lunes, 4 de noviembre de 2019

El tesoro de Tutankamón

Tal día como hoy, 4 de noviembre de 1922, tras más de dos años de excavaciones en el Valle de los Reyes -Egipto-, Howard Carter descubre la tumba de Tutankamón. En el interior, se encuentra uno de los más fantásticos tesoros jamás hallados por arqueólogos, en el que se hallan vasos canopes, piezas de alabrastro y oro, así como algunas piezas de mobiliario.

La mayor parte de los faraones egipcios, se recuerdan porque fueron grandes soldados conquistadores o porque construyeron gigantescos templos y tumbas. Tutankamón no fue ni un gran soldado ni un gran constructor, sin embargo es el más conocido de todos ellos, lo que se debe al dramático descubrimiento de su tumba en 1922, ya que al contrario que el resto de tumbas reales, nunca fue saqueada y por ello estaba llena de tesoros.

Tutankamón nació aproximadamente en 1341 a.C. Solo reinó durante nueve años y murió antes de cumplir los 20 de edad. A pesar de que no se sabe a ciencia cierta quiénes fueron sus padres, los candidatos más probables son Amenhotep IV y su reina, Nefertiti.

Con el nombre de Tutankhatón, el niño fue criado en la nueva capital real: Akhetatón. Su padre había rechazado a los dioses tradicionales de Egipto en favor de un nuevo dios, Atón, y trasladado la Corte desde la antigua capital, Tebas. 

La estrecha relación de Tutankhatón con la familia real se vió reforzada por su matrimonio con la hija de Akhenatón, mucho mayor que él y probablemente su hermana. 

El traslado de la corte real a Menfis, y la restauración de Amón como dios principal de Egipto, sugieren que los consejeros del joven rey se oponían a las ideas de su padre, y querían regresar a la ideología tradicional.

Tutankamón murió cuando tenía unos 18 años de edad y su muerte fue inesperada, puesto que no se había preparado todavía una tumba para él en el Valle de los Reyes. En vez de ello se adecuó una pequeña tumba no real y durante los 70 días que duraba la momificación del cuerpo se decoraron sus paredes.

La modesta tumba implicó que, al contrario que algunas de las más grandes tumbas del Valle de los Reyes, la de Tutankamón fue ignorada y olvidada, después de que se echaran sobre su entrada los escombros por la excavación de la cercana tumba de Ramsés VI  y el faraón-niño permaneció sin ser molestado durante más de 3.500 años, hasta que su tumba fue descubierta por el arqueólogo inglés Howard Cárter en 1922.

El 4 de noviembre de 1922, sus trabajadores descubrieron un grupo de escalones que conducían a una entrada bloqueada. Los sellos estaban intactos y mencionaban al dueño de la tumba: Tutankamón. Cárter abrió un pequeño agujero en ella para ver qué es lo que había detrás. Lo que vio fue, según sus propias palabras: “por todas partes el brillo del oro”.

Los objetos más notables eran tres lechos chapados en oro con forma de animales sagrados y un grupo de seis carros desmontados. Dos puertas conducían a su interior, la primera, a una pequeña habitación llamada el Anexo, donde almacenaron la comida, vino y aceites para el rey y la segunda - completamente bloqueada y guardada por dos estatuas del rey - conducía a la cámara funeraria, donde reposaba Tutankamón.

Lord Carnarvon no llegó a conocer qué se escondía dentro del sarcófago de Tutankamón, pues murió antes, en abril de 1923 y por entonces la tarea de vaciar la tumba apenas había comenzado. 

La máscara es sólo una parte del gran tesoro encontrado en la cámara funeraria. El cuerpo momificado estaba guardado en el interior de varios sarcófagos, uno dentro de otro, como si se tratara de una muñeca rusa. 

Finalmente, había un ataúd de oro macizo que pesaba 110 kg y cuando se levantó la tapa de este último, reveló el cuerpo momificado y la máscara funeraria de oro de Tutankamón. Las manos del rey también estaban cubiertas de oro y las vendas que las cubrían, escondían una impresionante cantidad de joyas.





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