martes, 24 de noviembre de 2015

Fadrique Enríquez de Ribera y el origen de la Semana Santa de Sevilla

Tal día como hoy 24 de noviembre de 1518, sale de Bornos -Cádiz - el militar sevillano Fadrique Enríquez de Ribera, es uno de los primeros peregrinos europeos, que inicia  un peregrinaje a Tierra Santa.

Fadrique - primer marqués de Tarifa - combinaba las armas y la formación humanista, siendo investido en 1490, con catorce años, caballero ante Fernando el Católico, mientras participaba con su padre en el sitio de Granada.

En 1509, al morir su hermano, quedó único heredero, siendo nombrado en 1511, “VI Adelantado de Andalucía y juez de vista y alzada de Sevilla” y en 1518, con cuarenta y dos años, edad muy madura para la época, inició una peregrinación a Tierra Santa, desde su castillo de Bornos en Cádiz, acompañado de su mayordomo, un capellán y ocho criados, visitando el Monasterio de Montserrat, Marsella, Milán y Venecia, desde donde embarcó hacia Jerusalén en mayo de 1519.

No están claros los motivos del viaje, infrecuente para la nobleza española de la época, largo y peligroso por el dominio turco en el Mediterráneo y, además costoso, aunque se especula que lo hiciera, por cumplir la regla de la orden de Santiago y conocer Italia, por la que despertó interés su maestro Pedro Mártir de Anglería, sin olvidar su componente místico.

Tras mes y medio en Venecia, embarcó a Tierra Santa con el poeta Juan de la Encina, en un navío de la República veneciana, que ofrecía mas seguridad, por las excelentes relaciones de estos con los turcos, aunque Fadrique no quedó nada contento conel viaje y anotó en su diario sus quejas sobre el barco; la mala comida, etc.

Atracaron en Jaffa, donde recibieron los salvoconductos, siendo instruidos sobre el comportamiento durante su estancia y las medidas de seguridad, como no decir que eran españoles porque: “Por la guerra que siempre hacen a los moros los quieren mal ”.

Una vez en tierra, dedicaron especial atención al Santo Sepulcro, donde pasaron una noche; “aquella noche en el Sepulcro comulgaron algunos y yo con ellos con mi hábito blanco de mi orden de Santiago”, siendo allí armado Caballero del Santo Sepulcro, e iniciando en noviembre su regreso y  posterior recorrido por la península itálica.

En Roma consiguió bulas del papa León XI, obteniendo dispensa sobre presentar inventario de bienes de la Orden de Santiago, “quedando libre de  responsabilidad si ocultaba parte de ellos” y otra  para que “pudiesen excomulgar a todas las personas que le hubieran usurpado durante su ausencia” joyas, trigo o bienes de cualquier clase. Es decir, mantuvo la costumbre - tras los oportunos regalos al pontífice - de compensar, mediante favores pontificios, actuaciones personales no muy acordes con su condición cristiana.

Se cuestiona si no aprovecharía también el viaje, para realizar informes para Carlos V, como consta  en uno sobre la isla de Rodas, de la que realizó en su diario minuciosa descripción de sus defensas.

En su camino de vuelta, llegó a Génova, donde estuvo un mes, sorprendiéndose de la “libertad” femenina: “...Van y hablan solas por las calles hasta bien entrada la noche, suben en mulas o en sillas, gastan mucho dinero de los hombres en el vestir y se reúnen en casas para haber plazer”.

A su vuelta a Sevilla, amplió su palacio de “la Casa de Pilatos”, cuyo nombre proviene del Vía Crucis que se comenzó a celebrar a su vuelta de Tierra Santa en 1520, primero en el interior del palacio, y luego debido a la gran cantidad de asistentes en 1529, lo empezaron junto a la puerta exterior del recinto.

En 1971 el archivero de la Casa de Pilatos y conservador del Palacio, recuperó esta tradición que durante el siglo XVI, sería el germen de la Semana Santa de Sevilla.



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