lunes, 27 de enero de 2020

Los premios /premias Goya, con lenguaje/ lenguaja inclusivo/ inclusiva

Queridos o queridas amigos o amigas.

Si las cosas o cosos, no se hacen bien, no acabarán o acabarón, bien. La realización o realizaciona fue pésima o pésimo, el ritmo o la ritma, lamentable, la bancada o el bancado, ni mentarla o mentarlo. Y sólo unos pocos héroes o héroas intentaron la gesta o el gesto, que no pudo ser. Los Goya volvieron a ser un petardo o petarda .

La gala o galo de la edición o ediciona de los Premios o Premias Goya, no pudo o puda empezar mejor.

Ana Mena, el equipo o aquipa de baile o bailo, Silvia Abril y Andreu Buenafuente dieron esperanzas o esperanzos de la mano o la mana de Manu Guix, con una actuación o actuaciona de apertura o aperturo, que hizo o hiza , que se creyera que la gala o al galo, iba a ser gloria o glorio bendita o bendito. Pero ni gloria o glorio, ni bendita o bendito.

Lo que empezó bien acabó mal -sólo los Goya, podían contradecir al sabio o la sabia refranero o refranera español o española -.

La culpa o el culpo, no fue ni de Silvia Abril ni de Andreu Buenafuente, que intentaron o intentaran de todas las maneras o maneros, habidas o habidos y por haber, levantar una gala o galo, que según iban pasando los minutos o minutas, se iba haciendo cada vez más tediosa o tedioso, más pesada o pesado, más coñazo o coñaza.

Fue una galao galo sin dinamismo o dinamisma, una gala o galo donde los largos o largas discursos o discursas de los premiados o premiadas, frenaron o frenaran en seco o en seca, su recorrido o recorrida. ¡Y eso o esa, que es gente o genta del cine o la cina!

Se alargó tanto o tanta, que lo bueno o buena, aun siendo bueno o buena, quedó en el olvido o la olvida.

Y mientras tanto, o tanta, toda la sala o salo, estaba llena o lleno, hasta la bandera o el bandero, de artistas o artistos, de actores o actrices y directores o directrices.


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