memoria. Tal vez Pepe, porque hoy, ya no quedan hombres así...

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  2. Este buen señor: es lo que se puede llamarle HEROE, ya que su ambición dejo bien patente que era la JUSTICIA.


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    1. La ambición de Morillo fue siempre servir a España, olvidándose de si mismo y de lo que en su inmensa mayoría todos hacian, que era enriquecerse y medrar. Pero la Historia, en este caso además, ha sido injusta con él, relegándole al olvido. Por eso me ha parecido de justicia, recordarle hoy.

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