jueves, 27 de septiembre de 2018

Pedro de Ursúa y el desquiciado Lope de Aguirre

Tal día como hoy 26 de septiembre de 1560, el conquistador español Pedro de Ursúa con tres bergantines y 370 hombres, parte hacia la Amazonia, en busca del mítico “El Dorado”, muriendo en el empeño.

Este conquistador llegó a América con 15 años, para reunirse con su tío, Juez de residencia de Indias y en 1545 con solo 17 años, se convirtió en Teniente de Gobernación del Nuevo Reino de Granada, donde su tío le encomendó conquistar diferentes tribus como las Muzo y Guanes.

Lideró campañas en la sierra Nevada de Santa Marta, desempeñando satisfactoriamente pese a su poca edad, el puesto de Gobernador provisional y destacando en la pacificación de los indios panches, fundando la villa de Pamplona, en 1549 y la ciudad de Tudela, luego destruida por los indios.

Nombrado Justicia Mayor por Andrés Hurtado de Mendoza, nuevo Virrey del Perú, reprimió a los cimarrones y tras una feroz campaña apresó a su líder Bayano para ser juzgado en España, lo cual le valió el favor de Hurtado de Mendoza.

Deslumbrado por las leyendas, organizó una expedición en busca del “Dorado”- mítico reino donde abundaba el oro –emprendiendo esta aventura fatídica para él, con 370 soldados, 500 esclavos indios y algunos negros.

A su mando, el 26 de septiembre de 1560 partieron los expedicionarios por el río Marañón, en dos bergantines, dos barcazas y unas cuantas balsas y canoas y entre estos figuraban Lope de Aguirre y su joven hija mestiza Elvira, pero Ursúa despertaba poca confianza entre sus hombres, pues solo pensaba en su amante mestiza Inés de Atienza, que le acompañaba.

Un año más tarde, Lope de Aguirre participó en el asesinato de Ursúa y de su sucesor, poniéndose él al frente de la expedición, asesinando a las poblaciones nativas a su paso y firmando en marzo de 1561, una declaración de guerra al Imperio español, mientras se proclamaba “príncipe del Perú, Tierra Firme y Chile”, en carta a Felipe II, al que explicaba sus planes de libertad y autogobierno, mientras se deshacía de Inés Atienza – amante del asesinado Ursúa – matándola también, al haber disputas entre sus hombres por estar con ella.

En julio de 1561, Aguirre tomó la Isla de Margarita, apresó al gobernador y los miembros del Cabildo y, tras matar a garrote al gobernador y a 50 vecinos, escribió una nueva carta al rey español retándolo e insultándolo.

En agosto de 1561, abandonó Margarita rumbo a tierra firme, donde saqueó Borburata e intentó tomar Panamá, matando en el camino a Juan Rodríguez Suárez y sus hombres y, tras atravesar la serranía cayó donde le esperaba el maestre de campo Diego García de Paredes para detenerlo y ajusticiarlo, pues el 26 de octubre de 1561 dos de sus hombres le mataron de un disparo cortándole luego la cabeza.

Su cuerpo fue descuartizado y sus restos comidos por los perros a excepción de su cabeza, que fue expuesta como escarmiento en una jaula y declarado en juicio tras su muerte culpable de lesa majestad, mientras varios de sus hombres, culpables también de los crímenes cometidos fueron sentenciados a muerte.

Antes de morir Aguirre mató a puñaladas a su hija, Elvira, diciendo: "Porque alguien a quien quiero tanto no debería llegar a acostarse con personas ruines".

La figura del desquiciado Aguirre fue inmortalizada en el cine en la película alemana: “Aguirre o la cólera de Dios”



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